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lunes, 6 de junio de 2016

Brillo de Rafaelillo al natural y un Ojeador bravo en varas en la entretenida miurada




28ª de Abono y última de Feria. Corrida de toros, 5 toros de Miura, desiguales de presencia, vareados y en el tipo de la casa, altos de agujas. Hubo un segundo ejemplar que por su conformación de pitones más paletona que playera debió tener otro destino. En cuánto a comportamiento en general faltó más casta de la que se esperaba, aunque mantuvieron el interés, apareciendo tanto complicaciones como bravura en algunos pasajes o la mansedumbre de inicio a fin. Y un sobrero (4º bis tras ser devuelto el primero y correr turno) de Valdefresno, basto de presencia y noble de juego.

Rafael Rubio "Rafaelillo", de nazareno y oro: Estocada caída que provocó derrame tras tres pinchazos arriba y escuchar un aviso. Saludos. Buena estocada. Silencio.


Javier Castaño, de nazareno y oro: Media estocada trasera a paso de banderillas tras dos pinchazos saliéndose. Silencio tras aviso. Estocada casi entera tendida, de efecto fulminante. Saludos.


Manuel Jesús "Pérez Mota", de corinto y oro: Estocada baja. Silencio. Media estocada baja. Silencio.







Tablillero fue devuelto por blando de patas y en su lugar se corrió turno y salió Tabernero, el que correspondía en cuarto lugar. Salió con pocos pies, midiendo, y fue un auténtico miura que tuvo por cada pitón ambas versiones, tanto el de cuello ágil que caza moscas como el humillador que trasmite y sigue por abajo la muleta. Pareció desplazarse en el primer lance de recibo capotero, pero según se sucedían los envites, se fue quedando corto, tirando gañafones a la tela del murciano, que con oficio y sapiencia supo ir sacando hacia los medios al astado, hasta pararlo, sin quedar nunca al descubierto, sin dejar que le arrebatase el capote. Un dominio que la plaza supo valorar. Cumplió con fijeza apretando sobre el pitón izquierdo en ambos encuentros con el caballo, donde se le señalaron arriba dos varas en regla, acudiendo pronto desde media distancia a la segunda. Banderilleó José Mora de poder a poder a un animal fijo y alegre, con prontitud y que hizo hilo hasta llegar incluso a prender a este hombre de plata cuando desde el callejón le entregaban el capote de sangre, viviéndose un momento dramático al poderlo cornear contra tablas, aunque afortunadamente no fue a mayores. Al inicio de faena, se coló por el derecho, mostrando que por ese pitón tenía localizado al torero y la cogida era inminente, buscando con sentido, mientras que por el izquierdo mostraba algo mejor condición, pero nada comparada con la que finalmente fue desarrollando, puesto que también el peligro y las complicaciones estaban patentes, lo que llegó a los tendidos, dando importancia y una gran trasmisión a cada cosa que el diestro era capaz de hacerle, así como entendiendo, respetando y valorando los tan reprochados recursos de ventaja no justificables en otras tardes y tan necesarios en esta. Rafaelillo captó las posibilidades de que el toro fuese a más por el izquierdo y alargase su recorrido, por lo que no dudó en echarse la muleta a la zurda para desde fuera ir encauzando la algo rebrincada, reponedora y exigente embestida, rugiendo los olés del público y llegando a componer la figura y fajarse en un tercer natural para el recuerdo. La faena siguió centrada al natural, ligando los muletazos y despertando la emoción, conectando. Mostró cabeza siendo variado en los remates, evitando los de pecho para no vérselas con el pitón derecho, con adornos por bajo que saboreó la parroquia. Remató a pies juntos trazando uno a uno los muletazos hasta detrás de la cadera, poniendo broche a una buena faena y frente a un toro que fue a más y que seguía pidiendo guerra aún tras doblarse para cuadrarlo. Perdió una oreja bien cortada con los aceros, aunque de haberse pasado de faena, las complicaciones hubiesen sido mayores. Tablillero fue despedido con una ovación en el arrastre.


Escribano impresionó con su capa cárdena salpicada a los tendidos de sol, tapando con ello y con un buen golpazo a uno de los burladeros su fea conformación de pitones. Barbeó buscando salida durante casi dos vueltas completas al anillo, en clara muestra de su mansedumbre. Sin que los de a pie lograsen fijarlo ni pararlo, le recetaron dos varas fuertes, de las que salió distraído. Destacó un buen par de Marco Galán y de Fernando Sánchez, siendo en la muleta un animal rebrincado aunque sin maldad, pero sin recorrido y cabeceando, con la cara suelta. Nada ayudó el recital de muletazos enganchados, dando salida por alto con brusquedad a mejorar la condición del cornúpeta, pero al menos el salmantino no se excedió alargando faena ni buscando corta distancia. El público juzgó al manso con pitos en su arrastre.




Sin muchos pies salió el tercero, Tahonero de nombre, que hizo astillas la barrera sin que se le citase, tras un recibo en el que quedó sin fijar por parte del gaditano Pérez Mota. Se dispuso Raúl Ruiz a dejarlo en suerte, recogiendo una ovación a su buena labor. Se dejó pegar y salió suelto, siendo bien picado arriba. Continuó Ruiz destacando en la brega, frente a las pasadas en falso y la poca eficacia de sus compañeros, que fueron enseñando al toro más de lo que debió aprender en banderillas. El animal llegó a la muleta siempre dispuesto a pelear, encastado y pronto, alegre aunque algo rebrincado, arrancándose a la muleta de Pérez Mota que le esperó sin probaturas aunque con precauciones en los medios. Allí vio lo que el animal era capaz de reponer, aliviando por alto los muletazos, defendiéndose más que pudiéndole, optando por cambiarlo de terrenos y cerrarlo a tablas. Fue duro de patas pese al bajonazo y fue despedido en silencio, su casta y complicaciones camuflaron su mansedumbre.


En cuarto lugar cambiamos de registro y salió un señor toro con hechuras de cruce casi industrial de producción cárnica , que fue con buen criterio protestado por basto a su salida. Aún así, el animal cumplió mucho más de lo esperado, moviéndose con prontitud y alegría toda la lidia. Cumplió en dos varas de ley empujando con fijeza aunque sin sobrarle poder, pues no abundaba la casta. En la muleta fue un toro que iba y venía, noble y soso, de buena condición, que necesita que el torero le ponga sal. Pero Rafaelillo, que pudo estar mejor con él, se limitó a acompañarle sin llegar a centrarse y plantear una faena. Sabía muy bien el murciano, y no le faltaba razón, que por muy bien que se pusiese, la gente había venido a ver otra película y no iba a servirle de mucho. Aunque solo le faltase la argolla en los ollares, la mole de engrasadas canales me sorprendió gratamente peleando en varas sin salir pitando y sin doblar una mano hasta la muleta, nada habitual en Valdefresno. Tampoco se rajó a tablas descarado ni a chiqueros. Quizá la receta sea un goterón de avileño. Pese a todo, fue despedido entre pitos. La gente había ido a ver otra cosa.




Barbeando tablas pendiente de los movimientos del callejón hizo aparición el quinto, de nombre Rivereño, que ya se quejó berreando de que le habían podido en el recibo capotero, en el que embistió echando las manos por delante. Quiso hacer bien las cosas Alberto Sandoval, señalando arriba, pero el animal salió venido a menos tras dejarse pegar en la primera vara, repuchándose de la segunda pese a acudir pronto. En banderillas se vivieron dos pares antológicos de Fernando Sánchez, que pusieron la plaza en pie, citando de poder a poder, andando en el cuarteo, asomándose al balcón... un gustazo. En la muleta el toro estaba ya muy venido a menos, llegando a perder las manos, se defendió llevando la cara alta. Javier Castaño anduvo parecido a como estuvo en el anterior, pero además quiso justificarse en una faena larga sin fundamento. El animal, descastado, manso y a menos, fue silenciado cuando partía tras el tiro de mulillas.





Cerró la tarde y la feria Ojeador, que mostró su impronta arrancando una tabla de la barrera con fiereza tras salir con nervio y pies de chiqueros. El miureño protagonizó un gran tercio de varas, acudiendo en tres entradas, metiendo en ellas los riñones, aumentando la distancia entre ellas, llegando a tomar la tercera con prontitud y alegría desde prácticamente los medios, en un buen gesto de generosidad del diestro Pérez Mota, que enseñó la bravura del animal a una afición que anhela tarde a tarde poder disfrutar de esta parte de la lidia. Una pena que no se sumase también el picador al éxito, ya que aunque fue ovacionado, lo cierto es que señaló los puyazos a cual más caído, por no hablar de lo poco que toreó con el jaco, poniéndoselo fácil la prontitud y fijeza del burel. Fue destacable verlo cumplir en las dos primeras varas al poco que le citaban, pero lo que puso a la plaza en pie fue ver como metía riñones en la tercera vara tras arrancarse raudo, en un pasaje muy emotivo. Continuó fuerte el diapasón con dos soberbios pares de Raúl Ruiz, al que además le cortó el toro saliendo de tablas a cuerpo limpio, en otra estampa muy torera y añeja su compañero tercero, Alfredo Jiménez. La faena de muleta transcurrió a menos, se juntaron las complicaciones del toro, que cabeceaba y reponía en su embestida con muletazos rematados por alto, sin asentar las zapatillas y entre muchas dudas. La plaza despidió en silencio a este último de feria, un toro bravo en varas y con buen nivel de casta.




Como colofón solamente queda resaltar y agradecer que una reivindicación de la afición durante tantos años, el poder ver una miurada en San Isidro, algo tan clave en la variedad que dé aliciente a una feria tan larga, se ha cumplido y esta es ya la tercera. Esperemos que vengan muchas más y que puedan vivirse con pasión por la emoción despertada en el ruedo.

Rubén Sánchez.

Esta crónica ha sido publicada con más detalles sobre presidencia y suerte de varas en www.eltoro.org

miércoles, 11 de junio de 2014

Zahonero tenía bonito hasta el nombre. Buen regreso de Miura a Madrid

Zahonero, toro de la feria (Premiado por Ayto. de Madrid)
Nueve años después regresaba para cerrar San Isidro la miurada, un hierro emblemático y legendario que la plaza mas importante del mundo merecía acoger tras tan largo descanso. La corrida en líneas generales fue algo menos áspera y dura de lo que uno siempre espera de los toros de Zahariche, aunque quizá no estaria escribiendo esto de no haber sido devuelto el quinto, negro y que regateaba de salida a los capotes, sin llegar a pasar, y que hubiese tenido picante y tralla, más que el primero, que también tenía el sello de la casa al revolverse en la muleta de Rafaelillo, pero bien es sabido que estos últimos tiempos, están saliendo muchos miuras para cortarles las orejas. La presentación fue impecable, todos ellos imponentes de mirada, de cabezas, de cuellos, de alzadas, y luciendo un buen remate. Tan vivos en su mirar, que incluso varios de ellos, como por ejemplo el primero, se frenó a mirar que se movía en el callejón justo antes de un capotazo de recibo, así como otros dos también frenaron mientras acometían a los banderilleros al localizar al matador siguiente, que en los medios guardaba las espaldas de los que pareaban.ç La centenaria vacada sevillana cumplió con la expectación despertada, y es que esa misma mañana, las entradas que permiten ver el apartado se agotaron en 20 minutos, mientras que por la tarde, se colgó en taquilla el cartel de "No hay billetes".

 larga cambiada quedando entre el miureño y la barrera


AHUMADITO-69 abría la tarde, cinqueño, negro listón, fue ovacionado de salida. Rafaelillo sorprendió en tablas, cuando se arrodilló y le dio esa larga cambiada quedando entre el miureño y la barrera, un astado que salió suelto de los lances, y que volvió la cara marchandose desentendido al caballo de picar una vez puesto en suerte, teniendo que volver a ser puesto, tomando una vara fuerte y caída apretando abajo, cumpliendo también en la segunda a la que acudió pronto. Un tercio de varas tras el que el toro quedó sangrando mucho, tras rectificarse el primero de los puyazos. En banderillas cortaba, tirando la cara alta, rebrincado llegó a la muleta, saliendo por arriba de los muletazos mientras que Rafaelillo trataba con esmero de que no le enganchase los vuelos, logrando así tirar de él. Probó el izquierdo, por el que se abre y no pasa, pegando un tornillazo brusco muy de la casa, por lo que regresó a la diestra, aseado y seguro, firme y convencido de haberlo entendido y lidiado correctamente, tal como era el caso, aunque quizá esa última serie con el toro ya venido a menos sobrase, rubricando el trasteo con un abaniqueo muy torero, despachándolo de media estocada en buen sitio tras tres pinchazos.

aseado y seguro, firme y convencido de haberlo entendido y lidiado correctamente


Rafael Rubio "Rafaelillo": Silencio.
Encastado y a menos. (Solo manseó al pedir los adentros y lo suelto que se marchaba antes de picarlo y que se centrase).

lo mejor de su tarde en el buen recibo capotero


ZAHONERO-28: Cinqueño, cárdeno, de bella estampa, llegaba incluso a trotar lateralmente en su salida. Castaño dejó lo mejor de su tarde en el buen recibo capotero que ejecutó en este toro, dejándolo después al relance para el primer puyazo, del que salió suelto. Acudió con prontitud a la montura de Fernando Sánchez Muriel que puso la puya en buen sitio, con el toro cumpliendo. De largo, en los medios lo dejó su matador para verlo en una tercera entrada, y con gran fijeza y prontitud acudió trotón, señalandole el puyazo sin pegarle, y del que salió repuchado, quien sabe si por la fijeza que después demostró, al localizar a Marco Galán, que acudia a sacarlo, si bien es cierto que faltó celo en la pelea ante el castigo, pese a lo bravo que demostró ser el toro ante el caballo. El de banderillas fue buen tercio, con el toro alegre y pronto, la buena brega del manchego y el par de Fernando Sánchez, pues aunque saludasen ambos, esta vez Adalid cuadró fuera de la cara. La faena inició dando distancia, ligando los muletazos, aunque enseguida se enteró el miura de la ventana que había entre la muleta y la taleguilla, colándose. A 20 metros se colocó para volver a iniciar tanda, el burel acometía con prontitud, y en el embroque con el hocico haciendo surco, con nobleza, aunque llegado el tercer muletazo levantase la cara. Tomó la zurda Castaño, y muy despegado aunque con temple, llegó a trasmitir la embestida del miureño, pese a lo alta que llevaba la muleta el espada, vaciando por encima de la pala del pitón los naturales. Entregado, no aceptó el toque brusco a derechas que vino después, ensuciando todos los muletazos a enganchar las telas, en una tanda nefasta. Ya era tarde, Zahonero se había marchado, tuvo mala suerte en el sorteo en cuanto a muletero, pues hemos de agradecer que sí nos lo enseñó en el caballo. Castaño mostró este San Isidro un atisbo más de su clara decadencia. Mató de estocada casi entera tendida.

el hocico haciendo surco/despegado aunque con temple/ lo alta que llevaba la muleta el espada, vaciando por encima de la pala del pitón

Javier Castaño: Silencio.
Gran toro. Bravo en varas, banderillas y en la muleta, encastado, noble, templado y humillador. Ovación cerrada y petición de vuelta que debió serle concedida.

Aguilero.


AGUILERO-20: Cuatreño era este cárdeno, se frenaba de salida, viéndose a un Serafín Marín sin recurso, correteando ante las embestidas y los parones. En el caballo cumplió, apretando en dos puyazos fuertes y barreneros, en la segunda con la cara abajo. Pronto y alegre, con fijeza en banderillas, aunque tirando arriba la cara en la reunión, la cuadrilla cuadró en la cara y Vicente Osuna hizo una buena labor de brega, pero el público iba predispuesto a que los únicos banderilleros con derecho a desmonterarse eran los de Castaño, estuviesen como estuviesen, y el reconocimiento a estos hombres de plata quedó en palmas. En la muleta humilló por ambos pitones, especialmente por el izquierdo, embistiendo con clase, mientras que por el derecho, Serafín tuvo que aguantar parones. El torero de Barcelona estuvo embraguetado, queriendo estar colocado, cruzado, pero le faltó dar un paso hacia delante entre muletazo y muletazo para ganar terreno y atacar al toro, de manera que pudo conseguir ligar unos muletazos de buen trazo, como los que pegó uno a uno al natural, aunque faltase cogerle el aire. También al natural quiso torear con la diestra, tragando ante los frenazos finales. Mató de pinchazo hondo y descabello.

embistiendo con clase.
Y con el rabo erizado.
Serafín Marín: Silencio y algún que otro pito.
Buen toro. Cumplió en varas. Noble, humillando y con clase.

Estampa y mirada de Velador.


VELADOR-44: Ovacionado de salida este cuatreño cárdeno, que tomó con brusquedad y a media altura los vueltos de la capa del murciano, acudiendo con prontitud a una primera vara fuerte, en la que faltó quedarse fijo en la pelea. Demostró gran fijeza al arrancarse nada más ver moverse al jaco, pegando un buen chocazo, pero repuchándose después de la pelea. No hubo pero me hubiese ver por lo cambiantes que son estos toros, una tercera entrada, por ver si se calentaba a más o reiteraba su bravuconería. Alegre y pronto ante los rehileteros, que cuadraron en la cara, José Mora y Pascual Mellinas mientras el 44 les cortaba, rebirncado, tirando la cara alta y estirando el cuello en la reunión. Dos por bajo y Rafaelillo se puso al natural, pegando dos buenos y el remate, con el toro humillando, siguiendo por este pitón, hilvanando los muletazos en una buena serie. Al toro le faltó final y mostró un pitón derecho más distraido y soso, algo descastado. La faena concluyó con unos remates ayudados, algó encorvado el espada, y sin llegar a poder rematarlos por abajo, pues el toro ya había acortado el viaje, y la muleta se presentaba adelantada. Se atracó de toro en una estocada contraria, descubiendo con mérito la muerte, en corto y por derecho, ejecutando con brillantez el volapié.

Tuvo buen pitón izquierdo.
Rafael Rubio "Rafaelillo": Silencio.
Manso, descastado y a menos.

Datario se lesionó de la mano izquierda, una lástima.


FIADOR-13 (5ºBIS): Por lesión de Datario saltaba al ruedo este sobrero de Fidel San Román, la lesión fue gorda en la mano izquierda, pues apenas si se empleaba y aún asi se cayó el miureño. Una lástima, ya que tenía pinta de ser un toro muy complicado y de lidia a la antigua. Complicado y encastado pero en moderno fue el Villamarta, tuvo mucho celo en la primera vara, empujando sobre un pitón, mientras que acudió alegre y presto a la segunda, en la que se durmió con la cabeza abajo. Reservón ante los que pareaban, que volvían a saludar por sistema, pues debió hacerlo Marco Galán, por su gran brega ante este Guardiola Domínguez que apretaba con fijeza a los adentros. Se vino a menos en la muleta, aunque con emoción, por lo que protestaba al final de los muletazos, llegando a orientarse pronto, quedándose muy corto y rebañando por alto a mitad del muletazo, sin obedecer a la poca disposición que había en la muleta de Castaño. Mató de estocada tras dos pinchazos.

Javier Castaño: Silencio.
Encastado y complicado, orientado.

el más aclamado desde los tendidos celebrándose su estampa

ESCRIBANO-72: Fue el más aclamado desde los tendidos celebrándose su estampa, cárdeno claro y con cinco primaveras, humilló algo rebrincado en los lances de recibo del torero catalán. Cumplió sobre un pitón al serle tapada la salida en una primera vara trasera y caída, acudiendo al trote a recibir la segunda, de la que salió suelto llevandose enhebrada la vara en el morrillo, sin llegar a poder ver una segunda entrada. Fijo, pronto y con alegría en banderillas, destacando la buena brega de Curro Robles. A la muleta llegó rebrincado y sin llegar a pasar, tirando la cara alta, aunque a Serafín le faltó firmeza y asiento dentro de lo que el toro permitía pero que también le exigía para poder someterlo y meterlo a la muleta, pues le enganchó mucho las telas, siendo muy complicado corregirle los tornillazos y tirar de él. Tras pincharlo, lo despachó de un bajonazo.

acudiendo al trote a recibir la segunda


Serafín Marín: Silencio.
Manso, exigente y complicado.

Y tras un mes de toros, nada como dejarse para ir superando la primera semana sin ellos el escribir y saborear esta crónica, pues se hace duro (o yo que soy un nostálgico) el acudir a pasear o leer a la explanada de Las Ventas, sentarse en un banco y contemplar ese silencio y esa soledad que le queda a la plaza, y darse uno cuenta de que esa feria que tanto se espera desde principio de año, que tan larga se ve días previos a empezarla, y en la que pensamos durante ella "lo bueno está por llegar, aún queda mucha feria" ya se ha terminado, y habrá que esperar desgraciadamente hasta la Feria de Otoño, que por corta sabe a poco, para vivir ese ambiente de lleno y de gentío, aunque las corridas de verano pintan bien por lo que se rumorea en plantel ganadero.

Zahonero en varas.  con ganas de más


Una feria que echaré de menos estos primeros días, pues no la he terminado con hartazgo sino con ganas de más, y es que a poquito que la empresa ha cuidado la cartelería, los resultados han sido infinitamente mejores que los últimos dos seriales anteriores, y por ello, pese a que haya mucho que mejorar, doy desde aqui mi reconocimiento a la empresa Taurodelta, que ha traído con acierto la positividad en el cómputo general de este San Isidro 2014.

Rubén Sánchez.
Fotos: Juan Pelegrín.

martes, 3 de junio de 2014

La de Cuadri no quiso caballos. Macetero puso la fiereza y la emoción

El confirmante Venegas dio la cara ante el desbordante Macetero, pero faltaba oficio.


Tarde de lunes, calurosa. Corrida de Cuadri, trajín de aficionados venidos de muchos rincones de España y Francia, se anuncia una ganadería muy esperada. La incertidumbre está ahí, ya que de los ocho presentados, tres han sido rechazados en el reconocimiento veterinario. Tampoco se tensionan mucho los ánimos al conocerse que habían venido refuerzos, un 36, que finalmente entra para completar la corrida, y un 24 que era un tío, y por lo tanto no habían dudas de que iba a lidiarse completa.

Si Salero mira aqui un poco a cámara, no pareceria tan cornicorto, y quizá ¿no hubiese sido protestado?


Pero ya no era la corrida que los ganaderos querían lidiar. Un encierro cuatreño, y algo desigual en la presentación, sin haber ningún toro escandaloso, pero no al nivel de estas últimas camadas al que estaba acostumbrado Madrid. Quizá el más discreto de presentación fuese el num 7, quinto de la tarde, que acusaba bastante el estrés y la perdida de volumen del viaje y la estancia en corrales, y que además tenía las puntas metidas para dentro. Pero ese no fue recibido con protestas. El criterio atendió, si es que hay criterio alguno, a protestar el segundo, num 17, un toro que bajaba respecto al primero, pero un toro normal, sin exageraciones, de Madrid, con su remate y su cara hacia delante; y el ¿sexto? sí, sí...se protestó al 25 que era un señor. Y lo peor de todo, es que parte del criterio viene de las fotos del apartado, en las que al estar de perfil y ser acapachados, la longitud de los pitones parece menor, ya que la punta queda a poca distancia de la testuz. Juzgar un toro por una foto ¡Sin comentarios!.

En conjunto no quisieron acudir al caballo, en la muleta ya sí que hubo para todos los gustos. También estuvo la casta presente en muchos pasajes de la lidia. Pasemos a analizar con detalle cada toro y la actuación de su lidiador:

Ribete prefiera los medios pero hacia el sol.


RIBETE-31: Lo recibía el confirmante, bien saliendo con él hacia los medios, llevándole y ganando terreno. Le pegaron fuerte y trasero en la primera vara, tapándole la salida, Apretó tirando la cara alta, y salió muy ahormado y parado. Tardeó para acudir a la segunda, ya que estaba más pendiente de acudir a los capotes. Hizo falta cerrarlo para que le arreasen trasero. Cumple y sale suelto, blandeando. Reservón en banderillas, sin llegar nunca a tablas al hacer hilo. Muestra una embestida noble, suave y con recorrido, humillando. Inicia faena el toricantano José Carlos Venegas más allá del tercio, ligando una serie a derechas, con el morlaco repitiendo, codicioso. El toro prefería los medios y los terrenos de sol, con muy marcada querencia. Siguió por el derecho, en dos tandas, y todo lo quería por abajo, punteando algo más, embestida encastada. Bien el jienense sin dejar que la enganchase. Tras pegarle otra por el derecho, por el que sacó recorrido y fue obediente, pero sin llegar a trasmitir de verdad pese a la ligazón, cogió la zurda y por este pitón faltaba entrega, algo más a media altura, pero dejándose con nobleza. Añadir también que le cambió los terrenos llevándolo más a sombra, nunca sabremos si consciente o no de ello, pues en donde él toro quería, hubiese trasmitido más, pero también exigido un esfuerzo mayor. Lo cerró en tablas y finalizó con manoletinas ¡de perfil! y mató en buen sitio, algo trasero tras un pinchazo.

José Carlos Venegas: Palmas. Por debajo del toro.
Manso en varas, encastado y noble en la muleta. Ovación.

Salero y su buen pitón derecho.


SALERO-17: Fue protestado mientras lo paraba Javier Castaño, la primera vara la tomó al relance, agarrándose como pudo el picador, trasero. Salió suelto de la segunda, algo delantero el puyazo y sin pegarle. Blandeó. Mostró en la buena brega de Marco Galán un buen pitón derecho, pero ante los rehileteros se hizo el reservón, esperándoles y tirando alta la cara. Dos pares colocaba Fernando Sánchez, haciendo de tercero David Adalid. Los tres pares tuvieron mérito por lo que andaron al toro antes de cuartearlo y provocarlo, y al hilo de tableros, resultando el mejor sin duda el que cerraba tercio que colocó el patillas. Saludaron una ovación. La faena inició por bajo, pero vaciando por arriba las embestidas, continuó por el derecho, consiguiendo cogerle un poco el aire a la tercera tanda, tenía recorrido, trasmisión y obedecía, pero a media altura, sin llegar a humillar. Por el izquierdo si humillaba, pero el viaje era mas corto, por lo que volvió a la diestra queriendo torear con la muleta tan alta que no lo admitió el burel. Estocada casi entera, tendida y caída. Un milagro que tal como se salió de la suerte, entrase tanto el estoque.

Javier Castaño: Silencio. Por debajo del toro.
Manso y justo de fuerzas en el caballo. Buen pitón derecho en la muleta.

Uno de los buenos lances en el recibo.

DISEÑADOR-33: Gazapón se quedó tras un par de buenos lances en el recibo, trasera y fuerte la primera vara, en la que apretó y cumplió. Tras dejarlo en suerte a media distancia, muy torero a una mano, como en el anterior puyazo, el cuadri se cerró hacia los capotes. Trasero y fuerte le quisieron pegar, pero se repuchó. A los de plata les hizo pasar lo suyo, pues se vino arriba y les complicó las cosas, reservado en sus arrancadas, apretando a tablas y tirando la cara muy alta. La lidia tampoco ayudó mucho a que los problemas disminuyesen, sino que fue tan nefasta, que los aumentaron. Llegado a la muleta, el astado no llegaba a pasar, gazapeando y pensándoselo, además de algo rebricado al tomar los muletazos. Complicado y orientándose, por el izquierdo tampoco dejaba opciones de lucimiento. Iván García debió al menos doblarse con él, buscarle los costados y tocarle las orejas, al menos para descolgarlo y someterlo de cara a la suerte suprema. Petardo a espadas, siempre saliéndose y terminando a golpe de verduguillo tras cuatro pinchazos al no ser capaz de matarlo como se matan los toros, a estoque.

Iván García: Silencio tras aviso.
Manso en el caballo, complicado en banderillas y en la muleta.

Recibo a la verónica de Castaño.


COMANDANTE-36: Se fijó de salida con nervio en los que aún con el toro ya salido de chiqueros, caminaban por el tendido, siendo espectacular el choque contra la barrera y la manera de perseguir unos metros con la mirada fija en un vendedor de bebidas, qué también se pasean sin importar la lidia, ¡como en las portátiles!. Brío sacó también al repetir en el capote del salmantino, que hilvanó varias verónicas, rematando con una buena media a pies juntos. De cerca tomó el primer puyazo, algo trasero, pero en el que a pesar de romanear, no abusó Tito Sandoval. Para la segunda fue colocado a distancia, tardeando, escogiendo a los capotes, llegando al de Marco Galán, su lidiador, por apartarse todos los demás, que no quisieron saber nada, ya que a ellos no les tocaba. Lo dejó el manchego en la raya, con un buen capotazo. Tito levantó el palo y el cuadri se marchó suelto, interviniendo en el quite Iván García, que fue por verónicas y las hubo buenas, dejándolo en suerte con una buena media. Bien por Castaño que enseñó el toro en una tercera entrada, aunque fuese sin pegarle. Pero su generosidad no la compartió el burel, teniendo que cambiarse de tercio ante lo tardo del animal. Volviamos al orden habitual en banderillas, con Galán a la brega, brillante ya que se le venía alegre y pronto; y con Adalid colocando dos pares, ambos de merito ante lo reservado y aquerenciado a tablas que se mostró ante ellos el morlaco, al igual que el puso Fernando Sánchez. En la muleta tuvo alegría por el derecho, abriéndose y punteando al final del muletazo, mientras que a izquierdas tiraba algo más alta la cara en el muletazo. Terminó por defenderse, tras una labor un tanto basta y descompuesta de Castaño, que le recriminó la plaza. Estocada trasera, en lo alto.

Buena media a pies juntos.


Javier Castaño: Silencio.
Manso, encastado y a menos.

TEJEDOR-7: Tardeó en la segunda vara tras salir suelto de la primera, la suerte fue ejecutada de manera extremadamente ventajista, caminando incluso de costado hacia el toro con el jaco. Ante los banderilleros tiró la cara alta, y tampoco se empleó en la muleta, además sin decir nada, muy parado y soso. Iván García, que no tuvo lote, lo mató desprendido y en lo bajo.

Iván García: Silencio. Tuvo el peor lote.
Manso, soso y a menos. El de menos contenido de la corrida.

Volteretón de José Carlos Venegas


MACETERO-25: Tuvo pies de salida, más de lo habitual en la salida flemática de los toros de esta casa. Tampoco su badana ni papada correspondía al clásico cuadri, sino que se trataba de un toro en el que predominaba más bien lo ibarreño. Se paró enseguida tras los lances de recibo, derribando después con poder en la primera vara, acudiendo muy fuerte hacia el penco al ver al picador levantar el palo, tras tardear bastante, ante la desconfianza del picador y del caballo, que tiene sus teclas para ir hacia delante. Cambiaron de terrenos, llevándose el caballo hacia el 5-6 para la segunda vara, en la que se aproximó al peto, espero para arrancarse a casi tener la puya encima, y se repuchó con la cara alta tras sentirla. Se quedó crudo. En banderillas contrastó el buen hacer de Joselito Rus a la brega con los pares a la media vuelta de Ramón Moya, que cabrearon al toro una barbaridad, ya que le sorprendían, no sabia de donde le caían los arpones al no dejarse ver el rehiletero. También en contraste con Vicente Cabanes, un tercero que echó la moneda al aire y se la jugó, cuadrando en la misma cara, con el toro apretando. El toro embestia alegre a los capotes, se estaba viniendo a más, pero no llegamos a pensar que dejarlo tan entero fuese a conseguir que sacase la embestida fiera, encastada y nerviosa que sacó en la muleta, repitiendo codicioso y con gran acometividad, con una emoción que se salia de la plaza...El jienense se puso a torear sin probaturas previas, y tras avisarle durante los muletazos que ligó por el derecho, le prendió muy feo tras el de pecho con el pitón izquierdo, volteándolo fuertemente. Volvió a la cara, continuando la emoción y tragando al natural, consiguiendo ligar una tanda, desarmándole en la siguiente y casi cazándole de nuevo. Venegas dio todo, se puso, y estuvo lo mejor que podía estar, pero no tiene el oficio que exigía un toro de casta desbordante como este. Un ajustado adorno y media estocada algo caída.

Santiago Morales siendo derribado. Sobre este caballo adjunto una nota.

José Carlos Venegas: Ovación antes de pasar a la enfermería.
Manso en varas, poderoso. Complicado en banderillas. Muy venido arriba y de casta desbordante en la muleta, con un buen pitón izquierdo.

Nota: El caballo del que tanto se habló, que picaba sexto de la tarde, Cachorro, lleva años toreando y está ya algo orientado. Tiene sus teclas y sus problemas, pero sabiendolo llevar y teniendo la capacidad de hacerlo a su manera, ayudandolo con el ramal y sin tocarlo con la espuela, se le puede llevar hacia el toro. Cuando le toca la espuela como hacía Santiago Rosales, el caballo no avanza al interpretar que el toro está cerca. Algo parecido hizo al picar el primer toro, al haber sido espoleado en el camino hacia la zona de contraquerencia. La fuente de esta información es Pedro Iturralde, picador de toros (vía twitter).

Al hilo de la corrida también resaltar que hay que tomar medidas ante los dos espontáneos anti que se tiraron al ruedo a la muerte del 4º, sorprendiendo a la autoridad, que se limitó a mirarlos mientras esperaban órdenes. La legislación o la directriz de intervención debe de modificarse, estableciéndose permiso para reducirlos también dentro del ruedo. Quizá lo más eficaz seria prevenir, es decir, mirar en las mochilas de los espectadores al cortarse la entrada para comprobar que no porten ninguna pancarta o similar, y evitar así su acceso a las plazas, tal como ocurre en algunas plazas francesas.

En la de El Montecillo Abellán hecho un tío, pero la casta desembocó a genio y mansedumbre.


También a colación de la aparición de casta en el ruedo, me gustaría matizar la corrida de El Montecillo lidiada el pasado viernes y de la que me ha parecido leer juicios positivos en cuanto a su casta, lo cual es algo francamente sorprendente. Según lo que yo ví y que apunté en mis notas, una corrida que sacó la casta desembocando hacia el genio, la falta de entrega, el no emplearse y la mansedumbre, por no hablar del descaste de alguno de los lidiados. Nada que ver con la casta que rompe y desemboca en codicia y repetición, acometividad. Abellán hecho un tío, eso sí.

El segundo de Montealto romaneó de verdad, echándoselo encima.


Respecto a ayer también comparar el derribo en bravo del segundo de Montealto lidiado el domingo con el derribo del sexto de cuadri. Ambos con poder, pero el de Montealto tomó la vara y tras recibirla se echó el caballo literalmente encima, dandole la vuelta al revantarlo, nada que ver con tirarlo en el chocazo. Y este se dejó después allí la vida apretando, llendo luego a menos; mientras que Macetero se marchó y fue despues a más. Por otro lado el quinto de Montealto sí fue a más, tras blandear y mansear en varas, trasmitiendo sus embestidas a los tendidos, templadas, más lentas que la acelerada muleta de Alberto Aguilar, que cortó una oreja clamorosamente solicitada tras estar por debajo del toro. Alguien le hizo cambiar de suerte contraria a natural al saber que así le ayudaria mas el toro, y lo cazó un pelín caído descubriendo bien la muerte.

A ver que tal la de Adolfo.

Rubén Sánchez.
Fotos: Juan Pelegrín.

sábado, 22 de junio de 2013

Dos toros notables de Peña con los Castaño y Galván. El Tiemblo (Ávila)


Acabada la maratón isidril, también apetece de vez en cuando salir a otras localidades en busca de toros, en el Tiemblo se anunciaba lo de Fernando Peña, encaste Torrestrella del que siempre se espera que pueda salir algún toro, además de ser un hierro ya contrastado y con algunas buenas referencias en su historial. Por otra parte la terna anunciada, con Javier Castaño, y su hermano Damián, eran apetecibles, quizá sobre todo por la generosidad y el buen hacer de la cuadrilla del mayor de los hermanos. Pero la chispa que hace arrancar el motor y acudir, la puso el gaditano David Galván, que me había dejado buen sabor de boca en su confirmación. 

Una vez allí, y con la mitad de los tendidos de la coqueta plaza cubiertos, fue saliendo una corrida con 3 por encima (1º,5º y 6º) y 3 por debajo en presentación (2º,3º,4º), siendo el más fuerte, serio, musculado y de mejor proporción tanto en alzada como en hondura, el quinto de la tarde, que además fue en el que más hizo su aparición la bravura. La nota negativa del encierro la protagonizó la más que sospechosa falta de integridad de sus astas, un vergonzoso despunte a falta de pruebas claro está, pero que deja que desear en matadores tanto jóvenes y que deben aprovechar la oportunidad sin exigencias de este tipo, como de uno habitual en las corridas duras. No debemos olvidar que la gente también pagó en el Tiemblo por una Corrida de Toros, que era lo que venía en el cartel. Lo de despuntados venía solo para la del día anterior.



Toro a toro:

El primero de la tarde, castaño, muy regordío, pero algo desproporcionado recibió dos varas tras ser fijado a la media distancia por Javier Castaño. Tito Sandoval trató de hacerlo lo mejor posible con el penco de la cuadra de El Charcón, que afligido, no venció su peso hacia el toro en el apretón, sino que bajó la cara. Todo ello unido a que el astado tropezó al llegar a jurisdicción, y por tanto metió pitones al peto desde muy abajo, recuperándose al instante, y empujando con pujanza...dieron con el picador salmantino en tierra, en un tumbo espectacular, pese a haberse agarrado bien. Tomó una segunda también desde distancia, haciendo la suerte con afán y espectacularidad, agarrandose caído y rectificando con el mérito que implica cambiar la posición de la puya durante el empuje. Suelto salió el castaño.

En banderillas una vez más se vio eficacia unida a espectacularidad y toreria. El animal mantuvo su fijeza toda la lidia, aunque llegó mas aplomado al segundo tercio. David Adalid mostró su habitual espectacularidad en su primer par, y eficacia en el segundo, muy profesional, ya que el animal a base de fijeza y gazapeo se le emplazó en los medios, y desde tablas, evitando tener que colocarlo, logrando cuadrar en la cara aun en estos terrenos. Fernando Sánchez volvió a las andadas, con un par muy clásico, dejandose ver, andandole y pegando el birnco en el embroque, para sacar el par de abajo y asomarse al balcón con los pies en el suelo, y volver a brincar para salir de jurisdicción. Los tres tiempos en un instante. Ambos saludaron.


En la muleta el animal mostró nobleza aunque menos claridad, pero tampoco se comia a nadie, y Castaño anduvo entre precauciones y desconfianza, hilvanando los muletazos tirados hacia fuera, sin bajar la mano, sin encajarse en ningún momento, y sin demasiada quietud. El morlaco fue a menos y falló con la espada el salmantino.


Dos varas tomó el segundo, entre el desorden en la lidia, ya que faltó estar más fijado. La primera de ellas la tomó desmandado al relance hacia el caballo, fuera de la zona de contraquerencia. La pelea fue discreta, sin llegar a cumplir, y manseó después doliéndose con los rehiletes, cortando mucho a los banderilleros, sobre todo por el pitón derecho, sin estar los hombres de plata oficiosos de ganar la acción, de ganar terreno para no tener que dejar una sola o pasar en falso. En la muleta faltó dominio, tanto del toro en sí, como de los terrenos. Me dejó el gaditano David Galván sensación de menos cuajo, y de estar más presionado, probablemente por la escasez de contratos. Pero sus buenos detalles, su buen corte o ese buen aire al salir de la cara, no tapó su error insistiendo por el pitón derecho, por el que aunque humillase, se quedaba muy corto, y cogió la mano izquierda muy tarde, cuando debió haberlo hecho tras el buen inicio de faena. Por ese pitón mostró ser más toreable, y con mayor recorrido, pero ya estaba muy venido a menos. Mató de buena estocada, por arriba y marcando bien los tiempos, aunque tuviese un poco de travesía. Dos Orejas.







Negro bragado jirón era el tercero, Damián Castaño dejo retazos de buen toreo en un par de verónicas y la media del recibo, entre la polvareda que obligó a regar la plaza al caer este toro. Tras salir suelto en la vara que tomó, quedó mermado tras el tercer par, ya que se pegó una voltereta fuerte el animal. Llegó a la muleta con nobleza, pero con soseria y viniéndose muy a menos. Damián a base de disposición y poco más, junto a una estocada entera arriba una pizca caída, paseó un trofeo.






 El cuarto de la tarde fue sin duda el mejor para el torero, negro salpicado, muy de la línea Torrestrella. Salió suelto del caballo tras un buen recibo capotero, allí recibió un castigo muy medido, ya que sin llegar a meter cuerdas, la puya agujereó dos veces, pero en ambos brazuelos. En banderillas esta vez lidió Adalid, bien con el capote, Marco Galán demostró que también sabe andar con los palos, y Fernando Sánchez perdió un tiempo, cuadrando más fuera de la cara.






En la muleta, pese a la digna actuación del salmantino, hemos de apuntar que estuvo por debajo de las extraordinarias condiciones de humillación, temple, y recorrido del burraquito, muy propicias para el toreo de profundidad, que está a gran distancia de lo que Castaño mostró, pese a algunos buenos detalles por el pitón izquierdo. Lo mejor de su actuación vino en la suerte suprema, aguantando en la suerte de recibir a bastante distancia para dejar una estocada al encuentro, gesto que le honra, junto a, en el sexto, un quite al caballo que se marchaba, sacando al manso que se dirigía hacia él, mostrando estar en su sitio como director de lidia.


Se estiró Galván de salida en este quinto con el capote, dejando algunos lances de buen trazo. Esta vez la lidia estuvo mejor dirigida, tanto por el matador como por sus hombres de plata, ayudando a ello que el bicho tenía más fijeza. Tomó una vara vibrante, picaba el Legionario hijo, sabia el penco en que estaba subido, el mismo en el que Sandoval fue derribado, un caballo de poca condición para la suerte de varas. Y el toro, en la media distancia. Se vio al canoso piquero quizás dudoso, quizás afligido en la provocación para  que al tardeo se le fuese puesto al relance de menos distancia, pero la jindama no era la suya, era la que tenía el compañero de cuatro patas, que al final, uno para el otro, se contagia. Y lo demostró después, cuando al empuje con todo nada ves dio un paso el equino, aguantó una vara en regla, la mejor agarrada de la tarde, justo donde el morrilo termina, de las que llevo tiempo sin ver, aguantando echando el cuerpo encima y picando con el corazón, sin soltar su ramal, a la fija embestida del animal en el peto. Buen toro y buen picador en la suerte de varas, ovación cerrada. Una pena no haberlo visto en un segundo encuentro.



Mejor anduvieron con este en banderillas, incluso cuadraron varios pares en la cara, manifestando el astado una buena querencia a estar en los medios, buscando las afueras. Anduvo inteligente entre comillas con la muleta el diestro sureño, inteligente porque el animal en los medios habria pesado y exigido siempre más de lo que exigió en terreno de tablas, donde le permitía colocarse y tener un tiempo, ya que no llegaga a repetir. No apostó por salir al centro del platillo y encauzar la embestida del animal con toda su pujanza...habría sido más dificil, habria trasmitido más, habria que habersela dejado mucho más puesta...pero quizá también podria haber salido mal, y ante la duda, prefierió quedarse con algunos buenos pasajes que dejó, templados, aunque sin llegar a someter, a mandar del todo, pero con buen sabor en los remates. Se le fue el triunfo, porque el publico estaba con él, con los aceros, dejando una buena estocada, marcando bien los tiempos, tras pinchar varias veces arriba, Oreja.




Por sexto salió el más manso del festejo, colorado este que mostró complicaciones desde que salió a un poco cuajado Damián Castaño. Le cambió el tercio tras la primera vara, tras ir al quite su hermano Javier, qué hubiese preferido que tomase otro puyazo, al no ver confiado del todo a Damián. Pero en la muleta se confirmaron las dudas, y la lidia ni estuvo planteada tal como el animal precisaba, ni hubo dominio durante la misma, complicándose además la suerte suprema, y pasandolo mal después con el descabello, ya que al animal apenas habia recibido media estocada que escupiese enseguida.





Cartujanillo. Fotos Josué Moreno.