domingo, 18 de junio de 2017

La tarde no despegó con el trago aún en la garganta.

Finalizado San Isidro y los festejos posteriores fuera de abono, ya sin el ambiente de lleno, aunque aún con una buena entrada, se ha celebrado hoy domingo 18 de Junio una novillada que premió a los destacados en los festejos anteriores. El ambiente estaba enrarecido, marcado por el repentino e inesperado fallecimiento del diestro Iván Fandiño por una cornada ayer en Aire Sur L'Adour. Antes del paseíllo se anunció un minuto de silencio en su memoria, rememorando su trayectoria en la Monumental de Las Ventas, además de una buena medida para que el minuto realmente sea minuto, siendo la presidencia la que con el pañuelo lo regulase.

Sin música se inició el paseillo, destocados los actuantes en señal de duelo, hasta que llegados los espadas a la barrera se inició el silencioso y sentido minuto. Se acompañó con una pancarta que lució desde el 7: " Iván Fandino siempre en el recuerdo del aficionado " acompañada de un crespón. Gran detalle de la banda de música iniciando muy lenta y sobriamente los sones de "La Gracia de Dios" al finalizar el estremecedor minuto, dejando a un lado el habitual "España Cañí" del paseíllo, más alegre, sustituyéndolo por ese otro pasodoble, con un inicio también alegre aunque algo más sobrio; que llevándolo tan despacio como lo iniciaron, apesadumbrados, tuvo sones que evocaron marcha de duelo. Mi enhorabuena por ello.

Se anunciaba una novillada de José Luis Marca, que finalmente lidió cuatro utreros, siendo el quinto y sexto de El Cortijillo. La presentación fue muy desigual, contrastando el abecerrado segundo con el carbonero que hizo tercero, con cuajo de toro. Tuvieron los de Marca posibilidades muleteras, frente a los sosos y descastados mansos de la familia Lozano.

Amante abrió la tarde, un jabonero que salió distraído de los lances de recibo que le recetó Ángel Jiménez, saliendo con él hasta los medios. Tras costar ser fijado ante el caballo, derribó en su afán por buscar salida mientras se le pegó un puyazo trasero. En la segunda entrada cumplió, rectificando a bien la vara trasera inicialmente agarrada. Llegó a banderillas distraído y tardo, aunque con alegría en su embestida cuando arrancaba. Inició Ángel Jiménez su faena ligando varias tandas con la diestra, tras haber brindado su labor, en un momento muy emotivo a Iván Fandiño. Por el derecho el astado humilló, siguiendo la muleta con nobleza y un buen punto de trasmisión, repitiendo aunque levantando la cara al final del muletazo. Mejor fue por el izquierdo, con mayor recorrido y colocando la cara para el siguiente. Lo mejor de la labor del novillero vino al final, enfrontilado con la zurda, logrando varios naturales de trazo redondo y con ajuste, tras haber ligado las tandas anteriormente pero sin terminar de fajarse las embestidas, algo despegado. Remató con unos ayudados por alto muy toreros, antes de pasaportar de media estocada tendida, en buen sitio, quizá algo trasera. Palmas en el arrastre para el novillo que aunque manso, tuvo trasmisión y codicia en la muleta. Ovación para Ángel Jiménez que hizo ademán de dar la vuelta al ruedo, sin que el público le diese el visto bueno, optando el diestro por taparse.

Aguaclara II fue el jugado en segundo lugar, jabonero de capa y escaso de presencia, salió con más fijeza en los lances de recibo de Ángel Sánchez. Apretó en una buena primera vara, mientras que salió suelto de la segunda, trasera y algo caída que le recetaron. Colombo quitó por chicuelinas, rematando soltando capa, con toreria mirando al tendido. En banderillas pudo verse una embestida muy pronta y alegre, con trasmisión y muchos pies, destacando una buena brega de Fernando Téllez y dos buenos pares de Iván Garcia, especialmente el que cerró tercio. Inició Ángel Sánchez su faena por bajo al hilo de tablas, con el astado repitiendo y exigiendo desde un principio, siempre queriendo muleta, codicioso y queriéndola siempre coger, por ambos pitones y humillando. El diestro estuvo muy dispuesto, aunque no terminó de templarlo, sucediéndose enganchones a lo largo de su labor. Labor en la que hubo ligazón y entrega en un ajustado final por manoletinas, antes de que despacháse de media caída. Ovación para el burel en su arrastre y palmas para el novillero colmenareño.

Iluminado se llamaba el tercero, todo un torete, un novillo con el cuajo que debe lidiarse en Madrid, manteniendo un equilibrio por delante. Carbonero de capa, salió con pies y fue recibido por Jesús Enrique Colombo con una larga cambiada de rodillas, rematando tras salir con él a los medios. En varas fue el venezolano trastabillado al ir a dejarlo en suerte, bregando después con eficacia y buen hacer Marco Galán. Tomó dos puyazos caídos, arrancándose con alegría de media distancia al segundo. Banderilleó con variedad y exposición el venezolano, mostrando el astado su condición de querer los adentros. Tras los buenos pares cuadrando en la cara, inició su faena más allá del tercio, arrancando con alegria y prontitud el astado, que rápidamente se paró, tardeando a los cites, pues no era su terreno. Tras la segunda tanda lo cerró a las rayas, donde respondió algo mejor pero igualmente aplomado, buscando las embestidas a base de acortar distancias, por el pitón izquierdo. Abrevió tras intentarlo y terminó con él cornúpeta de una buena estocada.

Manso y huído fue el cuarto, de nombre Aguaclara I, fue picado en el caballo de puerta, tomando una vara larga y caída en la que se defendió con la cara alta, haciendo lo mismo en la segunda, en contraquerencia, donde se le dio un pelín trasero. Llegó a banderillas doliéndose y apretando a los adentros, antes de que Ángel Jiménez lo sacase a los medios para iniciar su faena con la diestra, ligando una primera tanda. Le dio distancia para le segunda, teniendo que acortarla para que el morito arrancáse. Se acopló en el tercio, en terreno de contraquerencia, llevándole muy mandado al natural y también con la diestra, aunque sin llegar a ajustarse, siempre despegado y con el compás muy abierto. Aún así mostró saber y poder pensar en cara, llevándolo muy tapado pese a que el astado se abría hacia tablas en los muletazos, dejándole siempre muleta en la cara. Remató genuflexo con doblones a los que dio salida por alto, antes de dejar una buena estocada tras un pinchazo. Supo sacar al manso todo lo que tenía, con mando y disposición. Silencio en el arrastre para este cuarto, manso con movilidad y humillación, respondiendo con codicia cuando se le pudo. Ovación con saludos para Ángel Jiménez.

El penúltimo fue Musiquero, con el hierro de El Cortijillo, castaño chorreado y listón, salió abanto y tuvo que tomar las dos varas en la querencia, en el caballo que guardaba la puerta, tras  mucho intentarlo con el caballo de turno. En banderillas tardo y a arreones, haciendo hilo solo hacia las tablas de querencia. Tuvo el coletudo que centrar su labor en las tablas del cuatro tras un primer muletazo en la zona de matadores del que el burel salió arreado hacia la otra punta. Allí logró a base de dejarle la muleta retrasada y de tirar de él, ligar varias tandas por ambos pitones, ante una embestida descastada y sin entrega, aunque humilladora, pero que fue a menos. Puso fin con una estocada algo trasera, saludando una ovación. Silencio en el arrastre para el morlaco, manso, descastado y a menos.

Cerró la tarde Rompelindes, bajo y con poca cara, que salió algo dormido de chiqueros, midiendo antes de tranquear hacia los cites. Se frenó y le costó desplazarse, saliendo de najas en una primera toma de contacto con el caballo a la que acudió a relance. Costó picarlo por su mansedumbre, quedándose algo crudo. Se empleó a arreones en banderillas, desbordando al espada, que tuvo que pasar en varias ocasiones. Inició la faena muletera por bajo en tablas del cuatro, llevándolo obligado. Continuó en terreno opuesto con la diestra, ligando las tandas a una embestida muy sosa y que fue a menos, acortando su recorrido. Finalizó doblándose, perdiendo la muleta, antes de estoquear en buen sitio. Manso descastado y soso que fue silenciado en el arrastre. Se le valoró la estocada y la disposición con una oreja un tanto excesiva.

Rubén Sánchez.

domingo, 11 de junio de 2017

Ni presentación ni bravura, ni tan solo casta y poder tuvieron los miuras

Lleno en Las Ventas para cerrar la Feria de San Isidro. Se anunció, en el 175 aniversario de la divisa, un encierro de Miura; anunciándose además el torero de la familia, Dávila Miura como gesto a conmemorar la efeméride. Curiosidad fue que finalmente no diese muerte a ningún toro de la divisa de su casa, siendo su lote devuelto por invalidez. El encierro además de faltarle en general las fuerzas y la casta, mostrando mansedumbre y poco celo; le faltó la expresión, la seriedad que debe tener un toro, saliendo varios anovillados y lavados de cara, evidenciando que este encaste por su morfología debe presentar reses con edad, y no de cuatro años cumplidos. O al menos si son cuatreños han de venir los más adelantados, algo harto dificil sabiendo que la solicitada divisa ha de cumplir con sus compromisos habituales en Pamplona y Francia, teniendo este año además que presentar dos encierros en Madrid, que en caso de no tenerlos, hubiese sido mejor que el ganadero se limitase a lo que puede presentar; aunque es probable que ante la insistencia de la empresa y con el visto bueno de los veedores, los criadores aceptasen. El mejor resumen para el juego de la corrida es simplemente indicar que los mejores de la tarde fueron los dos sobreros.

Abrió plaza Laneto, protestado no ya por lo agalgado sino por su falta de expresión, más bien lavado de cara. Lo paró muy bien Rafaelillo, genuflexo, mientras el astado metió la cabeza con suavidad, rematando con una buena media. Tomó la primera vara al relance, donde se le pegó caído una vara fuerte y se le tapó la salida, mientras se dejó pegar. Acudió pronto a la segunda vara, de la que salió suelto sin que apenas se le señalase. Quitó Dávila Miura en unas verónicas en las que el astado evidenció soseria. En banderillas escarbó y se dolió, agarrado al piso y pendiente de los cites. Inició por alto su faena el murciano, saliendo al tercio, donde se gustó sin ajuste alguno ante una embestida noble y sosa por el derecho, algo más compleja aunque no mucho por el izquierdo, por el que se revolvió rápido, teniendo que llevarlo más mandado tirando de él. Remató con la diestra, de nuevo despegado, con el astado saliendo ya a media altura del muletazo. Despachó de media estocada en buen sitio, fallando con el descabello mientras se tragó la muerte aguantando el cárdeno. Pitos en el arrastre para este ejemplar, descastado, soso y noblote; silenciado el espada.

Africano lució por nombre el segundo, que blandeó en el recibo capotero de Dávila Miura, perdiendo las manos al ser colocado para la primera vara, de la que se fue de najas. Se le pegó en buen sitio en la segunda entrada en la que se empleó, entrando una tercera en la que se le señalo trasero, saliendo suelto, blandeando,  siendo fuertemente protestado hasta que se desplomó en banderillas, viéndose obligado el palco a sacar el pañuelo verde, tras aguantar más de lo que debió aguantar en vista de la invalidez.

Se lidió en su lugar Iluminado, marcado con el hierro de Buenavista, que salió buscando pasto en el albero, sin acometer. No tuvo las dificultades habituales de los toros que suelen hacer eso de salida, dejándose torear sin hacer extraños en terreno de contraquerencia. Se fue a relance a la primera vara fuerte que tomó, en la que el astado se empleó, costando sacarlo, al igual que en la segunda, en la que cumplió empujando con riñones mientras se le aplicó un castigo fuerte en mal sitio, trasero. Muy mal el diestro colocando el toro en el caballo, siempre dejándolo ir suelto, sin recortarlo para dejarlo fijado. En el segundo tercio el astado estuvo muy parado, dejando un buen par Miguel Martín. Inició Dávila Miura su faena por el derecho, algo acelerado y descolocado. Lo mismo le ocurrió por el izquierdo, un tanto atropellado. La embestida tenía condiciones para ser más aprovechable, arrancándose con prontitud, un punto violenta en el embroque, pudiendo tener entidad y trasmisión lo que se lograse ante ella. El coletudo no terminó de llevarla obligada y con ajuste en ningún momento, despachando tras abreviar de estocada caída tras pinchazo. Fue ovacionado el astado en el arrastre, a buen criterio a mi entender, por su bravura en varas y condiciones en la muleta. Pitos leves para el espada.

Zahonero se jugó en tercer lugar, con expresión aún de novillo, siendo protestado por ello. En varas se le dio poco y muy caído, cabeceando y echando la cara alta en el peto, perdiendo las manos en varias ocasiones, llegando con invalidez a banderillas, donde cortó e hizo hilo entre una fuerte protesta exigiendo su devolución. Inició su faena Rubén Pinar por alto, sin apretarle, tratando de ponerse por el derecho entre la soseria de una embestida rebrincada y a media altura, aunque siempre despegado y con precauciones. Abrevió y despachó de estocada delantera y desprendida tras pinchar en dos ocasiones. Silencio para ambos con pitos de fondo en el arrastre de este descastado e inválido tercero.

Torrijo hizo cuarto, un toro de cuajo y hechuras con un toque de redondez santacolomeña, totalmente fuera del tipo habitual de la ganaderia, que salió con pies, repitiendo en los buenos lances con que le recibió Rafaelillo: farol de rodillas y verónicas genuflexo, rematando con media y revolera. En las entradas al caballo se le picó caído, saliendo suelto tras llegar al peto con la cara alta, aquerenciándose en el burladero de matadores tras salir suelto de la tercera. Llegó al segundo tercio rebrincado y trotón, sin lucimiento con las frías por parte de los de plata, pues fue dificil cuadrar entre los saltos que pegaba. Inició su faena en el tercio por el derecho, a una embestida a media altura que no tenía codicia alguna por la muleta, pasando sin más, a distancia del cuerpo del murciano, que tomó sus ventajas. A media que avanzó el trasteo el burel fue tomando con algo más de fijeza el engaño pero igualmente sin celo por él, hasta que al perderle la cara al salir de un remate, le pegó un pitonazo en el muslo. Continuó tras mirarse y quitarse la chaquetilla por el pitón derecho, con una embestida ya muy corta y orientada, doblándose con él antes de pasaportarlo de media estocada caída y atravesada. Previamente se desplomó el flojo astado, manso y descastado que fue pitado en el arrastre; saludando una ovación entre división el coletudo, por su esfuerzo aguantando tras el percance.

Listonero, alto de agujas pero sin la expresión de seriedad exigida, salió con pocos pies y no tuvo celo por tomar los lances de recibo, saliendo desentendido y buscando tablas. Se desplomó al entrar a la primera vara, donde se le señaló delantero y se le dio trasero una vez el astado se incorporó. Echó la cara alta y de nuevo desplome al salir del peto, siendo devuelto.

Le sustituyó Nauseabundo, de El Ventorrillo, un cornúpeta muy cuajado y que salió con pies mientras entre dudas y evidenciando la lógica falta de facultades, mientras lo recibió, corriendo para atrás Dávila Miura. En varas cumplió y empujó, metiendo riñones y acudiendo con prontitud, cayendo en buen sitio los dos puyazos, llegando el astado con fijeza y prontitud a banderillas, viéndose un buen par de Vicente Varela. Brindó al público el diestro antes de iniciar un trasteo en tablas por bajo, obligándole y con firmeza, suavidad e imprimiéndoles gusto. Le cogió el aire por el derecho, llevándolo templado en una primera buena tanda, a una embestida templada, noble y codiciosa, a la par que humilladora. Continuó dando distancia pero más despegado, peor colocado y siempre despiendo fuera el trazo del muletazo, dejando sin cuajar un buen toro para el torero y con trasmisión suficiente. No llegó a calar ni con la zurda ni cuando cogió la diestra al natural, matando de dos medias estocadas saliéndose de la suerte al tirarse. Saludo una ovación mientras media plaza le pitaba, sin tener la vergüenza torera de taparse y saludar desde el callejón los aplausos de parte del público de sombra. Ovación para el buen astado en el arrastre.

Cerró la tarde Escogido, impresentable por su cara acucharada aunque con cuajo y seriedad en la expresión, esta si, de toro. Pese a ser cuatreño, en seriedad era de los adelantados, pero sus pitones no tan propios de lidiarse en Madrid. Tras sacarlo a los medios Pinar con el capote, tomó el astado dos varas caídas en las que se empleó empujando con fijeza y riñones, costando sacarlo; pero blandeando al salir del peto, desantando la protesta, que no fue atendida. En banderillas fue rebrincado y se dolió, cabeceando en su embestida, frenándose. Lo mismo hizo en la muleta, teniendo poca lidia para hacerle, por su falta de poder y su nula codicia ni celo por acometer. Abrevió, agradeciéndole el público la brevedad, al diestro albaceteño, que pasaportó de estocada en buen sitio, teniendo que descabellar. Pitos para este manso cambiante, pues cumplió en varas siendo luego descastado y desentendiéndose en la muleta. Silencio para el coletudo.

Al finalizar cayeron almohadillas al ruedo, algo que distó mucho del inició, cuando se ovacionó a Dávila Miura en agradecimiento a su gesto, algo que denota que la plaza, aunque con ganas y positividad a la vista del cartel, juzgó a posteriori lo acontecido con exigencia.

Rubén Sánchez

viernes, 9 de junio de 2017

Descastados Adolfos

Inició la trigésima de San Isidro guardándose un minuto de silencio en memoria de Ignacio Echevarria, Se anunció y lidió un encierro muy bien presentado de Adolfo Martín, con ejemplares muy cuajados y de gran serieda por delante, aunque sin ser destartalados, como en anteriores ocasiones. Su juego fue descastado en general, a excepción del sexto, trasmitiendo poco y muy parados.

En primer lugar se jugó Comadrón, un cárdeno oscuro muy largo y serio por delante, que se coló buscando en la primera toma de contacto con las telas de Antonio Ferrera, partiéndole la taleguilla. Se repuso rápido el pacense, logrando a continuación lidiarlo ganando terreno, rematando con gusto en la media verónica genuflexa. En la primera vara, que el astado tomó, en corto, cumplió empujando sobre u  pitón mientras se le recetaba una vara trasera que fue bien rectificada. Ferrera lo sacó del peto quitando por chicuelinas, rematando con un recorte para dejarlo a tomar la segunda. Volvió la cara al caballo en el cite, buscando capotes antes de tomarla tras ser puesto de nuevo, saliendo suelto después de no haberse empleado. En el segundo tercio aprovecharon su prontitud los dos matadores, que compartieron tercio, citando desde los medios mientras se aquerenció el burel en el burladero de matadores. Cerró el extremeño con las frías con un par de dentro a fuera, antes de coger la muleta para iniciar el trasteo saliendo a los medios pasándolo por bajo. Allí tomó la zurda, donde trató de sobarlo y llevarlo para irle alargando el viaje a una embestida que se quedaba corta y que echaba la cara alta, revolviéndose para el siguiente algo tobillero. Aguantó parones y escapó cuando le buscó en una ocasión, tirando de valor y con firmeza sin que sus esfuerzos lograsen que siguiese la muleta. Despachó de estocada trasera tras pinchar y pegarle varios por bajo. Silenciado en el arrastre este primero, soso y con peligro, sin codicia por emplearse en la pelea y escaso de casta. Silencio también para su lidiador.

En segundo lugar correspondió Buscador, un toro más recortado y bajo, algo falto de cuello, pero que humilló en los primeros lances de Juan Bautista, revolviéndose presto antes de que lo desarmase. Puchano se agarró bien en la primera vara, delantero y arriba, en la que el astado romaneó con poder sobre un pitón, no dejando Bautista que se luciese en la segunda, a la que acudió pronto pero de corta distancia, cumpliendo en esta segunda vara fuerte en buen sitio, de la que salió suelto. Llegó al segundo tercio con prontitud a los cites, cortando por el derecho y mostrando una buena condición en la buena brega de Rafael González. En el tercio final la embestida fue noble aunque exigente, humillando y repitiendo, revolviéndose para el siguiente y sin mucha codicia ni trasmisión; pero aprovechable si le hubiese puesto gusto, despaciosidad y ajuste el torero, que anduvo muy ventajista y con dudas, además de frío; abreviando para agarrar media estocada atravesada tras tres pinchazos en los que se salió de la suerte. Algunos pitos de fondo entre el silencio tanto para el matador como su oponente, manso y descastado, pero noble y más aprovechable.

Escribano recibió a portagayola a Murcianito, bajo de agujas y bien conformado, con buen cuajo. Se fue cruzado a los lances de capa del sevillano, que le dejó a su aire; sin llevarlo por bajo alargando el viaje, antes de que tomase una primera vara trasera y caída al relance, en la que empujó con fijeza, costando sacarlo. De nuevo corrido a la segunda entrada, en la que se agarró Esquivel delantero, arreándole un buen puyazo en el que cumplió sin más, quitándolo Ferrera del peto, en un detalle de agradecer, pues pocos hay que no manden al peón de brega por el arreón complicado de sobrellevar que suelen pegar los toros en tanto dejan de empujar en el peto. Compartieron el tercio con las frías ambos espadas, sin demasiado lucimiento al cuadrar un poco a toro pasado. El astado se arrancó con prontitud y estuvo fijo en ellos, haciendo hilo a tablas. En la muleta el burel fue soso y tiró la cara alta, tornillazo constante a cada muletazo, optando el coletudo por abreviar tras intentarlo, entre algún que otro arreón. Despachó de estocada muy trasera y caída, a este descastado y soso tercero, que fue pitado en el arrastre. Silencio para Manuel Escribano.

Chaparrito fue el que se jugó en cuarto lugar, que hizo una salida medidora y barbeando tablas, echando las manos por delante y volviendo la cara a los lances de Ferrera en tanto le llevó por donde no quería, buscando las tablas de la puerta de caballos. Tomó una primera vara con prontitud, romaneando y propiciando un tumbo espectacular al coger el caballo por los pechos. Acudió pronto y peleó con poder, metiendo riñones y cara abajo en una segunda vara fuerte en buen sitio. En banderillas fue muy complicado, midiendo y echando la cara alta, evidenciando que le faltaba al menos otro puyazo, apretando hacia chiqueros, costando poder dejar los cuatro palos a la cuadrilla, pues no puso los rehiletes el matador. En la muleta el astado salió desentendido de los muletazos, buscando los chiqueros y las tablas tras iniciar por bajo el pacense. Le puso voluntad en tablas del cinco, donde se paró el astado más engallado en su andanza por los terrenos del ruedo desde la zona de matadores. Allí con valor logró conectar con el público, sacando lo que pudo al natural, tirando y aguantando los parones con el poco recorrido que tenía, lograndó los mejores pasajes en paralelo a tablas, antes de doblarse con él para cuadrarlo. Pinchó arriba y agarró un pinchazo hondo tras otros dos, empeñado en la suerte natural pese a que el astado buscó los adentros. Al sonar el segundo aviso le cambió de suerte y le cazó de un bajonazo infame, teniendo que descabellar. Se arrastró en silencio este manso con peligro y mismo premio para el espada.

En quinto lugar hizo aparición Aviador, que salió abanto y suelto de los lances, blandeando de las manos. En varas tomó una primera a relance, trasera y bien rectificada, aplicándosele castigo fuerte mientras se dejó pegar con la cara abajo, lo mismo que hizo en la segunda, esta vez trasera. Se protestó con fuerza, pero cojeaba sin doblar las manos y aguantó hasta la muleta entre la protesta, pasando por un tercio de banderillas en que anduvieron eficaces frente a la sosería del astado. En la muleta fue muy suavón, con una nota mexicana, embistiendo al paso y con la fuerza muy escasa, dulce sobre todo por el izquierdo, por el que Juan Bautista se puso entre solicitud de abrevio generalizada, sacando muletazos templados pero sin trasmisión ni emoción alguna. Mató de pinchazo hondo en buen sitio, saliéndose de la suerte, siendo silenciada su labor; en tanto se despidió con pitos al burel, manso, descastado y flojo.

Tomatillo cerró la tarde. Fue recibido con algunas palmas a su espectacular trapío por delante. En los lances de capa humilló y se revolvió como los albaserradas, tomando una primera vara en corto, gazapeando, de la que salió suelto. Tardeó un poco a la segunda, en la que se empleó, romaneando; sacándolo Ferrera del peto en un auténtico quite, llevándolo muy templado a la verónica, siendo una lástima que lo desarmase en el remate. Se dolió el morito en banderillas, acudiendo pronto a los cites de Escribano, que clavó en los medios y dos pares en tablas, el último por los adentros sin apenas terreno para poder salir, en un alarde no ya de valor sino de temeridad, teniendo que entrar por la tronera en tanto cuadró; y sin haber podido escapar en caso de no estar justo allí el burladero. Inició faena tratando de pasarlo por bajo, pero el astado le apretó y lo sacó a los medios buscando el diestro escapatoria, mientras se le iba subiendo a las barbas. Allí en los medios su actuación fue un mar de dudas, sin saber por donde meter mano a una embestida muy encastada y exigente. Lo intentó por el izquierdo sin llegar nunca a confiarse, pese a que el astado humilló y siguió la muleta cuando ésta iba a rastra, pidiendo el siguiente con presteza, eso sí. Dudó el diestro y buscó quitarle la muleta de la cara, echándose encima y dejando que enganchase las telas en su afán por que pareciese de una condición peor. Por el derecho lo vio aún menos claro, pese a embestida similar, abreviando y cazándolo con una estocada corta, siendo su labor silenciada e inexplicablemente pitado el astado en su arrastre, pues tuvo casta, cumplió en la segunda vara y fue pronto en banderillas, además de tener una embestida humilladora y exigente en la muleta. Parece ser que el  afán del diestro por enseñar una embestida sin recorrido y con peligro caló en los tendidos.

Rubén Sánchez

miércoles, 7 de junio de 2017

Gran tarde de Rehuelga

Para la vigésimo octava de San Isidro se lidió un encierro muy completo de Rehuelga, remendado por un astado de San Martín, lidiado en primer lugar. Una pena que no pudiese lidiar el encierro completo visto el buen conjunto que tuvo su juego. El ganado y sus condiciones estuvo por encima de la actuación de la terna, que tomó precauciones pese a la nobleza -exigente, eso sí- de los astados.

Acompasado lució por nombre el primero, desentendido en los primeros compases, pasando con la cara alta por los lances de capa y sin celo alguno. Tomó gazapón la primera vara, de la que salió suelto tras quitarse el palo y buscar el costado izquierdo del caballo, mientras los de a pie se apartaron en vez de acudir a sacarlo. El castigo se le recetó fuerte y trasero en las dos entradas, lo que no ayudó a que humillase. En la segunda entrada apenas metió riñones, dejándose pegar fijo, mientras que en banderillas mantuvo algo su gazapeo, esperando y midiendo, cortando, haciendo hilo y sin humillar en la brega. Llegó a la muleta sin celo y con peligro, Robleño inició sacándolo a los medios, donde lo intentó por el derecho, con precauciones mientras veía pasar una embestida a media altura que buscaba puntear las telas a base de gañafones. Una vez le tropezó de un tornillazo fuerte la muleta, optó por probarlo con la zurda, llevando a media altura una embestida un punto más corta de viaje que la del derecho, regresando a este, sin lograr alargar su embestida ni que cogiese celo por la muleta. Pasaportó de estocada arriba atravesada tras dos pinchazos, a este descastado y soso primero de la tarde, silenciado en el arrastre al igual que la labor del espada.

En segundo lugar se jugó Guanaguato, corniapretado y degollado, con expresión de seriedad. Humilló y se revolvió en los lances de recibo, aunque fue aprendiendo a embestir alargando el recorrido en que buscó la tela por abajo, especialmente por el pitón izquierdo. Apretó con riñones en la primera vara que tomó, muy caída, regresando incluso al peto tras haber salido, costando sacarlo mientras cabeceaba. Lo cerró Aguilar para la segunda entrada, sin dejar el madrileño que se luciese el burel, que acudió pronto a tomar un refilonazo, en buen sitio, sin celo en emplearse, saliendo suelto. En el segundo tercio midió y marcó su terreno en los adentros, siempre fijo en quien le citaba, cortando el terreno y dejando ver una buena embestida en la brega, un punto gazapona. La cuadrilla no supo resolver las complicaciones, pasando y sin lograr agarrar los palos uno a uno. Aguilar vio condiciones para la muleta y lo brindó al público, iniciando su faena en los medios, donde el astado acudió pronto. Allí ligó una primera tanda, continuando en series muy largas que no terminó de rematar. Por el izquierdo el burel se revuelve antes, venciéndose, por lo que finalizó su trasteo por el derecho, sin que terminase de entregarse el astado, a base de perderle pasos. Pasaportó Aguilar de estocada tendida y caída tras pinchazo a este segundo, con algo de casta y soso para la muleta, que fue silenciado en el arrastre, al igual que su matador.

Cárdeno bragado, muy cuajado y armado por delante fue el tercero, Perlasnegras de nombre, que fue recibido con aplausos a su estampa. No tuvo mucho celo en los primeros lances, y fue lucido en la primera entrada al caballo, colocado de largo, acudiendo con prontitud el astado a tomar un puyazo muy trasero en el que se empleó. Algo más cerrado acudió al segundo encuentro, también muy alegre y pronto, tomando una vara algo caída pero delantera, en la que cabeceó. Se cambió el tercio sin dejar verlo en una tercera entrada, desatando la lógica protesta. En banderillas fue distraído, cortando mucho por el pitón izquierdo, pudiéndose ver un buen par de Juan Contreras, por el que saludó, en un premio excesivo a mi entender. Inició con suavidad su faena Pérez Mota, sacándolo al tercio, donde le acompañó sin apretarle y sin apretarse él con el toro. Aprovechó la prontitud del astado dándole distancia, logrando trasmitir, mandando y tirando de la buena embestida que tenía a media altura por el derecho, aunque sin llegar a colocarse y ajustarse. Por el izquierdo siguió la muleta también a media altura y con nobleza, dejando una tanda toreando desde fuera en la que ligó varios muletazos, pero sin llegar a conectar. Tomó la de acero y el público le recriminó que aún tenía embestidas que aprovechar,  pero apenas si le pegó una tanda más a derechas, cargando la suerte pero despegado y sin bajarle la mano, llevándolo más bien por alto. Agarró una buena estocada tras dos pinchazos, siendo prendido al echarse encima haciendo la suerte. Ovación fuerte en el arrastre para este Perlasnegras, que tuvo trasmisión por su prontitud y una buena embestida, noble y a media altura en la muleta. Pitos para el coletudo.

Un precioso ejemplar lucero hizo aparición en cuarto lugar, al paso, mostrando su gran cuajo, lo badanudo y redondo de carnes y sus buenas puntas, de nombre Callejero. No terminó de calentarse aunque apretó y punteó con violencia en los lances de capa. En la primera vara, fuerte pero en buen sitio, el morito cumplió empleándose sobre un pitón, logrando incluso romanear. Lo dejó Robleño de largo a un segundo encuentro en al que arrancó pronto y en el que se empleó cumpliendo mientras recibió un buen puyazo, fuerte pero delantero de parte de El Legionario, que hizo bien las cosas. Tras un quite a la verónica de Aguilar se cambió a banderillas, capítulo en el que el astado fue pronto y algo distraído, cortando y haciendo hilo con trasmisión. Inició faena en el tercio, por el pitón derecho, por donde el morlaco humillaba sin tener un viaje muy largo, más allá de la inercia que tenía al arrancarse con todo a media distancia, protestando en tanto se le obligaba por abajo, quedándose más tobillero en esos casos. Optó el diestro madrileño por aliviarle a media altura en el final del muletazo, sin llegar a conectar con los tendidos, también debido a la falta de asiento en sus zapatillas. Al natural abusó de ventaja, despidiendo fuera los muletazos tras citar con un fuerte toque desplazador hacia afuera, pasándoselo sin apreturas y encorvando la figura. Regresó al derecho, volviéndose a ver una embestida noble y aprovechable, sin terminar de humillar y echando la cara a media altura a final del lance, pero repitiendo, sin que la labor del diestro lograse coger entidad. Mató de estocada muy baja, teniendo que descabellar, sin estar muy acertado, sonando un aviso. El astado, que hizo buena pelea en varas y tuvo trasmisión y nobleza para la muleta, con su casta, pagó su falta de poder en el arrastre, pues apenas fue aplaudido, siendo Robleño silenciado con algún pito de fondo.

Liebre se llamaba el quinto, todo un pájaro. Muy bien armado y cuajado, con una expresión de pocos amigos, viva y medidora. Cabeceó en los primeros lances de capa, colándose incluso, sin demasiados pies, no llegando a galopar. Metió riñones con fijeza en un primer buen puyazo, al que acudió pronto y de buena distancia, al igual que en el segundo encuentro, en el que el varilarguero se agarró trasero, mientras el astado metió riñones empujando la cabalgadura contra los tableros. Tomó una tercera vara en la que únicamente fue señalarlo para que se pudiese ver la bravura, pues apenas hizo falta provocarlo para que se arrancase, quedándose en el peto una vez llegó. En el segundo tercio destacó con las frías César del Puerto, con un buen par en la cara, a una embestida pronta y reposada, templada del cárdeno. Brindó su labor al público Alberto Aguilar, iniciando en los medios con la diestra, tardeando el astado al acudir, hasta que se arrancó con todo hacia las telas, humillando al seguirlas, repitiendo con trasmisión antes de que le tropezase en uno de los muletazos. Sucedido esto el diestro tomó sus precauciones, tomando la zurda tras dudarle por el derecho. Por dicho pitón tuvo nobleza en una embestida pronta y repetidora, humillando y saliendo a media altura del muletazo, a la que Aguilar no terminó de someter, un tanto despegado y acelerado en los muletazos. Los mejores pasajes vinieron con la diestra a continuación, donde más entregado mandó sobre la embestida, concuciéndola en redondo, con ajuste y buenos pases de pecho en los remates. Los doblones finales tuvieron sello, ante una embestida aún con pujanza, antes de que lo cazase de estocada baja. El astado fue premiado con una justa vuelta al ruedo, bravo en el caballo y con nobleza y humillación en la muleta, mostrando buen nivel de casta toda su lidia. Pero he de añadir que la dio el palco por su cuenta sin que nadie la solicitase, debiendo quizá haber aguardado a conocer la reacción del respetable antes de nada. El diestro saludó con división.

Cerró la tarde Coquinero, muy bien presentado, que se vino cruzado apretando a tablas en los primeros lances de Pérez Mota, acudiendo con prontitud a una primera vara en la que se dejó pegar, siendo también pronto a la segunda desde buena distancia, cumpliendo en esta, que estuvo colocada en buen sitio al igual que la anterior, con fijeza en el peto. Raúl Caricol se lució en garapullos, mientras el astado mostró una embestida noble y a media altura por ambos pitones. En tanto llegó a la muleta demostró ser un toro muy exigente, humillando y con gran codicia por las telas por ambos pitones, desbordando al espada, que no terminó de someterlo y no contento con ello abrevió sin dejar que se viese al toro descubrirle más. Una lástima que la embestida tan humilladora y de trasmisión que tuvo no pudiese ser aprovechada. Lo despachó de estocada en buen sitio tras metisaca. Ovación fuerte para el burel, a su casta, trasmisión y poder; mientras que hubo pitos para Pérez Mota.

Saludos del mayoral a su buena corrida, todo mi reconocimiento al mérito de lidiar cinco toros de impecable presencia y que los cinco sean prontos y cumplan en el caballo, sin un mínimo atisbo de mansedumbre a lo largo de toda su lidia y además con condición exigente y aprovechable para la muleta, con niveles mayores o menores de casta pero manteniendo siempre el interés. Es algo mu dificil de conseguir y de ahí mi admiración hacia la ganadería.

Rubén Sánchez.

martes, 6 de junio de 2017

Afloró la casta, faltó bravura sobre todo en varas en la Victorinada

Variada corrida de Victorino Martín, que mantuvo el interés con tres toros encastados, el segundo, tercero y el sexto. En presentación dejó mucho que desear el lote de Talavante.

Soberano se jugó en primer lugar, remató en tablas y se volvió sobre las manos en el recibo capotero, blandeando un poco. Tomó una primera vara trasera en la que se dejó pegar apoyado sobre un pitón. Se volvió hacia el peto y salió suelto tras un refilonazo, algo que contó, visto lo visto, como entrada y se cambió de tercio, pues el toro estaba justo. En banderillas se mostró soso y algo gazapón, llegando sin celo a la muleta, sin humillar. Diego Urdiales se limitó a pasar la distraida embestida sobre las piernas, abreviando. Pinchó en bajo por dos veces, antes de dejar un pinchazo hondo tendido arriba, siendo más perpendicular el cuarto, en tanto más contrario el quinto. Descabelló a este manso descastado, soso y sin fuerzas, que fue despedido con pitos en el arrastre, habiéndolos también para el arnedano, aunque con menor intensidad.

Murmullo tenía de nombre el corrido en segundo lugar, fue protestado a su salida por su menor trapío. Talavante lo recibió estirándose a la verónica, fijando la embestida, aunque sin ganarle mucho terreno. En el primer encuentro ante el jaco se le señaló trasero y caído, rectificando y pegándole una vara fuerte en buen sitio, mientras el astado prácticamente se dejo pegar, saliendo suelto en la segunda y con las fuerzas muy justas. Quitó Ureña por gaoneras teniendo que rectificar las zapatillas hasta soltar las telas. No era el quite adecuado para la embestida, aunque un alarde de valor, eso sí. Fue pronto en banderillas, haciendo hilo y pudo verse un buen par en la cara de Juan José Trujillo. Tras brindar al público lo pasó por alto y lo sacó al tercio, donde viendo su pitón izquierdo le cuajó ligando una buena tanda al natural. Mejor fue la que siguió, llevándolo muy templado y rematando por bajo, continuando por el derecho, algo más atropellado, pues se quedaba más corto. Continuó al natural, cruzándose mucho, pero la embestida y la intensidad fue a menos, subiendo la temperatura en los remates tras pegarle una serie por el izquierdo, rematando con un sobervio pase de pecho. Mató de estocada caída, haciendo la suerte marcando los tiempos y con templanza, tras haber rematado por bajo y con un pase de pecho enfrontilado a la que lo cerró en el tercio. Descabelló, iniciando el público petición de oreja, que fue concedida a la par que protestada por la colocación de la espada. El astado, manso y con calidad muletera, fue despedido con palmas y ligera división en su arrastre.

En tercer lugar hizo aparición Pastelero, un cárdeno muy bien armado y que se revolvió en los lances que Ureña se dispuso a dar desde el primer contacto, algo atropellados. En varas se dejó pegar con la cara fija en el peto pero sin emplearse demasiado, Pedro Iturralde le señaló en buen sitio una vez el astafo se quitó el palo, y trasero en la segunda entrada, a la que acudió con prontitud. En banderillas precisó su lidia muchos capotazos, en los que se vence por ambos pitones, sin mucho recorrido. A los rehileteros los esperó y midió, haciendo hilo posteriormente. Inició el trasteo el murciano en tablas, donde el animal se le subió a las barbas. Ya en el tercio logró acoplarse acompañando la embestida antes de que de nuevo el astado le fuese ganando terreno, por lo rápido que se revolvia. En la tercera tanda llegó el mando y los trazó en redondo, conectando -por el peligro- con la plaza, al igual que en la cuarta, donde logró dominarlo y donde la embestida se fue entregando. Cambió al izquierdo, por el que no humilló y donde le costó más desplazarse, aun así le puso de su parte y le tragó, conectando con el público por la trasmisión más que por la calidad de los muletazos, en los que le costó bajar la mano. La faena fue larga y la remató con la diestra, donde el astado ya le buscó al tercer muletazo. Gran estocada haciendo la suerte en la rectitud y volcándose encima, en muy buen sitio pero que se fue un poco tendida, tardando en caer, mostrando el astado dureza de patas, teniendo que descabellar, sonando el segundo aviso. Este Pastelero, encastado y con trasmisión en la muleta, con un gran pitón derecho, fue fuertemente ovacionado en el arrastre. Se le pidió incluso la vuelta al ruedo, en vista de que el caballo cada tarde importa menos en esta plaza, pues se dejó pegar, sin hacer una pelea empleándose de verdad, aunque, eso sí, sin mostrar atisbo alguno de mansedumbre en toda su lidia. Encastado a bravo por tanto. El lorquino dio una vuelta al ruedo clamorosa que le pidió bastante público en la plaza.

Buscaplebes se llamaba el cuarto, muy corniapretado, que se frenó en el recibo capotero, apretando a los adentros a un Urdiales que se vio algo atropellado al tratar de resolver y llevarlo a los medios. Se arrancó sin tener que citarlo en la primera entrada, donde tomó un puyazo trasero tras marrar el varilarguero, en el que se empleó cabeceando con la cara alta. Se dispuso Urdiales a lucirlo, dejandolo de largo a una segunda, bien trasera, a la que acudió al paso y de la que salió repuchado sin emplearse. Una tercera entrada se vivió vibrante, se arrancó pronto aunque al paso, echando la cara alta y repuchándose de la vara trasera que se le recetó. En banderillas mostró la misma sosería que en el caballo, pronto pero reservón. Con la muleta, inició Urdiales tomando pronto la zurda, pitón por el que se frenó, sin entregarse y apenas humillando. Menos tenía por el derecho, donde a base de arrimón lo intentó sin mucha fortuna, pues se quedaba muy corto, regresando a la zurda, donde solo pudo justificarse entre lo corto que se quedaba, lo poco que humilló y lo muchó que se frenó. Aún así el público no entendió que abreviase, despachándolo de estocada contraria habilidoso tras un pinchazo. Reservón y bravuconcete, este manso y soso cuarto, guardó combustible para levantarse ante el puntillero, tras afrontar la lidia sin emplearse. Fue aplaudido, con leve división en el arrastre, habiendo algún pito para el riojano entre el silencio que escuchó.

En quinto lugar fue jugado Pesonero, un animal escaso de cuerpo y tapado por la arboladura astillana y algo playera que lucía. Se revolvió en el recibo capotero de Talavante, enganchándole las telas, mientras que se dejó pegar con fijeza en las dos varas que tomó, ambas en la misma paletilla, recargando mucho. Distraído y gazapón en el segundo tercio, apretando a los adentros en la brega, sin humillar y quedándose corto, desbordando por momentos a un buen lidiador como Trujillo. Inició el pacense su faena saliendo a los medios, con suavidad y abriéndolo por alto, sin lograr alargar el viaje del astado, optando por abreviar entre la incomprensión del respetable, que o bien veía alguna posibilidad que verdaderamente no tenía o al menos queria razonablemente que antes de matar lo sometiese. Agarró media trasera y tendida, que fue sacada por Luján desde la tronera, en un gesto de desvergüenza que despertó con razón las iras del público. Dejó finalmente una estocada en buen sitio tras dos pinchazos. El burel, complicado y sin trasmisión, justo de casta y escaso de bravura fue despedido entre leves pitos y palmas de castigo al diestro, que además fue pitado.

Cerró la tarde Bocacho, todo un señor en presencia, que fue recibido de inicio por Ureña dispuesto a estirarse a la verónica sin haber fijado la embestida. Así le pasó, que a poco le comió el terreno, teniendo que irlo sacando a las afueras, enseñandole a embestir, vamos lo que debió hacer ante de estirarse. En la primera vara manseó, mientras que se dejó pegar metiendo la cara con fijeza en la segunda, de la que costó sacarlo, mientras se le recetó un castigo muy fuerte y en mal sitio. En banderillas se armó revuelo y bronca, pues aunque el morlaco presentó dificultades, faltó oficio para lograr cuadrar los pares aunque fuese con efectividad a sobaquillo y no una por una, entre arreones y desorden, con el astado distraído, esperando y haciendo hilo. En la muleta el astado humilló con trasmisión, pronto y con dificultades, orientándose a cada pase, por tratar de llevarlo siempre en redondo Paco Ureña, sin irle alargando el viaje de inicio más en línea recta. Se le fue quedando corto, venciéndosle en el remate, llevándose varios sustos. El astado no terminó nunca de entregarse, sin regalar una embestida, todo unido también a que faltó mando. Lo despachó tras doblarse con él de un pinchazo hondo caído y de estocada baja, escuchando un aviso. Fue despedido en silencio este manso encastado, ocurriendo lo mismo en el caso de su matador.

Al regreso de la Feria de Vic Fezensac, de vivir tercios de varas en silencio, luciéndose todos los toros, enseñando la mucha o poca bravura que atesoraran, cuesta regresar a la realidad del día a día de la Fiesta.

Rubén Sánchez.

domingo, 4 de junio de 2017

Brava corrida de Palha

En tarde lluviosa y con lleno en los tendidos, se ha lidiado una corrida de buena nota en general por su bravura en varas, con matices posteriormente en la muleta.

Inició la tarde con Tesugo, castaño de capa, bien armado y que salió con pies, rematando en los tableros. Buen recibo de capa de Alberto Aguilar, rematado con dos medias. En la primera vara que tomó a relance, cabeceó y se quitó el palo, echando la cara alta, el puyazo cayó caído. Para la segunda lo colocó con pintureria y a distancia el madrileño, el toro fue pronto y se le pegó trasero, echando la cara alta en su pelea. Quitó por chicuelinas y remató dejándolo en los medios ante el caballo, que apenas tuvo que cruzarse con el animal para que arrancase con todo, cumpliendo aunque con la cara alta y sin apenas pegarle en este tercer encuentro. En banderillas percance de Raúl Ruiz que milagrosamente escapó de los pitones tras perder un tiempo en la cara y cuadró tarde para no pasar en falso. El toro es pronto y se duele. Inició Alberto Aguilar su faena pasándolo pot alto saliendo al tercio, con una embestida al galope con trasmisión, conectando enseguida con el público al ligar en los medios con la diestra, pese a estat algo despegado. Por el izquierdo humilla pero brinca en el embroque, liga una tanda larga pero falta ajuste a los muletazos y sobre todo rematarlos en redondo. Escarba a final de faena tras insistir encimista por el derecho, antes de pinchar por tres ocasiones en lo bajo, cortando la piel del toro, para agarrar finalmente una estocada caída atravesada. Palmas en el arrastre para este Tesugo, de buen juego en varas y con contenido para la muleta. Silenciado el madrileño.

En segundo lugar fue jugado Pintanegra, de patas blancas; pues era calzado de las cuatro en mayor o menor medida, meano, jirón y lucero. Se desplaza en los primeros lances de Emilio de Justo, antes de tomar una primera vara desde media distancia, en la que se deja pegar fijo en el peto. Se arrancó de largo para la segunda, sin tener que provocarlo, señaló buen puyazo en el que se dejó pegar sin emplearse, tal como hizo en el tercer encuentro, al que de nuevo acudió con todo, señalando trasero el picador, rectificando, al igual que hizo en una cuarta entrada. Llegó a banderillas algo tardo, pero fijo de los cites. Buena brega y destacaron también los rehileteros, antes de que el extremeño brindase su labor al respetable. Labor que inició por bajo en tablas, disponiéndose en el tercio a torear al natural, logrando ligar varios pases entre enganchones. La embestida tiene trasmisión, humillando y con codicia por seguir la muleta, llegando pasajes en los que toreó encajado y en redondo, despertando los olés y el pasodoble. Si por el izquierdo la embestida era de cierta nota, al probar el derecho pudimos ver humillación y codicia, dejando la cara colocada para el siguiente, aunque exigiendo estar muy bien colocado, pues el viaje es corto y se revuelve buscando en tanto se le anda al hilo. Tras unos toreros doblones lo cuadró y lo pinchó arriba tirándose derecho, matando a continuación de buena estocada, siendo su labor premiada con un trofeo, despidiendo también el coso con una ovación unánime al bravo y encastado.

En tercer lugar hizo aparición Trovoado, negro listón de capa, que salió con pies y repitió saliendo algo suelto dr los buenos lances de capa de Rubén Pinar. Tomó un primer puyazo caído al salir el caballo, acudiendo suelto y sin estar el caballo en la contraquerencia. Tras ser fijado para la segunda vara, acudió pronto entre miradas hacia los capotes, cumplió y salió suelto. En un tercer y cuarto encuentro su comportamiento fue similar, cumpliendo y con prontitud. Llegó a banderillas algo distraído, esperando a los rehileteros y midiendo. Rubén Pinar inició su faena al hilo de tablas, saliendo a los medios para ligar con limpieza y buen concepto varias tandas por el derecho, pitón por el que con codicia sigue humillando el astado la muleta. Tras probar el izquierdo, por el que es algo rebrincado, regresa al derecho, continua manteniendo la ligazón, aunque algo mecanizado. Faena larga, regresando al izquierdo, bien cruzado pero despidiendo a fuera los muletazos, antes de tirarse a matar de una estocada corta perpendicular tras un pinchazo, teniendo que descabellar. Buen toro este Trovoado, de nota en varas y con un buen pitón derecho en la muleta, sin ser malo el izquierdo. Fue aplaudido en el arrastre, mientras que el albaceteño saludó una ovación.

Peletero lució por nombre el cuarto, negro de capa y sin mucha aparatosidad por delante. Salió suelto de los lances en los primeros compases y empujó con riñones, fijeza y poder en un primer puyazo trasero. Costó sacarlo del peto para colocarlo de largo a un segundo encuentro al que fue sin apenas provocarlo, siendo bien picado y cumpliendo el burel, que fue puesto de largo, practicamente de punta a punta para enseñarlo una tercera, a la que no quiso acudir, cambiándose el tercio. Llegó a banderillas aquerenciado a los adentros, esperando y midiendo a los de las frías, echando la cara alta al cuadrar. Muy aplomado en la muleta, además tratando de hacerle las cosas donde no quería estar, en los medios, lo cual acentuó más lo agarrado al piso que se mostró. Insistente ante un astado que no tuvo sino aplomo y falta de fuerzas y de casta. Petardo con la espada del madrileño, cuarteando hasta en cuatro ocasiones pinchando en bajo para agarrar media atravesada. Pitos para el animal, manso, descastado y flojo; silenciado el diestro.

En quinto lugar correspondió Camarito, negro de capa y sin mucha cara, aunque bien cuajado. Se paró tras un vistoso recibo de capa del extremeño, antes de pelear con poder, romaneando metiendo riñones en un buen primer puyazo al que acudió pronto y del que costó sacarlo. Fue colocado de largo, más allá de los medios para un segundo encuentro al que acudió en tanto la montura se cruzó con él, cumpliendo con la cara abajo y fijo en el peto, en un puyazo en el que no se le pegó. Se cambió el tercio sin enseñarlo en un tercer encuentro, llegando el animal a banderillas con prontitud y trasmisión, viéndose un buen par en la cara, de modo que saludó una ovación el de plata. Inició de Justo su faena por bajo en tablas, saiendo a  los medios, donde con distancia y buen concepto quiso tirar por bajo de la embestida, humilladora y codiciosa que por momentos enganchó las telas, mientras que en la segunda tanda se apretó templado y mandando. Con la zurda trató de enroscarse una embestida muy humilladora pero con poco recorrido, agradando a la afición por su concepto a la hora de cargar la suerte y bajar la mano. Puso fin a su obra el cacereño con varios naturales enfrontilado, rematando con una trincherilla justo antes de entrar a matar, muy derecho en la rectitud de la suerte pero cayendo caído el acero, defecto este que debió sostener la concesión de oreja en el palco. El astado fue ovacionado en el arrastre, por su condición en la muleta y su buena pelea en varas, aunque faltó verlo una vez más.

En sexto lugar se jugó Peluquero, castaño oscuro albardado de capa, caribello por su pelo más claro en la testuz, que fue ovacionado de salida por su estampa y brío al rematar en tablas con los pies que salió, barbeando además las tablas. Vivimos de nuevo un gran tercio de varas, tres encuentros en los que se arrancó de más allá de los medios con todo, con mucho brío y acometividad, empujando además con riñones en los tres puyazos, bien colocados tras torearlo de frente a caballo, sonando la música al marcharse el varilarguero, con parte del público en pie. En tanto que el astado localizaba la cabalgadura, bastaba con cruzarse y citarlo para que se viniese como un tiro. Llegó a banderillas esperando y midiendo, resolviendo bien la cuadrilla, mientras que en la faena de muleta buscó por el derecho, quedándose algo corto y sin terminar de humillar, una embestida que Pinar logró aprovechar ligando en algunos destellos, más bien escasos. Por el izquierdo tampoco termina de humillar y se queda corto, optando el albaceteño por pelearse con él sobre las piernas y sin llegar a descolgarlo, pues prácticamente se limitó a tratar de darle pases pero sin asentar las zapatillas, se dispuso a entrar a matar. El burel no humilló al toque y tras tres pinchazos lo despachó de estocada caída, teniendo que descabellar. Palmas en el arrastre para este sexto, que mostró gran nota en varas, fue encastado y no lo puso fácil en la muleta, aunque fue a menos. Silenciado el espada.

Al finalizar el festejo y sin haberse acordado el de luces del mayoral en la celebración de su triunfo, lo mismo que con los picadores en las vueltas al ruedo de Emilio de Justo, el mayoral saludó una merecida ovación desde el tercio, premio a los 18 puyazos que recibió y en los que empujó la corrida.

Rubén Sánchez.

Tendero, de Miura y Jardinero, de Los Maños: dos grandes toros en la concurso de Vic

Con gran expectación y lleno en los tendidos se ha celebrado la corrida concurso de Vic Fezensac que ha resultado muy interesante y con dos toros de nota a destacar. Entre la terna destacar sobre todo a Domingo López Chaves que ha dirigido con maestría la lidia y se ha mostrado valiente y poderoso con la muleta; Morenito de Aranda en cambio ha dejado sus dos facetas, digno y firme en su primero y algo más dudoso con su segundo; algo parecido sucedió con Michelito, que estuvo bien con su primero, con el  de Cuadri, y muy desconfiado con el toro de Los Maños.

Inició el festejo, que tuvo que retrasarse por cuestiones de seguridad debido a los controles de acceso, un bonito ejemplar sardo, de nombre Tendero y con el hierro de Miura. De salida cabeceó, vibrando su expresión y su cabeza expresando su brío, su encastado nervio. En la primera vara aprieta aunque parece que se lastima la mano izquierda. Bien Manuel José Bernal, midiendo y cogiéndolo en el sitio. Segunda y tercera entrada acude pronto y de largo, bien dejado en suerte en una lidia muy bien dirigida por López Chaves. Tomó una cuarta vara muy abierto, practicamente en chiqueros, desde donde se arranca alegre y pronto y además se queda a empujar una vez llega al peto, donde recibió un castigo muy bien medido. El picador charro toreó sin aspavientos con su montura, citando con sobriedad y dejando mostrar al toro su prontitud, fijeza y bravura, citando despacio y sin provocarlo demasiado, dejando que se arrancase al ver dar un solo paso al caballo y además echando el palo logrando siempre agarrarse arriba y delantero. En banderillas humilla y cabecea, desarmando a su lidiador, y siendo dificil de banderillear pues espera y echa la cara alta en el embroque. Brindó al público el diestro salmantino, que inicia su faena pasándolo por bajo pegado a tablas, saleiendo al tercio, donde trata de ligar con la diestra, algo que es complicado, pues suelta la cara y brinca en el embroque. Con mando y temple sin dejar que le enganche logra mejorar un poco la embestida. Por el izquierdo tiene medio muletazo que sabe aprovechar, pero se le revuelve en un palmo, generando emoción en los tendidos. Logra por alto los mejores pasajes cambiando de pitón, en un bonito recurso de tauromaquia antigua. Vuelve al izquierdo y el astado ya le busca, se había orientado. Machetea y remata con abaniqueo tras haberlo dominado con valor. Mató de estocada caída tras ponerse complicado el cuadrarlo, la caída del toro fue espectacular, producida por los banderilleros, algo que caló en los tendidos que pidieron con fuerza una oreja que había perdido el diestro al matar mal. Dio dos vueltas al ruedo tras la fuerte petición. El toro no se llevó la ovacion que mereció por la fuerte bronca al palco mientras se arrastraba. Toro bravo en el caballo y encastado, desarrollando dificultades durante su lidia, que vendió cara su vida.

El segundo tenía por nombre Gastador, todo un pavazo que fue recibido con palmas a su salida. Remata fuerte en tablas, aunque parece acalambrado en los lances de capa de Morenito, que trata de estirarse sin lograrlo, pues aunque humilla, se le revuelve rápido. Primera vara algo trasera y un pelín caída en la que se queda a pelear sobre un pitón, blandeando al salir del peto. A la segunda acude pronto, aunque al paso, desde media distancia. Recibe un puyazo trasero y sale en tanto que se le cita. Tercera tardea y sale huído, aunque se vuelve a pelear y le arrea fuerte una cuarta el picador, en la que se emplea. Hace hilo y corta en banderillas, esperando incluso, pudiendo lucirse con él Andrés Revuelta. Morenito de Aranda con la muleta logra a base de sobarlo y de aguantar, hilvanar varias series por el derecho imprimiéndole gusto y sin dudar. Por el izquierdo aunque humilla algo más, se revuelve antes, dejando apenas vistoso un cambio de mano ya estando genuflexo rematando la tanda por el derecho. Pincha en blando antes de agarrar saliéndose de la suerte una estocada corta, caída y atravesada. El toro fue a menos, siendo además soso en la muleta, acusando la lesión de inicio que pareció calambre. Un manso a menos que recibió pitos en su arrastre, siendo silenciado el coletudo.

En tercer lugar correspondió lidiar su toro a la ganaderia de Cuadri, Tacholero de nombre salió con pies y barbeando tablas, repitiendo a los buenos lances que le instrumentó Michelito, rematados a una mano. A la primera vara acudió pronto y de largo, pero le señala muy abajo el picador, que encima rectificó trasero, aunque sin apretarle. Para tomar la segunda el toro buscó su distancia y acudió pronto tras encontrarla a tomar un puyazo trasero sin arrearle, en el que cabecea. Tercera vara tardea y sale a buscarlo el picador. La toma porque lo manda el palco, el torero le pide cambio. Sale suelto tras emplearse sin mucho celo, sin embargo es pronto a los capotes y a los rehileteros, cortando mucho por el pitón izquierdo. Finalmente espera y vemos un buen par del lidiador, obligado a saludar montera en mano. Brinda el joven francés su faena a su padre, que inició sacándolo por alto al tercio. Por el derecho le cuesta la embestida, hay que tirar de él a base de toque fuerte y sin distancia, siendo los muletazos a media altura y con cabeceo en el embroque, con el burel revolviéndose. Por el izquierdo se muestra más aplomado y aunque humilla le cuesta y se revuelve. Logra hilvanar el espada medios muletazos algo encimista, por el derecho y luego aprovechando inercia ligó dos naturales. Le toca las orejas y busca matarlo en los medios, pero pinchó en alto por dos veces antes de dejar una estocada corta atravesada, alargando el brazo. Tacholero fue manso y a menos, además justo de casta. Pitos en el arrastre y silencio para el diestro.

Espanhol lució por nombre el cuarto, de la divisa portuguesa de Oliveiras Irmaos. Fue aplaudido de salida, pues era un toro con mucha plaza, de grandes dimensiones tanto en cara como en caja y cuajo. López Chaves se peleó con él de salida, por lo suelto que salía de los lances, fijándolo sobre las piernas, pero se le cuela teniendo que soltar las telas en el remate. Se va al caballo de largo en tanto lo ve, aunque lo intentan cortar. Empuja con riñones y mucho poder, desplazando la montura en un gran puyazo. Domingo López Chaves trata de ordenar la lidia, pero el toro no obedece y sale siempre distraído, suelto sobre todo hacia tablas, sin atender a los cites. Entró por dos veces al relance sin haber sido fijado y el picador aguanta sin agarrar puyazo en afán por tratar de lucir al animal, pero ante lo dificil que es de colocar frente al caballo y aprovechando que la res se aquerenció en uno de los burladeros oblicuos a la contraquerencia, Domingo ordena al picador ir hacia querencia, a quedar frente al toro para citarlo desde allí de punta a punta de la plaza, pero el animal no atiende al cite, volviéndo la cara al jaco varias veces, prefiriendo buscar los capotes que asomaron antes por la bocana de la tronera. En esta tesitura, a base de buscarlo el picador desde chiqueros y de llevar al toro al tercio de la zona de contraquerencia, arranca el morito y empuja con poder y fijeza, tomando allí una tercera a relance de la que sale suelto. Complicado en el segundo tercio, apretando y haciendo hilo tras esperar, pegando arreones. En la muleta pasa con la cara alta sin emplearse y buscando abrirse a tablas. Lucha su matador por sacarle algo en la huida a tablas desentendido, sin conseguirlo. Estocada corta con habilidad en chiqueros, siendo desarmado y teniendo que tomar el olivo. Muerte encastada de este manso encastado con peligro y muchas dificultades, que fue mayoritariamente pitado en el arrastre entre una ligera división. Ovación fuerte para López Chaves.

En quinto lugar correspondió lidiar a la divisa leonesa de Valdellán, que presentó a Minero, negro de capa y muy entipado, con seriedad pese no tener gran tamaño. Dejó entrever una buena embestida por el derecho en los lances de capa de Morenito, mientras que por el izquierdo puntea. Primera vara a la que acude pronto, recibiendo un puyazo caído en el que empuja con la cara alta. Segunda entrada acude pronto pero sale de najas, escarbando antes de la tercera, en la que empuja con la cara abajo, mientras se le recetó un puyazo caído, bien rectificado. Toma una cuarta en la que tardea antes de arrancarse alegre, para salir suelto al llegar al peto, regresando al mismo para tomar un quinto puyazo en el que se dejó pegar. En banderillas es pronto y corta, viéndose buen par de José Manuel Zamorano. Inicia faena el arandino pasándolo por bajo, el toro humilla y se revuelve con trasmisión, pero la faena en los medios no llega a coger entidad entre las dudas y la falta de firmeza de zapatillas y los muletazos en línea recta. Faltó también colocación y mando, el público lo recrimina al salir de las tandas, pues pese a que el toro tuviese sus defectos, era aprovechable a mayor nivel. No contento, además estuvo mal con los aceros, dejando una media atravesada y caída metiendo la mano tras tres pinchazos, muriendo el morlaco en chiqueros, amorcillado. Palmas al toro por su condicion, entiendo en la muleta, aunque se vino abajo sin entregarse y en varas no termino de emplearse. Silencio para Morenito.

Cerró la tarde la divisa triunfadora de este festejo en la pasada edición, la ganaderia de Los Maños. Presentó un imponente toro de gran estampa, de nombre Jardinero, que fue ovacionado de salida. En el primer buen puyazo acude tras buscar su distancia y cumple sobre un pitón. Tras mostrar un buen pitón derecho al ser fijado para la segunda vara, acudió de largo a la misma, dejándose después pegar. Tomó una tercera de largo, acudiendo pronto y fijo, sonando la música pese a que el piquero francés Gabin Rehabi, que estuvo muy torero y con personalidad haciendo la suerte, se agarrase trasero, rectificando enseguida. El astado de nuevo se deja pegar. Lo ponen de punta a punta a orden del presidente y pese a que tardea, coje su distancia y acude encampanado, peleando después cabeceando, siendo bien picado a los sones de nuevo de la banda de música, en otro gran tercio de varas. Frente a los rehileteros espera y se arranca con todo, siempre fijo en el que le cita, se desmonteró el lidiador, tras habersele colado por el derecho, buscando y sin prender, por poco, al tercero cuando cuadraba su par. En la muleta inicia pasándolo y se de nuevo se le cuela por el derecho, dando el burel sensación defensiva. En los medios logra confiarse  algo más el joven espada y alargar el viaje por el izquierdo, ligando y conectando, pero opta por doblarse sobre las piernas en tanto se le cuela una vez más por el derecho. No continua a intentar sacar lo que tenía por el izquierdo, agarra estocada tendida y baja a paso de banderillas, suelta los trastos y a correr al olivo, mostrando falta de oficio, ocurriéndole lo mismo en un segundo pinchazo, antes de terminar con dos estocadas cortas y tendidas, la segunda un punto contraria y viniendo después un mitin con el verduguillo. Vuelta al ruedo para este encastado y poderoso Jardinero, leves pitos para el diestro.

Rubén Sánchez.

Salvó la tarde y con nota Carafea III

Con más de tres cuartos y con el tiempo amenazando lluvia se ha celebrado la primera de las corridas de la Feria del Toro de Vic Fezensac, que lució el hierro de Dolores Aguirre. Desigual de presentación, con un par de toros con barba y expresión de viejos, avacado uno de ellos; y de juego manso en general,con cierta soseria impropia de lo encastado de la vacada, a excepción del bravo segundo, Carafea III.

Abrió la tarde Argelón, colorado y cariavacado, con expresión de viejo. Abanto de salida, busca escapatoria, aunque repite a los lances de Paulita, en los que pega un fuerte tornillazo. En el primer encuentro con el caballo toma una vara trasera en la que no se emplea y de la que sale suelto. Trata Paulita de colocarlo a distancia pero sale suelto hacia capotes hasta tomar a relance una segunda vara en la que sin apretarle mucho, se queda a cabecear haciendo sonar el estribo. Bien dejado en suerte por Octavio Chacón a distancia para la tercera, que se fue caída, entrando de un brinco al peto tras arrancar con prontitud. Salió suelto, para llegar a la brega blandeando y algo agarrado al piso en los medios, pero con fijeza y prontitud a los cites. Espera y corta llendo a menos al final del segundo tercio, llegando a desentenderse por momentos. Inicia faena el baturro pasándolo por alto, cuidando la falta de fuerzas. Embiste gazapeando, sin apenas recorrido, echando la cara alta en el embroque. Trata el diestro de llevarle toreado con la muleta retrasada para alargarle el viaje, pero sin resultado toma la diestra, donde lo alivia por alto, pasando a doblarse con él tras montar la ayuda y tomar la diestra, optando por abreviar cogiendo la de verdad. Despachó de media caída a este Argelón, un toro manso y falto de fuerzas que tuvo nobleza y poca trasmisión. Fue por ello pitado en el arrastre, siendo silenciado el aragonés.

En segundo lugar hizo aparición Carafea tercero, negro salpicado, bragado meano corrido jirón axilblanco y gargantillo, de gran estampa y que fue recibido con aplausos del público. Octavio Chacón logró recogerlo y fijarlo en los lances de recibo, rematando con una pinturera media. Vivimos un vibrante tercio de varas: en la primera y tras cortarlo muy bien su matador, dirigiendo la lidia con maestría, acudió de media distancia al buen cite de Juan José Esquivel, que toreó a caballo con toreria y con verdad, dando los frentes, cogiéndolo delantero y bien en los cuatro puyazos que le recetó, aunque debió quizá medir un poco más el castigo. En este primer encuentro el burel empujó con riñones y fijeza, quedándose a romanear. Tras lograr sacarlo fue puesto para la segunda desde largo, a la que acudió con prontitud, saliendo en tanto que lo llamaron para la siguiente, en la que tras ir de largo con alegría volvió a salir con prontitud al cite. La cuarta fue la de mayor emoción, con el morlaco en terreno de chiqueros y escuchándose el cite del varilarguero, acudiendo el burel al galope, quedándose a pelear con riñones desplazándo la montura. La banda comenzó espontánea a tocar mientras con la plaza en pie se marchaba saludando entre vitores a su brillante actuación el piquero. En banderillas anduvieron más eficaces que lucidos los rehileteros, ante una embestida pronta y fija. Inicia faena Chacón en los medios tras brindar a Ruiz Miguel, donde logra ligar una tanda con la diestra, el toro no termina de humillar y le falta recorrido. Buen detalle por parte del torero el modo en que dio distancias, en un trasteo que finalmente fue a menos por ese pitón, pese al gusto en los remates. Por el izquierdo tuvo que acortar distancias y apenas pudo pegarle una tanda, pues se agotó el astado, que por su bravura fue premiado merecidamente con una vuelta al ruedo, mientras que como colofón a la gran estocada que agarró el gaditano, paseó una oreja.

Carafea segundo lucía por nombre el tercero, de capa negra, gargantillo y muy musculado. Recibe Lamelas con larga cambiada de rodillas, siguiendo hasta los medios con un buen ramillete de lances a la verónica, genuflexo, rematando con media en el centro del anillo. La embestida un tanto rebrincada en los primeros compases, al igual que hizo al llegar al primer encuentro con la jurisdicción del caballo, en el que al haber sido a relance y entre desorden el picador no agarró la vara en un gesto al aguantar el primer envite sin defender la cabalgadura.  En la segunda entrada y primera vara que tomó, el animal se creció ante el castigo y propició un fuerte tumbo tras romanear, miemtras que después tomó una tercera fuerte y trasera como la anterior, en la que cumple. En el segundo tercio pronto y cortando, los pares al sobaquillo. Inicia faena Alberto Lamelas ligando por el derecho, el toro repite aunque berrea en tanto se le puede acusando su mansedumbre, pero no duda en seguir y acometer a la muleta en cada cite, humillando y siguiéndola con recorrido. Bien el torero ligando en un palmo de terreno, con quietud y conectando con los tendidos en tanto que procuró estar siempre bien cruzado, algo que valoró y agradeció positivamente el personal. Se vieron buenas tandas al natural, llevándolo con mando en una faena larga que rubricó mal a espadas con un pinchazo tratando de hacer la suerte de recibir, yéndose a abajo a pinchar tras salirse de la suerte en un segundo pinchazo y cayendo un aviso tras un tercer pinchazo y antes de terminar con una estocada arriba. Palmas para este tercero, manso y noble. Ovación con saludos para el diestro jienense.

En cuarto lugar se jugó Carafea -este a secas- negro de capa y playero de cara, un señor con toda la barba. De salida demuestra justeza de fuerzas y toma tres varas traseras en las que se deja pegar, sin lucir al toro y sin hacerse la suerte. En banderillas algo gazapón y sin hacer hilo, distraído y algo desentendido. La faena fue a menos y además sin ponerle nada el torero, que se limitó a pegar muletazos con la tela retrasada por lo corto que se quedaba, pero siempre descolocado y despidiendo la embestida hacia fuera, componiendo la figura a cabeza pasada y sin llegar a conectar con un público que sabía lo que estaba viendo. Despachó a un animal muy venido a menos en ambos pitones con una media estocada atravesada. Silencio para ambos.

En quinto lugar y tras aviso previo mediante megafonía se lidió Yegüizo, número 31 sustituyendo al titural en el orden de lidia, de nombre Mascarito. Un toro de buena estampa, colorado albardado. Algo lesionado de la mano derecha, pues tropezaba en ocasiones, por lo que es protestado. No se atiende a la reclamación y toma dos varas romaneando sobre un pitón, la segunda además de largo. En banderillas pasan sin lucimiento, ante una embestida algo huidiza, pero con movilidad. Inicia faena Chacón en los medios, el animal se abre hacia los adentros y a base de toques logra recogerlo e hilvanar los pases. Faena larga que no llega a coger entidad pese a la humillacion y temple de la embestida por el izquierdo. El torero lo entiende y al menos lo enseña, aunque no llegue a cuajarlo al estar siempre citando desde fuera y algo encorvada su figura. Tras dos pinchazos, al tirarse desde muy lejos, agarra estocada casi entera caída que hace doblar a este Yegüizo, manso descastado y con nobleza que tuvo un buen pitón izquierdo. Fueron silenciados tanto el burel como el espada.

Cerró la tarde Pitillito, un cuatreño con seriedad por delante, negro bragado meano corrido y jirón, que blandeó en el aseado recibo de Alberto Lamelas. De la primera vara sale de najas, tomando una segunda bien cogida, delantera, en la que empuja con la cara alta; recibiendo una tercera estando fijado más cerrado, tras irse a capotes estando de largo. Puyazo fuerte y trasero en el que se dejó pegar. En banderillas gazapón, resuelven con habilidad y ventajas los de plata. Inicia trasteo Alberto Lamelas pasándolo por bajo, saliendo a los medios, donde buscó el pitón izquierdo, logrando hilvanar muletazos pese a que el recorrido no es mucho, aprovechando medio muletazo en el que, eso sí, humilla. Por el derecho se queda corto, a media altura y opta por tomar de nuevo la zurda, tirando de él a base de atacarle y en la corta distancia. Pinchazo rozando guarismo, el toque muy desplazador le hizo abrirse. Media atravesada caída perdiendo el engaño. Se tira de nuevo ante la dureza de patas, agarra media tendida y contraria. Pinchazo hondo caído y descabella. Silencio para este manso descastado y a menos, tambien para el espada.

Tarde de toros con interés de la que hemos disfrutado sobre todo del buen juego de segundo de la tarde y de la condición muletera del tercero. Ya con la vista puesta en la interesante corrida concurso matutina de mañana.

Rubén Sánchez.

sábado, 3 de junio de 2017

Interesantes dos novillos de Raso de Portillo, suspendida por agua

La Feria del Toro de Vic Fezensac ha abierto con una novillada de Raso de Portillo que tuvo que ser suspendida por fuerte lluvia y el estado del piso, haciendo fuerza las cuadrillas ante la presidencia. La novillada, que había iniciado con casta e interés, quedó a medias.

El primero, de nombre Patruillito era un toro en toda regla, un animal muy cuajado y con seriedad por delante que de salida se revolvió algo pegajoso tras cada lance. La primera vara la tomó al relance tras desarmar y librarse Mario Palacios gracias a un buen quite de uno de sus hombres de plata. En ella empuja con poder a la montura, en un buen puyazo del francés Gabin Rehabi. Para la segunda fue puesto de largo pero busca capotes por dos veces. La toma de largo acudiendo al trote y cumple; se le recetaron dos puyazos en dicha entrada al rectificar el varilarguero, ambas estaban en buen sitio. Tercera entrada de largo, acudió con alegria y cumpliendo, el puyazo se fue trasero pero estando ya ahormado se utilizó vara de tienta, siendo lesión menor pese a la colocación de la pica. Al ir a colocarlo para una cuarta, solicitó a la presidencia, a petición del público, que cambiase a banderillas, algo que no entendí, pues el público entendió que lo iba a colocar de nuevo para continuar ahormándolo cuando con la puya de tienta y dejándolo de largo la intención claramente era la de lucir al astado. Llegó a banderillas algo aplomado, espera. Inició faena pasándolo por bajo buscando los medios. Estuvo con precauciones, ayudándose por el izquierdo y sin llegarse a confiar. El cárdeno no termina de humillar y se queda algo corto, pero no tiene maldad. Pincha tras haber ligado una serie y doblarse con él, al encuentro. Pinchazo hondo, se tira desde mucha distancia. Media estocada atravesada. Mal descabellando. Palmas novillo de nota en varas, encastado y duro de patas. Silencio para el espada.

En segundo lugar hizo aparición Quitapenas, fue ligeramente ovacionado de salida por lo muy encampanado y el brío que mostró, aunque era menos toro en cuánto a cuajo. En los primeros lances sale suelto. Toma primer refilonazo a la salida del picador, fuera de contraquerencia y sale huído, pero propicia un espectacular tumbo tras empujar cabeceando y metiendo riñones en la primera vara, ya con el caballo en su sitio y bien colocado. Para la segunda fue puesto de largo, acude pronto para recibir una vara fuerte y trasera, rectificada por el jinete. Tercera a la misma distancia pero el burel tardea y cabecea una vez llega, saliendo suelto. Cabecea en una cuarta, pero se queda a pelear mientras el picador le pega más que le señala con la puya de tienta. En banderillas estuvieron eficaces, el ruedo estaba ya impracticable y cambian de tercio con cuatro palos, tras dos pasadas. Miguel Ángel Pacheco inició su faena saliendo a los medios, donde con precauciones y poniendo de parte logra ligar varias series por el derecho, pese a que el novillo se cuela y se queda corto, sin terminar nunca de humillar. Se pasó de faena sin apenas poder lograr estirarse, dejando una actuación voluntariosa y en novillero. Mató de buena estocada, algo desprendida y el utrero fue duro de patas como el anterior, algo que no enfrió a los tendidos que pidieron con fuerza la oreja, con más silbidos que pañuelos, por lo que posiblemente no fuese atendida. El premio quedó en una mserecida vuelta al ruedo, la oreja quizá excesiva, mientras que el astad, encastado y con dificultades fue aplaudido en el arrastre.

Esperemos que esta tarde la corrida de toros pueda darse con normalidad, respete el tiempo y disfrutemos de un buen festejo, pues la corrida luce una presencia impecable.

Rubén Sánchez

domingo, 14 de mayo de 2017

Ángel Otero, torero. Mansa y blanda la de El Pilar.

...Con las frías vimos a un sensacional Ángel Otero, que tras un buen primer par dejó lo más vibrante y meritorio de la tarde...

Con más de tres cuartos de entrada, en una ocupación de tendidos propia a lo recordado en ferias pasadas y con una tarde fresca pero no desagradable, se ha lidiado una corrida de El Pilar desigual de presentación y mansa, blanda y descastada en líneas generales de El Pilar. Diego Urdiales se mostró dispuesto y dejó algunos pasajes ante el primer; vimos a un David Mora limitado físicamente, sin poder llegar a cargar su peso sobre la pierna en la que tuvo la grave cornada, siéndole a su vez dificil el correr para atrás a la hora del recibo y de llevar el toro al caballo. Y esto lógicamente esto le afectó mentalmente, a su actitud y voluntad a la hora de confiarse. José Garrido dejó sabor de querer ser, no perdonando en quites y tratando de lucirse con el capote, pero en la muleta sacó por momentos su cara más ventajista y su encimismo, apareciendo como destellos únicamente su faceta de cargar la suerte y llevar los muletazos hasta el final, dando el paso adelante para enlazar el siguiente, como se le pudo ver en su etapa novilleril.



Rompió plaza Sospetillo, un colorado muy del tipo de su sangre Aldeanueva que salió rematando en tablas, parándose enseguida para buscar terrenos del sol. Tuvo Urdiales que recibirlo con el toro parado, instrumentando los lances uno a uno, de los que salía suelto y distraído. Tomó una primera vara al relance, trasera y caída, que fue rectificada y en la que cumplió el astado buscando salida, apretando hacia afuera. Salió del peto blandeando y Urdiales se dispuso a hacer un templado quite a la verónica en el que se le coló varias veces por el pitón derecho al intentar dar una segunda media. Lo dejó en suerte con una revolera y detalles de torería, pero el animal repuso y le hizo hilo, desarmándole y teniendo un buen susto el riojano en la hazaña. Le pegaron lo justito en la segunda entrada, puyazo caído del que salió suelto. En la brega mostró una embestida complicada, colándose por ambos pitones, dificultades que su lidiador El Víctor no supo resolver. El colorado buscó las tablas, apretando hacia ellas haciendo hilo y aquerenciándose en dicho terreno, costando sacarlo de los adentros. Inició el arnedano su faena pasándolo por bajo, sacando al tercio a una bronca embestida que cabeceaba. Consiguió firme y con la diestra trazar muletazos redondos hasta rematar detrás de la cadera en unos pasajes que fueron de lo más destacado del festejo, tuvo además temple su labor, no permitiendo que el cabeceo tropezase las telas, la mejor fue la segunda tanda, muy mandona e imprimiendo gusto, hasta que el viento le estropeó este detalle en la siguiente. Al natural fue a mejor, ajustándose un poco más en cada sucesivo muletazo, rematando por último por bajo, con un trincherazo. Pinchó en bajo sin cruzar, sonó el primer aviso y despachó de estocada contraria, pegando al sentir el acero un fuerte arreón el del Pilar, teniendo el diestro que soltar engaño y correr al olivo. Estuvo mal con el descabello, siendo su labor silenciada mientras que este manso a arreones, bajo de casta y con cierto peligro sordo fue pitado en el arrastre.



Carapuerco segundo traía por nombre el segundo, que fue protestado de salida por faltarle algo de cuajo y quizá seriedad por delante. Desde primer momento su afán fue saltar la barrera buscando escapar del redondel, pero no tuvo el empuje de riñones necesario para ello en los varios intentos que protagonizó, despertando la atención del público, que lo vivió vibrante. Salió suelto de los lances, tomando una primera en la que se le tapó acertadamente la salida y en la que buscándola tiró de riñones el mansete, llevando la cabalgadura hasta más allá de las rayas en su empuje. La segunda fue trasera y se le dio poco, saliendo suelto como era natural. A José Garrido le tocó correr tras el en su quite por chicuelinas, llegando el animal a banderillas tardeando pero humillando por el izquierdo, aunque colándose por el derecho. Con las frías vimos a un sensacional Ángel Otero, que tras un buen primer par dejó lo más vibrante y meritorio de la tarde con su segundo par. Estando el toro muy cerrado en las rayas, confió apostando en que se arrancaría con todo; si le llega a esperar le hubiese sido muy difícil ganarle la acción y salir mientras apretase a tablas en tan poco espacio. No se equivocó, y ojo como le citó de poder a poder, esperando a que se arrancase el toro antes de empezar a cuartear, ojo a como ganó el terreno con el arreón que pegó hacia él y la manera en que cortaba; y encima cuadró en la misma cara, se asomó y clavó sacándolas de abajo. Un señor par, me puso en pie Ángel Otero, si señor, torero. Inició faena el diestro toledano pasándolo por bajo, pero el toro se le va rajado, por lo que tras intentarlo y en vista de un público que solicitaba que abreviase, agarró pinchazo hondo tras en pinchar en bajo y descabelló. Pitos al manso rajado y silencio.



Remató en tablas el tercero, de nombre Jacobero, que salió suelto de los lances aunque humillando. Buen recibo genuflexo por parte de José Garrido, con el toro ya un punto parado, midiendo incluso antes de arrancarse y revolviéndose en poco terreno. Vara fuerte trasera y caida en primer lugar, de la que sale suelto y blandeando. Segunda vara tardeó aun de cerca, recibiendo un puyazo trasero fuerte, cosa que no se entendió con lo justo de fuerza que estaba. En garapullos se agarró al piso, actuando con eficacia los miembros de la cuadrilla. Inicia faena el extremeño pasándolo por bajo, luego le pegó un tirón en el tercio llevándolo hacia el 1. A partir de ahí se puso a pegar derechazos descargando la suerte, hasta que se desplomó el inválido. Se dobló con él tras intentarlo por el izquierdo y mató de bajonazo. Manso inválido y soso, fue pitado. Silencio para el pacense.

En cuarto lugar hizo aparición Carapuerco -este el primero-, no en vano al llevarle algo más un año al anterior es posible que además de compartir reata, sea hijo de la misma madre que el lidiado en segundo lugar, siendo aquel del parto anterior a este. Salió con pies, echando las manos por delante, evidenciando flojera pero revonviéndose. En varas tomó un primer puyazo trasero, algo caido; mientras que en la segunda entrada tomó un picotazo en el que no se emplea, del que salió repuchado y desentendido. En el segundo tercio la brega transcurrió levantando el capote, evitando que doblase las manos, con una embestida muy sosa, carente de codicia. Inició faena Urdiales y se le caía por momentos, muy complicado que trasmitiese. Abrevia, pues el publico así lo pide. Estocada desprendida tendida saliéndose. Pitos al invalido. Silencio

Huracán, el mejor de la tarde.
Huracán se llamaba el quinto, que de salida humilló por el izquierdo y con embestida rebrincada por el derecho. En varas la primera cayó trasera, cumpliendo y metiendo riñones el burel. A la segunda entró a relance, apenas se le pegó, pero a descatar que se quedó en el peto cumpliendo con la cara fija. Buen comportamiento en varas. Garrido no perdonó su quite y estuvo aseado sin más a la veronica, pudiendo después ver una buena brega de Ángel Otero a un toro con movilidad y que acudió pronto a los cites, con nobleza y humillando, con fijeza en aquel que le citase. Inicia el trasteo David Mora pasándolo y recortándole embestida, en algo que me pareció un sinsentido, posiblemente fruto de las dudas entre las que lo siguió probando, sin confiarse, algo a lo que no llegó a lo largo de la faena. Ya en la tercera tanda liga por el derecho pero sin asentar las zapatillas, hacia afuera y sin ajustarse, no haciendo el toro ningún extraño y pasando con obediencia en la muleta. Con la zurda siempre ayudándose del estoque y sin dejar quietas las zapatillas, sin hacer el toro extraños, aunque con algo menos de recorrido en el muletazo, pero igualmente noble. Quedó el toledano por debajo de este buen toro para el torero, sin llegar a quedarse asentado llevando toreada y mandada la embestida hasta el final en ninguno de los lances. Al irlo preparando para matar, le desarmó, algo que le ocurrió tras agarrar un pinchazo hondo, teniendo que salir corriendo a tablas. Tomó el descabello, estando el toro muy amorcillado y tapado en tablas, pero aún con reservas para pegar algunos sustos en tantas veces como el diestro falló con el estoque de cruceta, sonando poco a poco los avisos pese a la bondad del palco, hasta llegar el tercero y sin que se viese a un torero con actitud de querer matar su toro por todos los medios antes de que eso llegase, como se pudo ver hace dos días a Eugenio de Mora, que tras pasarlo mucho peor con el descabello -su toro estaba más entero-, optó sin duda por tirarse a matar de nuevo las veces que hiciese falta para asegurarlo. En este caso no fue así y solo vimos dar golpes de verduguillo con precauciones y sin la firmeza necesaria en muchas ocasiones, sin voluntad para coger de nuevo el estoque, dejando la muerte en manos de un pinchazo hondo atravesado que apenas hizo daño y del cara o cruz del descabello. La bronca fue subiendo de tono hasta llegar al summún cuando una vez retirado el diestro al callejón habiéndose tocado el tercer aviso, el puntillero de la plaza se dispuso a apuntillarlo desde la tronera del burladero, en un sinsentido pues además mientras tanto hizo aparición la parada de bueyes para llevárselo a corrales, debió faltar comunicación entre palco y alguaciles a través del Delegado, pues o una cosa o la otra. A mi entender transcurrido el tiempo reglamentario y pudiendo aún moverse a corrales el animal, -como era el caso-, debía haber sido apuntillado en los chiqueros. El astado recibió palmas en el arrastre, quizá algunas de castigo al diestro, pero por su juego entiendo que en su mayoría no se trató de eso. Bronca para David Mora.



Cerró tarde Mira-bajo, abanto en los primeros compases, saliendo suelto de los lances, buscando además las tablas. José Garrido lo recogió arrebatado por delantales y remató con una media de rodillas, llegando a los tendidos. Estando ya prácticamente a punto de ser dejado en suerte en contraquerencia, el morito pega un arreón hacia el caballo que guardaba la puerta, donde recibió un puyazo caído y trasero, siéndole además tapada la salida, en una vara de la que salió aplomado. Ya en contraquerencia se repuchó de la segunda vara, saliendo desentendio. Un templado Urdiales se dispuso al quite, en esta ocasión a la verónica, quedando el astado muy aplomado y tardo, con las fuerzas medidas y algo distraído frente a los rehileteros. La faena la inició el extremeño con la mano derecha, ligando varios muletazos, siguiendo en esa linea, algo mejor al cargar la suerte, en lances en los que el animal repone, apretando si es hacia los adentros, motivo por el que posiblemente se empeñó el joven espada en sacarlo de su querencia, hacia los medios; terreno que le pesó bastante al mansito y donde le cuesta más embestir. La faena continuó al natural, acortando distancias ante el tardeo y muy mal colocado, abusando además del cite con el pico, muleta retrasada y despegada del cuerpo para tratar de encaminar el medio muletazo que apenas si tiene el cornúpeta. Regresó al derecho y tiró de arrimón, ahora que el toro ya había dado lo poco que tenia, quizá pudo ser algo más en su querencia. Pasaportó de una estocada baja, de rápido efecto, siendo silenciado este manso descastado y a menos, al igual que la labor del coletudo.

Rubén Sánchez.

sábado, 13 de mayo de 2017

Mansa y descastada corrida del Ventorrillo.

...siendo recibido con aplausos a su paso por su bella estampa. De pelo burraco y trapío espectacular...


Corrida bien presentada pero baja de casta de El Ventorrillo, además de mansedumbre muy acusada. Más de media plaza en los tendidos en tarde desapacible, con amenaza de tormenta. Eugenio de Mora con pocas opciones en su lote, Morenito deja ir un toro de triunfo mayor y corta la primera oreja barata de las que vendrán y Román, también sin toros, deja una impresión algo tremendista, con un valor al que falta un toque de cabeza.

Abrió tarde Bajeza, salio con pocos pies, pero se precipitó el palco tocando a picadores con apenas tres lances, sin estar el animal fijado, recibiendo una vara trasera fuerte en la que empujó, mientras que salió suelto de la segunda, doblando la mano izquierda, una leve lesión que presentó desde los primeros compases. Llegó a banderillas aplomado, moviéndose sin codicia, haciendo gala de su descaste; aunque haciendo hilo a los adentros, muestra de su mansedumbre. Eugenio de Mora se dispuso a iniciar faena de rodillas, pronto se le coló y le desarmó, por lo que optó por salir a los medios aprovechando un arreón del burel, que salía suelto buscando escapatoria de cada lance. Su embestida además de sosa era echando la cara arriba apenas dejó al diestro toledano ligar una serie a base de insistencia, pasando a tratar de dominarlo pasándolo y buscandole los costados antes de tratar pasaportarlo, capítulo en el que pasó un quinario un buen estoqueador como él. Se tiró inicialmente desde fuera de la suerte y además el toro echaba la cara arriba sin desplazarse, no le dejaba cruzar. Pinchó dos veces, perdiendo una de ellas la muleta, dejando a continuación media estocada que el toro escupió, llegando el primer aviso tras una media contraria. Cogío el verduguillo y tras pasar un rato malo por lo complicado que se puso y echándose poco a poco el tiempo encima, se vuelve a tirar a matar asegurando con una estocada baja muy atravesada que apenas hizo efecto. Sonó el segundo recado presidencial y le recetó una estocada arriba. Duro de patas este primero, guardó para vender cara su muerte toda la energía que no empleó en la lidia. Fue pitado en el arrastre el manso descastado y silenciado el coletudo.

Román hizo aparición en el tercio de quites, echándose el capote a la espalda,...


Salió con pies y abriéndose tras los lances el segundo, de nombre Nevado. Morenito de Aranda dejó algún destello a la verónica en el recibo. Tomó con prontitud la primera vara, que cayó trasera, a la que salió lo probó el arandino, que inteligentemente le fue dando tiempos, en vista de la justeza de fuerzas del cornúpeta. La segunda entrada fue cumplir expediente con un picotazo del que salió suelto. Román hizo aparición en el tercio de quites, echándose el capote a la espalda, en un variado quite en el que hizo alarde de valor, combinando en función de la trayectoria del toro gaoneras con una orticina, rematando con suavidad en una bonita larga. Morenito no quiso quedarse atrás y dejó su firma a la verónica en otro sabroso quite. Su cuadrilla hizo buena labor en banderillas, desmonterándose Jarocho y Pascual Mellinas, lidiando bien Zamorano a una res muy aplomada aunque con prontitud al cite. Inició faena en tablas, saliendo a los medios para ligar la primera tanda con la diestra, algo despegada. No influyó este detalle para que enseguida el público conectase con su labor y se pusiese de su parte. Se echó la zurda cuando apenas le quedaba al animal ya medio muletazo de recorrido en su embestida babosona, noblota, sosa y descastada, además de evidenciar mansedumbre. No le quedó toro al burgalés para los remates y tras un pinchazo caído y otro sin cruzar, descabelló habiendo escamoteado la suerte suprema, pues no agarró ni una media estocada. Fue ovacionado entre división tras escuchar un aviso; y silenciado el burel.

Román se dispuso a estirarse en el recibo de sus dos reses sin antes abrir y probar la toma de contacto y la forma de embestir. Esto dio fé de su disposición y valor, pero el animal le enganchó el capote al echar la cara alta en los lances. Se paró enseguida este Carroñero, tomando en una primera entrada un picotazo en el que se dejó pegar un buen rato antes de irse suelto. En la segunda entrada salió suelto de otro refilonazo; teniendo que entrar por tercera vez, pues a buen juicio del palco, no eran dos puyazos reglamentarios. En este tercero se quedó a dejarse pegar el picotazo, saliendo muy justo de fuerzas y escaso de casta. En garapullos estuvo aplomado, buscando las tablas y muy distraído. Lo mejor del tercio vino de parte de Raúl Martí, que salió a cuerpo limpio con los palos en la mano a hacer el quite a su compañero El Sirio, que venía de salir de un par con el morlaco haciendo hilo. Inició faena por bajo más allá de las rayas, burlando dos arrancadas con pies antes de que regresase el astado a su aplomo. Se puso el valenciano encimista, además descolocado y un punto pesado y tremendista. Solo al final pudo correr una vez la mano y rematar con un trincherazo ese destello. Se tiró por derecho en la rectitud en la suerte suprema, dejando una buena estocada, un punto trasera pero muy efectiva, que dio boleto a este manso, flojo y descastado tercero. Fue silenciada la labor del joven espada.

Garrochista salió en cuarto lugar y fue otro ejemplar que se paró enseguida tras pocos lances, tomando la primera vara con prontitud, bien agarrada a la caída del morrillo. En ella cumplió con la cara abajo, costando sacarlo, mientras que en la segunda recibió apenas un picotazo que provocó la protesta de los tendidos, ante lo cual se le metieron las cuerdas aun habiendo ya levantado antes el palo. Ante los rehileteros se mostró distraído y aplomado, frenándose en la brega. El Puchi estuvo aseado, eficaz. Inició Eugenio de Mora su faena en tablas, pero el toro únicamente se defiende, echando la cara arriba y frenándose, pese a las ganas del toledano, que tuvo que abreviar, algo que el público le agradeció. Lo cazó de un bajonazo muy al hilo de tablas. Pitos en el arrastre para este manso descastado y silencio para el diestro.



Cetrero hizo aparición en quinto lugar, siendo recibido con aplausos a su paso por su bella estampa. De pelo burraco y trapío espectacular, Morenito lo recibió con un buen ramillete a la verónica, precipitándose al querer rematar lo que ya estaba rematado con una segunda media, en la que el toro le desarmó, teniendo que correr tras el lucimiento, que fue de agrado pero que no llegó a fijar la embestida, por lo que la primera vara la tomó al relance y desde dentro de las rayas, saliendo el animal desentendido. Para la segunda apenas un picotazo del que salió suelto. Román no perdonó su quite, esta vez por tafalleras, vibrante por su quietud. En banderillas aunque tardo, iba con todo cuando arrancaba, incluso sorprendiendo en algún arreón. La brega fue buena por parte de Jarocho, mientras que Zamorano y Mellinas se desmonteraron. El burgalés apostó y se fue a los medios, donde dando distancia inicio un trasteo vibrante por la trasmisión que tenía la prontitud en la arrancada del morito y como acudía con todo a por su objetivo; además se hizo presente la ligazón, pues aunque el toro no terminó nunca de humillar ni de entregarse e incluso apenas tenía medio muletazo llevándolo sometido de verdad; la inercia no le dejaba frenar, de modo que se desplazaba más allá del trazo del pase y su prontitud si le hizo repetir. La faena tuvo buen plateamiento, siempre con una buena distancia y dando tiempo entre las tandas cortas pero intensas; aún así, los lances no me terminaron de convencer, pues pese a que hubo destellos, más de uno enganchado, algo acelerado y con más de un tirón y latigazo que evidenció falta de temple. La suerte estuvo descargada, y lo peor: los desplazó casi siempre hacia afuera al dar salida. El planteamiento, bueno hasta el momento, se desconfiguró al tomar la zurda, bastante tarde, por cierto. Para torear al natural (no habiendo hecho nada raro el toro por ese pitón), acortó la distancia, quedándose corto el astado; por lo que regresó al derecho, donde consiguió los mejores muletazos, más en redondo. El pase de pecho se lo enganchó, pero remató por bajo. La plaza estaba con él, muy metido en su faena. Remató sin haber visto apenas el pitón izquierdo y sin llegar a cuajar la faena que por su trasmisión y pese a sus defectos, el toro tenía. Pinchó arriba, algo que debió privarle de la oreja que paseó (concedida sin mayoria, por cierto), dejando después una estocada vertical atravesada metiendo la mano con habilidad. Concedido el trofeo y tras escuchar la ovación de gala con que fue despedido en el arrastre este Cetrero, -algunos incluso le pedían la vuelta al ruedo-, me hice dos preguntas. La primera a qué plaza había venido a ver toros. La segunda ¿si no llega a pinchar le piden dos orejas?.



Román se dispuso a recibir al sexto a pies juntos, sin probaturas. Este Civilón tomó una primera vara trasea en la que cumplió con fijeza, metiendo riñones, saliendo hacia tablas del puyazo, en su primera cantada de huída. Lo tuvieron que dejar debajo del peto para la segunda entrada, un picotazo en el que no se empleó y del que salió suelto. Ante los de plata anduvo moviéndose a arreones, buscando los chiqueros, tratando de parear a la media vuelta para evitar el apretón hacia los adentros. Lo suyo hubiese sido al sesgo, de dentro a fuera, pues para los medios siempre hubiese apretado menos. Inició el valenciano su faena por estatuarios, continuando recortando las embestidas, a pies juntos. El bronco y rebrincado manso tiene trasmisión por su peligro. Muy dispuesto aunque encimista, tratando de sacar algo estuvo Román, peleando con un animal que solo pensaba en huir y que le iba llevando poco a poco hacia chiqueros. Se equivocó al citar al natural con el toro mirando a las afueras, pues solo pedía adentros. Tras insistir en el cite, se arrancó, revolviéndose hacia su querencia en un latigazo que le costó una fuerte voltereta. Regresó a su ser, a torearlo paralelo a tablas y cerca de ellas, en un punto ya tremendista. Despachó en chiqueros de media estocada tras dos pinchazos en los que no cruzó. Fue silenciada su labor tras un aviso.

Rubén Sánchez.