Lleno en Las Ventas para cerrar la Feria de San Isidro. Se anunció, en el 175 aniversario de la divisa, un encierro de Miura; anunciándose además el torero de la familia, Dávila Miura como gesto a conmemorar la efeméride. Curiosidad fue que finalmente no diese muerte a ningún toro de la divisa de su casa, siendo su lote devuelto por invalidez. El encierro además de faltarle en general las fuerzas y la casta, mostrando mansedumbre y poco celo; le faltó la expresión, la seriedad que debe tener un toro, saliendo varios anovillados y lavados de cara, evidenciando que este encaste por su morfología debe presentar reses con edad, y no de cuatro años cumplidos. O al menos si son cuatreños han de venir los más adelantados, algo harto dificil sabiendo que la solicitada divisa ha de cumplir con sus compromisos habituales en Pamplona y Francia, teniendo este año además que presentar dos encierros en Madrid, que en caso de no tenerlos, hubiese sido mejor que el ganadero se limitase a lo que puede presentar; aunque es probable que ante la insistencia de la empresa y con el visto bueno de los veedores, los criadores aceptasen. El mejor resumen para el juego de la corrida es simplemente indicar que los mejores de la tarde fueron los dos sobreros.
Abrió plaza Laneto, protestado no ya por lo agalgado sino por su falta de expresión, más bien lavado de cara. Lo paró muy bien Rafaelillo, genuflexo, mientras el astado metió la cabeza con suavidad, rematando con una buena media. Tomó la primera vara al relance, donde se le pegó caído una vara fuerte y se le tapó la salida, mientras se dejó pegar. Acudió pronto a la segunda vara, de la que salió suelto sin que apenas se le señalase. Quitó Dávila Miura en unas verónicas en las que el astado evidenció soseria. En banderillas escarbó y se dolió, agarrado al piso y pendiente de los cites. Inició por alto su faena el murciano, saliendo al tercio, donde se gustó sin ajuste alguno ante una embestida noble y sosa por el derecho, algo más compleja aunque no mucho por el izquierdo, por el que se revolvió rápido, teniendo que llevarlo más mandado tirando de él. Remató con la diestra, de nuevo despegado, con el astado saliendo ya a media altura del muletazo. Despachó de media estocada en buen sitio, fallando con el descabello mientras se tragó la muerte aguantando el cárdeno. Pitos en el arrastre para este ejemplar, descastado, soso y noblote; silenciado el espada.
Africano lució por nombre el segundo, que blandeó en el recibo capotero de Dávila Miura, perdiendo las manos al ser colocado para la primera vara, de la que se fue de najas. Se le pegó en buen sitio en la segunda entrada en la que se empleó, entrando una tercera en la que se le señalo trasero, saliendo suelto, blandeando, siendo fuertemente protestado hasta que se desplomó en banderillas, viéndose obligado el palco a sacar el pañuelo verde, tras aguantar más de lo que debió aguantar en vista de la invalidez.
Se lidió en su lugar Iluminado, marcado con el hierro de Buenavista, que salió buscando pasto en el albero, sin acometer. No tuvo las dificultades habituales de los toros que suelen hacer eso de salida, dejándose torear sin hacer extraños en terreno de contraquerencia. Se fue a relance a la primera vara fuerte que tomó, en la que el astado se empleó, costando sacarlo, al igual que en la segunda, en la que cumplió empujando con riñones mientras se le aplicó un castigo fuerte en mal sitio, trasero. Muy mal el diestro colocando el toro en el caballo, siempre dejándolo ir suelto, sin recortarlo para dejarlo fijado. En el segundo tercio el astado estuvo muy parado, dejando un buen par Miguel Martín. Inició Dávila Miura su faena por el derecho, algo acelerado y descolocado. Lo mismo le ocurrió por el izquierdo, un tanto atropellado. La embestida tenía condiciones para ser más aprovechable, arrancándose con prontitud, un punto violenta en el embroque, pudiendo tener entidad y trasmisión lo que se lograse ante ella. El coletudo no terminó de llevarla obligada y con ajuste en ningún momento, despachando tras abreviar de estocada caída tras pinchazo. Fue ovacionado el astado en el arrastre, a buen criterio a mi entender, por su bravura en varas y condiciones en la muleta. Pitos leves para el espada.
Zahonero se jugó en tercer lugar, con expresión aún de novillo, siendo protestado por ello. En varas se le dio poco y muy caído, cabeceando y echando la cara alta en el peto, perdiendo las manos en varias ocasiones, llegando con invalidez a banderillas, donde cortó e hizo hilo entre una fuerte protesta exigiendo su devolución. Inició su faena Rubén Pinar por alto, sin apretarle, tratando de ponerse por el derecho entre la soseria de una embestida rebrincada y a media altura, aunque siempre despegado y con precauciones. Abrevió y despachó de estocada delantera y desprendida tras pinchar en dos ocasiones. Silencio para ambos con pitos de fondo en el arrastre de este descastado e inválido tercero.
Torrijo hizo cuarto, un toro de cuajo y hechuras con un toque de redondez santacolomeña, totalmente fuera del tipo habitual de la ganaderia, que salió con pies, repitiendo en los buenos lances con que le recibió Rafaelillo: farol de rodillas y verónicas genuflexo, rematando con media y revolera. En las entradas al caballo se le picó caído, saliendo suelto tras llegar al peto con la cara alta, aquerenciándose en el burladero de matadores tras salir suelto de la tercera. Llegó al segundo tercio rebrincado y trotón, sin lucimiento con las frías por parte de los de plata, pues fue dificil cuadrar entre los saltos que pegaba. Inició su faena en el tercio por el derecho, a una embestida a media altura que no tenía codicia alguna por la muleta, pasando sin más, a distancia del cuerpo del murciano, que tomó sus ventajas. A media que avanzó el trasteo el burel fue tomando con algo más de fijeza el engaño pero igualmente sin celo por él, hasta que al perderle la cara al salir de un remate, le pegó un pitonazo en el muslo. Continuó tras mirarse y quitarse la chaquetilla por el pitón derecho, con una embestida ya muy corta y orientada, doblándose con él antes de pasaportarlo de media estocada caída y atravesada. Previamente se desplomó el flojo astado, manso y descastado que fue pitado en el arrastre; saludando una ovación entre división el coletudo, por su esfuerzo aguantando tras el percance.
Listonero, alto de agujas pero sin la expresión de seriedad exigida, salió con pocos pies y no tuvo celo por tomar los lances de recibo, saliendo desentendido y buscando tablas. Se desplomó al entrar a la primera vara, donde se le señaló delantero y se le dio trasero una vez el astado se incorporó. Echó la cara alta y de nuevo desplome al salir del peto, siendo devuelto.
Le sustituyó Nauseabundo, de El Ventorrillo, un cornúpeta muy cuajado y que salió con pies mientras entre dudas y evidenciando la lógica falta de facultades, mientras lo recibió, corriendo para atrás Dávila Miura. En varas cumplió y empujó, metiendo riñones y acudiendo con prontitud, cayendo en buen sitio los dos puyazos, llegando el astado con fijeza y prontitud a banderillas, viéndose un buen par de Vicente Varela. Brindó al público el diestro antes de iniciar un trasteo en tablas por bajo, obligándole y con firmeza, suavidad e imprimiéndoles gusto. Le cogió el aire por el derecho, llevándolo templado en una primera buena tanda, a una embestida templada, noble y codiciosa, a la par que humilladora. Continuó dando distancia pero más despegado, peor colocado y siempre despiendo fuera el trazo del muletazo, dejando sin cuajar un buen toro para el torero y con trasmisión suficiente. No llegó a calar ni con la zurda ni cuando cogió la diestra al natural, matando de dos medias estocadas saliéndose de la suerte al tirarse. Saludo una ovación mientras media plaza le pitaba, sin tener la vergüenza torera de taparse y saludar desde el callejón los aplausos de parte del público de sombra. Ovación para el buen astado en el arrastre.
Cerró la tarde Escogido, impresentable por su cara acucharada aunque con cuajo y seriedad en la expresión, esta si, de toro. Pese a ser cuatreño, en seriedad era de los adelantados, pero sus pitones no tan propios de lidiarse en Madrid. Tras sacarlo a los medios Pinar con el capote, tomó el astado dos varas caídas en las que se empleó empujando con fijeza y riñones, costando sacarlo; pero blandeando al salir del peto, desantando la protesta, que no fue atendida. En banderillas fue rebrincado y se dolió, cabeceando en su embestida, frenándose. Lo mismo hizo en la muleta, teniendo poca lidia para hacerle, por su falta de poder y su nula codicia ni celo por acometer. Abrevió, agradeciéndole el público la brevedad, al diestro albaceteño, que pasaportó de estocada en buen sitio, teniendo que descabellar. Pitos para este manso cambiante, pues cumplió en varas siendo luego descastado y desentendiéndose en la muleta. Silencio para el coletudo.
Al finalizar cayeron almohadillas al ruedo, algo que distó mucho del inició, cuando se ovacionó a Dávila Miura en agradecimiento a su gesto, algo que denota que la plaza, aunque con ganas y positividad a la vista del cartel, juzgó a posteriori lo acontecido con exigencia.
Rubén Sánchez
Porque reencontrar la Verdad, es garantizar futuro. Blog de Toros, Flamenco y Copla.
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domingo, 11 de junio de 2017
domingo, 9 de octubre de 2016
Tanto peligro como nobleza, variada corrida de La Quinta con un Alberto Álvarez que dejó buena impresión
Buenasnoches abrió la tarde saliendo adormilado, toro serio y bien rematado que fue recibido con aplausos. Rafaelillo dejó ver bajandole las manos y soltando capote una embestida en la que se desplazó por el derecho, mientras que por el izquierdo se quedaba debajo. En varas entró con prontitud a una primera de la que salió coceando, de najas tras sentir el puyazo trasero que le señalaron, mientras que en la segunda se quedó a hacer sonar el estribo cabeceando con violencia, mientras le administraban una vara trasera con mucha saña. Llegó parado y medidor a banderillas, sin humillar en la brega y sin pasar por el izquierdo, queriendo tirar el gañafón incluso con el pitón de fuera. Buen segundo par de José Mora, al que le ganó terreno el cárdeno y pese a todo cuadró en la cara. La faena inició en el tercio, saliendo enseguida a los medios con la diestra, mostrando la res complicaciones, tobillero y con muy corto recorrido. A base de dejarsela siempre delante de la cara, peder pasos y estar siempre tapado, logró algún medio muletazo, viéndose un pitón izquierdo aún con mayor peligro en los remates. Por momentos se le subió a las barbas al ir a rematar la tercera tanda, recorriendo varios tendidos con la muleta por delante abaniqueando un gazapeo que eran arreones en cuanto veía el pavo la ocasion. Una serie más tras recuperar el control y estocada baja atravesada después de un amago de someterlo por abajo andándole buscándole los costados. Descabelló. Manso encastado. Se orientó enseguida, influyendo su edad en ello. Alguna palma en arrastre y división con Rafaelillo.
En segundo lugar salió Bailaor, fue recibido de capa con un buen ramillete de verónicas del diestro Ricardo Torres. En varas cabeceó con violencia, queriendo quitarse el palo, saliendo suelto, llegando a un tercio de banderillas en el que se desmonteró Marco Leal tras un señor par, con exposición. En el inicio de faena se le coló, mostrando mucho peligro ya en los cites. No se entretuvo ni en poderlo ni tratar al menos de someterlo, lo despachó de un bajonazo infame y se encargaron de estamparlo a base de vueltas las asistencias. Fuerte bronca y ovación de castigo al astado, manso y con peligro.
Hizo tercero otro Buenasnoches, este pueda ser de la misma madre que el primero pero del siguiente parto, al ser este casi cinqueño. Su capa cárdena clara salpicada impactó al personal y lo recibió Alberto Álvarez con dos largas de rodillas de las que salió abanto a recorrer el anillo, viniendo después un buen abanico de lances a la verónica aunque sin poder ganarle mucho terreno por lo deprisa que volvía a tomar el siguiente. Quiso hacer un galleo por la espalda rememorando a tiempos de Joselito El Gallo, pero terminó por irse suelto a una primera vara muy caída en la llegó a romanear al tener tapada la salida. A la segunda arrancó por derecho desde distancia, llegando al peto con la cara alta, señalándole una vara trasera y siendo sacado al momento. Destacó Venturita con las frías mientras que se vio buena capacidad para humillar en la brega por parte del de La Quinta. Inició faena en los medios con un cambiado por la espalda, continuando por el derecho, por el que exigió colocación y repuso tras quedarse un poco corto en los muletazos. Optó el baturro por ponerse al natural, sacando varios muletazos enganchados con el vuelo rastrero de la muleta, con despaciosidad pero sin ajuste alguno, a una embestida noble y humilladadora, mientras que el animal le marcaba la mala colocación al ir a ligar los lances, por lo que no tontorrona. Volvió el coletudo a la diestra para terminar rematando con manoletinas, poniendo rúbrica con una estocada contraria tras pinchazo. Se complicó la cosa con el descabello, siendo prendido en una de las ocasiones. Buena disposición y buena muestra de capacidad para lo poco que torea Alberto Álvarez ante un toro medio que manseó en varas pero exigió en la muleta. Ovación en el arrastre y saludos.
Favorito fue el lidiado en cuarto lugar, salió algo huidizo y se le metió por los adentros a Rafaelillo en el que iba a ser el lance de recibo, teniendo que soltar las telas, que llevo hasta rajar el animal colgando del pitón. Lo paró después con varios lances, chicuelina y larga, dando el burel muestras de no mucha fuerza. Acudió al relance a la primera vara, muy caída a la paletilla, en la que se dejó pegar. Una chicuelina y un remate bastaron para dejarlo colocado y desde distancia arrancó pronto, aunque no se empleó en la también caida puya que le señalaron. Agarrado al piso y algo distraído llego a rehiletes aunque mostrando una embestida humilladora en la brega. Buen par de Álvaro Oliver fijando la tarda embestida. La faena comenzó pasándolo por alto de rodillas, saliendo después al tercio entre varios cambios de mano y un pase de la firma de buen trazo, llegando al tendido. Ligó varias tandas por el derecho, despegado y aliviando por alto cuando el animal le recriminaba la colocación con alguna mirada en la que con nobleza escogió el trapo. Al natural mayor profundidad de la embestida, queriendola tomar y repetir sin llegar a levantar la cara. Faltó apostar ya que regresó al derecho tras haberle dado una tanda corta con la zurda y quitándole la muleta de la cara. Tras otra tanda a derechas y tocarle las orejas antes de cuadrarlo, metisaca en el segundo sótano, por lo menos. No la soltó por el sitio en el que cayó, pero no le dio tiempo a volver a entrar a matar, fue fulminante. Palmas a este buen toro en el arrastre y silencio para el matador.
Camarero hacía quinto, su estampa despertó palmas, cárdeno facado, girón y calzado. De salida se paró tras la primera arrancada, tratando de orientarse de lo que había tras las tablas, sin tener claro a qué estímulo acometer. Ya decidido, lo paró con precauciones Ricardo Torres. Se arrancó a una primera vara con prontitud en la que llegó con la cara alta, bajándola después y mediendo riñones con fijeza, llevando contra tablas al caballo, llegando a romanearlo contra las mismas, demostrando poder y bravura. En la segunda tuvo prontitud desde la distancia pero salió suelto en tanto que fue citado. En la buena brega de Marco Leal se dejo ver un buen pitón izquierdo, además de fijeza y prontitud del astado. Empezó faena saliendo al tercio pasandolo por alto, rematando asimismo tras entre medias llevarlo por bajo. Por el derecho continuó, teniendo el astado buena condición, a media altura, con recorrido y repitiendo, arrancando con franqueza y entrega, con todo, con los riñones. Al natural vinieron varias tandas con tosquedad, brusco y sin llegar a potenciar las virtudes de una embestida noble y humilladora. Estocada arriba. Ovación en el arrastre para este Camarero, que demostró bravura en varas y entrega en la muleta. Silencio.
Fontanero cerró plaza con la jotica, salió con pies, Alberto Álvarez lo recibió con dos largas de rodillas y salió a los medios a la verónica, en unos lances en los que no llegó a humillar, saliendo suelto. En la primera vara cumple y cabecea, arrancándose pronto a una segunda vara de la que se repucha, entrando después a hacer sonar el estribo. En banderillas agarrado al piso y algo tardo, distraído. Buen par de David Blázquez. Inició faena con la diestra tras brindar a los empresarios entre pitos, toreando templado, asentado y firme, dando tiempos y tirando de las embestidas. Faltó ajuste por ambos pitones, pero una muy grata impresión por parte del aragonés. Por el izquierdo fue poco a poco desentendiéndose de la pelea este Fontanero, abriéndose hacia tablas y sin emplearse, aunque con nobleza. Lo mismo ocurrió por el derecho, tuvo lo que tuvo y duró lo que duró humillando y siguiéndo la muleta antes de desengañarse. El espada insistió en sacar algo más, pero tuvo que trastear para cuadrarlo y agarrar media estocada trasera y tendida tras un pinchazo y finalmente despacharlo con una estocada arriba. Se levantó ante el puntilero y sonó un aviso. Se amorcilló y se echó, volviéndo a levantarse para terminar por caer en una muerte encastada. Aún siendo manso, noble y escaso de casta sonaron palmas en su arrastre, siendo ovacionado el diestro.
Entretenido fin de semana cárdeno en La Misericordia, con muchos matices para analizar, esperamos repetir.
Rubén Sánchez.
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lunes, 3 de octubre de 2016
Pasajes de aquel Cid con los albaserradas y un buen Carpintero entre descafeinados Adolfos
4ª y última de la Feria de Otoño. Corrida de toros, 6 toros de Adolfo Martín, desiguales de presencia, sobre todo por las encornaduras y algo fuera del tipo de la casa, con mayor prominencia de morrillo y remate de riñones que los clásicos albaserradas. En cuánto a comportamiento en general faltó más casta, brío, viveza de la que se esperaba.
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Rafael Rubio "Rafaelillo", de azul y oro: Estocada y descabello. Saludos con fuerte división. Buena estocada tras pinchazo. Saludos.
Manuel Jesús "El Cid", de verde botella y oro: Estocada trasera volcándose sobre el morrillo en la suerte. Saludos. Estocada casi entera tras pinchazo. Saludos tras Aviso.
Morenito de Aranda, de catafalco y azabache: Pinchazo hondo tras pinchazo. Silencio. Estocada baja. Silencio.
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Abrió plaza Carpintero, bien recibido en tablas por Rafaelillo, en unos lances en los que el astado se abrió y no llegó a humillar todo lo habitual para su encaste, mostró un buen comportamiento en las tres entradas al caballo en las que recibió dos puyazos en regla y una primera vara muy fuerte en castigo. Metió en todos los encuentros los riñones aunque empujando solo sobre un pitón, llegando en el segundo a desmontar al piquero de la cabalgadura. Una pena que solo pudiésemos verle arrancarse en esa segunda entrada, ya que las restantes fueron a relance sin estar bien fijado. En banderillas mostró fijeza y prontitud, así como poder suficiente para aguantar la lidia pese al castigo recibido en varas, tan poco habitual en estos tiempos y difícil de aguantar por la mayoría de la cabaña brava. El inicio de faena fue muy torero llevándolo por bajo, sometiéndole y obligándole a alargar el recorrido de las embestidas, ligando a continuación dos derechazos con profundidad, aunque sin poder pegarle un tercero puesto que el animal se vuelve sobre las manos y repone, no habiendo perdido los pasos necesarios. El animal mostró su nobleza en una embestida muy humilladora ante la que la faena debió tomar un vuelo mayor, logrando ligar tres derechazos el murciano antes de que el burel fuese acortando su recorrido y buscando más los alhamares del chaleco que los tobillos y las zapatillas como los clásicos albaserradas. Buscó el pitón izquierdo logrando con tesón, aguantando y tirando de él, sabiendo quedarse colocado, varios naturales de uno en uno, rematando con un cambio de mano en el que puso torería, pero sin llegar a redondear una faena de mayor entidad vistas ciertas cualidades del animal, aunque sin restar méritos a su labor, puesto que no cabe duda que algunas de esas virtudes pudieron verse gracias a detalles de la misma. Carpintero fue despedido por la afición con una ovación de gala, no en vano fue un toro con fijeza, con la casta y el poder necesarios para aguantar tres varas en regla, sin mansear en ningún pasaje y con nobleza.

Sombrerillo fue muy diferente a su hermano anterior, abanto de salida, El Cid le dejó a su aire en el recibo, sin obligarle, pues aunque humillaba, las fuerzas iban medidas. Tomó una vara al relance en la que tras cumplir e ir a sacarlo volvió a arremeter contra el peto y le señalaron un segundo puyazo bien cogido en el que se dejó pegar, llegando a banderillas tardeando, distraído y haciendo hilo a los peones. El Cid le dejó ir y venir sin someterlo en el tercio en el inicio de faena, hasta que en la primera tanda, un cambio de mano algo mecanizado hizo al animal perder las manos, optando por centrarse a partir de ese momento, logrando ligar una buena tanda por el derecho, tirando de él y jugando con los cites, pues aunque humillaba, le costaba mucho repetir. Con la diestra consiguió meterlo en la muleta a base de exponer y aguantar una embestida que empezó a arreones y fue mejorando hasta que al verse podido, de vuelta al lado derecho, el astado buscó amparo en tablas. En el arrastre sonaron leves pitos por su mansedumbre, justeza de fuerzas y de casta y su poca entrega.

Sin muchos pies salió el tercero, Marinero de nombre, que distraído tomó la primera vara, perdiendo las manos al salir y tras ello tuvo lugar un simulacro de puyazo del que salió suelto. Como solo se caía las pocas veces que se empleaba, la protesta no tomó fuerza por lo espaciado de las caídas, pero además de parado, se desplomó ante los de plata, dejando nulas opciones para la muleta este manso, descastado e inválido que fue despedido con una buena pitada mientras trabajaba el tiro de mulillas.
Pecador tenía por nombre el lidiado en cuarto lugar, que salió con pies y fue recibido con una larga afarolada al hilo de tablas por el diestro murciano Rafaelillo. La administración del castigo necesario en el primer tercio fue ejemplo de uno de los grandes males que tiene el tercio de varas, pues mientras cumplía sobre un pitón en la primera vara recibió un castigo brutal, para luego únicamente señalarle en la segunda entrada, de la que salió medido de fuerzas; en vez de administrar el castigo en ambos puyazos. Llegó al segundo tercio cortando a los rehileteros y haciendo hilo, mientras que en la muleta su embestida fue a menos, puesto que de inicio al natural pudimos ver una buena tanda ligada, ya que se desplaza al salir de los muletazos y con humillación. Por el derecho apenas tenia recorrido aunque la virtud de humillar. En el arrastre hubo pitos a este manso que se dejó, aunque venido a menos.

Murcianito hizo quinto, un autentico pavo con toda la barba, cercano a los seis años que iba a cumplir en dos meses y con una tremenda arboladura. Además salió dormido, andando, inspeccionando el nuevo lugar en el que se encontraba, rematando en varios burladeros con mucha fuerza y afán de romperlos. En el recibo ya mostró un pitón derecho por el que a media altura se abría y desplazaba, en contraposición con el zurdo, por el que humillaba pero sin recorrido. Cabeceó apretando sobre el pitón izquierdo en la primera vara, mientras que tras ser bien fijado de largo para la segunda, cumplió con algo mas de fijeza sobre ese mismo pitón tras arrancarse galopando. En garapullos se mostró tardo y agarrado al piso, mientras que se vino arriba al inicio de la faena de muleta, en la que El Cid le dio distancia consiguiendo dos tandas de derechazos ligadas que calaron en los tendidos. En la tercera optó por acortar distancias y poderle, frente a la inercia de la distancia, llegando a afligir al astado, que se mostró sin celo alguno por el izquierdo, sin tan siquiera humillar en un final encimista en el que el depósito de casta estaba muy escaso. Su falta de entrega y su evolución a menos sembraron una leve división en el arrastre.

Cerró la tarde y la feria Jardinito, que buscó y midió de salida las tablas para intentar saltar, tomando una primera vara en la que metió riñones cabeceando, saliendo suelto del segundo encuentro. Tardeó y midió a los de las frías, llegando a la muleta sin entrega y sin humillar, aunque moviéndose, yendo y viniendo, facilitando una faena aseada que no tuvo lugar por la actitud de un Morenito algo apático, sin tesón por que aquello pudiese tomar cierto vuelo, optando por abreviar. Mientras fue conducido al desolladero sonaron pitos para este mansito sin entrega.

Pese a un primer toro de buena nota, se echó de menos la emoción propia del peligro que crean hierros como este en su corrida, de la que se esperaba más. El Cid dejó un buen sabor de boca por su disposición a lo largo de la tarde, mientras que Rafaelillo volvió a demostrar que lo suyo es la batalla y Morenito deja claro que sus triunfos son destellos frente a una regularidad.
Rubén Sánchez.
Manuel Jesús "El Cid", de verde botella y oro: Estocada trasera volcándose sobre el morrillo en la suerte. Saludos. Estocada casi entera tras pinchazo. Saludos tras Aviso.
Morenito de Aranda, de catafalco y azabache: Pinchazo hondo tras pinchazo. Silencio. Estocada baja. Silencio.
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Abrió plaza Carpintero, bien recibido en tablas por Rafaelillo, en unos lances en los que el astado se abrió y no llegó a humillar todo lo habitual para su encaste, mostró un buen comportamiento en las tres entradas al caballo en las que recibió dos puyazos en regla y una primera vara muy fuerte en castigo. Metió en todos los encuentros los riñones aunque empujando solo sobre un pitón, llegando en el segundo a desmontar al piquero de la cabalgadura. Una pena que solo pudiésemos verle arrancarse en esa segunda entrada, ya que las restantes fueron a relance sin estar bien fijado. En banderillas mostró fijeza y prontitud, así como poder suficiente para aguantar la lidia pese al castigo recibido en varas, tan poco habitual en estos tiempos y difícil de aguantar por la mayoría de la cabaña brava. El inicio de faena fue muy torero llevándolo por bajo, sometiéndole y obligándole a alargar el recorrido de las embestidas, ligando a continuación dos derechazos con profundidad, aunque sin poder pegarle un tercero puesto que el animal se vuelve sobre las manos y repone, no habiendo perdido los pasos necesarios. El animal mostró su nobleza en una embestida muy humilladora ante la que la faena debió tomar un vuelo mayor, logrando ligar tres derechazos el murciano antes de que el burel fuese acortando su recorrido y buscando más los alhamares del chaleco que los tobillos y las zapatillas como los clásicos albaserradas. Buscó el pitón izquierdo logrando con tesón, aguantando y tirando de él, sabiendo quedarse colocado, varios naturales de uno en uno, rematando con un cambio de mano en el que puso torería, pero sin llegar a redondear una faena de mayor entidad vistas ciertas cualidades del animal, aunque sin restar méritos a su labor, puesto que no cabe duda que algunas de esas virtudes pudieron verse gracias a detalles de la misma. Carpintero fue despedido por la afición con una ovación de gala, no en vano fue un toro con fijeza, con la casta y el poder necesarios para aguantar tres varas en regla, sin mansear en ningún pasaje y con nobleza.
Sombrerillo fue muy diferente a su hermano anterior, abanto de salida, El Cid le dejó a su aire en el recibo, sin obligarle, pues aunque humillaba, las fuerzas iban medidas. Tomó una vara al relance en la que tras cumplir e ir a sacarlo volvió a arremeter contra el peto y le señalaron un segundo puyazo bien cogido en el que se dejó pegar, llegando a banderillas tardeando, distraído y haciendo hilo a los peones. El Cid le dejó ir y venir sin someterlo en el tercio en el inicio de faena, hasta que en la primera tanda, un cambio de mano algo mecanizado hizo al animal perder las manos, optando por centrarse a partir de ese momento, logrando ligar una buena tanda por el derecho, tirando de él y jugando con los cites, pues aunque humillaba, le costaba mucho repetir. Con la diestra consiguió meterlo en la muleta a base de exponer y aguantar una embestida que empezó a arreones y fue mejorando hasta que al verse podido, de vuelta al lado derecho, el astado buscó amparo en tablas. En el arrastre sonaron leves pitos por su mansedumbre, justeza de fuerzas y de casta y su poca entrega.
Sin muchos pies salió el tercero, Marinero de nombre, que distraído tomó la primera vara, perdiendo las manos al salir y tras ello tuvo lugar un simulacro de puyazo del que salió suelto. Como solo se caía las pocas veces que se empleaba, la protesta no tomó fuerza por lo espaciado de las caídas, pero además de parado, se desplomó ante los de plata, dejando nulas opciones para la muleta este manso, descastado e inválido que fue despedido con una buena pitada mientras trabajaba el tiro de mulillas.
Pecador tenía por nombre el lidiado en cuarto lugar, que salió con pies y fue recibido con una larga afarolada al hilo de tablas por el diestro murciano Rafaelillo. La administración del castigo necesario en el primer tercio fue ejemplo de uno de los grandes males que tiene el tercio de varas, pues mientras cumplía sobre un pitón en la primera vara recibió un castigo brutal, para luego únicamente señalarle en la segunda entrada, de la que salió medido de fuerzas; en vez de administrar el castigo en ambos puyazos. Llegó al segundo tercio cortando a los rehileteros y haciendo hilo, mientras que en la muleta su embestida fue a menos, puesto que de inicio al natural pudimos ver una buena tanda ligada, ya que se desplaza al salir de los muletazos y con humillación. Por el derecho apenas tenia recorrido aunque la virtud de humillar. En el arrastre hubo pitos a este manso que se dejó, aunque venido a menos.
Murcianito hizo quinto, un autentico pavo con toda la barba, cercano a los seis años que iba a cumplir en dos meses y con una tremenda arboladura. Además salió dormido, andando, inspeccionando el nuevo lugar en el que se encontraba, rematando en varios burladeros con mucha fuerza y afán de romperlos. En el recibo ya mostró un pitón derecho por el que a media altura se abría y desplazaba, en contraposición con el zurdo, por el que humillaba pero sin recorrido. Cabeceó apretando sobre el pitón izquierdo en la primera vara, mientras que tras ser bien fijado de largo para la segunda, cumplió con algo mas de fijeza sobre ese mismo pitón tras arrancarse galopando. En garapullos se mostró tardo y agarrado al piso, mientras que se vino arriba al inicio de la faena de muleta, en la que El Cid le dio distancia consiguiendo dos tandas de derechazos ligadas que calaron en los tendidos. En la tercera optó por acortar distancias y poderle, frente a la inercia de la distancia, llegando a afligir al astado, que se mostró sin celo alguno por el izquierdo, sin tan siquiera humillar en un final encimista en el que el depósito de casta estaba muy escaso. Su falta de entrega y su evolución a menos sembraron una leve división en el arrastre.
Cerró la tarde y la feria Jardinito, que buscó y midió de salida las tablas para intentar saltar, tomando una primera vara en la que metió riñones cabeceando, saliendo suelto del segundo encuentro. Tardeó y midió a los de las frías, llegando a la muleta sin entrega y sin humillar, aunque moviéndose, yendo y viniendo, facilitando una faena aseada que no tuvo lugar por la actitud de un Morenito algo apático, sin tesón por que aquello pudiese tomar cierto vuelo, optando por abreviar. Mientras fue conducido al desolladero sonaron pitos para este mansito sin entrega.
Pese a un primer toro de buena nota, se echó de menos la emoción propia del peligro que crean hierros como este en su corrida, de la que se esperaba más. El Cid dejó un buen sabor de boca por su disposición a lo largo de la tarde, mientras que Rafaelillo volvió a demostrar que lo suyo es la batalla y Morenito deja claro que sus triunfos son destellos frente a una regularidad.
Rubén Sánchez.
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lunes, 6 de junio de 2016
Brillo de Rafaelillo al natural y un Ojeador bravo en varas en la entretenida miurada
28ª de Abono y última de Feria. Corrida de toros, 5 toros de Miura, desiguales de presencia, vareados y en el tipo de la casa, altos de agujas. Hubo un segundo ejemplar que por su conformación de pitones más paletona que playera debió tener otro destino. En cuánto a comportamiento en general faltó más casta de la que se esperaba, aunque mantuvieron el interés, apareciendo tanto complicaciones como bravura en algunos pasajes o la mansedumbre de inicio a fin. Y un sobrero (4º bis tras ser devuelto el primero y correr turno) de Valdefresno, basto de presencia y noble de juego.
Rafael Rubio "Rafaelillo", de nazareno y oro: Estocada caída que provocó derrame tras tres pinchazos arriba y escuchar un aviso. Saludos. Buena estocada. Silencio.
Javier Castaño, de nazareno y oro: Media estocada trasera a paso de banderillas tras dos pinchazos saliéndose. Silencio tras aviso. Estocada casi entera tendida, de efecto fulminante. Saludos.
Manuel Jesús "Pérez Mota", de corinto y oro: Estocada baja. Silencio. Media estocada baja. Silencio.
Tablillero fue devuelto por blando de patas y en su lugar se corrió turno y salió Tabernero, el que correspondía en cuarto lugar. Salió con pocos pies, midiendo, y fue un auténtico miura que tuvo por cada pitón ambas versiones, tanto el de cuello ágil que caza moscas como el humillador que trasmite y sigue por abajo la muleta. Pareció desplazarse en el primer lance de recibo capotero, pero según se sucedían los envites, se fue quedando corto, tirando gañafones a la tela del murciano, que con oficio y sapiencia supo ir sacando hacia los medios al astado, hasta pararlo, sin quedar nunca al descubierto, sin dejar que le arrebatase el capote. Un dominio que la plaza supo valorar. Cumplió con fijeza apretando sobre el pitón izquierdo en ambos encuentros con el caballo, donde se le señalaron arriba dos varas en regla, acudiendo pronto desde media distancia a la segunda. Banderilleó José Mora de poder a poder a un animal fijo y alegre, con prontitud y que hizo hilo hasta llegar incluso a prender a este hombre de plata cuando desde el callejón le entregaban el capote de sangre, viviéndose un momento dramático al poderlo cornear contra tablas, aunque afortunadamente no fue a mayores. Al inicio de faena, se coló por el derecho, mostrando que por ese pitón tenía localizado al torero y la cogida era inminente, buscando con sentido, mientras que por el izquierdo mostraba algo mejor condición, pero nada comparada con la que finalmente fue desarrollando, puesto que también el peligro y las complicaciones estaban patentes, lo que llegó a los tendidos, dando importancia y una gran trasmisión a cada cosa que el diestro era capaz de hacerle, así como entendiendo, respetando y valorando los tan reprochados recursos de ventaja no justificables en otras tardes y tan necesarios en esta. Rafaelillo captó las posibilidades de que el toro fuese a más por el izquierdo y alargase su recorrido, por lo que no dudó en echarse la muleta a la zurda para desde fuera ir encauzando la algo rebrincada, reponedora y exigente embestida, rugiendo los olés del público y llegando a componer la figura y fajarse en un tercer natural para el recuerdo. La faena siguió centrada al natural, ligando los muletazos y despertando la emoción, conectando. Mostró cabeza siendo variado en los remates, evitando los de pecho para no vérselas con el pitón derecho, con adornos por bajo que saboreó la parroquia. Remató a pies juntos trazando uno a uno los muletazos hasta detrás de la cadera, poniendo broche a una buena faena y frente a un toro que fue a más y que seguía pidiendo guerra aún tras doblarse para cuadrarlo. Perdió una oreja bien cortada con los aceros, aunque de haberse pasado de faena, las complicaciones hubiesen sido mayores. Tablillero fue despedido con una ovación en el arrastre.
Escribano impresionó con su capa cárdena salpicada a los tendidos de sol, tapando con ello y con un buen golpazo a uno de los burladeros su fea conformación de pitones. Barbeó buscando salida durante casi dos vueltas completas al anillo, en clara muestra de su mansedumbre. Sin que los de a pie lograsen fijarlo ni pararlo, le recetaron dos varas fuertes, de las que salió distraído. Destacó un buen par de Marco Galán y de Fernando Sánchez, siendo en la muleta un animal rebrincado aunque sin maldad, pero sin recorrido y cabeceando, con la cara suelta. Nada ayudó el recital de muletazos enganchados, dando salida por alto con brusquedad a mejorar la condición del cornúpeta, pero al menos el salmantino no se excedió alargando faena ni buscando corta distancia. El público juzgó al manso con pitos en su arrastre.
Sin muchos pies salió el tercero, Tahonero de nombre, que hizo astillas la barrera sin que se le citase, tras un recibo en el que quedó sin fijar por parte del gaditano Pérez Mota. Se dispuso Raúl Ruiz a dejarlo en suerte, recogiendo una ovación a su buena labor. Se dejó pegar y salió suelto, siendo bien picado arriba. Continuó Ruiz destacando en la brega, frente a las pasadas en falso y la poca eficacia de sus compañeros, que fueron enseñando al toro más de lo que debió aprender en banderillas. El animal llegó a la muleta siempre dispuesto a pelear, encastado y pronto, alegre aunque algo rebrincado, arrancándose a la muleta de Pérez Mota que le esperó sin probaturas aunque con precauciones en los medios. Allí vio lo que el animal era capaz de reponer, aliviando por alto los muletazos, defendiéndose más que pudiéndole, optando por cambiarlo de terrenos y cerrarlo a tablas. Fue duro de patas pese al bajonazo y fue despedido en silencio, su casta y complicaciones camuflaron su mansedumbre.
En cuarto lugar cambiamos de registro y salió un señor toro con hechuras de cruce casi industrial de producción cárnica , que fue con buen criterio protestado por basto a su salida. Aún así, el animal cumplió mucho más de lo esperado, moviéndose con prontitud y alegría toda la lidia. Cumplió en dos varas de ley empujando con fijeza aunque sin sobrarle poder, pues no abundaba la casta. En la muleta fue un toro que iba y venía, noble y soso, de buena condición, que necesita que el torero le ponga sal. Pero Rafaelillo, que pudo estar mejor con él, se limitó a acompañarle sin llegar a centrarse y plantear una faena. Sabía muy bien el murciano, y no le faltaba razón, que por muy bien que se pusiese, la gente había venido a ver otra película y no iba a servirle de mucho. Aunque solo le faltase la argolla en los ollares, la mole de engrasadas canales me sorprendió gratamente peleando en varas sin salir pitando y sin doblar una mano hasta la muleta, nada habitual en Valdefresno. Tampoco se rajó a tablas descarado ni a chiqueros. Quizá la receta sea un goterón de avileño. Pese a todo, fue despedido entre pitos. La gente había ido a ver otra cosa.
Barbeando tablas pendiente de los movimientos del callejón hizo aparición el quinto, de nombre Rivereño, que ya se quejó berreando de que le habían podido en el recibo capotero, en el que embistió echando las manos por delante. Quiso hacer bien las cosas Alberto Sandoval, señalando arriba, pero el animal salió venido a menos tras dejarse pegar en la primera vara, repuchándose de la segunda pese a acudir pronto. En banderillas se vivieron dos pares antológicos de Fernando Sánchez, que pusieron la plaza en pie, citando de poder a poder, andando en el cuarteo, asomándose al balcón... un gustazo. En la muleta el toro estaba ya muy venido a menos, llegando a perder las manos, se defendió llevando la cara alta. Javier Castaño anduvo parecido a como estuvo en el anterior, pero además quiso justificarse en una faena larga sin fundamento. El animal, descastado, manso y a menos, fue silenciado cuando partía tras el tiro de mulillas.
Cerró la tarde y la feria Ojeador, que mostró su impronta arrancando una tabla de la barrera con fiereza tras salir con nervio y pies de chiqueros. El miureño protagonizó un gran tercio de varas, acudiendo en tres entradas, metiendo en ellas los riñones, aumentando la distancia entre ellas, llegando a tomar la tercera con prontitud y alegría desde prácticamente los medios, en un buen gesto de generosidad del diestro Pérez Mota, que enseñó la bravura del animal a una afición que anhela tarde a tarde poder disfrutar de esta parte de la lidia. Una pena que no se sumase también el picador al éxito, ya que aunque fue ovacionado, lo cierto es que señaló los puyazos a cual más caído, por no hablar de lo poco que toreó con el jaco, poniéndoselo fácil la prontitud y fijeza del burel. Fue destacable verlo cumplir en las dos primeras varas al poco que le citaban, pero lo que puso a la plaza en pie fue ver como metía riñones en la tercera vara tras arrancarse raudo, en un pasaje muy emotivo. Continuó fuerte el diapasón con dos soberbios pares de Raúl Ruiz, al que además le cortó el toro saliendo de tablas a cuerpo limpio, en otra estampa muy torera y añeja su compañero tercero, Alfredo Jiménez. La faena de muleta transcurrió a menos, se juntaron las complicaciones del toro, que cabeceaba y reponía en su embestida con muletazos rematados por alto, sin asentar las zapatillas y entre muchas dudas. La plaza despidió en silencio a este último de feria, un toro bravo en varas y con buen nivel de casta.
Como colofón solamente queda resaltar y agradecer que una reivindicación de la afición durante tantos años, el poder ver una miurada en San Isidro, algo tan clave en la variedad que dé aliciente a una feria tan larga, se ha cumplido y esta es ya la tercera. Esperemos que vengan muchas más y que puedan vivirse con pasión por la emoción despertada en el ruedo.
Rubén Sánchez.
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lunes, 5 de octubre de 2015
Tarde de matices y contenido. Disposición, valor y buen toreo de Rafaelillo y Ureña entre complicados Adolfos
Adolfo Martín cerró la Feria de Otoño con un encierro al que le faltó bravura, pero que devolvió la emoción al ruedo traída por las complicaciones y el peligro de varios de los toros. La terna y su disposición, especialmente la de ambos murcianos del cartel, hicieron que fuese una corrida entretenida y que no perdiesemos detalle de cuánto sucedia en el redondel.
Abrió la tarde Aviador, con pocos pies de salida, barbeando tablas, hasta el punto de apoyarse en el estribo para asomarse al callejón, incierto y marchándose suelto de los lances. Tomó una primera vara fuerte en la que se deja pegar, y de la que salió mostrando justeza de fuerzas. En la segunda se repuchó, dejándose pegar sin celo. Punteando, corneaba el engaño a mitad de lance en la brega, con sosería y quedándose corto. Aunque con prontitud, no arranca con todo ni va hasta el final. Buen inicio de Rafaelillo obligándolo por bajo y aguantando parones y dudas del animal que medía antes de repetir, y ante el que mostró firmeza y valor. Pese a todo, al tomar la diestra, el cite desde fuera hizo que el burel se orientase y le buscase, dando lugar a unos bonitos pasajes de dominio y lidia sobre las piernas, pasando de pitón a pitón las embestidas que le buscaban, directas al cuerpo por el derecho. Tras dominarlo tira de él en varios naturales de mérito con el burel siguiendo la muleta con dudas y la cara alta tras el embroque. Seguía buscándole por el derecho y aún así logró dominarle buscando la colocación, buscando estar siempre cruzado, robándole pases. Faena de mérito y disposición, rematada con la zurda y adornos, a destacar un buen segundo natural que hizo rugir a la plaza. Pinchazo y buena estocada hasta los gavilanes tirándose derecho.
Manso encastado complicado, se orientó. Ovación cerrada para Rafaelillo.
Fogonero hizo astillas en su aparición, llegando a los burladeros. Cumplió apretando en el primer puyazo, largo y fuerte. Recibió otra vara fuerte y larga en duración en la que cumplió y de la que salió gazapón y sin humillar. A las Chicuelinas de Ureña en el quite, le faltaron lo principal, cambiar el viaje, quedarse firme en el embroque y el giro darlo al final, una vez ha pasado, y no exponiendo riñones en el embroque, al girar en ese momento. Tardo y midiendo en banderillas, brusco en la embestida. En la muleta complicado, gazapón y tardo, sin humillar y buscando. Robleño además, con dudas, tras intentar llevarlo y quererlo torear, no llegó a estar nunca asentado, y entre precauciones y pases sobre las piernas que ni eran macheteo ni eran muletazos, llegó el cornúpeta a sorprenderle estando a punto de echarle mano, de modo que cogío la espada sin haberlo dominado. Pinchazo, buena estocada de ejecución aunque algo caída de colocación. Muerte encastada, duro de patas.
Encastado y complicado, gazapón y tardo.
Con pies salió Rizos, el más en tipo de albaserrada del encierro que fue por ello protestado. Tuvo nervio, brincando y reponiendo, fiero y con emoción. El recibo de capa de Paco Ureña hizo subir la temperatura, con buenos lances y la media mientras el animal reponía y le ponía los pitones por encima de la cabeza rebrincándose. Primera vara trasera cumple, la segunda al relance y solo señala. En banderillas con pies, pronto el cárdeno. Buen par del tercero, Azuquita, con exposición cuadrando en la cara. En la muleta firme y asentado, aunque llevando la muleta a media altura, pese a que cuando se le lleva por abajo la sigue despacio el morito. Pero la casta no perdona un cite desde fuera y le voltea. Por el izquierdo se quedaba debajo y tira cara alta. Volvió al derecho, se quedaba corto aunque arrancaba de largo, pronto y alegre; firme el murciano, dispuesto y con valor. Pinchazo recibiendo en los medios, recibiendo autenticamente, esperando la embestida sin enmendarse, estocada derecho a la suerte.
Encastado, con nervio, buena nota en varas, exigente en la muleta. Ovación fuerte para Ureña.
Baratillo llegó en su salida a tablas y buscó después emplazarse en los medios. Estuvo bien recibiéndolo Rafaelillo, por bajo, en lances genuflexo, rematando con media rastrera obligándolo y otra media monumental, compacta, maciza, de una pieza tras unos lances en los que repetía tras desplazarse el toro. En la primera vara empujó sobre un pitón, puyazo caído. Un bonito recorte le dejó en suerte de largo para la segunda, a la que acude pronto aunque al paso, peleando sin mucho celo en una vara aún más caída. Buena media en el quite de Robleño. En banderillas le faltó celo y se mostró algo distraído. Se vieron buenos pares en la cara por parte de José Mora. Inicia por bajo en la muleta, mas incierto y con menos movilidad que su primero. Le sorprende con la cara alta por ambos pitones, y apenas pudo dejar un par de buenos remates. Pese a todo, en el final de la faena, logró el murciano sacar a pies juntos unos plásticos derechazos cortos. Pasaportó de un pinchazo y media trasera.
Manso gazapón, tardo e incierto.
Horquillero salió sin celo pero en cuanto se calientó pegó varios arreones hacia Robleño y hacia querencia con muchos pies y prontitud, con fiereza. Salió suelto de las dos varas, la primera cogida en buen sitio, pero de cerca y sin hacer la suerte. Con las frías se desmonteró Jesús Romero tras dejar dos buenos pares. En la muleta Robleño únicamente se justificó dando pases y permaneciendo el tiempo establecido en la cara del toro, sin llegar a someterlo. El animal manseó y se aplomó con sosería, mostrando su falta de casta y ambos terminaron en las tablas;siempre con la cara alta y defendiéndose, quedándose corto. Estoconazo pegando el puñetazo mas que estocada marcando los tiempos.
Manso descastado y a menos.
Cerraba la tarde Murciano, que salió huidizo y buscó barbeando con intención de saltar. Cabeceó en varas saliendo suelto manseando. Ante los de plata, esperó y cortó, llegando parado a la muleta. La cosa tomo otro aire tras una fuerte voltereta en uno de los pases por el derecho, ya se quedó corto y tenía al de Lorca localizado, pues citó perfilero y más que al hilo. Tras el tremendo meneo, no dudó Ureña en imponerse, cuidando la colocación, tirando de oficio, valor y con recurso, ligando dos tandas por el derecho llegando al tendido. A esto siguieron unos buenos naturales enfrontilado, a pies juntos y otra serie a izquierdas de mérito. Al conseguir mandar y someterlo, el animal sacó una nobleza (pues ya sabía de antes lo que dejaba atrás) que condujo a la entrega, pues se empleó siguiendo la muleta obedeciendo en trazo largo, especialmente por el derecho, pitón por el que le había ya antes cogido. Pinchazo arriba, estocada que hace guardia. Buena estocada tras sacar el estoque con el descabello, buen gesto matando a espadas y no descabellando sin haberlo matado de una estocada, como es costumbre para evadirse de la suerte suprema.
Manso que sacó nobleza, humillación y recorrido cuando se le pudo.
Tras analizar toro a toro su comportamiento y su evolución en función de la labor de los espadas, sin duda me quedo con la preciosa lidia a la antigua que realizó Rafaelillo a su primero, sometiéndolo y logrando después que el animal se tragase pases (tragándole mucho eso sí) incluso por el pitón derecho, embestida la de este pitón que propició el pasarlo de pitón a pitón, pues se iba al cuerpo sin atender al trapo. También observé como el sexto, que de primeras marcó su ley volteándo al espada, llegó a entregarse tras ser podido y obedecer. Esa nobleza y entrega, la del toro que hace tirar de oficio, pensar y del que es toda una incógnita descifrar sus reacciones y la evolución que van a tener, es la que mantiene la atención en todo momento. Por eso que aunque hoy a pesar de que en lo variado del encierro ha faltado alguno más a bravo, he salido satisfecho de ver lo que creo es una corrida de toros.
Rubén Sánchez.
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martes, 29 de julio de 2014
Golpe en la mesa de Rafaelillo en un gran regreso de Cuadri a Valencia.
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| Trastero, premiado con la vuelta al ruedo |
Cuatro años llevaba el que les escribe sin pisar Valencia, y también el coso de la Calle Xátiva, pero el regreso doce años después de la divisa onubense de Cuadri, nos animó a volver. Además de las familias y lo muy de la casa que eran en conformación los toros, a Cuadri el levante se le da bien, será el clima húmedo y próximo al litoral que se asemeja al de Trigueros, el caso es que estos últimos años también fuimos a verlos lidiar a Castellón y se llevaron los premios. No es casualidad, simplemente es una ganadería con un porcentaje de toros sin interés alguno tan bajo que ya lo quisieran muchos, y con un buen porcentaje de toros notables sobre el total lidiado.
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| Ambiente en la explanada en la que se recuerda a Manolo Montoliú |
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| Corrillos de aficionados |
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| Jesús Duque afrontaba un compromiso importante |
La terna anunciada presentaba a un Rafaelillo que está viendo como su hueco va siendo ocupado por otros y que tiene claro que venía a demostrar que sigue ahí, a reivindicar su sitio. Tal como se le vio en Mont de Marsan ante los Miura. Y así fue. Un Bolívar al que no falta valor y al que se dieron muchas oporunidades, pero que no llegaron a cuajar y por lo que no está en las ferias y necesita consolidar su sitio, aunque para ello hace falta ver mejor los toros, es lo que como a muchos otros con buenas maneras, les falla. Y un recién alternativado Jesús Duque, que afrontaba un compromiso fuerte ante el público de su tierra, y que tal como se comentaba en la explanada de boca de buenos aficionados, es injusto que con dos orejas en el toro de su alternativa apenas haya visto pitón esta temporada. Quizá es consecuencia de haberse devaluado los méritos a la hora de premiar con trofeos, que hace que pesen menos aún siendo merecidos. Pero ese es otro debate. Ayer a Duque le faltó apostar y verlo claro antes, pues tuvieron en su lote las embestidas contadas, pero las justas que necesita una faena corta e intensa de las que llegan al tendido.
| Exiliados de la dictadura independentista |
Se está hablando mucho de Trastero, si duda el más completo, pero completa en sí fue la corrida de toros, variada, como es lógico, una corrida cuatreña, seria y bien presentada, con gran cantidad de matices, y con otros dos toros de nota, Costero y Telaraña. Así como otros dos más escondidos en la muleta pero que fueron a menos, Batidor y Brujito, que además fue cambiante. Y por último un toro complicado y duro, orientado y con peligro, Engaño. Pero en toda la tarde predominó la casta y se mantuvo el interés que nace de la emoción. En el caballo, si es cierto que la película fue distinta, ya que afortunadamente los enseñaron en varas, colocándolos en suerte abiertos, a media distancia ante los montados, pero en la muleta salvo Engaño, tuvieron para torear y hacer una faena que llegase al tendido, cinco toros, cinco. Pasemos a detallar la lidia y comportamiento de cada toro:
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| La tablilla muestra la divisa más azulada que morada |
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| Costero 22 |
Abrió plaza Costero-22, que se paró a medir tras varios lances de capa y una larga cambiada de rodillas en el tercio con la que Rafaelillo lo recibió. Se deja pegar en la primera vara, con la cara alta, sin emplearse. Dosifican, cuidan castigo desde la montura. Tardeó para la segunda, teniendo que cerrarlo, recibiendo un puyazo fuerte y caído en el que se dejó administrar castigo. Reservón en banderillas, con la querencia marcada hacia afuera. Lo saca por alto al tercio al inicio de faena, al ligar los muletazos con la muleta montada en la diestra, abre las patas traseras el toro, poniéndole la zancadilla en varias ocasiones, trastabillando a Rafaelillo. La embestida era buena por ambos pitones, siempre humillando y con recorrido, el diestro, que echó una gran tarde, se gustó llevándolo largo en varias series que llegaron mucho a los tendidos. El toro era noble, pero no bobalicón y le acortó, marcando su terreno cuando le quiso pegar un circular invertido. De no haber pegado un sainete con los aceros, el murciano se hubiese marchado con tres orejas en el esportón, pero lo mató tendido tras dos pinchazos y una atravesada que hizo guardia, llegando a sonarle dos avisos. Ovación.
Tardo en varas, medianía en la pelea. Buen toro en la muleta, encastado y noble. Ovacionado en el arrastre.
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| Juan José Esquivel |
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| Rafaelillo con la diestra, humillando y rabo erizado Costero |
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| Al natural |
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| Engaño, número 13. El más complicado de la corrida |
Engaño-13 fue el toro complicado y duro de la corrida, bronco ya desde las primeras embestidas, cabeceó en varas, intentando quitarse el palo, repuchándose en ambas varas y logrando con éxito que Ismael Alcón no pudiese arrearle un buen puyazo, pues no consiguió agarrarse al llegar al peto con la cara tan alta. Bastante crudo quedó, frenándose con agresividad y midiendo, sobre todo por el derecho, mientras que en la brega por el izquierdo pegaba tornillazo, siendo muy complicado de banderillear. Resolvieron bien en los dos primeros pares, mientras que el tercero, como en casi todo el festejo, fue de alivio dejando un palitroque. Precauciones adoptó ya de inicio Luis Bolívar en su faena, pasándolo sobre las piernas, tirandole el burel la cara alta; acertado ve más potable el izquierdo y se pone ayudado al natural, pero le protesta y se le frena, regresando a montar la muleta en la diestra, por el que se complicada aún más. Vuelve al toreo sobre las piernas, lidiándolo con acierto, pues unicamente había desarrollado peligro y el percance hubiese venido sin sentido alguno, pasaportándolo de media tendida y caída. Rodó sin puntilla.
Manso complicado, duro y áspero. Encastado.
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| Bolívar toma precauciones en el inicio de faena |
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| Batidor 19 barbeando tablas |
El tercero era Batidor-19, fiero de salida, no obedeció a los capotes, desarmando a Jesús Duque y haciendo por él con pies, teniendo que tomar el olivo de cabeza. Prontitud en las dos varas que tomó, empujando con poder y riñones en la primera, con la cabeza fija, desplazando al penco tanto hacia tableros como después hacia las afueras cuando le taparon la salida, sacando la cabalgadura más allá de las rayas. En la segunda manseó, pues repuchó sin emplearse. Muy mal picado. En banderillas buena brega, con una embestida fija y pronta, encastada, cortando a los rehileteros, mostrando un buen pitón izquierdo y menos recorrido por el derecho, ambos humillando. Inicia la faena por abajo, el animal, encastado, trasmite en cada uno de los muletazos, conectando enseguida con el público. Descruzado prosigue con la diestra, el animal va lo acusando, y localizando, llegándose a aplomar una vez le acorta las distancias, ahí sí, cruzándose y demostrando arrojo, pero quizá debió apostar antes, para haber aprovechado las embestidas que tuvo y que hubiesen trasmitido de sobra como para arrancar una oreja. Pero se pasó de faena. La estocada, muy buena, hasta los gavilanes y en lo alto, volcándose sobre el morrillo. El toro se tragó la muerte, siendo ovacionada su dureza para doblar y lo caro que quiso vender su vida. Saludos tras petición.
Manso en varas, encastado en la muleta, aunque a menos. Ovacionado en el arrastre.
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| Batidor cumpliendo en la primera vara |
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| Humillando en la muleta de Jesús Duque |
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| El ya histórico Trastero 18 |
Trastero-18 fue el toro de la corrida, el más completo. Buen recibo de capa, estirándose, dejando buenos lances a la verónica, parando literalmente al toro, que quedó detenido midiéndole frente a él y pidiendo guerra para el que quisiera venir a él. Empuja en la primera vara, con poder, con todo, metiendo riñones hasta tablas. Le pilló que lo estrelló contra un burladero, allí romaneó. Si llega a empujar contra la barrera habría estado cerca de meter la cabalgadura al callejón. Una vez sacado, Rafaelillo ejecutó en los medios un quite por chicuelinas, medido y torero, rematado con una señora media. De largo se arrancó pronto a la segunda vara en la que cumplió sin apenas pegarle, y de la que se marchó al cite de quien lo sacaba. Cómo sería alguno de los chocazos que el estribo izquierdo y la acción que lo sujetaba quedaron caídos en el albero.
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| Arrancándose a la montura |
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| El estribo cayó al albero |
La cuadrilla del murciano junto con Trastero nos brindaron un emotivo tercio de banderillas, la embestida pronta, fija y alegre, unido a una buena brega de José Mora y los buenos pares de Joselito Rus y Pascual Mellinas, que saludaron montera en mano. En la muleta el toro fue extraordinario por ambos pitones, humillando hasta el final, embistiendo con temple pero sin perder el temperamento propio de su casta, cuajando Rafaelillo una buena faena, templada, de trazo largo, ligando los muletazos, torero en los remates, apostando desde el principio por triunfar con el toro. Se vivieron momentos de gran emoción, con la plaza entregada, desgarrándose en sentidos olés al ver como se llevaba esa embestida de tanta trasmisión y como las vaciaba largo y con gusto el diestro. La banda acompañó suave con La Concha Flamenca, y también se llevó su ovación. La única pega fue al final de faena, acortó distancia, quitándole la muleta, cuando aun quedaban encastadas embestidas como para otra faena...por lo demás gran toro y gran faena, con buenos momentos al natural y con la diestra. Lo mató de buena estocada, y el toro se tragó la muerte, aguantando encastado mientras Rafaelillo se sentó junto a él en el estribo a esperar a que la herida de muerte pudiese con su resistencia a darse por vencido en una estampa de torería añeja que tenía lugar entre silencio solemne que palma a palma se transformó en ovación. La emoción vivida hicieron que se solicitase con fervor el doble trofeo para el espada y la vuelta al ruedo para Trastero, siendo el deseo concedido por parte del palco. Y finalizada la vuelta al ruedo, los gritos del tendido aclamaban ¡Cuadri, Cuadri! , recordando lo vivido en la corrida del siglo madrileña de 1982, viéndose obligado tras resistirse por su humildad y discrección a saludar en pie a un caballero como es D. Fernando Cuadri. Bonito gesto de la afición como bonito fue de generosidad por parte de Rafaelillo el buscar a Gaspar, el mayoral para que saludase, en su vuelta recorriendo el anillo en volandas antes de salir por la puerta número 19, que hace las veces de Puerta Grande en Valencia.
Gran toro, bravo y encastado. Extraordinario en la muleta. Vuelta al ruedo clamorosa.
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| Natural largo |
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| Embistiendo con todo, extraordinario en la muleta |
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| Dos orejas y vuelta al ruedo al toro. |
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| Rafaelillo, aquí estoy yo |
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| Telaraña 14 |
Telaraña-14 Salió al paso, como muchos toros de la casa. No hay quinto malo, pero el listón estaba muy alto. Se calentó y se paró tras varios lances de capa, pero tardeó en varas, pese al buen hacer de Luis Miguel Leiro, que movió con torería la cabalgadura, citando levantando la vara con arrojo. Se le castigó poco, pues se repucha, saliendo suelto de la primera y se le levanta el palo, mientras que se marchó nada más llegar a la segunda. El animal tardeaba, cierto es, y hubo que cerrarlo ya en la primera para que acudiese. Pero cuando iba, iba con todo, y alegre. Escarbando y reservón ante los garapulleros, que se lucieron cuadrando en la cara, sacando los pares de abajo, la embestida atesoraba casta, y un buen pitón izquierdo. Se aquerenció en tablas, costando al lidiador sacarlo al tercio. Pero Bolívar, que suele empezar sin pases de tanteo muchas de sus faenas, algo que es de admirar en tanto es sabido que muchos de los toros que mata tienen las embestidas contadas, pero para ello hace falta tener más estudiado y tener claro cual es el pitón, el terreno, la distancia y la altura que precisa. Y pese a ver como costaba sacarlo de tablas, se dispuso a citarlo desde los medios con la muleta en la diestra, teniendo que ir a buscarlo, centrándose en el derecho, quitándose y poniéndose, y sin dejársela puesta, probando además tarde el buen pitón izquierdo. Llegó incluso a encararse con el aficionado que le dijo ¡no se la quites! lo que provocó más voces disonantes y que el propio diestro llegase a lamentarse y a cabrearse, decepcionado consigo mismo, pues se estaba dando cuenta de que se le iba el toro, pero ¡es que también se habían dado cuenta arriba! Mal Bolívar que no entendió el toro, pidiéndole las afueras, lo que ya desde banderillas indicó no querer, acortando las distancias y desaprovechando la embestida humillada y con recorrido que tenía por el izquierdo. Tras pinchar abajo, dejó media atravesada caídita. Una puñalaita de la que dobló enseguida.
Manso encastado, con buena condición en la muleta. Por debajo Bolívar. Ovacionado en el arrastre.
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| Leiro levantando la vara |
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| Bolívar ni lo entendió ni lo vio |
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| Brujito 4 pendiente del movimiento del callejón |
Cerró tarde el más vareado y blando del festejo, de nombre Brujito-4, que embistió con nobleza de salida, pero barbeando en tablas, muy pendiente de los movimientos del callejón. Se estiró Duque de capa, y en varas apenas se le pegó, pero al menos se señaló en buen sitio. Salió suelto. En banderillas, reservón y complicado, aquerenciado en tablas, y sorprendiendo a los banderillos, cambiante. Inició la faena con gusto, sacándolo más allá del tercio, a derechas. Pero sin llegar a apostar y a atacarle desde un principio, aprovechando las embestidas que tuvo antes de venirse a menos, momento a partir del cual le costaba arrancar, pero sí embestía, la seguía por bajo. Antes de matarlo dejó Duque un señor natural, rematado atrás en la que se vio que aún le quedaba codicia, pero ya era tarde. Otra buena estocada le recetó, cerrando la tarde.
Manso, encastado. Duró poco. Se vino abajo.
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| La numerosa banda de música también se llevó una ovación. |
Anoche además de no importar y hacerse cortos los kilómetros de regreso, debido a la satisfacción de lo vivido en la plaza, también lo estaba por haberme dado cuenta de que nada tiene que ver el público que asistió ayer con el que conocía de Fallas, ayer el tercio de entrada que se sentaba en la cómoda plaza valenciana fue respetuoso y silencioso, con un buen criterio, sensible, entregado, pero con afición y saber, un ejemplo la atención y valoración de un capotazo de brega, o de una embestida profunda...nada que ver con el empeño en escuchar sonar a la banda, o la silba que se llevan los picadores por picar, mientras que ayer los que movieron la cabalgadura se fueron ovacionados. Detalles que me hicieron disfrutar del festejo y comprobar que en Valencia también hay buen número de aficionados con criterio, pocos en relación al aforo de la plaza, como en casi todos sitios, pero los hay. Y además bastante presencia de gente joven, que además formaron bastantes corrillos haciendo tertulia a la salida, lo que también me llevó a regresar contento.
A la realidad ya conocida nos ha devuelto esta mañana el fallo de premios de la Diputación, que se ha olvidado de premiar como mejor corrida a la que lidió Cuadri.
Rubén Sánchez.
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