domingo, 9 de octubre de 2016

Tanto peligro como nobleza, variada corrida de La Quinta con un Alberto Álvarez que dejó buena impresión


Buenasnoches abrió la tarde saliendo adormilado, toro serio y bien rematado que fue recibido con aplausos. Rafaelillo dejó ver bajandole las manos y soltando capote una embestida en la que se desplazó por el derecho, mientras que por el izquierdo se quedaba debajo. En varas entró con prontitud a una primera de la que salió coceando, de najas tras sentir el puyazo trasero que le señalaron, mientras que en la segunda se quedó a hacer sonar el estribo cabeceando con violencia, mientras le administraban una vara trasera con mucha saña. Llegó parado y medidor a banderillas, sin humillar en la brega y sin pasar por el izquierdo, queriendo tirar el gañafón incluso con el pitón de fuera. Buen segundo par de José Mora, al que le ganó terreno el cárdeno y pese a todo cuadró en la cara. La faena inició en el tercio, saliendo enseguida a los medios con la diestra, mostrando la res complicaciones, tobillero y con muy corto recorrido. A base de dejarsela siempre delante de la cara, peder pasos y estar siempre tapado, logró algún medio muletazo, viéndose un pitón izquierdo aún con mayor peligro en los remates. Por momentos se le subió a las barbas al ir a rematar la tercera tanda, recorriendo varios tendidos con la muleta por delante abaniqueando un gazapeo que eran arreones en cuanto veía el pavo la ocasion. Una serie más tras recuperar el control y estocada baja atravesada después de un amago de someterlo por abajo andándole buscándole los costados. Descabelló. Manso encastado. Se orientó enseguida, influyendo su edad en ello. Alguna palma en arrastre y división con Rafaelillo.

En segundo lugar salió Bailaor, fue recibido de capa con un buen ramillete de verónicas del diestro Ricardo Torres. En varas cabeceó con violencia, queriendo quitarse el palo, saliendo suelto, llegando a un tercio de banderillas en el que se  desmonteró Marco Leal tras un señor par, con exposición. En el inicio de faena se le coló, mostrando mucho peligro ya en los cites. No se entretuvo ni en poderlo ni tratar al menos de someterlo, lo despachó de un bajonazo infame y se encargaron de estamparlo a base de vueltas las asistencias. Fuerte bronca y ovación de castigo al astado, manso y con peligro.

Hizo tercero otro Buenasnoches, este pueda ser de la misma madre que el primero pero del siguiente parto, al ser este casi cinqueño. Su capa cárdena clara salpicada impactó al personal y lo recibió Alberto Álvarez con dos largas de rodillas de las que salió abanto a recorrer el anillo, viniendo después un buen abanico de lances a la verónica aunque sin poder ganarle mucho terreno por lo deprisa que volvía a tomar el siguiente. Quiso hacer un galleo por la espalda rememorando a tiempos de Joselito El Gallo, pero terminó por irse suelto a una primera vara muy caída en la llegó a romanear al tener tapada la salida. A la segunda arrancó por derecho desde distancia, llegando al peto con la cara alta, señalándole una vara trasera y siendo sacado al momento. Destacó Venturita con las frías mientras que se vio buena capacidad para humillar en la brega por parte del de La Quinta. Inició faena en los medios con un cambiado por la espalda, continuando por el derecho, por el que exigió colocación y repuso tras quedarse un poco corto en los muletazos. Optó el baturro por ponerse al natural, sacando varios muletazos enganchados con el vuelo rastrero de la muleta, con despaciosidad pero sin ajuste alguno, a una embestida noble y humilladadora, mientras que el animal le marcaba la mala colocación al ir a ligar los lances, por lo que no tontorrona. Volvió el coletudo a la diestra para terminar rematando con manoletinas, poniendo rúbrica con una estocada contraria tras pinchazo. Se complicó la cosa con el descabello, siendo prendido en una de las ocasiones. Buena disposición y buena muestra de capacidad para lo poco que torea Alberto Álvarez ante un toro medio que manseó en varas pero exigió en la muleta. Ovación en el arrastre y saludos.

Favorito fue el lidiado en cuarto lugar, salió algo huidizo y se le metió por los adentros a Rafaelillo en el que iba a ser el lance de recibo, teniendo que soltar las telas, que llevo hasta rajar el animal colgando del pitón. Lo paró después con varios lances, chicuelina y larga, dando el burel muestras de no mucha fuerza. Acudió al relance a la primera vara, muy caída a la paletilla, en la que se dejó pegar. Una chicuelina y un remate bastaron para dejarlo colocado y desde distancia arrancó pronto, aunque no se empleó en la también caida puya que le señalaron. Agarrado al piso y algo distraído llego a rehiletes aunque mostrando una embestida humilladora en la brega. Buen par de Álvaro Oliver fijando la tarda embestida. La faena comenzó pasándolo por alto de rodillas, saliendo después al tercio entre varios cambios de mano y un pase de la firma de buen trazo, llegando al tendido. Ligó varias tandas por el derecho, despegado y aliviando por alto cuando el animal le recriminaba la colocación con alguna mirada en la que con nobleza escogió el trapo. Al natural mayor profundidad de la embestida, queriendola tomar y repetir sin llegar a levantar la cara. Faltó apostar ya que regresó al derecho tras haberle dado una tanda corta con la zurda y quitándole la muleta de la cara. Tras otra tanda a derechas y tocarle las orejas antes de cuadrarlo, metisaca en el segundo sótano, por lo menos. No la soltó por el sitio en el que cayó, pero no le dio tiempo a volver a entrar a matar, fue fulminante. Palmas a este buen toro en el arrastre y silencio para el matador.

Camarero hacía quinto, su estampa despertó palmas, cárdeno facado, girón y calzado. De salida se paró tras la primera arrancada, tratando de orientarse de lo que había tras las tablas, sin tener claro a qué estímulo acometer. Ya decidido, lo paró con precauciones Ricardo Torres. Se arrancó a una primera vara con prontitud en la que llegó con la cara alta, bajándola después y mediendo riñones con fijeza, llevando contra tablas al caballo, llegando a romanearlo contra las mismas, demostrando poder y bravura. En la segunda tuvo prontitud desde la distancia pero salió suelto en tanto que fue citado. En la buena brega de Marco Leal se dejo ver un buen pitón izquierdo, además de fijeza y prontitud del astado. Empezó faena saliendo al tercio pasandolo por alto, rematando asimismo tras entre medias llevarlo por bajo. Por el derecho continuó, teniendo el astado buena condición, a media altura, con recorrido y repitiendo, arrancando con franqueza y entrega, con todo, con los riñones. Al natural vinieron varias tandas con tosquedad, brusco y sin llegar a potenciar las virtudes de una embestida noble y humilladora. Estocada arriba. Ovación en el arrastre para este Camarero, que demostró bravura en varas y entrega en la muleta. Silencio.

Fontanero cerró plaza con la jotica, salió con pies, Alberto Álvarez lo recibió con dos largas de rodillas y salió a los medios a la verónica, en unos lances en los que no llegó a humillar, saliendo suelto. En la primera vara cumple y cabecea, arrancándose pronto a una segunda vara de la que se repucha, entrando después a hacer sonar el estribo. En banderillas agarrado al piso y algo tardo, distraído. Buen par de David Blázquez. Inició faena con la diestra tras brindar a los empresarios entre pitos, toreando templado, asentado y firme, dando tiempos y tirando de las embestidas. Faltó ajuste por ambos pitones, pero una muy grata impresión por parte del aragonés. Por el izquierdo fue poco a poco desentendiéndose de la pelea este Fontanero, abriéndose hacia tablas y sin emplearse, aunque con nobleza. Lo mismo ocurrió por el derecho, tuvo lo que tuvo y duró lo que duró humillando y siguiéndo la muleta antes de desengañarse. El espada insistió en sacar algo más, pero tuvo que trastear para cuadrarlo y agarrar media estocada trasera y tendida tras un pinchazo y finalmente despacharlo con una estocada arriba. Se levantó ante el puntilero y sonó un aviso. Se amorcilló y se echó, volviéndo a levantarse para terminar por caer en una muerte encastada. Aún siendo manso, noble y escaso de casta sonaron palmas en su arrastre, siendo ovacionado el diestro.

Entretenido fin de semana cárdeno en La Misericordia, con muchos matices para analizar, esperamos repetir.

Rubén Sánchez.

Variada e interesante novillada de Los Maños, por encima de la terna


Con media plaza o poco más se celebró el primer festejo de la Feria del Pilar. Una novillada de la ganaderia aragonesa de Los Maños, variada de presencia, con cuajo y seriedad, en general por encima de una terna con poco rodaje.

Abrió plaza Fandanguero, abanto salida, se dio tres vueltas de reconocimiento al anillo que dieron después constancia del desgaste que producen. Blandeó una vez Pablo Aguado salió a recibirlo a los medios. Lo fijó al caballo con un galleo por la espalda garboso y eficaz; tras él, el de Los Maños tomó un puyazo caido en el que cumplió fijo. Buen quite a la verónica en el que muestra una embestida muy templada por ambos pitones y con muy buenas cualidades. Tomó con prontitud una segunda vara de la que lo sacaron enseguida, estaba picado. Isiegas replicó al quite echándose el capote espalda por ajustadas saltilleras cambiando el viaje y rematando por gaoneras, poniendo de broche revolera y brionesa. Aguado se picó pero tras el acierto inteligente de su compañero, que hizo un quite de bastantes lances, pero sin obligar por bajo a un burel al que no le sobraban fuerzas, le bajó las manos por chicuelinas y le hizo perder las manos, por lo que tuvo qud cortar. En Banderillas fue tardo, esperó y buscó tablas, teniendo que colocarlo además de sacarlo Rafael González, que con eficacia y suavidad lo realizó en una buena brega, destacando también un buen par de Azuquita. En la muleta tuvo cualidades de alta nota para el torero este Fandanguero, pronto, fijo, noble, humillador, codicioso, repetidor, colocando la cara y desplazandose pero, con poca fuerza. La faena la planteó con series largas en los medios, con algunas brusquedades y sin llegar a cuajar y sacar de verdad todo el potencial que artisticamente le brindaban las condiciones del astado. Sí que pudimos ver y disfrutar de la embestida, pues no se echó encima ni le enganchó la muleta, cosas que posiblemente hubiesen tapado virtudes. Remató al natural a pies juntos. Buena estocada algo trasera y tendida, que apenas hirió mortalmente al astado. Las asistencias le hicieron caer bajándole los capotes, sin dejarlo echarse por efecto de la estocada, por lo que al ir a apuntillarlo se levantó como era natural, pues tenía su casta y se enfrió la petición de una posible oreja barata para una actuación por debajo de una condición para encumbrarse. Ovación arrastre y palmas.

El segundo tenía por nombre Quejoso, muy serio por delante, hizo una salida briosa y con temperamento aunque siguiendo los vuelos del capote de Jorge Isiegas que lo recibió con una larga de rodillas. Tomó dos buenos puyazos en el sitio de Luciano Briceño tras ser bien puesto en suerte con un vistoso galleo por chicuelinas y la segunda luego puesto de largo, pero el animal hacia hilo hacia los capotes y no pudo lucirse. Ademas salió suelto de la segunda tras dejarse pegar en la primera. Quite lucido  por navarras de Salenc y buen par del tercero Lucas Benítez en un tercio de garapullos en el que Quejoso hizo hilo y cortó, cabececando en la brega. Inició faena el baturro en los medios, ligando varias series algo tosco pero entendiendo al animal y templando, dándole tiempos y llevándolo toreado. Al natural dando el medio pecho logró una buena tanda. La embestida por el derecho tenía trasmisión aunque a media altura, sólo humillando cuando iba obligado y levantando la cara al salir de los muletazos, costándole repetir. Por el izquierdo el recorrido es menor pero la sigue a media altura y repite. Remató al natural y lo despachó de un bajonazo infame. Palmas en arrastre y, ovación tras peticion.

Tostadino hacía tercero, de salida se arrancó al primer lance cruzado, desde medios a tablas, apretando, viéndose Adrián Salenc sin recursos, optando por soltar la tela y tomar el olivo de cabeza. Ya después en los lances de recibo, el santacoloma salió suelto de los lances, mostrando una buena embestida por el pitón izquierdo, humillando y desplazándose. En varas acude pronto y empuja mejor en la segunda que en la primera, aunque fue mal picado pese a estar bien fijado en suerte. Con los rehiletes vimos buenos pares y a un Manolo de los Reyes muy torero saliendo de la cara, el animal es pronto y hace hilo, aunque pega tornillazos en la brega. La faena no llega a tomar vuelo, dudas y acorte de distancias hicieron que fuese a menos y se parase, pese a un piton izquierdo que, sin mucho recorrido y pese a lo rebrincado del final de muletazo, era mas aprovechable. Por el derecho rebrincado y quedándose corto. Buena estocada. Leves pitos arrastre y silencio.

En cuarto lugar salió Secretario, ovacionado de salida, fue recibido de capa con celeridad. Echó las manos por delante y en las chicuelinas que intercaló le cortó el viaje, algo que junto a otros latigazos que le pegaba a cada lance hicieron que se cayese. Primera vara de largo acude pronto y empuja, trasera y algo caída. Segunda vara acude pronto a distancia con toda ventaja, bien hecha la suerte, citando primero con voz y brazo sin mover el caballo, consiguiendo que se arrancáse sin tener que provocarle demasiado, pero tras la arrancada, Mario Benítez marró su buen hacer, pues le falló la punteria y no agarro el puyazo. Salió suelto de dicho encuentro y nos dejaron sin ver una tercera entrada en la que tomase la segunda vara. Buen par de Rafael González con las frías, mientras que Azuquita sufrió cogida y fuerte paliza, pues con celo y saña lo buscó en el albero el morlaco. Faena a menos, con brusquedades, quitándole la muleta en ocasiones de la cara y acortando distancias a una embestida que por el derecho iba humillada y buscaba repetir, aunque sin abrirse, acostándose, llegando a tropezar al novillero que fue levantado del albero de un gañafón. Por el izquierdo le sorprendió, colandose y sin llegar a humillar, por lo que apenas tardó en regresar al derecho. Media estocada trasera atravesada. Leves pitos arrastre y silencio.

Hizo quinto Piedrabonito, que salió haciendo astillas en varios burladeros, como toda la novillada. Este fue el unico que se astilló, destrozándose sobre todo el pitón derecho, en parte por afán de los peones en asomar capote por la bocana haciéndolo rematar. Tras salir suelto algo abanto en los primeros lances, se fijó en cuanto salió a los medios, dejando entrever poca fuerza. Tomó una primera vara trasera al relance antes de llegar el montado a contraquerencia. Gazapón y distraído, la  segunda fue fuerte y también a relance citando desde dentro de las rayas el lidiador. Gazapeando siguió y creo desorden en la lidia, pudiendo verse dos buenos pares de mérito por lo que esperaba el astado. Inicia faena Isiegas pasándolo por alto y sale andándole a los medios, el morito cabecea y se queda corto por el derecho aunque sin malas intenciones, aunque dándole distancia logra el maño que siga la muleta y con inercia se desplace todo el muletazo, además repitiendo. Buen hacer este último pese a las complicaciones. Por el izquierdo uno a uno consiguiendo ligar al rematar la segunda tanda, la embestida tiene poco recorrido y una buena carga de nobleza, pues ni lo ha mirado pese a estar fuera de cacho en bastantes cites. La plaza estaba con él chaval. Media estocada atravesada y tendida la escupe. Oreja y ovacion al novillo.

El de la jota fue Beduino, un señor pavo, abierto de cara y rematado. Lo recibió Salenc con larga cambiada de rodillas, entrando al relance en varas en las dos ocasiones, siendo señalado solo en la primera. Protesta hacia el palco por no poder ver el tercio de varas. También se le recriminó al francés en el quite, al que se decidió tarde, ya con los peones dispuestos a iniciar el segundo tercio, que transcurrió mas eficaz que lucido, sin dejar que arrancáse de poder a poder al animal, algo gazapón y distraido. Inició faena el francés en los medios de rodillas a un novillo que pedía sometimiento y poderle antes que nada. Tras intentar lidiarlo mostrando tener escaso oficio en ello, sacó varios naturales desde fuera y hacia fuera. La siguiente tanda fue mas numerosa en pases y la embestida mejorando, aunque el quitarle por arriba la muleta a final de los pases no le vino nada bien. Ya con más confianza en una tercera tanda dejo la pata alante y al hilo dio el medio pecho, volviendo a un complicado pitón derecho, gazapón y por el que reponía, habiéndo llevado el animal al coletudo a terreno de chiqueros, dominando con su gazapeo, la situación. Vuelta al izquierdo donde se los tragó también alli entre las tablas y el espada, que no llegó a poderle y dominarlo. Esto le produjo complicaciones al matar, una faena larga y sin someterlo condujo a arreones tras pasarlo por abajo para cuadrarlo, dejando un pinchazo hondo en uno de los arreones, cuarteando, tras un pinchazo anterior. Volvió a agarrar un pinchazo caido, optando por descabellar sin haber matado al novillo. Beduino tuvo sus teclas y dificultades, fue encastado con notas de mansedumbre y quedó crudo en varas. No le faltó nobleza y cualidades tras sobarlo en la muleta para hilvanar una faena. Division arrastre. Silencio.

Entretenida e interesante tarde a nivel ganadero y con una terna que para su poco oficio trató de dar lo mejor de sí. Una lástima que no se acartelasen los más preparados de la novilleria. Mañana más con la de La Quinta.

Rubén Sánchez.

lunes, 3 de octubre de 2016

Pasajes de aquel Cid con los albaserradas y un buen Carpintero entre descafeinados Adolfos





4ª y última de la Feria de Otoño. Corrida de toros, 6 toros de Adolfo Martín, desiguales de presencia, sobre todo por las encornaduras y algo fuera del tipo de la casa, con mayor prominencia de morrillo y remate de riñones que los clásicos albaserradas. En cuánto a comportamiento en general faltó más casta, brío, viveza de la que se esperaba.

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Rafael Rubio "Rafaelillo", de azul y oro: Estocada y descabello. Saludos con fuerte división. Buena estocada tras pinchazo. Saludos.


Manuel Jesús "El Cid", de verde botella y oro: Estocada trasera volcándose sobre el morrillo en la suerte. Saludos. Estocada casi entera tras pinchazo. Saludos tras Aviso.


Morenito de Aranda, de catafalco y azabache: Pinchazo hondo tras pinchazo. Silencio. Estocada baja. Silencio.

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Abrió plaza Carpintero, bien recibido en tablas por Rafaelillo, en unos lances en los que el astado se abrió y no llegó a humillar todo lo habitual para su encaste, mostró un buen comportamiento en las tres entradas al caballo en las que recibió dos puyazos en regla y una primera vara muy fuerte en castigo. Metió en todos los encuentros los riñones aunque empujando solo sobre un pitón, llegando en el segundo a desmontar al piquero de la cabalgadura. Una pena que solo pudiésemos verle arrancarse en esa segunda entrada, ya que las restantes fueron a relance sin estar bien fijado. En banderillas mostró fijeza y prontitud, así como poder suficiente para aguantar la lidia pese al castigo recibido en varas, tan poco habitual en estos tiempos y difícil de aguantar por la mayoría de la cabaña brava. El inicio de faena fue muy torero llevándolo por bajo, sometiéndole y obligándole a alargar el recorrido de las embestidas, ligando a continuación dos derechazos con profundidad, aunque sin poder pegarle un tercero puesto que el animal se vuelve sobre las manos y repone, no habiendo perdido los pasos necesarios. El animal mostró su nobleza en una embestida muy humilladora ante la que la faena debió tomar un vuelo mayor, logrando ligar tres derechazos el murciano antes de que el burel fuese acortando su recorrido y buscando más los alhamares del chaleco que los tobillos y las zapatillas como los clásicos albaserradas. Buscó el pitón izquierdo logrando con tesón, aguantando y tirando de él, sabiendo quedarse colocado, varios naturales de uno en uno, rematando con un cambio de mano en el que puso torería, pero sin llegar a redondear una faena de mayor entidad vistas ciertas cualidades del animal, aunque sin restar méritos a su labor, puesto que no cabe duda que algunas de esas virtudes pudieron verse gracias a detalles de la misma. Carpintero fue despedido por la afición con una ovación de gala, no en vano fue un toro con fijeza, con la casta y el poder necesarios para aguantar tres varas en regla, sin mansear en ningún pasaje y con nobleza.





Sombrerillo fue muy diferente a su hermano anterior, abanto de salida, El Cid le dejó a su aire en el recibo, sin obligarle, pues aunque humillaba, las fuerzas iban medidas. Tomó una vara al relance en la que tras cumplir e ir a sacarlo volvió a arremeter contra el peto y le señalaron un segundo puyazo bien cogido en el que se dejó pegar, llegando a banderillas tardeando, distraído y haciendo hilo a los peones. El Cid le dejó ir y venir sin someterlo en el tercio en el inicio de faena, hasta que en la primera tanda, un cambio de mano algo mecanizado hizo al animal perder las manos, optando por centrarse a partir de ese momento, logrando ligar una buena tanda por el derecho, tirando de él y jugando con los cites, pues aunque humillaba, le costaba mucho repetir. Con la diestra consiguió meterlo en la muleta a base de exponer y aguantar una embestida que empezó a arreones y fue mejorando hasta que al verse podido, de vuelta al lado derecho, el astado buscó amparo en tablas. En el arrastre sonaron leves pitos por su mansedumbre, justeza de fuerzas y de casta y su poca entrega.





Sin muchos pies salió el tercero, Marinero de nombre, que distraído tomó la primera vara, perdiendo las manos al salir y tras ello tuvo lugar un simulacro de puyazo del que salió suelto. Como solo se caía las pocas veces que se empleaba, la protesta no tomó fuerza por lo espaciado de las caídas, pero además de parado, se desplomó ante los de plata, dejando nulas opciones para la muleta este manso, descastado e inválido que fue despedido con una buena pitada mientras trabajaba el tiro de mulillas.

Pecador tenía por nombre el lidiado en cuarto lugar, que salió con pies y fue recibido con una larga afarolada al hilo de tablas por el diestro murciano Rafaelillo. La administración del castigo necesario en el primer tercio fue ejemplo de uno de los grandes males que tiene el tercio de varas, pues mientras cumplía sobre un pitón en la primera vara recibió un castigo brutal, para luego únicamente señalarle en la segunda entrada, de la que salió medido de fuerzas; en vez de administrar el castigo en ambos puyazos. Llegó al segundo tercio cortando a los rehileteros y haciendo hilo, mientras que en la muleta su embestida fue a menos, puesto que de inicio al natural pudimos ver una buena tanda ligada, ya que se desplaza al salir de los muletazos y con humillación. Por el derecho apenas tenia recorrido aunque la virtud de humillar. En el arrastre hubo pitos a este manso que se dejó, aunque venido a menos.




Murcianito hizo quinto, un autentico pavo con toda la barba, cercano a los seis años que iba a cumplir en dos meses y con una tremenda arboladura. Además salió dormido, andando, inspeccionando el nuevo lugar en el que se encontraba, rematando en varios burladeros con mucha fuerza y afán de romperlos. En el recibo ya mostró un pitón derecho por el que a media altura se abría y desplazaba, en contraposición con el zurdo, por el que humillaba pero sin recorrido. Cabeceó apretando sobre el pitón izquierdo en la primera vara, mientras que tras ser bien fijado de largo para la segunda, cumplió con algo mas de fijeza sobre ese mismo pitón tras arrancarse galopando. En garapullos se mostró tardo y agarrado al piso, mientras que se vino arriba al inicio de la faena de muleta, en la que El Cid le dio distancia consiguiendo dos tandas de derechazos ligadas que calaron en los tendidos. En la tercera optó por acortar distancias y poderle, frente a la inercia de la distancia, llegando a afligir al astado, que se mostró sin celo alguno por el izquierdo, sin tan siquiera humillar en un final encimista en el que el depósito de casta estaba muy escaso. Su falta de entrega y su evolución a menos sembraron una leve división en el arrastre.



Cerró la tarde y la feria Jardinito, que buscó y midió de salida las tablas para intentar saltar, tomando una primera vara en la que metió riñones cabeceando, saliendo suelto del segundo encuentro. Tardeó y midió a los de las frías, llegando a la muleta sin entrega y sin humillar, aunque moviéndose, yendo y viniendo, facilitando una faena aseada que no tuvo lugar por la actitud de un Morenito algo apático, sin tesón por que aquello pudiese tomar cierto vuelo, optando por abreviar. Mientras fue conducido al desolladero sonaron pitos para este mansito sin entrega.



Pese a un primer toro de buena nota, se echó de menos la emoción propia del peligro que crean hierros como este en su corrida, de la que se esperaba más. El Cid dejó un buen sabor de boca por su disposición a lo largo de la tarde, mientras que Rafaelillo volvió a demostrar que lo suyo es la batalla y Morenito deja claro que sus triunfos son destellos frente a una regularidad.

Rubén Sánchez.

Esta crónica ha sido publicada con más detalles sobre presidencia y suerte de varas en www.eltoro.org

lunes, 6 de junio de 2016

Brillo de Rafaelillo al natural y un Ojeador bravo en varas en la entretenida miurada




28ª de Abono y última de Feria. Corrida de toros, 5 toros de Miura, desiguales de presencia, vareados y en el tipo de la casa, altos de agujas. Hubo un segundo ejemplar que por su conformación de pitones más paletona que playera debió tener otro destino. En cuánto a comportamiento en general faltó más casta de la que se esperaba, aunque mantuvieron el interés, apareciendo tanto complicaciones como bravura en algunos pasajes o la mansedumbre de inicio a fin. Y un sobrero (4º bis tras ser devuelto el primero y correr turno) de Valdefresno, basto de presencia y noble de juego.

Rafael Rubio "Rafaelillo", de nazareno y oro: Estocada caída que provocó derrame tras tres pinchazos arriba y escuchar un aviso. Saludos. Buena estocada. Silencio.


Javier Castaño, de nazareno y oro: Media estocada trasera a paso de banderillas tras dos pinchazos saliéndose. Silencio tras aviso. Estocada casi entera tendida, de efecto fulminante. Saludos.


Manuel Jesús "Pérez Mota", de corinto y oro: Estocada baja. Silencio. Media estocada baja. Silencio.







Tablillero fue devuelto por blando de patas y en su lugar se corrió turno y salió Tabernero, el que correspondía en cuarto lugar. Salió con pocos pies, midiendo, y fue un auténtico miura que tuvo por cada pitón ambas versiones, tanto el de cuello ágil que caza moscas como el humillador que trasmite y sigue por abajo la muleta. Pareció desplazarse en el primer lance de recibo capotero, pero según se sucedían los envites, se fue quedando corto, tirando gañafones a la tela del murciano, que con oficio y sapiencia supo ir sacando hacia los medios al astado, hasta pararlo, sin quedar nunca al descubierto, sin dejar que le arrebatase el capote. Un dominio que la plaza supo valorar. Cumplió con fijeza apretando sobre el pitón izquierdo en ambos encuentros con el caballo, donde se le señalaron arriba dos varas en regla, acudiendo pronto desde media distancia a la segunda. Banderilleó José Mora de poder a poder a un animal fijo y alegre, con prontitud y que hizo hilo hasta llegar incluso a prender a este hombre de plata cuando desde el callejón le entregaban el capote de sangre, viviéndose un momento dramático al poderlo cornear contra tablas, aunque afortunadamente no fue a mayores. Al inicio de faena, se coló por el derecho, mostrando que por ese pitón tenía localizado al torero y la cogida era inminente, buscando con sentido, mientras que por el izquierdo mostraba algo mejor condición, pero nada comparada con la que finalmente fue desarrollando, puesto que también el peligro y las complicaciones estaban patentes, lo que llegó a los tendidos, dando importancia y una gran trasmisión a cada cosa que el diestro era capaz de hacerle, así como entendiendo, respetando y valorando los tan reprochados recursos de ventaja no justificables en otras tardes y tan necesarios en esta. Rafaelillo captó las posibilidades de que el toro fuese a más por el izquierdo y alargase su recorrido, por lo que no dudó en echarse la muleta a la zurda para desde fuera ir encauzando la algo rebrincada, reponedora y exigente embestida, rugiendo los olés del público y llegando a componer la figura y fajarse en un tercer natural para el recuerdo. La faena siguió centrada al natural, ligando los muletazos y despertando la emoción, conectando. Mostró cabeza siendo variado en los remates, evitando los de pecho para no vérselas con el pitón derecho, con adornos por bajo que saboreó la parroquia. Remató a pies juntos trazando uno a uno los muletazos hasta detrás de la cadera, poniendo broche a una buena faena y frente a un toro que fue a más y que seguía pidiendo guerra aún tras doblarse para cuadrarlo. Perdió una oreja bien cortada con los aceros, aunque de haberse pasado de faena, las complicaciones hubiesen sido mayores. Tablillero fue despedido con una ovación en el arrastre.


Escribano impresionó con su capa cárdena salpicada a los tendidos de sol, tapando con ello y con un buen golpazo a uno de los burladeros su fea conformación de pitones. Barbeó buscando salida durante casi dos vueltas completas al anillo, en clara muestra de su mansedumbre. Sin que los de a pie lograsen fijarlo ni pararlo, le recetaron dos varas fuertes, de las que salió distraído. Destacó un buen par de Marco Galán y de Fernando Sánchez, siendo en la muleta un animal rebrincado aunque sin maldad, pero sin recorrido y cabeceando, con la cara suelta. Nada ayudó el recital de muletazos enganchados, dando salida por alto con brusquedad a mejorar la condición del cornúpeta, pero al menos el salmantino no se excedió alargando faena ni buscando corta distancia. El público juzgó al manso con pitos en su arrastre.




Sin muchos pies salió el tercero, Tahonero de nombre, que hizo astillas la barrera sin que se le citase, tras un recibo en el que quedó sin fijar por parte del gaditano Pérez Mota. Se dispuso Raúl Ruiz a dejarlo en suerte, recogiendo una ovación a su buena labor. Se dejó pegar y salió suelto, siendo bien picado arriba. Continuó Ruiz destacando en la brega, frente a las pasadas en falso y la poca eficacia de sus compañeros, que fueron enseñando al toro más de lo que debió aprender en banderillas. El animal llegó a la muleta siempre dispuesto a pelear, encastado y pronto, alegre aunque algo rebrincado, arrancándose a la muleta de Pérez Mota que le esperó sin probaturas aunque con precauciones en los medios. Allí vio lo que el animal era capaz de reponer, aliviando por alto los muletazos, defendiéndose más que pudiéndole, optando por cambiarlo de terrenos y cerrarlo a tablas. Fue duro de patas pese al bajonazo y fue despedido en silencio, su casta y complicaciones camuflaron su mansedumbre.


En cuarto lugar cambiamos de registro y salió un señor toro con hechuras de cruce casi industrial de producción cárnica , que fue con buen criterio protestado por basto a su salida. Aún así, el animal cumplió mucho más de lo esperado, moviéndose con prontitud y alegría toda la lidia. Cumplió en dos varas de ley empujando con fijeza aunque sin sobrarle poder, pues no abundaba la casta. En la muleta fue un toro que iba y venía, noble y soso, de buena condición, que necesita que el torero le ponga sal. Pero Rafaelillo, que pudo estar mejor con él, se limitó a acompañarle sin llegar a centrarse y plantear una faena. Sabía muy bien el murciano, y no le faltaba razón, que por muy bien que se pusiese, la gente había venido a ver otra película y no iba a servirle de mucho. Aunque solo le faltase la argolla en los ollares, la mole de engrasadas canales me sorprendió gratamente peleando en varas sin salir pitando y sin doblar una mano hasta la muleta, nada habitual en Valdefresno. Tampoco se rajó a tablas descarado ni a chiqueros. Quizá la receta sea un goterón de avileño. Pese a todo, fue despedido entre pitos. La gente había ido a ver otra cosa.




Barbeando tablas pendiente de los movimientos del callejón hizo aparición el quinto, de nombre Rivereño, que ya se quejó berreando de que le habían podido en el recibo capotero, en el que embistió echando las manos por delante. Quiso hacer bien las cosas Alberto Sandoval, señalando arriba, pero el animal salió venido a menos tras dejarse pegar en la primera vara, repuchándose de la segunda pese a acudir pronto. En banderillas se vivieron dos pares antológicos de Fernando Sánchez, que pusieron la plaza en pie, citando de poder a poder, andando en el cuarteo, asomándose al balcón... un gustazo. En la muleta el toro estaba ya muy venido a menos, llegando a perder las manos, se defendió llevando la cara alta. Javier Castaño anduvo parecido a como estuvo en el anterior, pero además quiso justificarse en una faena larga sin fundamento. El animal, descastado, manso y a menos, fue silenciado cuando partía tras el tiro de mulillas.





Cerró la tarde y la feria Ojeador, que mostró su impronta arrancando una tabla de la barrera con fiereza tras salir con nervio y pies de chiqueros. El miureño protagonizó un gran tercio de varas, acudiendo en tres entradas, metiendo en ellas los riñones, aumentando la distancia entre ellas, llegando a tomar la tercera con prontitud y alegría desde prácticamente los medios, en un buen gesto de generosidad del diestro Pérez Mota, que enseñó la bravura del animal a una afición que anhela tarde a tarde poder disfrutar de esta parte de la lidia. Una pena que no se sumase también el picador al éxito, ya que aunque fue ovacionado, lo cierto es que señaló los puyazos a cual más caído, por no hablar de lo poco que toreó con el jaco, poniéndoselo fácil la prontitud y fijeza del burel. Fue destacable verlo cumplir en las dos primeras varas al poco que le citaban, pero lo que puso a la plaza en pie fue ver como metía riñones en la tercera vara tras arrancarse raudo, en un pasaje muy emotivo. Continuó fuerte el diapasón con dos soberbios pares de Raúl Ruiz, al que además le cortó el toro saliendo de tablas a cuerpo limpio, en otra estampa muy torera y añeja su compañero tercero, Alfredo Jiménez. La faena de muleta transcurrió a menos, se juntaron las complicaciones del toro, que cabeceaba y reponía en su embestida con muletazos rematados por alto, sin asentar las zapatillas y entre muchas dudas. La plaza despidió en silencio a este último de feria, un toro bravo en varas y con buen nivel de casta.




Como colofón solamente queda resaltar y agradecer que una reivindicación de la afición durante tantos años, el poder ver una miurada en San Isidro, algo tan clave en la variedad que dé aliciente a una feria tan larga, se ha cumplido y esta es ya la tercera. Esperemos que vengan muchas más y que puedan vivirse con pasión por la emoción despertada en el ruedo.

Rubén Sánchez.

Esta crónica ha sido publicada con más detalles sobre presidencia y suerte de varas en www.eltoro.org

lunes, 5 de octubre de 2015

Tarde de matices y contenido. Disposición, valor y buen toreo de Rafaelillo y Ureña entre complicados Adolfos





Adolfo Martín cerró la Feria de Otoño con un encierro al que le faltó bravura, pero que devolvió la emoción al ruedo traída por las complicaciones y el peligro de varios de los toros. La terna y su disposición, especialmente la de ambos murcianos del cartel, hicieron que fuese una corrida entretenida y que no perdiesemos detalle de cuánto sucedia en el redondel.



Abrió la tarde Aviador, con pocos pies de salida, barbeando tablas, hasta el punto de apoyarse en el estribo para asomarse al callejón, incierto y marchándose suelto de los lances. Tomó una primera vara fuerte en la que se deja pegar, y de la que salió mostrando justeza de fuerzas. En la segunda se repuchó, dejándose pegar sin celo. Punteando, corneaba el engaño a mitad de lance en la brega, con sosería y quedándose corto. Aunque con prontitud, no arranca con todo ni va hasta el final. Buen inicio de Rafaelillo obligándolo por bajo y aguantando parones y dudas del animal que medía antes de repetir, y ante el que mostró firmeza y valor. Pese a todo, al tomar la diestra, el cite desde fuera hizo que el burel se orientase y le buscase, dando lugar a unos bonitos pasajes de dominio y lidia sobre las piernas, pasando de pitón a pitón las embestidas que le buscaban, directas al cuerpo por el derecho. Tras dominarlo tira de él en varios naturales de mérito con el burel siguiendo la muleta con dudas y la cara alta tras el embroque. Seguía buscándole por el derecho y aún así logró dominarle buscando la colocación, buscando estar siempre cruzado, robándole pases. Faena de mérito y disposición, rematada con la zurda y adornos, a destacar un buen segundo natural que hizo rugir a la plaza. Pinchazo y buena estocada hasta los gavilanes tirándose derecho.

Manso encastado complicado, se orientó. Ovación cerrada para Rafaelillo.



Fogonero hizo astillas en su aparición, llegando a los burladeros. Cumplió apretando en el primer puyazo, largo y fuerte. Recibió otra vara fuerte y larga en duración en la que cumplió y de la que salió gazapón y sin humillar. A las Chicuelinas de Ureña en el quite, le faltaron lo principal, cambiar el viaje, quedarse firme en el embroque y el giro darlo al final, una vez ha pasado, y no exponiendo riñones en el embroque, al girar en ese momento. Tardo y midiendo en banderillas, brusco en la embestida. En la muleta complicado, gazapón y tardo, sin humillar y buscando. Robleño además, con dudas, tras intentar llevarlo y quererlo torear, no llegó a estar nunca asentado, y entre precauciones y pases sobre las piernas que ni eran macheteo ni eran muletazos, llegó el cornúpeta a sorprenderle estando a punto de echarle mano, de modo que cogío la espada sin haberlo dominado. Pinchazo, buena estocada de ejecución aunque algo caída de colocación. Muerte encastada, duro de patas.

Encastado y complicado, gazapón y tardo.










Con pies salió Rizos, el más en tipo de albaserrada del encierro que fue por ello protestado. Tuvo nervio, brincando y reponiendo, fiero y con emoción. El recibo de capa de Paco Ureña hizo subir la temperatura, con buenos lances y la media mientras el animal reponía y le ponía los pitones por encima de la cabeza rebrincándose. Primera vara trasera cumple, la segunda al relance y solo señala. En banderillas con pies, pronto el cárdeno. Buen par del tercero, Azuquita, con exposición cuadrando en la cara. En la muleta firme y asentado, aunque llevando la muleta a media altura, pese a que cuando se le lleva por abajo la sigue despacio el morito. Pero la casta no perdona un cite desde fuera y le voltea. Por el izquierdo se quedaba debajo y tira cara alta. Volvió al derecho, se quedaba corto aunque arrancaba de largo, pronto y alegre; firme el murciano, dispuesto y con valor. Pinchazo recibiendo en los medios, recibiendo autenticamente, esperando la embestida sin enmendarse, estocada derecho a la suerte.

Encastado, con nervio, buena nota en varas, exigente en la muleta. Ovación fuerte para Ureña.






Baratillo llegó en su salida a tablas y buscó después emplazarse en los medios. Estuvo bien recibiéndolo Rafaelillo, por bajo, en lances genuflexo, rematando con media rastrera obligándolo y otra media monumental, compacta, maciza, de una pieza tras unos lances en los que repetía tras desplazarse el toro. En la primera vara empujó sobre un pitón, puyazo caído. Un bonito recorte le dejó en suerte de largo para la segunda, a la que acude pronto aunque al paso, peleando sin mucho celo en una vara aún más caída. Buena media en el quite de Robleño. En banderillas le faltó celo y se mostró algo distraído. Se vieron buenos pares en la cara por parte de José Mora. Inicia por bajo en la muleta, mas incierto y con menos movilidad que su primero. Le sorprende con la cara alta por ambos pitones, y apenas pudo dejar un par de buenos remates. Pese a todo, en el final de la faena, logró el murciano sacar a pies juntos unos plásticos derechazos cortos. Pasaportó de un pinchazo y media trasera.

Manso gazapón, tardo e incierto.



Horquillero salió sin celo pero en cuanto se calientó pegó varios arreones hacia Robleño y hacia querencia con muchos pies y prontitud, con fiereza. Salió suelto de las dos varas, la primera cogida en buen sitio, pero de cerca y sin hacer la suerte. Con las frías se desmonteró Jesús Romero tras dejar dos buenos pares. En la muleta Robleño únicamente se justificó dando pases y permaneciendo el tiempo establecido en la cara del toro, sin llegar a someterlo. El animal manseó y se aplomó con sosería, mostrando su falta de casta y ambos terminaron en las tablas;siempre con la cara alta y defendiéndose, quedándose corto. Estoconazo pegando el puñetazo mas que estocada marcando los tiempos.

Manso descastado y a menos.






Cerraba la tarde Murciano, que salió huidizo y buscó barbeando con intención de saltar. Cabeceó en varas saliendo suelto manseando. Ante los de plata, esperó y cortó, llegando parado a la muleta. La cosa tomo otro aire tras una fuerte voltereta en uno de los pases por el derecho, ya se quedó corto y tenía al de Lorca localizado, pues citó perfilero y más que al hilo. Tras el tremendo meneo, no dudó Ureña en imponerse, cuidando la colocación, tirando de oficio, valor y con recurso, ligando dos tandas por el derecho llegando al tendido. A esto siguieron unos buenos naturales enfrontilado, a pies juntos y otra serie a izquierdas de mérito. Al conseguir mandar y someterlo, el animal sacó una nobleza (pues ya sabía de antes lo que dejaba atrás) que condujo a la entrega, pues se empleó siguiendo la muleta obedeciendo en trazo largo, especialmente por el derecho, pitón por el que le había ya antes cogido. Pinchazo arriba, estocada que hace guardia. Buena estocada tras sacar el estoque con el descabello, buen gesto matando a espadas y no descabellando sin haberlo matado de una estocada, como es costumbre para evadirse de la suerte suprema.

Manso que sacó nobleza, humillación y recorrido cuando se le pudo.





Tras analizar toro a toro su comportamiento y su evolución en función de la labor de los espadas, sin duda me quedo con la preciosa lidia a la antigua que realizó Rafaelillo a su primero, sometiéndolo y logrando después que el animal se tragase pases (tragándole mucho eso sí) incluso por el pitón derecho, embestida la de este pitón que propició el pasarlo de pitón a pitón, pues se iba al cuerpo sin atender al trapo. También observé como el sexto, que de primeras marcó su ley volteándo al espada, llegó a entregarse tras ser podido y obedecer. Esa nobleza y entrega, la del toro que hace tirar de oficio, pensar y del que es toda una incógnita descifrar sus reacciones y la evolución que van a tener, es la que mantiene la atención en todo momento. Por eso que aunque hoy a pesar de que en lo variado del encierro ha faltado alguno más a bravo, he salido satisfecho de ver lo que creo es una corrida de toros.



Rubén Sánchez.

lunes, 20 de julio de 2015

Disposición y oficio de Gerardo Rivera en la interesante novillada de Los Chospes



El viento aflojó un poco el calor asfixiante de los últimos días en la tarde madrileña de este domingo, se lidiaban utreros de Los Chospes, un hierro que tenía merecido repetir tras dos buenas novilladas la pasada temporada y un encastado remiendo. La presentación cumplió con creces, tanto en seriedad por delante como en remate y cuajo de los novillos, pese a la disparidad en las edades. El juego fue variado, y aunque predominó la mansedumbre en general, los novillos mantuvieron el interés y tuvieron el fondo y la casta necesaria para afrontar la lidia.

Se anunciaba una terna debutante al completo, el mejicano Gerardo Rivera dió la cara, se llevó el mejor lote y demostró atesorar oficio y venir preparado a debutar como ha de ser a la primera plaza del mundo, sin que la novillada se le hiciese todo lo cuesta arriba que se les suele hacerse a los "nuevos en esta plaza". Recibió ambos novillos de rodillas con larga cambiada frente a chiqueros, estirándose después a la verónica y parando ambos.



El primero de la tarde repetía presto a los vuelos, con fiereza; en varas manseó en las tres entradas que acudió sin apenas emplearse, con la cara y saliendo suelto, sin apenas recibir una vara, quedando crudo para el poder y la intención medidora y de arreones que estaba demostrando al colarse en embestidas que terminaron por desarmar e ir al bulto de los lidiadores. Banderilleó el espada, sin importarle la condición del novillo se decidió y aunque algo traseros puso dos pares cuadrando en la cara y un tercero de exposición al violín quebrando al hilo de tablas, en el que perdió un tiempo y clavó en la mitad del toro, tras pasarle rozando la punta del pitón izquierdo. En la muleta inició por bajo y se mostró firme y templado, sin dejar nunca que le enganchase el trapo y bajando la mano, lo que le hizo poder con el novillo, de modo que pudo mandar sobre su embestida, que hizo más clara y aumentó recorrido, tapando bastantes complicaciones al encastado animal, al que todo lo que se le hiciese trasmitía al quinto de plaza asistente.



Por el contrario al natural alivió el lance por alto en varias ocasiones sin llegar a rematarlo hasta el final, algo que también hizo en el cuarto, un novillo que desarrolló más nobleza en la muleta sin haberse empleado en varas, que tuvo movilidad y en el que anduvo demostrando oficio pero también ventaja y descolocación, pues el novillo lo permitía, nada que ver con su anterior que no perdonaba al revolverse si las cosas no se habían hecho bien. Se retorció citando agachado desde fuera, sin encajar los riñones, en un astado que tuvo trasmisión, repitiendo y entregándose. Mató ambos novillos de dos buenas estocadas, tirándose muy decidido y en la rectitud, además atracándose de toro, pues ambas enteras se fueron un pelín contrarias, retrasando la muerte de los morlacos, qué en el caso del primero, duro de patas, vendió cara su vida en terreno de los medios mientras el espada se atragantaba con el verduguillo.



Su buena ejecución a espadas, junto a su disposición y capacidad demostrada hizo que el público tras ovacionar este cuarto le hiciese saludar, premio que hubiese sido suficiente y bien ganado, pero que quiso ampliar por su cuenta en una vuelta al ruedo que no suscitó manifestación de desacuerdo.



Alejandro Conquero fue silenciado en ambas actuaciones, tras estar en novillero, eso sí, aunque mostró un concepto muy ventajista, abusando de la colocación al hilo o desde fuera así como del cite con el pico de la muleta, en un novillo como su primero, al que recibió con cuatro largas cambiadas en el tercio mientras iba y venía, para después fijarlo algo aturullado rectificando las zapatillas y estirándose a la verónica, que por cierto, dibuja con buen trazo. El burel salió suelto de las dos entradas suelto, apenas se empleó ni se le pegó, y en la lidia brilló por su ausencia el orden, tomando la segunda vara a relance. Escarbó ante el cite de un quite a la verónica de Sánchez Mejía que ejecutó rectificando la posición de las zapatillas y en el que al rematar con la media el pitón le rajó el capote. Mostró mucha querencia a tablas durante el tercio de banderillas, en el que la dominadora y buena lidia de "Porritas" hicieron mejorar la condición del animal, que llegó a la muleta acusando un volteretón que se pegó al clavar un pitón en el albero, cosa que hizo hasta en tres ocasiones durante su lidia. Inició de rodillas pasándoselo cambiado por la espalda, en el que pudo llevárselo por delante, prosiguió con voluntad pero despegado, hasta que el animal se desentendió y sin entregarse utilizó su movilidad para buscar las tablas, donde muy en corto optó el onubense por rematar con manoletinas, tirándose incluso de rodillas para ello. Mató de bajonazo tras pinchar dos veces dejando el brazo atrás.



Ante el quinto volvió a mostrar su buen trazo capotero frente a un novillo que se revolvía rápido pidiendo tela y terreno a cada lance, así cómo sus ganas, pero nada más. El animal salió suelto tras cumplir empleándose en varas, resultando tardo en banderillas llegando a la muleta muy venido a menos, aplomado y sin querer las afueras, terreno donde el novillero se mostró insistente. Bastó media estocada para pasaportarlo.



Completaba la terna Santiago Sánchez Mejía, novillero colombiano de escaso bagaje y que demostró que además de su poco oficio y conocimiento del mismo, anda muy justo de valor y la papeleta le vino muy grande. Su primero fue un novillo que no llegó a tablas de salida, emplazado pidiendo que fuesen hombres a él, y Santiago acudió tras comprobar que otra lidia no era posible, a recogerlo. Cuando vió que era posible que en vez de él, lo hiciese otro, así lo hizo, pues dejo toda la lidia a Raúl Cervantes (que por cierto, estuvo eficaz y profesional), como si el novillo no le tocase a él en suerte Mostró el cornúpeta fiereza en los primeros compases, para luego repucharse en el peto. Entró por vez primera en terrenos del 9, siendo amonestado el picador por el público, de modo que se colocó en la puerta de Madrid, pero finalmente al tardear y junto al modo de hacer la suerte cuarteando del jinete, que además llegó a citar desde la raya, atención ¡tocando el testuz con la puya!, volvió a repucharse cerca de terrenos del anterior encuentro. Gerardo Rivera quitó por zapopinas, en las que el animal solo arrancó pronto para la de inició, para la que con torería tiró la montera, tardeando y midiendo sin embargo en las siguientes. Lo mismo hizo en banderillas, esperando y marcando su querencia en el tercio del tendido 5. Llegado a la muleta, el colombiano no hizo más que enseñar al novillo a diferenciar entre el engaño y su cuerpo, a base de ponerse y quitarse sin planteamiento, sin asentarse, sin firmeza, con brusquedad en el manejo de los avíos, aliviándose por alto por no aguantar la embestida hasta el final, llegando el novillo a rebrincarse y buscar, topando con mayor brusquedad que en los primeros tercios, algo que hizo hasta el final de una larga faena, siempre pronto a los toques. Escuchó un aviso antes de que un pinchazo hondo y delantero precedido de dos pinchazos acabase con el del hierro bellotero. Se libró de la cornada tras ser volteado en una de las entradas.



En sexto lugar salió Laceador I, un novillo que acusó en la muleta el castigo en varas, ya que al salir del caballo en la primera vara Anderson Murillo le cortó en la parte trasera del lomo, llegando a los hijares. Tras emplearse poco y salir suelto, destacó Raúl Cervantes con los palos, aunque el tercio pudo ser accidentado, pues tropezó a la salida del primer par, cayendo en la cara del burel, tras cuadrar un par en la cara, al igual que hizo en el segundo, del que salió airoso. En la muleta prosiguieron las dudas, dando distancias y acortándolas evitando tener que estar tanto tiempo en la cara, pues al final el novillo solo acometía citándolo en corto, buscó el cabezazo que tiraba y lo pasó por alto, finalizando arrimándose sin llegar a someterlo. Unos extraños remates por alto y por la espalda precedieron un sartenazo final metiendo la mano para pasaportar a este último manso que se vino a menos posiblemente por la herida del lomo.

Me hubiese gustado ver la interesante novillada de Los Chospes en otras manos distintas, probablemente novillos como el segundo y el tercero hubiesen podido desarrollar mejor condición en su embestida y la labor artística hubiese sido de mayor calidad. Habrá que volver a ver a Gerardo Rivera para ver su evolución.

Rubén Sánchez.

lunes, 20 de abril de 2015

Así se viene a Madrid. Roca Rey deslumbra en su debut



En tarde de temperatura agradable y con un cuarto de entrada, se han lidiado cinco novillos de La Ventana del Puerto, parejos de presentación, cuajados aunque sin exageraciones por delante y entre los que abundó la mansedumbre, sosería y faltó entrega, como el 2º que además midió y sorprendió, el 5º noblote y sin fuerzas. Otros sacaron complicaciones como el 1º, el 3º, que pese a su nobleza y claridad, se defendió y el 4º, que además exigió por su casta y buen pitón derecho, fue ovacionado. El 6ºbis fue de José María López, agalgado de presentación, encastado y con chispa.

Componían la terna Tomás Angulo (ovación y vuelta por su cuenta muy protestada), David de Miranda (ovación y palmas) y Andrés Roca Rey (oreja con división y oreja tras aviso) puso todo durante toda la tarde, muy en novillero, mostrando variedad capotera en quites y un concepto firme, cargando la suerte. Se agradece ver a un novillero debutante con esa disposición, ganas y arrojo, que además muestre un buen concepto y buenas condiciones técnicas, imprimiendo personalidad pese a faltarle oficio. He de añadir que este novillero ya me dejó buen sabor de boca el año pasado con una novillada de José Escolar en Collado Mediano, (les enlazo a la crónica) tenía ganas de volver a verle, por lo que la sorpresa no ha sido tan grande, aunque siempre deslumbra porque Madrid es una plaza que no tiene nada que ver con las demás. Cruzó la Puerta de Madrid en un premio algo excesivo por la colocación de su primera estocada, aunque no debemos olvidar que no debemos exigirle como a un matador con oficio. Fue conducido a hombros a la enfermería, donde fue intervenido de tres cornadas.

 Manuel Quinta agarró un buen puyazo delantero 


Abrió plaza Sombreto, que hizo su salida abanto, distraído. Manuel Quinta agarró un buen puyazo delantero del que salió suelto. Unas chicuelinas al paso un tanto desordenadas y de tosca ejecución rematadas con media de rodillas por parte del extremeño compusieron su quite, antes de ponerlo en suerte. Tardeó y se marchó de contraquerencia pese al buen hacer del piquero moviendo el caballo; aunque finalmente lograron meterlo, pero no que pelease, pues volvió a marcharse suelto sin emplearse. David de Miranda no perdonó su quite, buen detalle de competencia por parte de los novilleros pese a no ir muy sobradas la mayor parte de las reses. Rebrincado y gazapón ante los de plata, llegó a la muleta con brusquedad en sus embestidas, quedándose corto por el izquierdo y cabeceando por el derecho, con sus complicaciones. Tomás Angulo inició con la diestra, saliéndose a los medios, llegando a lograr encadenar una tanda en redondo, aunque al hilo del pitón. Tiró de muleta retrasada al natural, pero el morito se le coló y le volteó fuertemente. Asentado, remata por bajo con el novillo ya aplomado, que nunca llegó ni a entregarse ni a rajarse, despachándolo con buena estocada en la suerte natural.

Manso complicado sin entrega.



También salió frío el segundo, bien David de Miranda recogiéndolo por bajo, aunque algo tosco en su manejo de los vuelos para el remate de media y revolera. Se dejo pegar y salió suelto Resistemucho, en una entrada en la el picador no logró meter las cuerdas. Pese a tener más fijeza que el anterior, se durmió sobre un pitón en un segundo puyazo caído del que también se marchó suelto. Tenía eso sí, la virtud de la prontitud y Roca Rey dejó su carnet de presentación ejecutando con verticalidad y firmeza su fino y variado manejo de las telas en un quite por gaoneras, al que con algo menos asiento replicó el de Trigueros por saltilleras. En banderillas midió y sorprendió, frenándose y no acometiendo con franqueza, sin ir con todo. En los medios le hizo lo mismo al onubense, que le citó en los medios para iniciar con ayudados por alto, y a mitad de acometida el morlaco se frenó, aguantando con valor el diestro, que tocó de nuevo y remató por bajo el ramillete de ajustados ayudados. Continuó con la diestra, sin llegar a acoplarse a una embestida algo gazapona y que poco a poco se fue orientando, mientras que al natural sacó los muletazos uno a uno, pero sin limpieza. Por bernadinas se decició a finalizar, y en la ultima, el animal que ya le tenía situado, le desarmó de un brinco hacia él. Lo cazó de estocada baja, perdiendo la muleta en la suerte contraria.

Manso, gazapón que se orientó sin entregarse.



Resistente no llegó a rematar en tablas en sus varias vueltas de reconocimiento que dio al ruedo en su salida. El peruano Andrés Roca Rey se quiso estirar de capa pero tuvo a bien recogerlo con las telas por bajo, dejándolo muy torero en suerte. Salió el burel suelto, huido de la primera entrada, para quedarse fijo cumpliendo en la segunda, en dos puyazos caídos en los que apenas se señaló. En banderillas mostró fijeza y embestida clara, noble, el debutante no dudó en citar desde los medios para iniciar su faena con dos cambiados por la espalda, continuando llevándolo muy largo por el derecho, con mucha entrega y disposición, mostrando además un buen concepto de zapatillas mirando a los pitones, perfil o medio pecho pero con el peso en la pierna de salida, que además dejaba adelantada. Por el izquierdo el recorrido era escaso, y optó por arrimarse, logrando tirar de él con la muleta retrasada, sin librarse de una fuerte voltereta, tras la que continuó por el derecho, poniendo todo pese a lo rebrincado y el hachazo que empezaba a tirar ya el novillo en el medio muletazo que tenía y que hasta el momento había logrado aprovechar, poniendo de su parte y consiguiendo que su labor llegase a los tendidos. Tras rematar con manoletinas, mató de estocada que quedó caída, pero cuya ejecución fue en la rectitud.

Manso noble que se defendió en cuanto se le pudo.



Niñoso sorprendio con un fuerte arreón a Tomás Angulo, que lo citaba desde los tableros opuestos de la plaza, y con cabeza aunque sin depuración en su técnica fue enseñando a embestir y fijando sus acometidas por bajo. En el caballo se durmió, dejándose pegar tanto en terrenos del 1 donde le fue tapada  la salida como en contraquerencia, no se empleó. Le hicieron dos quites por gaoneras, encimistas y enganchadas, mientras que ante los rehileteros hizo hilo, sorprendiendo en algún arreón. Inició el de Llerena por el derecho, llevándolo largo, en el único momento de su trasteo en el que dio tiempos al novillo y le funcionó la cabeza en su planteamiento. Una vez le sorprendió al disponerse a torear al natural, se amontonó, pues el recorrido era menor, y desde entonces el animal paseó al diestro por diferentes terrenos, no le dió tiempos y además acortó distancias, ahogándolo, desaprovechándose su buena condición humilladora y codiciosa, aunque encastada y exigiendo mucho oficio de su pitón derecho. Tan solo hubo algún detalle aislado y remató con manoletinas, matando de estocada baja, perdiendo la muleta y teniendo que como en su anterior adversario corretear para atrás al estilo de algunos matadores banderilleros, en vez de mantener su defensa, la muleta que salió en ambos trastabillada. Si de por si salir al tercio entre la protesta a saludar las palmas del paisanaje, era de echarle cara, cuando se dispuso a dar la vuelta al ruedo dejó clara su actitud pasota sin importarle la valoración del público. Ya son ganas de quedar mal por parte de quien ya conoce la plaza y ha paseado una oreja, en vez de taparse y saludar desde dentro a los vecinos, provocar el enfado de los aficionados.

Manso, exigente, humillador y codicioso por el derecho. Ovacionado en el arrastre.

tumbo espectacular


Hacía quinto Huracán, al que también enseñó David de Miranda a embestir, lidiándolo por bajo. Derribó en un tumbo espectacular en su primera entrada, agotando todas sus fuerzas en el empeño, pues a la vez que caían jaco y montado, se desplomaba también el burraquito. Además se empleó en un segundo puyazo, en el que le fue tapada la salida, el animal había engañado a todos, que se equivocaron alarmándose ante su poder en la primera vara, dejándolo después prácticamente tambaleándose para el resto de la lidia. Tuvo el huelvano que amonestar a Roca rey, que en su quite por gaoneras hizo perder las manos al astado, llegó con una embestida sosa, que va y viene cogida con alfileres en banderillas, ante la pasividad del palco, que lo mantuvo pese a su evidente flojedad, en unas acometidas que además trasmitían aún menos por lo noblote y soso. No pudo lucir el de Trigueros su concepto de verticalidad y quietud ante la poca importancia que el morlaco daba a su hacer. Lo mató de estocada baja.

Descastado, flojo y noblón.

negro entrepelado, agalgado y fino


Caralinda fue devuelto al descordarse, pues citaron por ambos lados al tiempo. En su lugar salió Mayoral, de José María López (conocido como El Cabra, un ganadero de la zona de Almoguera, en Guadalajara, conocido en la comarca por los festejos populares), negro entrepelado, agalgado y fino que salió con pies, repitiendo en un buen recibo capotero, en el que tras enseñarle los caminos, le fue ganando terreno hacia los medios, rematando con recorte soltando una de las puntas del capote. Bien colocado en suerte para una primera vara en la que cabeceó. Fue después colocado más en corto para una segunda vara de la que se marchó desentendido, para tomar los vuelos de Toomás Angulo, enganchándole el capote, volviendo a los lances del peruano para un quite variado, con disposición y arrojo. Abusó el lidiador de dar capa para colocar ante los garapulleros, destacando el buen par en la cara de Ernesto Caballero. La faena inició en tablas, pasándoselo cambiándole el viaje por la espalda y ligando una serie por el derecho, para después continuar en los medios, donde el novillo se coló, pero no dudó y continuó enganchándolo con la muleta retrasada, llevándolo con mando y templandolo, pero al rematar en el de pecho, por el izquierdo, se quedó corto y tiró la cara alta, echándose a los lomos al joven espada. Se espabiló pese a la fea caída en la que se le dobló el cuello, y continuó intercalando molinetes con su buen concepto de suerte cargada y pierna de salida adelantada, sin dejar de sobreponerse al natural, pitón por el que entre cabeceo y brincos supo tirar de él enganchándolo alante, sacando algún natural en una serie meritoria ante el poco recorrido del astado. Continuó con limpieza en los muletazos, pero el burel ya se revolvía un tanto orientado, no en vano ya había echo presa. Roca Rey abandonó el estoque de ayuda y al natural pegó una tanda por el derecho, aunque una vez se decidió tras este remate a cuadrarlo, el novillo le sorprendió, enganchándole por la entrepierna y teniéndolo en vilo sobre el pitón durante varios segundos. Se tiró derecho a la suerte suprema, dejando media estocada arriba, algo tendida, y tras la muerte encastada del novillo, se pidió la oreja con fuerza, que fue concedida saliendo a hombros el debutante, el cual tras atravesar la Puerta de Madrid, fue llevado a hombros a la enfermería, donde fue intervenido de tres cornadas y multiples heridas y contusiones.

 Encastado, con chispa y movilidad. Fue aplaudido.



Una pena que no quede ningún puesto libre para poder ver a Roca Rey en San Isidro.

Rubén Sánchez.

lunes, 6 de abril de 2015

Cuando los toreros quieren...

lo mejor al natural en muletazos sacados uno a uno, templados, cruzándose, ceñidos...relajado,

Domingo de Resurrección, en tarde cálida y ante un tercio de plaza, se han lidiado 3 Toros de Martín Lorca (1º, 4º y 5º) y 3 de Escribano Martín (2º, 3º y 6º). Desigual la corrida en presentación y edades, 3 cinqueños, uno de ellos camino de las 6 hierbas. Crónica toro a toro:

Remató en tablas, aunque no hizo salida de muchos pies el que abrió plaza, desentendiéndose de los enganchados lances de recibo, que ganando terreno remató Eugenio de Mora con una media. Distraído llegó a la cabalgadura, para tomar una vara trasera en la que metió la cara abajo, fijo y sin cabecear, pero dejándose pegar y de la que salió suelto. Acudió pronto a la provocación con el estribo del jinete, y esta vez cabeceó, volviendo a irse suelto de un puyazo caído. Pepe Moral al igual que sus compañeros de cartel, vino con ganas, y no perdonó su quite, ajustándose por chicuelinas y rematando con media verónica. Tardo, distraído y sin hacer hilo, fueron sus reacciones en banderillas, doliéndose además. La faena inició en el tercio, el toro pedía un toque fuerte y el de Mora no dudó, logrando ligar tirando del toro con la muleta en la diestra, con mucha disposición, tirando de oficio y conocimiento, cruzándose y haciendo bien las cosas. En cuánto liga la segunda serie, la plaza le responde, al igual que a un torero remate de trinchera tras la tercera. El morlaco cabeceaba rebrincado, defendiéndose y haciendo amago de rajarse. Sacó una buena tanda al natural, del mismo modo tirando del toro con mando. Lo más intenso llegó al final cuando volvió al pitón derecho y obligándole, se ajustó las embestidas ligando en redondo, rematando con un soberbio pase de pecho y después con un bonito cambio de mano. Perdió la muleta en un pinchazo en alto, para después dejar una estocada trasera algo tendida. Saludó una ovación tras aviso.

Descastado, parado y defendiéndose.

lo mató por arriba, en una estocada de efecto fulminante

Justo de presentación el segundo, falta de cuajo y de trapío en definitiva que se verá con asiduidad esta temporada debido a la reducción llevada a cabo al inicio de la crisis en la cabaña brava. Lo recibió Pepe Moral acelerado, aunque rematando con buena media. Apenas le pegaron en varas, se dejó pegar en la primera y salió suelto de ambas, mostrando justeza de fuerzas. Barrio tampoco perdonó, y se dispuso a quitar por gaoneras, llegando a perder las telas y a arrebatarse para no dejar escapar el remate de la media. Muy agarrado al piso en banderillas, meritorio par de cierre de manos de Agustín González. En terreno de medios inició la faena, el toro tropezó, restándose entidad a su labor en los tendidos. Anduvo perfilero por el izquierdo, sin llegar su labor a coger vuelo, pese a estar algo mejor por el lado derecho, en unas embestidas sin apenas recorrido y con mucha sosería. No le puso mucho salero al guiso, pero lo mató por arriba, en una estocada de efecto fulminante. Saludó una ovación en reconocimiento a su estocada.

Manso, descastado y flojo. Pitado en el arrastre

llegando a perder la castañeta en uno de los embroques.


Se fue Víctor Barrio a los medios, a recibir por tafalleras al tercero de la tarde, teniendo que rectificar la posición de sus zapatillas para evitar que las fiereza y motor que demostró el burel de salida se lo llevaran por delante, llegando a perder la castañeta en uno de los embroques. Pese a todo, el fijo astado le desarmó y el de Grajera no dudó en volver a la cara, para bajarle las manos y dominarle, fijarlo y enseñarlo a embestir, llegando a estirarse a la verónica, rematado con una enrazada revolera. Galleó por chicuelinas para dejarlo en suerte, y Luciano Briceño agarró un puyazo delantero, en el que el jabonero se empleó a fondo, metiendo riñones con fijeza. De largo fue puesto para la segunda, que tomó con prontitud, aunque salió suelto de otro buen puyazo en tanto que vio un capote. Elegante larga cordobesa por parte del toledano, tras un breve quite. Tuvieron mérito los de plata, pues dejaron tres buenos pares clavando en la cara pese a que el animal tiraba arriba la cara en el embroque, por no hablar de la buena brega de Jarocho a una res con fijeza, prontitud, buena condición, pero las fuerzas muy medidas y cuyo fondo se había acabado entre el brío y temperamento de los primeros compases. Se desploma tras iniciar faena, tras lo que, inteligente, se perfiló sacando con valor medios muletazos que tenía el cornúpeta, pero tras un nuevo tropiezo, se fue a por la de verdad, para pasaportarlo. No sin antes gustarse en unos ayudados por bajo, doblándose con mucha suavidad, para dejar después una estocada en lo alto, aunque atravesada y saliéndose de la suerte. Fue aplaudida su labor.

Noble, se desfondó y acabó pronto. Faltaron fuerzas.
Fue pitado en el arrastre.

 por no hablar de la buena brega de Jarocho

desmayándose y con naturalidad, ligando los muletazos con limpieza


El cuarto, cinqueño que venía de tierras del sur, y que aunque sin completarla, había catado su sexta yerba, era un toraco rematado y cuajado que además lucía una arboladura de gran longitud. Muy abanto de salida, Eugenio tiró de oficio y bajó los vuelos de su capote, tratando de fijarlo y dominar su galope, pero sin lograr recogerlo. Apenas le arrearon en varas, pues manseó, saliéndo suelto y huido, además de con las fuerzas justas. Entre arreones corta y apreta para los adentros a los garapulleros, sin mostrar la humillación y condición que llegó a atesorar después el toro en la muleta del toledano, que inició sorprendiendo a la parroquia, rodillas en tierra, pasándolo en varios lances y ligando después varios muletazos arrodillado. Entre el murmullo y la ovación no dudó y se fue a los medios, desmayándose y con naturalidad, ligando los muletazos con limpieza y gran disposición. Llegó lo mejor al natural en muletazos sacados uno a uno, templados, cruzándose, ceñidos...relajado, dos series bien rubricadas con buenos pases de pecho, que hicieron rugir la plaza. Del mismo modo se escucharon los olés al regresar a la diestra, dando distancia al toro, enseñando unas condiciones encriptadas que a base de dar tiempos y tirar con mando y suavidad logro descubrir en este animal, tales como su fijeza, prontitud, humillación, obediencia, nobleza...trasmisión en definitiva muy lograda a base de inteligencia, de conocer muy bien el oficio y también al público y la plaza venteña. Un señor trincherazo muy celebrado puso guinda a la última tanda. Se dobló con suavidad antes de cuadrarlo, para lo que lo pasó muchas veces, tratando de igualarlo y asegurar la estocada, mientras que entretanto cayó un aviso. Se perfiló algo fuera de la suerte, y por ello pese a tirarse recto, la estocada quedó irremediablemente caída. Salir de la cuna de aquellos pitones, con más de un metro de envergadura no debía ser tarea fácil de haberse perfilado en la rectitud, asegurando más que la estocada, la cogida. La actuación bien valía una oreja y media, una oreja muy pesada; por lo que la oreja concedida tras el defecto de la espada, bien cortada y merecida está.

Manso en varas, noble y con transmisión en la muleta. Ovación, con leve división.

remató con buena media tras los lances de recibo.

Hizo aparición el quinto sin muchos pies, Pepe Moral remató con buena media tras los lances de recibo. Manseó en varas, pues salió suelto sin apretar en ambas entradas. El segoviano fue sorprendido por la embestida traicionera en su quite por chicuelinas. Muy tardo, reservón, pensando con fijeza en quien en cada momento se disponía a realizar alguna suerte, midiendo y acometiendo sin claridad, apretando además. Pese a las complicaciones, los banderilleros clavaron sus pares dignamente. En la brega se vieron acometidas defensivas, sin pasar por el izquierdo y a media altura, desentendido por el derecho. Pepe Moral mostró conocimiento, sacando de inicio al toro de su refugio de tablas, llevándolo a los medios y por el pitón derecho. Pese a la suavidad, lograba llevar toreada una embestida muy sosa y vulgar, de un animal que estuvo muy apagado, parado. Sin ponerle gusto. Enseguida el público le recriminó que siguiese pegando pases sin sentirlo al marmolillo, por lo que cortó faena no sin antes intentar justificarse entre enganchones por el izquierdo. Mató de estocada algo caída y atravesada. Silencio.

logrando aprovechar y sacar al toro todo lo que tenía


Manso, descastado y noblote.

Cerró la tarde un ejemplar tocado arriba de puntas, recogido, que salió abanto y sin muchos pies, llegando incluso prácticamente a acularse en chiqueros. Huido salió de los lances de capa, sin emplearse y guardando sus fuerzas, llegando a parecer que le escaseaban. En varas se vio su mansedumbre, pero también su poder, pues tomó tres puyazos fuertes, en el primero cumplió cabeceando, claro está, con la salida tapada. Lo cortaron antes de que llegase a jurisdicción del caballo que guardaba puerta, pero finalmente tomó allí una segunda vara en la que se dejó pegar y con la cabeza fija, para después cabecear y que le abriesen la salida, para marcharse suelto. Muy fuerte se le pegó en la tercera, en contraquerencia, a la que de nuevo humilló, aceptando el castigo y dejándose dar antes de marcharse suelto. En banderillas, entre arreones pudo apreciarse su motor y fijeza, y Jarocho cerró el tercio con un buen par, antes de que el de Grajera iniciase faena en tablas, con la diestra, y tirando de oficio y valor, tragando y dejándola siempre puesta, lograse ligar tres tandas cortas, sin darle mucho tiempo para que pensase y pudiese el manso orientarse, ni tampoco gran distancia ni opción a que se rajase. No le apretó mucho, llevándole sin mucho ajuste con miras a que la faena fuese a más, lo que consiguió al subir el tono con una tanda también corta, pero ajustada y ligada con mando por el izquierdo. Buena fue la siguiente, con la derecha, siempre muy cruzado y logrando aprovechar y sacar al toro todo lo que tenía, más bien algo más de lo que se esperaba que pudiera tener. Algo atravesada, pero la espada entró arriba, y lo más importante, se tiró derecho al hacer la suerte. Con torería se gustó en un remate a la antigua, pegando un muletazo tras la estocada. El descabello enfrió un poco la cosa, pero aún así se paseó en una merecida vuelta al ruedo tras buena petición. No paseó una oreja porque un par de toros antes, Eugenio de Mora y el palco acababan de fijar un precio alto para el primer trofeo, y a comparación, la de el toledano hubiese tenido más peso. Mejor una vuelta clamorosa y merecida que un trofeo de menor peso entre la lógica división.

Manso reservón, con buena condición para la muleta. Mayormente pitado, aunque hubo cierta división.

Tarde entretenida y en la que se han visto cosas, volviéndose a demostrar una vez más que pese a la falta de condiciones del ganado, cuando los toreros quieren...

Rubén Sánchez.