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martes, 29 de julio de 2014

Golpe en la mesa de Rafaelillo en un gran regreso de Cuadri a Valencia.


Trastero, premiado con la vuelta al ruedo


Cuatro años llevaba el que les escribe sin pisar Valencia, y también el coso de la Calle Xátiva, pero el regreso doce años después de la divisa onubense de Cuadri, nos animó a volver. Además de las familias y lo muy de la casa que eran en conformación los toros, a Cuadri el levante se le da bien, será el clima húmedo y próximo al litoral que se asemeja al de Trigueros, el caso es que estos últimos años también fuimos a verlos lidiar a Castellón y se llevaron los premios. No es casualidad, simplemente es una ganadería con un porcentaje de toros sin interés alguno tan bajo que ya lo quisieran muchos, y con un buen porcentaje de toros notables sobre el total lidiado.

Ambiente en la explanada en la que se recuerda a Manolo Montoliú

Corrillos de aficionados


Jesús Duque afrontaba un compromiso importante


La terna anunciada presentaba a un Rafaelillo que está viendo como su hueco va siendo ocupado por otros y que tiene claro que venía a demostrar que sigue ahí, a reivindicar su sitio. Tal como se le vio en Mont de Marsan ante los Miura. Y así fue. Un Bolívar al que no falta valor y al que se dieron muchas oporunidades, pero que no llegaron a cuajar y por lo que no está en las ferias y necesita consolidar su sitio, aunque para ello hace falta ver mejor los toros, es lo que como a muchos otros con buenas maneras, les falla. Y un recién alternativado Jesús Duque, que afrontaba un compromiso fuerte ante el público de su tierra, y que tal como se comentaba en la explanada de boca de buenos aficionados, es injusto que con dos orejas en el toro de su alternativa apenas haya visto pitón esta temporada. Quizá es consecuencia de haberse devaluado los méritos a la hora de premiar con trofeos, que hace que pesen menos aún siendo merecidos. Pero ese es otro debate. Ayer a Duque le faltó apostar y verlo claro antes, pues tuvieron en su lote las embestidas contadas, pero las justas que necesita una faena corta e intensa de las que llegan al tendido.

Exiliados de la dictadura independentista


Se está hablando mucho de Trastero, si duda el más completo, pero completa en sí fue la corrida de toros, variada, como es lógico, una corrida cuatreña, seria y bien presentada, con gran cantidad de matices, y con otros dos toros de nota, Costero y Telaraña. Así como otros dos más escondidos en la muleta pero que fueron a menos, Batidor y Brujito, que además fue cambiante. Y por último un toro complicado y duro, orientado y con peligro, Engaño. Pero en toda la tarde predominó la casta y se mantuvo el interés que nace de la emoción. En el caballo, si es cierto que la película fue distinta, ya que afortunadamente los enseñaron en varas, colocándolos en suerte abiertos, a media distancia ante los montados, pero en la muleta salvo Engaño, tuvieron para torear y hacer una faena que llegase al tendido, cinco toros, cinco. Pasemos a detallar la lidia y comportamiento de cada toro:

La tablilla muestra la divisa más azulada que morada

Costero 22


Abrió plaza Costero-22, que se paró a medir tras varios lances de capa y una larga cambiada de rodillas en el tercio con la que Rafaelillo lo recibió. Se deja pegar en la primera vara, con la cara alta, sin emplearse. Dosifican, cuidan castigo desde la montura. Tardeó para la segunda, teniendo que cerrarlo, recibiendo un puyazo fuerte y caído en el que se dejó administrar castigo. Reservón en banderillas, con la querencia marcada hacia afuera. Lo saca por alto al tercio al inicio de faena, al ligar los muletazos con la muleta montada en la diestra, abre las patas traseras el toro, poniéndole la zancadilla en varias ocasiones, trastabillando a Rafaelillo. La embestida era buena por ambos pitones, siempre humillando y con recorrido, el diestro, que echó una gran tarde, se gustó llevándolo largo en varias series que llegaron mucho a los tendidos. El toro era noble, pero no bobalicón y le acortó, marcando su terreno cuando le quiso pegar un circular invertido. De no haber pegado un sainete con los aceros, el murciano se hubiese marchado con tres orejas en el esportón, pero lo mató tendido tras dos pinchazos y una atravesada que hizo guardia, llegando a sonarle dos avisos. Ovación.

Tardo en varas, medianía en la pelea. Buen toro en la muleta, encastado y noble. Ovacionado en el arrastre.

Juan José Esquivel 

Rafaelillo con la diestra, humillando y rabo erizado Costero

Al natural

Engaño, número 13. El más complicado de la corrida


Engaño-13 fue el toro complicado y duro de la corrida, bronco ya desde las primeras embestidas, cabeceó en varas, intentando quitarse el palo, repuchándose en ambas varas y logrando con éxito que Ismael Alcón no pudiese arrearle un buen puyazo, pues no consiguió agarrarse al llegar al peto con la cara tan alta. Bastante crudo quedó, frenándose con agresividad y midiendo, sobre todo por el derecho, mientras que en la brega por el izquierdo pegaba tornillazo, siendo muy complicado de banderillear. Resolvieron bien en los dos primeros pares, mientras que el tercero, como en casi todo el festejo, fue de alivio dejando un palitroque. Precauciones adoptó ya de inicio Luis Bolívar en su faena, pasándolo sobre las piernas, tirandole el burel la cara alta; acertado ve más potable el izquierdo y se pone ayudado al natural, pero le protesta y se le frena, regresando a montar la muleta en la diestra, por el que se complicada aún más. Vuelve al toreo sobre las piernas, lidiándolo con acierto, pues unicamente había desarrollado peligro y el percance hubiese venido sin sentido alguno, pasaportándolo de media tendida y caída. Rodó sin puntilla.

Manso complicado, duro y áspero. Encastado.

Bolívar toma precauciones en el inicio de faena


Batidor 19 barbeando tablas


El tercero era Batidor-19, fiero de salida, no obedeció a los capotes, desarmando a Jesús Duque y haciendo por él con pies, teniendo que tomar el olivo de cabeza. Prontitud en las dos varas que tomó, empujando con poder y riñones en la primera, con la cabeza fija, desplazando al penco tanto hacia tableros como después hacia las afueras cuando le taparon la salida, sacando la cabalgadura más allá de las rayas. En la segunda manseó, pues repuchó sin emplearse. Muy mal picado. En banderillas buena brega, con una embestida fija y pronta, encastada, cortando a los rehileteros, mostrando un buen pitón izquierdo y menos recorrido por el derecho, ambos humillando. Inicia la faena por abajo, el animal, encastado, trasmite en cada uno de los muletazos, conectando enseguida con el público. Descruzado prosigue con la diestra, el animal va lo acusando, y localizando, llegándose a aplomar una vez le acorta las distancias, ahí sí, cruzándose y demostrando arrojo, pero quizá debió apostar antes, para haber aprovechado las embestidas que tuvo y que hubiesen trasmitido de sobra como para arrancar una oreja. Pero se pasó de faena. La estocada, muy buena, hasta los gavilanes y en lo alto, volcándose sobre el morrillo. El toro se tragó la muerte, siendo ovacionada su dureza para doblar y lo caro que quiso vender su vida. Saludos tras petición.

Manso en varas, encastado en la muleta, aunque a menos. Ovacionado en el arrastre.

Batidor cumpliendo en la primera vara

Humillando en la muleta de Jesús Duque

El ya histórico Trastero 18


Trastero-18 fue el toro de la corrida, el más completo. Buen recibo de capa, estirándose, dejando buenos lances a la verónica, parando literalmente al toro, que quedó detenido midiéndole frente a él y pidiendo guerra para el que quisiera venir a él. Empuja en la primera vara, con poder, con todo, metiendo riñones hasta tablas. Le pilló que lo estrelló contra un burladero, allí romaneó. Si llega a empujar contra la barrera habría estado cerca de meter la cabalgadura al callejón. Una vez sacado, Rafaelillo ejecutó en los medios un quite por chicuelinas, medido y torero, rematado con una señora media. De largo se arrancó pronto a la segunda vara en la que cumplió sin apenas pegarle, y de la que se marchó al cite de quien lo sacaba. Cómo sería alguno de los chocazos que el estribo izquierdo y la acción que lo sujetaba quedaron caídos en el albero.

Arrancándose a la montura

El estribo cayó al albero


La cuadrilla del murciano junto con Trastero nos brindaron un emotivo tercio de banderillas, la embestida pronta, fija y alegre, unido a una buena brega de José Mora y los buenos pares de Joselito Rus y Pascual Mellinas, que saludaron montera en mano. En la muleta el toro fue extraordinario por ambos pitones, humillando hasta el final, embistiendo con temple pero sin perder el temperamento propio de su casta, cuajando Rafaelillo una buena faena, templada, de trazo largo, ligando los muletazos, torero en los remates, apostando desde el principio por triunfar con el toro. Se vivieron momentos de gran emoción, con la plaza entregada, desgarrándose en sentidos olés al ver como se llevaba esa embestida de tanta trasmisión y como las vaciaba largo y con gusto el diestro. La banda acompañó suave con La Concha Flamenca, y también se llevó su ovación. La única pega fue al final de faena, acortó distancia, quitándole la muleta, cuando aun quedaban encastadas embestidas como para otra faena...por lo demás gran toro y gran faena, con buenos momentos al natural y con la diestra. Lo mató de buena estocada, y el toro se tragó la muerte, aguantando encastado mientras Rafaelillo se sentó junto a él en el estribo a esperar a que la herida de muerte pudiese con su resistencia a darse por vencido en una estampa de torería añeja que tenía lugar entre silencio solemne que palma a palma se transformó en ovación. La emoción vivida hicieron que se solicitase con fervor el doble trofeo para el espada y la vuelta al ruedo para Trastero, siendo el deseo concedido por parte del palco. Y finalizada la vuelta al ruedo, los gritos del tendido aclamaban ¡Cuadri, Cuadri! , recordando lo vivido en la corrida del siglo madrileña de 1982, viéndose obligado tras resistirse por su humildad y discrección a saludar en pie a un caballero como es D. Fernando Cuadri. Bonito gesto de la afición como bonito fue de generosidad por parte de Rafaelillo el buscar a Gaspar, el mayoral para que saludase, en su vuelta recorriendo el anillo en volandas antes de salir por la puerta número 19, que hace las veces de Puerta Grande en Valencia.

Gran toro, bravo y encastado. Extraordinario en la muleta. Vuelta al ruedo clamorosa.

Natural largo

Embistiendo con todo, extraordinario en la muleta

Dos orejas y vuelta al ruedo al toro.

Rafaelillo, aquí estoy yo


Telaraña 14


Telaraña-14 Salió al paso, como muchos toros de la casa. No hay quinto malo, pero el listón estaba muy alto. Se calentó y se paró tras varios lances de capa, pero tardeó en varas, pese al buen hacer de Luis Miguel Leiro, que movió con torería la cabalgadura, citando levantando la vara con arrojo. Se le castigó poco, pues se repucha, saliendo suelto de la primera y se le levanta el palo, mientras que se marchó nada más llegar a la segunda. El animal tardeaba, cierto es, y hubo que cerrarlo ya en la primera para que acudiese. Pero cuando iba, iba con todo, y alegre. Escarbando y reservón ante los garapulleros, que se lucieron cuadrando en la cara, sacando los pares de abajo, la embestida atesoraba casta, y un buen pitón izquierdo. Se aquerenció en tablas, costando al lidiador sacarlo al tercio. Pero Bolívar, que suele empezar sin pases de tanteo muchas de sus faenas, algo que es de admirar en tanto es sabido que muchos de los toros que mata tienen las embestidas contadas, pero para ello hace falta tener más estudiado y tener claro cual es el pitón, el terreno, la distancia y la altura que precisa. Y pese a ver como costaba sacarlo de tablas, se dispuso a citarlo desde los medios con la muleta en la diestra, teniendo que ir a buscarlo, centrándose en el derecho, quitándose y poniéndose, y sin dejársela puesta, probando además tarde el buen pitón izquierdo. Llegó incluso a encararse con el aficionado que le dijo ¡no se la quites! lo que provocó más voces disonantes y que el propio diestro llegase a lamentarse y a cabrearse, decepcionado consigo mismo, pues se estaba dando cuenta de que se le iba el toro, pero ¡es que también se habían dado cuenta arriba! Mal Bolívar que no entendió el toro, pidiéndole las afueras, lo que ya desde banderillas indicó no querer, acortando las distancias y desaprovechando la embestida humillada y con recorrido que tenía por el izquierdo. Tras pinchar abajo, dejó media atravesada caídita. Una puñalaita de la que dobló enseguida.

Manso encastado, con buena condición en la muleta. Por debajo Bolívar. Ovacionado en el arrastre.

Leiro levantando la vara

Bolívar ni lo entendió ni lo vio 


Brujito 4 pendiente del movimiento del callejón


Cerró tarde el más vareado y blando del festejo, de nombre Brujito-4, que embistió con nobleza de salida, pero barbeando en tablas, muy pendiente de los movimientos del callejón. Se estiró Duque de capa, y en varas apenas se le pegó, pero al menos se señaló en buen sitio. Salió suelto. En banderillas, reservón y complicado, aquerenciado en tablas, y sorprendiendo a los banderillos, cambiante. Inició la faena con gusto, sacándolo más allá del tercio, a derechas. Pero sin llegar a apostar y a atacarle desde un principio, aprovechando las embestidas que tuvo antes de venirse a menos, momento a partir del cual le costaba arrancar, pero sí embestía, la seguía por bajo. Antes de matarlo dejó Duque un señor natural, rematado atrás en la que se vio que aún le quedaba codicia, pero ya era tarde. Otra buena estocada le recetó, cerrando la tarde.

Manso, encastado. Duró poco. Se vino abajo.


La numerosa banda de música también se llevó una ovación.

Anoche además de no importar y hacerse cortos los kilómetros de regreso, debido a la satisfacción de lo vivido en la plaza, también lo estaba por haberme dado cuenta de que nada tiene que ver el público que asistió ayer con el que conocía de Fallas, ayer el tercio de entrada que se sentaba en la cómoda plaza valenciana fue respetuoso y silencioso, con un buen criterio, sensible, entregado, pero con afición y saber, un ejemplo la atención y valoración de un capotazo de brega, o de una embestida profunda...nada que ver con el empeño en escuchar sonar a la banda, o la silba que se llevan los picadores por picar, mientras que ayer los que movieron la cabalgadura se fueron ovacionados. Detalles que me hicieron disfrutar del festejo y comprobar que en Valencia también hay buen número de aficionados con criterio, pocos en relación al aforo de la plaza, como en casi todos sitios, pero los hay. Y además bastante presencia de gente joven, que además formaron bastantes corrillos haciendo tertulia a la salida, lo que también me llevó a regresar contento.

A la realidad ya conocida nos ha devuelto esta mañana el fallo de premios de la Diputación, que se ha olvidado de premiar como mejor corrida a la que lidió Cuadri.

Rubén Sánchez.

jueves, 29 de mayo de 2014

Tomillero puso la casta. Tarde con matices en la de Ibán.


Tomillero-26


Decimonovena de abono. Corrida de toros, 6 toros de Baltasar Ibán: 

nº 23Camarito, cuatreño: Manso en varas, fijo y exigente en la muleta. Palmas. 
nº 26 Tomillero, cinqueñoEncastado, fiero y complicado. Silencio. Ovación. 
nº 78 Arbolario, cinqueño: Manso, noble y a menos. Silencio. 
nº 29 Costurito I, cinqueño: Manso, descastado y a menos. Pitos. 
 34 Mejicano, cuatreño: Manso, descastado y flojo. Silencio. 
nº 53 Costurito II, cinqueño: Manso, soso y a menos. Silencio. 

  • Fernando Robleño (Blanco y oro con cabos negros): Estocada en lo alto tras dos pinchazos. (Silencio). Media estocada algo caída. Mal con el verduguillo. (Silencio tras aviso). 
  • Luis Bolívar (Sangre de toro y oro): Casi media tendida. Descabella con tal de no matarlo con el estoque (Silencio). Media caída y tendida. (Silencio). 
  • Ruben Pinar (Verde hoja y oro)Media estocada algo tendida. (Silencio)Buena estocada (Silencio). 
  
Presidencia: D. Justo Polo Ramosque cambió con gran primura a banderillas, sin dejarnos ver toros con gran prontitud y fijeza el tercio de varas. Por no hablar de el segundo de la tarde, que se quedó crudo, pues apenas si le entraron las cuerdas en la segunda vara, y que pese a la petición de cambio de los matadores, debió exigir un poco más de generosidad para con el ganadero y los aficionados.  Casi tres cuartos de entrada en tarde fresca y lluviosa.


El serio y largo Camarito. También cayó buen chaparrón por la mañana.


La divisa madrileña ha presentado una corrida igualada y de presentación impecable, seriedad por delante, largos y con cuello, sin excesivo volumen, pero con gran trapío. Ese trapío que tiene cada encaste dentro de su morfología, una corrida entipada. Toro estrecho de sienes, algo agalgado y sin redondear, con aristas, pero musculado. El toro de Ibán. Una presencia que no dudó en ovacionar el público, pues tres de ellos así fueron recibidos, tocándoles las palmas en esa vuelta de reconocimiento del recinto en que se encuentran que dan las reses según salen. El sexto, más que despertar una ovación, lo que causó fue impresión, y como tal se escuchó en el coso. Además vino con reatas escogidas para la ocasión, tal como varios de los nombres mostraban. Nada más se puede exigir a un ganadero, que haciendo así las cosas pone todo de su parte para que cuaje un buen guiso. Pero ya saben aquello de Dios dispone...Y efectivamente tan laureado no pudo ser su comportamiento, aunque en ello juegan muchos detalles, que analizaremos mejor toro a toro. 

Buen recibo capotero de Robleño

Camarito abrió plaza, reponía y metía la cara en los vuelos del capote de Fernando Robleño, que dejó aquí lo mejor de su actuación, un ramillete de verónicas muy ligadas por lo repetidor del morlaco, rematadas con una buena media. Bien quedó en suerte para entrar al caballo, y aunque algo caído, era puyazo delantero. Arreón saliendo sueltecillo al cite del lidiador. Prontitud y fijeza para tomar un buen puyazo segundo, en el que hizo sonar el estribo. Suelto salió de nuevo al ver que lo citaba un capote. No tuvo demasiado celo en quedarse a empujar, ni tan siquiera a puntear o cornear el peto o el estribo. Por verónicas quitó Bolívar, pero a resaltar solo el remate de la media. En banderillas se dolió, mantuvo su fijeza y prontitud, enseñando un buen pitón derecho la buena brega de Ángel Otero. A la muleta montada en la mano diestra acudió pronto y al trote desde tablas a los medios, la faena se centró en el pitón derecho, pero pronto Robleño fue acortando distancias, sin lograr ligarlos con ajuste. El bicho, que también humilló por el lado izquierdo, aunque con un viaje más corto, era exigente, y no terminó de entregarse, buscando finalmente los adentros. El diestro sin estar mal, aseado, pudo estar mejor y sacar algo más de este toro, tuvo las series contadas, no pudo esperar tanto a querer poderle y torear con dominio. Preocupante, por cierto, lo poco y mal que ha visto la muerte a sus toros este San Isidro. 

Rabo erizado en el chocazo contra la cabalgadura


Luis Bolívar anduvo bien recibiendo a Tomillero, que humillando y reponiendo, tobillero cúal de albaserrada se tratase, supo darle sitio y torear por delante, ganándole siempre terreno y sacándolo hacia afuera, tratando de alargar sus embestidas. De media distancia, abierto para ser la primera, se arrancó pronto a la montura, donde se le señaló muy caído y trasero por parte de Luis Miguel Leiro, pero rectificando a buen sitio, donde administró un puyazo fuerte, con el toro muy fijo bajo el peto, encelado y apretando. De largo se vino a la segunda a poco que vio levantar la vara al piquero. Tampoco agarró el puyazo, y apenas si le señaló tras rectificar. Cumplió con la cara abajo aunque enseguida lo sacaron, sin mostrar el celo del anterior encuentro, del que costó sacarlo. Algo crudo quedaba el astado, pero el matador pidió paso a banderillas, y desde el palco no hubo impedimento alguno, por lo que vimos sus complicaciones, lo arriba que tiraba los derrotes y la que pasaron para cuartearlo los de plata. Al igual que su hermano anterior, también se dolió. Llegó a la muleta siendo un toro con muchas teclas, tirando gañafones con fiereza. El colombiano tuvo que tragar lo suyo para poder ligar sin que se la enganchase una tanda con la diestra, y que junto al molesto y peligroso viento, unido a la casta, llegó y trasmitió a los tendidos. Al coger la zocata el viento le descubría más, y el toro enganchó más la muleta, llegando a librarse de un envite al ser desarmado tras quedarse a merced a causa de una ráfaga. El toro no quiso nada con las tablas, siempre pidió los medios, y fue muy expresivo en los derrotes por arriba con que se defendió en la última tanda a derechas, que erróneamente se desarrolló perpendicular a tablas, y no en paralelo como quizá hubiese protestado algo menos. No llegó a romper el castañito Tomillero, tampoco le vinieron bien los acortes de distancia ni los terrenos del tercio. Un toro poderoso y duro, para haberlo visto en los medios, algo imposible con el vendabal que soplaba. 

Tomillero de largo en la segunda entrada.
Arbolario a media altura entre el diluvio


Arbolario tenía por nombre el tercero, un cinqueño que salió suelto de los lances de salida, desentendido y punteando en los vuelos. En su huida se encontró con el que guardaba la puerta, y se enceló con él tras repucharse. Bien le buscó las vueltas el jinete, no dejandole via libre en vista de ausencia de lidiadores pie a tierra en jurisdicción, lo cual indicaba que podía valer allí en aquellos terrenos el puyazo, sin gran afán de lucirlo frente a chiqueros, en vista de su fría salida. Un puyazo fuerte en el que apretó con la cara alta, y del que salió suelto. Le costó efectivamente, entrar en la contraquerencia, saliendo suelto tras apenas puntear el peto. Tan suelto y distraido como se comportó ante los rehileteros, que una vez tocaron a matar, lo cerraron en el 5. Caía una tromba de agua con fuerza, y Rubén Pinar dejó un buen inicio por bajo, continuando después con la zurda, lado por el que embestía a media altura. Por el derecho embestía con nobleza, pero sin llegar a humillar, quedándose algo corto, pero repitiendo muy fijo en la muleta. Una muleta, la del albaceteño que siempre citó oblicua y desde la pala del pitón que embiste, y que al perder pasos, se quedaba aún más descolocada, no llegando a sacar el de Tobarra lo que pudo tener por ese pitón, sin ser gran cosa. 


Ángel Otero volvió a desmonterarse


Tardó en salir por la manga del chiquero el que hacía cuarto, un toro que se paró enseguida tras el recibo. Apretó y romaneó en la primera vara, recibiendo un buen puyazo de Alfonso Doblado. Un romaneo insistente y poderoso, que llegó a dar con la montura en tierra tras tumbarla a base de recargar -pese a la buena doma del jaco, que echaba su peso al costado derecho-, como si de una hoja de papel se tratase. Bien en esta ocasión los lidiadores y el matador sacando al toro del caballo, ese capote tan a tiempo que pudo salvar de un percance al de oro, pues quedó atrapado comprimida la mona entre el albero y el peto. Desde los medios se arrancó a la segunda entrada, en un tercio de varas emotivo, echó por delante el palo, haciendo buena puntería, pero rebotó al no deslizar la vara entre la rigidez de sus dedos. Salió suelto y estaban ya sonando los clarines. Otro que se quedó sin ver, tapado por parte de su matador. Alegre y cortando terreno se arrancó hacia los banderilleros, saludando Ángel Otero una ovación, más por los fundamental, la ejecución, que por colocación de los palos, algo menos reunidos y en lo alto que la tarde anterior. Mostró una embestida humilladora y pronta por el derecho, con alegría. Sentado en el estribo, bajo el tendido 7, inició Robleño el trasteo, continuando en el tercio por el derecho, acortando pronto de nuevo el espacio entre el toro y él. Tampoco quiso nada este Costurito I con los tableros, prefiriendo las afueras. Pero el espada se empeñó en darle los adentros, parándosele y viniéndose a menos enseguida, abreviando en acercarse a por la de acero. Un toro que pidió otro planteamiento y otro terreno y que escondió el de luces también en la muleta. 


Alcón citando de frente al quinto


Bolívar volvió a dejar buena nota de su conocimiento y buena forma para salirse hacia las afueras y ganar terreno dando sitio al segundo de su lote, que también repuso con codicia sobre las manos, especialmente por el pitón izquierdo en los primeros compases. Ismael Alcón realizó la suerte con los pechos del caballo, citando y señalando en buen sitio los dos puyazos. Únicamente señalando, pues las fuerzas estaban muy justas. Salió suelto de ambos encuentros, y eso fue lo que le ayudó a llegar sin gran síntoma de flojedad a banderillas, -el no haberse empleado en el peto-. Pero fue en el segundo tercio, en cuanto quiso humillar por el izquierdo al capote que bregaba, cuando perdió varias veces los aplomos, tardando en incorporarse, lo que dio señas de su falta de casta, quedándose más reservón a los cites, tardeando y pensándoselo mucho. Gustavo Adolfo García destacó en un buen par de banderillas, y tras cerrar tercio inició faena el colombiano saliendo a los medios, pero ante una embestida suavona y parada, tan floja que no decía nada, aplomada y venida a menos, optó por despenarlo sin darse coba. 


Buenos lances de recibo del colombiano en sus dos toros.




Mató Pinar por arriba al sexto.


Cerraba el festejo Costurito II, que arreó con pies de salida, y ante el que Rubén Pinar dejo constancia de su buena agilidad tomando el olivo, pues más que tratar de emular a su compañero Bolívar, optó por soltar telas y brincar la barrera. Cumplió en las dos varas el precioso castañito, acudiendo de media distancia la segunda, por supuesto sin poder ver una tercera, y por si acaso se veía su pelea, fue sacado nada más llegar al peto en ambas entradas. No fuese a ser que el público se fuese a poner de parte del(os) toro(s). No se puso la plaza a favor del toro que le escondieron, pero tampoco del quite amontonado que el de Tobarra realizó por chicuelinas. El quite providencial de la tarde estaba por llegar, y es que Bolívar metió muy oportuno en el instante la punta de su capote, librando a Paco Cervantes, -que lidiaba-, de ser cogido tras tropezar en la cara del toro. Raúl Adrada, de la cuadrilla de Luis Bolívar, banderilleó tras la lesión de Alberto Martínez, que tuvo que pasar a la enfermería. Reservón y tardo este 53 en garapullos. Desentendido y soso para la muleta, saliendo con la cara a media altura, por encima del estaquillador. No le puso Pinar la sal que le faltaba, tampoco era sencillo. Al menos, lo mató de una buena estocada, en lo alto, y de las que cercioran de su buena colocación con fulminante efecto. 


Guastavo Adolfo García cuadrando en la cara


Tarde de Ibanes con muchos matices e interés, pero a la que faltaron tanto finales, como generosidad por parte de una terna que trató de evitar que hubiese posicionamiento en favor de los astados, pero que poco hicieron por lograr que el público estuviese con ellos, aún habiendo escondido varios toros. Una corrida de la que, cosas de la suerte y de los sorteos, estaríamos hablando de otra manera de haber echado por delante los tres últimos tras recoger los papelillos las cuadrillas por la mañana, pues; cuánto marca el ir a más, si se hubiesen lidiado el primero y segundo, en cuarto y quinto lugar. La cosa cambia. Ese ir a más que les faltó a los ibanes pero que pudo hacerlo el orden de la lidia. Cosas de la suerte. También el viento y el agua, pero detalles y circunstancias que dieron con el festejo que fue. La realidad frente a "lo que pudo ser", por ejemplo, en tiempos de éxitos ganaderos, cuando hace más de un siglo, eran ellos quienes decidían sin contar con más suerte que la de sus conocimientos, el orden de lidia de sus toros. Hoy, pese a todo el poder o sombras de despacho, afortunadamente, -unas veces para bien, otras para mal-, la justicia o la equitatividad , evitando supremacías y abusos, está entre dos sombreros. En manos del azar. 

Rubén Sánchez.
Fotos: Juan Pelegrín.