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lunes, 5 de octubre de 2015

Tarde de matices y contenido. Disposición, valor y buen toreo de Rafaelillo y Ureña entre complicados Adolfos





Adolfo Martín cerró la Feria de Otoño con un encierro al que le faltó bravura, pero que devolvió la emoción al ruedo traída por las complicaciones y el peligro de varios de los toros. La terna y su disposición, especialmente la de ambos murcianos del cartel, hicieron que fuese una corrida entretenida y que no perdiesemos detalle de cuánto sucedia en el redondel.



Abrió la tarde Aviador, con pocos pies de salida, barbeando tablas, hasta el punto de apoyarse en el estribo para asomarse al callejón, incierto y marchándose suelto de los lances. Tomó una primera vara fuerte en la que se deja pegar, y de la que salió mostrando justeza de fuerzas. En la segunda se repuchó, dejándose pegar sin celo. Punteando, corneaba el engaño a mitad de lance en la brega, con sosería y quedándose corto. Aunque con prontitud, no arranca con todo ni va hasta el final. Buen inicio de Rafaelillo obligándolo por bajo y aguantando parones y dudas del animal que medía antes de repetir, y ante el que mostró firmeza y valor. Pese a todo, al tomar la diestra, el cite desde fuera hizo que el burel se orientase y le buscase, dando lugar a unos bonitos pasajes de dominio y lidia sobre las piernas, pasando de pitón a pitón las embestidas que le buscaban, directas al cuerpo por el derecho. Tras dominarlo tira de él en varios naturales de mérito con el burel siguiendo la muleta con dudas y la cara alta tras el embroque. Seguía buscándole por el derecho y aún así logró dominarle buscando la colocación, buscando estar siempre cruzado, robándole pases. Faena de mérito y disposición, rematada con la zurda y adornos, a destacar un buen segundo natural que hizo rugir a la plaza. Pinchazo y buena estocada hasta los gavilanes tirándose derecho.

Manso encastado complicado, se orientó. Ovación cerrada para Rafaelillo.



Fogonero hizo astillas en su aparición, llegando a los burladeros. Cumplió apretando en el primer puyazo, largo y fuerte. Recibió otra vara fuerte y larga en duración en la que cumplió y de la que salió gazapón y sin humillar. A las Chicuelinas de Ureña en el quite, le faltaron lo principal, cambiar el viaje, quedarse firme en el embroque y el giro darlo al final, una vez ha pasado, y no exponiendo riñones en el embroque, al girar en ese momento. Tardo y midiendo en banderillas, brusco en la embestida. En la muleta complicado, gazapón y tardo, sin humillar y buscando. Robleño además, con dudas, tras intentar llevarlo y quererlo torear, no llegó a estar nunca asentado, y entre precauciones y pases sobre las piernas que ni eran macheteo ni eran muletazos, llegó el cornúpeta a sorprenderle estando a punto de echarle mano, de modo que cogío la espada sin haberlo dominado. Pinchazo, buena estocada de ejecución aunque algo caída de colocación. Muerte encastada, duro de patas.

Encastado y complicado, gazapón y tardo.










Con pies salió Rizos, el más en tipo de albaserrada del encierro que fue por ello protestado. Tuvo nervio, brincando y reponiendo, fiero y con emoción. El recibo de capa de Paco Ureña hizo subir la temperatura, con buenos lances y la media mientras el animal reponía y le ponía los pitones por encima de la cabeza rebrincándose. Primera vara trasera cumple, la segunda al relance y solo señala. En banderillas con pies, pronto el cárdeno. Buen par del tercero, Azuquita, con exposición cuadrando en la cara. En la muleta firme y asentado, aunque llevando la muleta a media altura, pese a que cuando se le lleva por abajo la sigue despacio el morito. Pero la casta no perdona un cite desde fuera y le voltea. Por el izquierdo se quedaba debajo y tira cara alta. Volvió al derecho, se quedaba corto aunque arrancaba de largo, pronto y alegre; firme el murciano, dispuesto y con valor. Pinchazo recibiendo en los medios, recibiendo autenticamente, esperando la embestida sin enmendarse, estocada derecho a la suerte.

Encastado, con nervio, buena nota en varas, exigente en la muleta. Ovación fuerte para Ureña.






Baratillo llegó en su salida a tablas y buscó después emplazarse en los medios. Estuvo bien recibiéndolo Rafaelillo, por bajo, en lances genuflexo, rematando con media rastrera obligándolo y otra media monumental, compacta, maciza, de una pieza tras unos lances en los que repetía tras desplazarse el toro. En la primera vara empujó sobre un pitón, puyazo caído. Un bonito recorte le dejó en suerte de largo para la segunda, a la que acude pronto aunque al paso, peleando sin mucho celo en una vara aún más caída. Buena media en el quite de Robleño. En banderillas le faltó celo y se mostró algo distraído. Se vieron buenos pares en la cara por parte de José Mora. Inicia por bajo en la muleta, mas incierto y con menos movilidad que su primero. Le sorprende con la cara alta por ambos pitones, y apenas pudo dejar un par de buenos remates. Pese a todo, en el final de la faena, logró el murciano sacar a pies juntos unos plásticos derechazos cortos. Pasaportó de un pinchazo y media trasera.

Manso gazapón, tardo e incierto.



Horquillero salió sin celo pero en cuanto se calientó pegó varios arreones hacia Robleño y hacia querencia con muchos pies y prontitud, con fiereza. Salió suelto de las dos varas, la primera cogida en buen sitio, pero de cerca y sin hacer la suerte. Con las frías se desmonteró Jesús Romero tras dejar dos buenos pares. En la muleta Robleño únicamente se justificó dando pases y permaneciendo el tiempo establecido en la cara del toro, sin llegar a someterlo. El animal manseó y se aplomó con sosería, mostrando su falta de casta y ambos terminaron en las tablas;siempre con la cara alta y defendiéndose, quedándose corto. Estoconazo pegando el puñetazo mas que estocada marcando los tiempos.

Manso descastado y a menos.






Cerraba la tarde Murciano, que salió huidizo y buscó barbeando con intención de saltar. Cabeceó en varas saliendo suelto manseando. Ante los de plata, esperó y cortó, llegando parado a la muleta. La cosa tomo otro aire tras una fuerte voltereta en uno de los pases por el derecho, ya se quedó corto y tenía al de Lorca localizado, pues citó perfilero y más que al hilo. Tras el tremendo meneo, no dudó Ureña en imponerse, cuidando la colocación, tirando de oficio, valor y con recurso, ligando dos tandas por el derecho llegando al tendido. A esto siguieron unos buenos naturales enfrontilado, a pies juntos y otra serie a izquierdas de mérito. Al conseguir mandar y someterlo, el animal sacó una nobleza (pues ya sabía de antes lo que dejaba atrás) que condujo a la entrega, pues se empleó siguiendo la muleta obedeciendo en trazo largo, especialmente por el derecho, pitón por el que le había ya antes cogido. Pinchazo arriba, estocada que hace guardia. Buena estocada tras sacar el estoque con el descabello, buen gesto matando a espadas y no descabellando sin haberlo matado de una estocada, como es costumbre para evadirse de la suerte suprema.

Manso que sacó nobleza, humillación y recorrido cuando se le pudo.





Tras analizar toro a toro su comportamiento y su evolución en función de la labor de los espadas, sin duda me quedo con la preciosa lidia a la antigua que realizó Rafaelillo a su primero, sometiéndolo y logrando después que el animal se tragase pases (tragándole mucho eso sí) incluso por el pitón derecho, embestida la de este pitón que propició el pasarlo de pitón a pitón, pues se iba al cuerpo sin atender al trapo. También observé como el sexto, que de primeras marcó su ley volteándo al espada, llegó a entregarse tras ser podido y obedecer. Esa nobleza y entrega, la del toro que hace tirar de oficio, pensar y del que es toda una incógnita descifrar sus reacciones y la evolución que van a tener, es la que mantiene la atención en todo momento. Por eso que aunque hoy a pesar de que en lo variado del encierro ha faltado alguno más a bravo, he salido satisfecho de ver lo que creo es una corrida de toros.



Rubén Sánchez.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Ganadería recuperable. Cubanito, Cristalero II y más notas positivas (Las Ventas, 21/9/14)

El único con encornadura clásica de los últimos años. Eran algo más recogidos de puntas.
Pero su hocico, más alargado que chato, su lomo, menos recto de lo habitual,
y su culata, almendrada y con la penca en alto, recuerdan poco al clásico pabloromero
Corrida con matices y sin ser completa en conjunto de Partido de Resina. Su última gran corrida en Madrid, encastada y poderosa, la lidió allá por 2010 (Notable recuperación). Aquella tarde tomaron 15 varas, hoy las mismas entradas valieron por 14 varas en regla, excesivas varias en castigo igual que en el recordado festejo. Cuatro años después  de aquella y con el fracaso lidiado en San Isidro 2011 y algún novillo para concurso entre medias, regresaron los toros guapos. Si hay que sacar matices en positivo, el primero y principal es que la falta de fuerzas propia de los problemas sanitarios o de alimentación siguen camino de desaparecer en la vacada. Después podremos hablar de mansedumbre, bravura, cambiantes...y todos y cada uno de los comportamientos que los pablo-romeros desarrollaron en su lidia, pero ese problema es de selección, y con tiempo pueden llevarse a cabo soluciones. Pero si los animales adolecen de falta de casta, fuerzas y claudican durante la lidia por parásitos, correctores no adecuados o endemismos propios de la consanguinidad, no hay nada más de que hablar. Por tanto el primer matiz positivo y muy importante es este, que cuatro años después siguen sin doblar una mano a pesar de recibir castigo sin piedad en varas, que esa es otra.


Matiz positivo o negativo según se mire, es la comparación de aquella corrida de 2010, todos ellos con la lámina clásica de la casa, y no me refiero ni mucho menos a las capas, pues negros entrepelados también hubo uno aquel año, y han sido habituales en la casa a lo largo de la historia incluso en igualdad o superioridad con el cárdeno, sino a ese toro hondo, cilíndrico, largo, con poco cuello, lomo recto, hondo de pecho, corto de manos, con alzada a la cruz por su hondura y lo redondeado del volumen que le daba el remate, ancho de sienes, acodados de pitones, algo capachos y con el hocico chato...con la presentada esta tarde. Y es que los de hoy han compartido con aquellos practicamente todos alguna característica, pero no todas. La mirada sigue siendo achinada, eso sí. Pero la hondura y lo cilíndrico, el volumen, era más bien hoy un perfil aleonado, con mayor desarrollo de la parte delantera, las culatas, más almendradas y menos redondeadas, y algo caídas, culopollos. La longitud también se ha reducido. Las manos, algo más zancudas. El remate, más acumulado en las panzas que en los riñones. Las encornaduras, ancho de sien en uno de los ejemplares, en el resto hemos encontrado varios estrechos de sienes, uno de ellos tocado arriba recogiendo las puntas y otro algo cornipaso, y los hocicos siguen siendo algo achatados, pero más alargados, digamos que entre chatos y de rata. Para muestra comparemos fotos:

Algunas fotos de la estampa que lució la corrida de 2010
En los corrales / En la plaza

Lomo recto, largo y corto de manos.

Acodado de pitones, engatillado. Hocico chato y achinado. Redondeado de culata.

Hondo de pechos, corto de manos, cilíndrico y con volumen.

Fino de cabos, cabeza pequeña y mucho volumen. ¡Qué estampa!

Ancho de sientes, rematado de culata, chorreado.


Acapachado, badanudo, muy hondo.


Comparemos con las fotos de la corrida de hoy: Corrales / Plaza

Zancudo de manos, culata almendrada, mayor desarrollo de la parte delantera.

Hocico más chato que alargado, también algo aleonado, menos longitud.
Panzudo, escurrido de riñones y culopollo. Menos cilíndrico en volumen, mantiene el lomo recto.

Con poco cuello pero escurrido de atrás y cerrando las puntas, estrecho además de sienes.
Una conformación de pitones que aunque no sea la clásica, si se ha visto desde hace muchos años en algunos partido de resina.
Algo cornipaso y con poco cuello.

Esta tarde no he encontrado ese toro que salta a la vista que es el prototipo cantado pabloromero. Si bien hay que puntualizar que es cierto que no tienen porqué en todas las camadas salir todos los ejemplares ajustados a la lámina clásica, y la variabilidad puede darse, tratándose de una vacada tan diversa en origen; aunque tampoco es normal que en poco tiempo se distancien tanto del tipo. Tampoco en comportamiento, pues como veremos toro por toro, los dos destacados del festejo, han roto a embestir humillando con el hocico por abajo, algo que tampoco era clásico en la casa, que tenía su típica embestida entregada y con trasmisión, pero a media altura. No sólo las hechuras, también se nota en el comportamiento. Y no olvidemos que la diversidad no sólo debe estar en la fachada, sino en las distintas formas de embestir, reacciones propias de cada encaste, que desemboquen en una mayor riqueza técnica del toreo, de la lidia necesaria para resolver y dominar a cada tipo de toro.

Y esto indica que algo ha ocurrido en la vacada, llamemóslo pruebas, o cómo queramos, pero el caso es que desde un punto de vista puede verse como positivo ya que los cambios han acabado con aquellos problemas de fuerza y casta, con aquella artrosis de rodillas en cuartos delanteros que produjo tantas caídas por buscar demasiado el toro corto de manos y fino de cabos. Y desde otro punto de vista, es más bien negativo pensar que los problemas se han ido, pero no son aquel toro único, y más preocupante, que los refrescos o cruzas siempre suelen ligar en las dos o tres primeras generaciones, pero que después, no siempre se fijan y los resultados empeoran, siendo difícil regresar a lo que se tenía. Aún así confio en el buen hacer y la sapiencia de veterinarios como los que rijen la recuperación de la vacada, que teniendo controladas geneticamente las familias como las tienen, habrán estudiado muy bien como poder refrescar o llevar a cabo alguna supuesta prueba, sin que la misma pudiese ser absorbida o eliminada con facilidad.

Siguen teniendo achinada la mirada.


Y tras esta reflexión, pasemos a analizar toro a toro la corrida:

Abrió plaza Cristalero II, uno de los toros destacados de la corrida. Lo recibió a portagayola José María Lázaro, que tuvo que soltar telas y echar cuerpo a tierra al ejecutar la suerte, pues el toro salió al paso. Tomó la primera vara al relance, cabeceando, logrando quitarse el palo y derribar la cabalgadura al cogerla por la culata. Al relance entró para la segunda, en la que le pegaron muy fuerte, sin piedad, además muy trasero y caído, un castigo tan excesivo que a fuerza tuvo que aplomar al animal, que además metió la cara abajo, apretando con la cara fija y con celo. Hizo hilo en banderillas, llegando a tablas, en la brega fijo y pronto. La faena inició templada, con Lázaro algo desmayado con la diestra, muleta templada que no dejó nunca ser enganchada, ligando los muletazos de una embestida que humillando más de lo habitual en la casa, se desplazó con nobleza y recorrido por el derecho, quizá con la sosería que le dio la falta de motor al repetir y que acusó del duro castigo en varas. Por el izquierdo cabeceó, con genio y algo rebrincado. Estocada tendida algo caída.

Hubo destellos en la faena que llegaron a los tendidos, el animal fue noble y a menos, tras buena pelea y duro castigo en varas.

Lázaro desmayado con la diestra. Cristalero humillando 


Fue recibido con aplausos el segundo, que salió abanto y con pies. Entra a relance, saliendo suelto de jurisdicción al sentir la puya, huidizo. Caído se agarró la segunda entrada, entre mucho desorden para fijarlo. Cabeceó, saliendo suelto también de la tercera entrada, puyazo en lo alto, aunque algo trasero, y necesario pues el animal no se empleó y estaba crudo. En banderillas va y viene, a su aire, desentendido sin fijarse. Inicia faena saliendo de tablas hacia las afueras, la embestida tenía genio, defendiéndose y cabeceando, y solventarlo aliviando por alto agravó el problema, llegando a desarmarlo al puntear por el izquierdo, venciéndose hacía el torero tirando gañafones. Pérez Mota se tiró derecho a matarlo, dejando una buena estocada.

Manso con genio defendiéndose.

Se tiró derecho a matar.


Habanero se llamó el tercero, también se dio varias vueltas al anillo antes de que Rubén Pinar lo parase con un buen ramillete de verónicas, gustándose en la media. Suelto y huidizo de dos entradas, se las vieron después mal para banderillear, teniendo el tercero que sacarle las castañas del fuego al peón que pasaba en falso sin lograr dejar un palitroque varias ocasiones, llegando hasta tal punto su mansedumbre que una vez tocaron a matar, el toro barbeó tablas en busca de la puerta de chiqueros. Lo cambió Pinar de terrenos para iniciar la faena, y el público se metió en el trasteo, hasta que una vez llegó al tercio, el burel buscase tablas a toda costa, embistiendo con recorrido, nobleza y humillando por el derecho, pero que por muy tapado y puesta que se le dejase, se abría en busca del cobijo de tablas, y no fue solo querencia, sino rehuir de la pelea, pues tampoco en este terreno quiso tomarla dos veces seguidas. Pinar todo lo que traía de disposición lo tuvo de lucha con el morlaco, y al menos éste no sacó genio para defenderse del acoso, sino que se aplomó, sin obedecer a los toques, teniendo que hacerlo todo el torero en la suerte suprema, es decir poniendo en práctica el volapié, que para este tipo de reses se inventase. Lo cazó caído y trasero a la tercera.

Manso de solemnidad. Rajado.


Buen recibo capotero

El cuarto de la tarde fue masacrado en varas tras un gran desorden para fijarlo en el caballo que hacía puerta, cabeceó y se dejó pegar caído y trasero. Lo sacaron y volvió a entrar, apretando fijo sobre un pitón. En banderillas hizo hilo, reservón a los cites, cortando. Muy mal los banderilleros. En la brega, a su aire, sin humillar. Aunque no olvidemos que los clásicos pabloromeros eran de embestidas a media altura. En la muleta Lázaro fue un mar de dudas, desconfiazas e inseguridades, sin firmeza alguna, no llegó a probarlo ni someterlo, ni enseñar tan siquiera al público la aunque complicada y sin posibilidades, pero condición del toro en la muleta, macheteándolo y pasaportándolo.

Manso con genio.

Macheteó y pasaportó entre dudas


Cubanito, también fue recibido con palmas por su estampa. Tomo una vara a relance en la que metió riñones con fijeza, apretando, de la que salió pendiente del capote que lo citaba y dudando entre si seguir acometiendo a su enemigo de la cabalgadura o al estímulo que ofrecía el peón de brega. Es decir pendiente del peón pero sin querer perder de vista al que le había castigado. Eso para mí no es salir suelto, ni mucho menos. De largo fue dejado en suerte, pero se marchó hacia los capotes, algo en lo que influyó lo poco que lo provocó el jinete haciendo la suerte. Algo más cerrado acudió pronto a una segunda entrada en la que se dejó pegar con la cabeza fija en el peto, haciendo la peculiar salida que hizo en la primera, algo más suelto esta vez, pero no del todo, no suelto "al uso". Fue fijo y pronto ante los rehileteros, destacando Prestel. Noble y con trasmisión en la muleta, con recorrido. Pérez Mota tiró de él siempre ventajista, fuera de cacho y sin apreturas, escupiendo los muletazos siempre hacia afuera, quedando por debajo de un buena condición para la muleta, que además tenía la emoción necesaria para trasmitir a los tendidos venteños. Mató caído.

Buen toro.

Cubanito humillando en la muleta

Sortijero cerraba tarde y tomó tres varas, llendo a menos, pues cumplió en la primera, salió suelto de la segunda, mientras que además de hacer la misma salida, cabeceó para la tercera. Quedó agarrado al piso en banderillas, reservándose, cortando y haciendo hilo. En la muleta se defendió, con genio tardeando, aplomado. De nuevo Pinar mostró disposición, teniendo que ponerlo todo él para matar, logrando de nuevo cazarlo tras dos pinchazos. Pocas opciones, el peor lote para el más dispuesto.

Manso aplomado.

Dispuesto pero topó con el peor lote


Una vez resumida la interesante corrida, la conclusión es más positiva que negativa a tenor del estado en el que se ha llegado a ver en esta y otras plazas esta ganaderia, mereciendo por tanto que se cuente con ella para la próxima temporada, a poder ser fuera del ciclo de encastes, que debe seguir sirviendo para dar ilusión y oportunidad a ganaderías y encastes en peligro de desaparecer.

Rubén Sánchez
Fotos: Juan Pelegrín

viernes, 30 de mayo de 2014

Petardo de El Pilar. Pena por la espada de Talavante.

A Talavante ya le ha robado la espada una oreja cada una de sus tardes.

La vacada salmantina inició la mecha de su petardo desde la presentación, nada de recibo para estar en Madrid, pero además tuvo el denominador común de la mansedumbre y la falta de fuerzas, muy acusada en algunos de los lidiados. Tampoco decían nada en la muleta, muy desentendidos en general y sin entrega, junto a alguno rajado. Tan solo Fantasioso-97 marcó una línea distinta. Detallemos la lidia toro a toro del encierro charro:

Fantasioso y su mirada noble, en los corrales, donde me gustó por la mañana.

"Cuadró muy en la cara José Chacón, en un par de mucha exposición"
Abanto y suelto en los primeros compases, blandeando y desentendido hizo aparición Resistente, primero de la tarde. Salió suelto de su primer encuentro en varas, al igual que del segundo, en el que cumplió algo más pero se marchó muy desentendido de la pelea. Faltaban las fuerzas y el castigo fue mínimo. Llegó al segundo tercio haciendo hilo y apretando a los adentros. Cuadró muy en la cara José Chacón, en un par de mucha exposición. También dejó buenos capotazos en la brega Javier Ambel, en los que se vio una embestida tirando la cara alta por el derecho y humillada pero sin apenas viaje por el izquierdo. Sentado en el estribo inició faena Sebastián Castella, pero se le marchó muy suelto a la marcada querencia que había tomado, el burladero del 10. Le buscó el francés, y allí prosiguió sentado, rematando por bajo una vez se incorporó, saliendo acto seguido a los medios, con la muleta montada. Tras cambiar a la zocata se le desplomó, teniendo dos banderilleros que ayudar a incorporarse al burel. Una colada al natural le llevó a cambiar de pitón, insistente, logrando ligar una tanda a media altura, poniéndose después mas que insistente, pesado. Lo mató de buena estocada tras un metisaca en blando.

Sebastian Castella. Silencio tras aviso.

Manso, descastado y flojo. Silencio.

"a su paso por arrastre, recibiendo allí una vara trasera, buscando el costado izquierdo del equino, durmiéndose sobre un pitón tras apretar en los pechos..."

El segundo de la tarde también salió suelto de los vuelos en el recibo. Tampoco su matador, José María Manzanares, hizo mucho ademán en salir a recogerlo ganando terreno, pues quiso que se lo cerrasen para poder lucirse a pies juntos, aunque no le quedó otra que salir a buscarle, dada la abanta condición del astado, que se paró enseguida tras los lances. Al relance se encontró con el caballo titular, que iba camino de contraquerencia a su paso por arrastre, recibiendo allí una vara trasera, buscando el costado izquierdo del equino, durmiéndose sobre un pitón tras apretar en los pechos del jaco. Sin pegarle, defendió el flanco izquierdo el jinete tapándole salida, costando sacarlo. Pero costándole no a su matador, sino al director de lidia. Manzanares no entra en Madrid ni a martillazos con su toreo de muleta, pero también le costará si descuida hasta ese punto la lidia de sus toros. En contraquerencia se arrancó con prontitud, pero apenas si se le señaló. Se lo llevó a los medios Talavante para quitar a la verónica, pudiendo ejecutar un solo lance por lo huidizo y desentendido del morlaco, que blandeó en el remate. Este marcó su querencia en sol, en las tablas del 5, reservándose y haciendo hilo. Rafael Rosa anduvo apurado con los palos, no resolviendo al sesgo o de dentro a fuera en vez de tener que cuartear en tan poco espacio. Curro Javier bien en la brega.
Inicio en los medios el trasteo, con dos series a derechas, siempre desde fuera, hacia fuera y muy separado, encadenando los muletazos, es decir, sin llegar a rematarlos para enganchar el siguiente. Con la izquierda más despegado si cabe, regresando al pitón derecho, en una tanda muy recriminada en una fuerte protesta. Tras rubricarla, buscó el bicho los chiqueros, y el matador fue detrás de él, pero no quiso saber nada de la pelea ni en aquellos terrenos, marchándose. Estocada baja.

Manzanares: Silencio

Manso, descastado y rajado. Silencio.

Buena media de remate, con el capote partío


Se protestó de salida el corrido en tercer lugar, un toro cinqueño al que faltaba cabeza, y que rajó el capote a Talavante en los lances ligados que hilvanó de recibo, ante la embestida más repetidora del toro salmantino. Blandito ya de salida, salió suelto tras tirar arriba la cara en el peto, sin apenas ser castigado. Apenas se señaló en la segunda y aún así la flojedad encendió la protesta, que fue bastante fuerte pero no atendida. Aquerenciado a tablas y parado se mostró ante los de plata, aunque con fijeza. Lo saco a los medios para iniciar faena, pero desentendido y sin entrega, siempre a media altura y tirando la cara alta al final del muletazo, hizo abreviar al extremeño, que metió la mano con habilidad en vista de lo poco que ayudaba el burel, dejando el estoque desprendido y trasero.

Talavante: Silencio.

Manso, inválido y sin entrega.

Javier Ambel pareando al cuarto


Potrico, lidiado en cuatro lugar, repitió a los lances de recibo, encontrándose suelto con el caballo de picar a su paso por el 10, donde tomó el primer puyazo, trasero y caído, sin apenas pegarle pese a taparle la salida. Repuchó y cabeceó el burel, que salió suelto y desentendido tras cabecear en la vara trasera que tomó en terreno opuesto a chiqueros, también blandeando al salir del peto. Desentendido, reservón, a media altura y tirando alto la cara ante los banderilleros, aunque algo de fijeza también mostrase. Algo más de entrega iban tomando sus embestidas al irse metiendo en la pañosa en el centro del platillo, defendiéndose sin embargo por el izquierdo. Acortó distancias con la diestra, pitón por el que terminó humillando y con algo de recorrido, pero sin decir nada. Muy pesado de nuevo en alargar el trasteo, pinchándolo curiosamente en la suerte natural, además muy fuera de rayas, queriéndole dar sin ser el caso, muerte de bravo. Mató tendido en lo alto y le tocó correr, pues perdió su defensa, la muleta.

Castella: Silencio tras aviso.

Manso, soso y noble. Fue a más en codicia y entrega, pero sin trasmitir.

Doblando una pezuña en este derechazo, muy escaso de fuerzas el quinto.

Suelto de los capotazos de recibo se marchaba el quinto, protestado de salida por su escasez de pitones, y lo sospechoso de ello, se fijó enseguida, blandeando desde primera hora, costando arrimarlo a jurisdicción de contraquerencia para que tomase la primera vara. Un traserazo fuerte y en el que apretó con riñones y fijeza al serle tapada la salida, saliendo con las fuerzas bajo mínimos, tocándole al alicantino hacer lidia paliativa, no señalándole ni con los cortes de la puya en el segundo encuentro con la montura de J.A.Barroso. No obedeció a los capotes al hacer hilo tras los peones. Bien Rafael Rosa en la brega. Tras iniciar por bajo se lo sacó a las afueras, teniendo que perder pasos y vaciarlos por arriba al querer torear al natural una embestida muy descompuesta y gazapona. Suavona por el derecho, bobalicona y siempre a media altura, sin poderle obligar, llegando a pasarse de faena, hasta que marchó a por la de verdad tras protestarle por el izquierdo viniéndosele al pecho. Como a su compañero, le tocó correr tras el pinchazo, pero más que por perder la tela, esta vez por soltarla al dar el toque fuerte abajo. Agarró después, tras pinchar de nuevo, media en buen sitio.

Manzanares: Silencio.

Manso, inválido y bobalicón.

La plaza sabía de las posibilidades del toro, y la ovación fue cerrada y agradecida en el brindis.

Humillaba en los lances de recibo el toro que mejor hecho estaba del desigual encierro, unos lances buenos de Talavante, que lo recibió muy dispuesto. Queriendo atender y cuidar la lidia, algo que mejora con respecto a muchas de sus actuaciones pasadas, tuvo un ejemplar que salia muy suelto y que hacía hilo, pero fue precioso el remate a una mano con que quiso dejarlo en suerte la primera de las varas. Cayó trasera. En ella cabeceó y lanzó gañafones fuertes, antes de que el extremeño hiciese un buen quite a la verónica. También quiso dejarlo en suerte a media distancia y con un remate, pero le hizo hilo y quedó más cerca de la raya, entrando a que apenas le señalasen, en la que de nuevo cabeceó. Javier Ambel puso un buen par por lesión de Valentín Luján, a un toro que habia llegado a banderillas con prontitud, alegría y fijeza en las embestidas, bien conducidas en la brega por Juan José Trujillo. Con la diestra inició la faena, algo trastabillado en tablas del 7. Pero lo bueno estaba por llegar, y en los medios, ligó una buena serie de derechazos, rematados por bajo, haciéndose presente la flojedad del morlaco. Quiso mostrar, lucir su buena mano izquierda, pero el pitón era el derecho, y pese a no ser mala la serie, salia a media altura del muletazo y sin mucho viaje, diciendo menos. Muy templada y limpia la que siguió, por el lado derecho, toreando con verticalidad y mucho ajuste, dando los frentes en el cite. Bajó un poco la intensidad al volver a la zocata, rematando por el lado derecho una faena justa y medida, enfrontilado de principio a fin para sacar los muletazos. Unos adornos y a por la espada. Pena de espada, pues ya le quitó una oreja en su primera tarde, la de Montalvo, y hoy otra con fuerza, y es que el pacense se está quedando fuera de muchas de las ferias a raíz de ser apoderado de forma independiente, y de lo que está apretando a sus compañeros compitiendo directamente con ellos en los carteles. Y sabe que tiene que pasar algo por cojones este San Isidro. Por suerte, le veremos igual o más dispuesto en Beneficencia, y con el alto voltaje de Fandiño y Juli, que tampoco se dejan ganar la pelea. Estocada tendida y caída tras dos pinchazos, el primero, en lo alto.

"con prontitud, alegría y fijeza en las embestidas, bien conducidas en la brega por Juan José Trujillo."

Mano baja en el derechazo.


Talavante: Ovación tras aviso.

Manso, noble y con calidad para la muleta. Justo de fuerzas.

Rubén Sánchez.
Fotos: Juan Pelegrín

jueves, 29 de mayo de 2014

Tomillero puso la casta. Tarde con matices en la de Ibán.


Tomillero-26


Decimonovena de abono. Corrida de toros, 6 toros de Baltasar Ibán: 

nº 23Camarito, cuatreño: Manso en varas, fijo y exigente en la muleta. Palmas. 
nº 26 Tomillero, cinqueñoEncastado, fiero y complicado. Silencio. Ovación. 
nº 78 Arbolario, cinqueño: Manso, noble y a menos. Silencio. 
nº 29 Costurito I, cinqueño: Manso, descastado y a menos. Pitos. 
 34 Mejicano, cuatreño: Manso, descastado y flojo. Silencio. 
nº 53 Costurito II, cinqueño: Manso, soso y a menos. Silencio. 

  • Fernando Robleño (Blanco y oro con cabos negros): Estocada en lo alto tras dos pinchazos. (Silencio). Media estocada algo caída. Mal con el verduguillo. (Silencio tras aviso). 
  • Luis Bolívar (Sangre de toro y oro): Casi media tendida. Descabella con tal de no matarlo con el estoque (Silencio). Media caída y tendida. (Silencio). 
  • Ruben Pinar (Verde hoja y oro)Media estocada algo tendida. (Silencio)Buena estocada (Silencio). 
  
Presidencia: D. Justo Polo Ramosque cambió con gran primura a banderillas, sin dejarnos ver toros con gran prontitud y fijeza el tercio de varas. Por no hablar de el segundo de la tarde, que se quedó crudo, pues apenas si le entraron las cuerdas en la segunda vara, y que pese a la petición de cambio de los matadores, debió exigir un poco más de generosidad para con el ganadero y los aficionados.  Casi tres cuartos de entrada en tarde fresca y lluviosa.


El serio y largo Camarito. También cayó buen chaparrón por la mañana.


La divisa madrileña ha presentado una corrida igualada y de presentación impecable, seriedad por delante, largos y con cuello, sin excesivo volumen, pero con gran trapío. Ese trapío que tiene cada encaste dentro de su morfología, una corrida entipada. Toro estrecho de sienes, algo agalgado y sin redondear, con aristas, pero musculado. El toro de Ibán. Una presencia que no dudó en ovacionar el público, pues tres de ellos así fueron recibidos, tocándoles las palmas en esa vuelta de reconocimiento del recinto en que se encuentran que dan las reses según salen. El sexto, más que despertar una ovación, lo que causó fue impresión, y como tal se escuchó en el coso. Además vino con reatas escogidas para la ocasión, tal como varios de los nombres mostraban. Nada más se puede exigir a un ganadero, que haciendo así las cosas pone todo de su parte para que cuaje un buen guiso. Pero ya saben aquello de Dios dispone...Y efectivamente tan laureado no pudo ser su comportamiento, aunque en ello juegan muchos detalles, que analizaremos mejor toro a toro. 

Buen recibo capotero de Robleño

Camarito abrió plaza, reponía y metía la cara en los vuelos del capote de Fernando Robleño, que dejó aquí lo mejor de su actuación, un ramillete de verónicas muy ligadas por lo repetidor del morlaco, rematadas con una buena media. Bien quedó en suerte para entrar al caballo, y aunque algo caído, era puyazo delantero. Arreón saliendo sueltecillo al cite del lidiador. Prontitud y fijeza para tomar un buen puyazo segundo, en el que hizo sonar el estribo. Suelto salió de nuevo al ver que lo citaba un capote. No tuvo demasiado celo en quedarse a empujar, ni tan siquiera a puntear o cornear el peto o el estribo. Por verónicas quitó Bolívar, pero a resaltar solo el remate de la media. En banderillas se dolió, mantuvo su fijeza y prontitud, enseñando un buen pitón derecho la buena brega de Ángel Otero. A la muleta montada en la mano diestra acudió pronto y al trote desde tablas a los medios, la faena se centró en el pitón derecho, pero pronto Robleño fue acortando distancias, sin lograr ligarlos con ajuste. El bicho, que también humilló por el lado izquierdo, aunque con un viaje más corto, era exigente, y no terminó de entregarse, buscando finalmente los adentros. El diestro sin estar mal, aseado, pudo estar mejor y sacar algo más de este toro, tuvo las series contadas, no pudo esperar tanto a querer poderle y torear con dominio. Preocupante, por cierto, lo poco y mal que ha visto la muerte a sus toros este San Isidro. 

Rabo erizado en el chocazo contra la cabalgadura


Luis Bolívar anduvo bien recibiendo a Tomillero, que humillando y reponiendo, tobillero cúal de albaserrada se tratase, supo darle sitio y torear por delante, ganándole siempre terreno y sacándolo hacia afuera, tratando de alargar sus embestidas. De media distancia, abierto para ser la primera, se arrancó pronto a la montura, donde se le señaló muy caído y trasero por parte de Luis Miguel Leiro, pero rectificando a buen sitio, donde administró un puyazo fuerte, con el toro muy fijo bajo el peto, encelado y apretando. De largo se vino a la segunda a poco que vio levantar la vara al piquero. Tampoco agarró el puyazo, y apenas si le señaló tras rectificar. Cumplió con la cara abajo aunque enseguida lo sacaron, sin mostrar el celo del anterior encuentro, del que costó sacarlo. Algo crudo quedaba el astado, pero el matador pidió paso a banderillas, y desde el palco no hubo impedimento alguno, por lo que vimos sus complicaciones, lo arriba que tiraba los derrotes y la que pasaron para cuartearlo los de plata. Al igual que su hermano anterior, también se dolió. Llegó a la muleta siendo un toro con muchas teclas, tirando gañafones con fiereza. El colombiano tuvo que tragar lo suyo para poder ligar sin que se la enganchase una tanda con la diestra, y que junto al molesto y peligroso viento, unido a la casta, llegó y trasmitió a los tendidos. Al coger la zocata el viento le descubría más, y el toro enganchó más la muleta, llegando a librarse de un envite al ser desarmado tras quedarse a merced a causa de una ráfaga. El toro no quiso nada con las tablas, siempre pidió los medios, y fue muy expresivo en los derrotes por arriba con que se defendió en la última tanda a derechas, que erróneamente se desarrolló perpendicular a tablas, y no en paralelo como quizá hubiese protestado algo menos. No llegó a romper el castañito Tomillero, tampoco le vinieron bien los acortes de distancia ni los terrenos del tercio. Un toro poderoso y duro, para haberlo visto en los medios, algo imposible con el vendabal que soplaba. 

Tomillero de largo en la segunda entrada.
Arbolario a media altura entre el diluvio


Arbolario tenía por nombre el tercero, un cinqueño que salió suelto de los lances de salida, desentendido y punteando en los vuelos. En su huida se encontró con el que guardaba la puerta, y se enceló con él tras repucharse. Bien le buscó las vueltas el jinete, no dejandole via libre en vista de ausencia de lidiadores pie a tierra en jurisdicción, lo cual indicaba que podía valer allí en aquellos terrenos el puyazo, sin gran afán de lucirlo frente a chiqueros, en vista de su fría salida. Un puyazo fuerte en el que apretó con la cara alta, y del que salió suelto. Le costó efectivamente, entrar en la contraquerencia, saliendo suelto tras apenas puntear el peto. Tan suelto y distraido como se comportó ante los rehileteros, que una vez tocaron a matar, lo cerraron en el 5. Caía una tromba de agua con fuerza, y Rubén Pinar dejó un buen inicio por bajo, continuando después con la zurda, lado por el que embestía a media altura. Por el derecho embestía con nobleza, pero sin llegar a humillar, quedándose algo corto, pero repitiendo muy fijo en la muleta. Una muleta, la del albaceteño que siempre citó oblicua y desde la pala del pitón que embiste, y que al perder pasos, se quedaba aún más descolocada, no llegando a sacar el de Tobarra lo que pudo tener por ese pitón, sin ser gran cosa. 


Ángel Otero volvió a desmonterarse


Tardó en salir por la manga del chiquero el que hacía cuarto, un toro que se paró enseguida tras el recibo. Apretó y romaneó en la primera vara, recibiendo un buen puyazo de Alfonso Doblado. Un romaneo insistente y poderoso, que llegó a dar con la montura en tierra tras tumbarla a base de recargar -pese a la buena doma del jaco, que echaba su peso al costado derecho-, como si de una hoja de papel se tratase. Bien en esta ocasión los lidiadores y el matador sacando al toro del caballo, ese capote tan a tiempo que pudo salvar de un percance al de oro, pues quedó atrapado comprimida la mona entre el albero y el peto. Desde los medios se arrancó a la segunda entrada, en un tercio de varas emotivo, echó por delante el palo, haciendo buena puntería, pero rebotó al no deslizar la vara entre la rigidez de sus dedos. Salió suelto y estaban ya sonando los clarines. Otro que se quedó sin ver, tapado por parte de su matador. Alegre y cortando terreno se arrancó hacia los banderilleros, saludando Ángel Otero una ovación, más por los fundamental, la ejecución, que por colocación de los palos, algo menos reunidos y en lo alto que la tarde anterior. Mostró una embestida humilladora y pronta por el derecho, con alegría. Sentado en el estribo, bajo el tendido 7, inició Robleño el trasteo, continuando en el tercio por el derecho, acortando pronto de nuevo el espacio entre el toro y él. Tampoco quiso nada este Costurito I con los tableros, prefiriendo las afueras. Pero el espada se empeñó en darle los adentros, parándosele y viniéndose a menos enseguida, abreviando en acercarse a por la de acero. Un toro que pidió otro planteamiento y otro terreno y que escondió el de luces también en la muleta. 


Alcón citando de frente al quinto


Bolívar volvió a dejar buena nota de su conocimiento y buena forma para salirse hacia las afueras y ganar terreno dando sitio al segundo de su lote, que también repuso con codicia sobre las manos, especialmente por el pitón izquierdo en los primeros compases. Ismael Alcón realizó la suerte con los pechos del caballo, citando y señalando en buen sitio los dos puyazos. Únicamente señalando, pues las fuerzas estaban muy justas. Salió suelto de ambos encuentros, y eso fue lo que le ayudó a llegar sin gran síntoma de flojedad a banderillas, -el no haberse empleado en el peto-. Pero fue en el segundo tercio, en cuanto quiso humillar por el izquierdo al capote que bregaba, cuando perdió varias veces los aplomos, tardando en incorporarse, lo que dio señas de su falta de casta, quedándose más reservón a los cites, tardeando y pensándoselo mucho. Gustavo Adolfo García destacó en un buen par de banderillas, y tras cerrar tercio inició faena el colombiano saliendo a los medios, pero ante una embestida suavona y parada, tan floja que no decía nada, aplomada y venida a menos, optó por despenarlo sin darse coba. 


Buenos lances de recibo del colombiano en sus dos toros.




Mató Pinar por arriba al sexto.


Cerraba el festejo Costurito II, que arreó con pies de salida, y ante el que Rubén Pinar dejo constancia de su buena agilidad tomando el olivo, pues más que tratar de emular a su compañero Bolívar, optó por soltar telas y brincar la barrera. Cumplió en las dos varas el precioso castañito, acudiendo de media distancia la segunda, por supuesto sin poder ver una tercera, y por si acaso se veía su pelea, fue sacado nada más llegar al peto en ambas entradas. No fuese a ser que el público se fuese a poner de parte del(os) toro(s). No se puso la plaza a favor del toro que le escondieron, pero tampoco del quite amontonado que el de Tobarra realizó por chicuelinas. El quite providencial de la tarde estaba por llegar, y es que Bolívar metió muy oportuno en el instante la punta de su capote, librando a Paco Cervantes, -que lidiaba-, de ser cogido tras tropezar en la cara del toro. Raúl Adrada, de la cuadrilla de Luis Bolívar, banderilleó tras la lesión de Alberto Martínez, que tuvo que pasar a la enfermería. Reservón y tardo este 53 en garapullos. Desentendido y soso para la muleta, saliendo con la cara a media altura, por encima del estaquillador. No le puso Pinar la sal que le faltaba, tampoco era sencillo. Al menos, lo mató de una buena estocada, en lo alto, y de las que cercioran de su buena colocación con fulminante efecto. 


Guastavo Adolfo García cuadrando en la cara


Tarde de Ibanes con muchos matices e interés, pero a la que faltaron tanto finales, como generosidad por parte de una terna que trató de evitar que hubiese posicionamiento en favor de los astados, pero que poco hicieron por lograr que el público estuviese con ellos, aún habiendo escondido varios toros. Una corrida de la que, cosas de la suerte y de los sorteos, estaríamos hablando de otra manera de haber echado por delante los tres últimos tras recoger los papelillos las cuadrillas por la mañana, pues; cuánto marca el ir a más, si se hubiesen lidiado el primero y segundo, en cuarto y quinto lugar. La cosa cambia. Ese ir a más que les faltó a los ibanes pero que pudo hacerlo el orden de la lidia. Cosas de la suerte. También el viento y el agua, pero detalles y circunstancias que dieron con el festejo que fue. La realidad frente a "lo que pudo ser", por ejemplo, en tiempos de éxitos ganaderos, cuando hace más de un siglo, eran ellos quienes decidían sin contar con más suerte que la de sus conocimientos, el orden de lidia de sus toros. Hoy, pese a todo el poder o sombras de despacho, afortunadamente, -unas veces para bien, otras para mal-, la justicia o la equitatividad , evitando supremacías y abusos, está entre dos sombreros. En manos del azar. 

Rubén Sánchez.
Fotos: Juan Pelegrín.