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lunes, 30 de marzo de 2015

Gesto sin aldabonazo


Tarde de gran expectación, aficionados venidos de toda España y Francia, finalmente se logró colgar el No hay billetes, un gesto sin precedentes, vaya por delante mi agradecimiento por que el ambiente que hemos vivido y las cosas que se han visto en la plaza hayan podido ocurrir. Si bien todo es mejorable, hemos podido ver a un Fandiño que ha matado con dignidad, es decir, sin estar por debajo de ningún toro, pero sin la variedad y sobre todo esa ambición que le hubiese hecho embestir a él cuando el toro lo hacía a medias. Quizá la presión por autoexigirse, el guión mental previo y demás planificación sin aún conocer las condiciones de cada toro, sobrecargaron al de Orduña, que pese a estar ante un público deseoso de toros, de verle, y de que pasasen cosas, muy receptivo, llegó a perder el ánimo al ver que la tarde avanzaba y se esfumaba sin algo gordo, e incluso a perder los papeles, completamente desbordado en el final del festejo. Vayamos mejor toro por toro:



Abrió plaza Medallito II que fue recibido con una ovación que llegó incluso a hacerle girarse, pues el toro miró hacia chiqueros nada más salir ante el ruido, a su paso el público tributó aplausos a su bella estampa desde los tendidos que iba recorriendo. Mostró el animal sosería en el recibo capotero y una alarmante falta de fuerza. Se confirmó su flojedad en el tercio de varas, pues metió el animal la cabeza y parte del cuello bajo la cabalgadura y no fue capaz apenas de desplazarla, cuando en otras condiciones, un toro con algo de poder, tumba el caballo, y un toro con poder se lo habría echado sobre los lomos. Pese a que ambas varas fueron meter cuerdas y sacar inmediatamente, no se empleó y pese a los extremos cuidados, perdió las manos al salir del peto. La afición, ilusionada y con ganas, protestó muy timidamente, como lo hizo toda la tarde hasta practicamente el quinto, respetando muchísimo y apoyando al ganado y al espada. Quitó garboso Fandiño por navarras, mientras el cárdeno acudía al paso con mucha sosería, perdiendo de nuevo los aplomos delanteros. En banderillas, pese a estar muy agarrado al piso, al menos fue pronto en la buena brega de Jarocho. Inició faena por alto, cogiendo enseguida la diestra entre las dos rayas de picar, la prontitud del burel no escondía su sosería, llena de bondad y embestidas despaciosas. La tercera tanda llegó a los tendidos, por templada y ajustada en redondo. Acortó distancias y como buen pablorromero, fue cambiante y pasó a defenderse en la acometida, rebrincándose. Se puso al natural, echando la pata alante, pero sin decir nada por la falta de motor. Se salió de la suerte en un primer pinchazo y fue más derecho para dejar una estocada atravesada que hizo guardia. Fue silenciado tras descabellar.

Flojo, noble y soso. A menos.



En segundo lugar salia Azafato, un albaserrada de Adolfo Martín al que cuajo Fandiño un buen recibo capotero a la verónica, aguantando los saltos inciales de un toro que no se volvía sobre las manos como es típico de su encaste, sino que repetía tras desplazarse recorrer algo de terreno, tiempos que no aprovechó el de Orduña para dar el paso hacia delante y ganar terreno hacia los medios. Remató con una buena media y con los picadores en el ruedo se dispuso a ponerlo en suerte con chicuelinas al paso, rematadas con un recorte garboso. Puyazo caído, aunque delantero, a la segunda vara acudió al paso, pues quedó el toro muy gazapón, se le señaló delantero pero no se le pegó, no iba sobrado el toro de poder, ni hizo alarde de gran bravura, pero tampoco manseó. Miguel Martín bregó con eficacia y alargando el viaje a un toro que medía cada movimiento y tanto Pedro Lara como Jesús Arruga cuadraron en la cara en tres buenos pares. Se dispuso Iván a brindar y tras tirar la montera en la boca de riego se dispuso a torear con la diestra, ligando una tanda que hizo crujir la plaza, ajustados limpios y con suavidad, dejando algunos sueltos ya en las dos siguientes tandas, aunque sin poderle someter todo lo deseado, pues pese a la gran nobleza y humillación del morlaco, las fuerzas eran las justas. Por el izquierdo se quedaba más corto, llegando a desarmarle, pero con tanta nobleza que dio sensación de docilidad ver como el propio diestro a cuerpo limpio le quitaba sin apuro alguno la muleta que tenía colgada de una de las velas. Tuvo que tragarle miradas y algún parón en los despaciosos remates, con valor, empeñándose después en alargar el trasteo, que culminó con un pinchazo hondo y trasero, saliéndose de la suerte. Descabelló.

Noble y humillador, aunque justo de fuerzas.



Un precioso y bajito toro melocotón apareció por tercero. Primillo decía la tablilla. Salió muy frío, suelto de los capotazos, de huida, reservándose. Fandiño le dejo llegar muy cruzado a la jurisdicción de su capote al hilo de tablas, teniendo que despedirlo mas que enseñándole a embestir, y no salió a las afueras a intentar fijarlo y recogerlo. Esquivel le arreó una vara muy fuerte recargando y tapándole la salida en terrenos del 3, pues no cortó Alberto Zayas su acometida hacia el caballo que guardaba puerta. El astado mostró su poder, pues apretaba con la salida tapada, y también confirmó su mansedumbre al salir suelto en terreno de querencia. Lo mismo hizo al ser puesto en suerte frente a chiqueros, dónde M. J. Bernal le pegó fuerte mientras apretaba antes de que le abriese salida con el ramal. Midió en la brega, tardeando, gazapeando y sin emplearse, reservando sus fuerzas, aún así le colaron tres buenos pares Curro Robles y Alberto Zayas. Centró el de Orduña su faena en el pitón izquierdo , por que cabeceaba rebrincado, poniéndole los pitones en la barbilla, logrando algún buen natural suelto. Por el derecho además de defenderse, busca y acomete aprovechando cuando el torero quedaba descubierto. Un peligro que por lo reservón, no estaba llegando a los tendidos en proporción a lo que tenía. Hizo bien en lidiarlo sobre las piernas, aunque quizá no todos los allí presentes quedaron convencidos de que no había más que sacar. Saliéndose de la suerte dejo una estocada arriba, que por ponerle un pero, se fue dos dedos trasera. Buena estocada.

Manso con poder, encastado y con sentido.



Sin pies, midiendo y reconociendo terreno salió Curioso I, de Escolar Gil, buscando el frescor de la arena amontonada en el burladero del 1, rascándose la testuz tras hacer varias astillas. De nuevo muy al hilo de tablas saludó Iván con un buen ramillete de verónicas, ante una embestida muy fija y con prontitud, pero sin ganar terreno. Muchos riñones apretando en la primera vara, empotrando la cabalgadura de Israel de Pedro contra los tableros en una vara fuerte. Desde los medios el toro busca capotes, pues el propio animal se desconcertó entre tanto murmullo estruendoso que produjo el colocarlo tan de largo. Pero tras colocarlo de nuevo Fandiño, dejándolo con una larga en el mismo sitio, el buen hacer a caballo del jinete provocó la acometida, y que el público lo celebrase en pie. Se fue trasero el puyazo, cumplió y salió suelto. Ovación para el varilarguero tras un quite por ajustadas chicuelinas en terreno de los medios, rematados con buena media. Entre el revuelo, un espontáneo se tiraba con su muleta, pero buscó más los medios que pegar un muletazo y fue expulsado por los banderilleros. Tres señores pares de banderillas por parte de Jarocho y Víctor Martínez fueron coronados por la exquisita brega de Javier Ambel, que con un toro que mostró fijeza y prontitud, hicieron que la plaza los ovacionase para que se desmonterasen y saludar. Inició muy en tablas del 7, cuando el toro había estado respondiendo bien en las afueras, salió a las rayas, pero abusó del toque brusco, seco. Y la embestida que hasta el momento tenía el toro en la brega se agrió por completo, buscando quedándose corto y a media altura, por o que tuvo recurrir a sacar uno a uno los muletazos por el izquierdo, logrando alguno notable, tragándole y aguantando mucho al toro. Tras comenzar a tirar hachazos y frenarse buscando, dejo media estocada, algo tendida pero en lo alto, tirándose derecho al encuentro, llevándose un golpetazo en la cara. Descabella.


Encastado, pronto y fijo. Espectacular en varas y con complicaciones en la muleta.

Fue el primer momento de la tarde en que parte del público se puso de parte del toro y se escucharon algunos pitos al espada.



El de Victorino, algo fuera del tipo de la casa habitual, salió midiendo con pocos pies, barbeando con nervío, pero tras apretar con cojones empotrando contra tablas en una vara fuerte, derribó. Siendo puesto a distancia, acudiendo pronto a cumplir en una vara trasera y caída. Humillaba y se desplazaba en los capotazos del lidiador por ambos pitones, haciendo un surco. Era el toro para cortarle las orejas, pero ahí la suerte no estuvo y tuvo que ser debidamente devuelto, pues arrastraba un cuarto trasero, y pese a aguantar por si se tratase de un calambre, la lesión fue mayor y no llegaba a apoyar. Una gran decepción. También debió serlo para Fandiño, que si no tiró la toalla en ese momento, al menos se desanimó al ver a la parada de bueyes llevarse la que posiblemente hubiese sido guinda en el pastel.



Salió en su lugar un sobrero de nombre Malagueño, de Adolfo Martín, que midió y apretó a los adentros en los lances de capa, teniendo que sacarlo a los medios, algo que el diestro hizo amontonado, algo aturullado sacudiendo las telas entre los enganchones, sin dominio. El burel si se comportó en la línea, volviéndose apoyándose en los delanteros. Tomó con prontitud la primera vara, apretando sobre un pitón a un puyazo en buen sitio, bien cogido. Desde los medios tomó la segunda, fijo y con prontitud y pese a señalar trasero, rectificó sin antes meter cuerdas Rafael Agudo. De nuevo destacados en la lidia los de plata al igual que con los rehiletes, con un toro que mostró más recorrido por el derecho, venciéndose por el izquierdo y que hizo hilo llegando a tablas. Pese a estas condiciones inició faena en el tercio al natural, por el que el toro se le quedó muy corto, venciéndose hacia el torero. Probó el derecho pero no se acopló, y el toro, que no humillaba, también se le empezó a quedar debajo. También hay que decir que en este punto de la corrida, no se vio al torero ni acertado en las decisiones ni tirando de la embestida con el vuelo de la muleta. Dos pinchazos, uno de ellos perdiendo la muleta, pasaportando con estocada tendida.

Fijo y pronto, se defendió llendo a menos.


Cerró la tarde tras unas tímidas palmas de aliento Bonito, de Palha, con muchos pies. No gustó a parte del público su persentación, no ya por lo alto o montado, sino por lo estrecho de culata o la justeza de pitones. Fandiño tiró su último cartucho arrodillándose para pegarle una larga cambiada en tablas, recibiendo después con varios lances de capa que pararon al astado, tan cambiante que tras varios brincos pegó un arreón recorriendo el anillo al galope, desarmando al de Orduña, ya con nulas esperanzas de que pasase algo en su tarde. En varas recibió un duro castigo, en buen sitio, en lo alto para la primera de las tres señoras varas que tomó, en las que metió riñones con poder y la cara fija en el peto. Las dos siguientes entradas fue el toro lucido a la distancia, pues su fijeza y prontitud ante el caballo era cuánto menos espectacular. Cumplió en ambas, pegando un chocazo muy fuerte, llegando en la segunda a perder Esquivel la vara, mientras que en la tercera aseguró agarrándose caído y recargando en el puyazo, mientras apretaba con fijeza el astado. Cuadró Alberto Zayas un buen par en la cara. Comenzó el trasteo pasándolo por bajo, y enseguida buscó el toro amparo de tablas, defendiéndose en este terreno. Fandiño se vio superado por la situación y hacía ya tiempo que no veía ya posibilidad alguna a su tarde, por lo que no se dignó a justificarse y mostrar el toro a una gran cantidad de público que no lo tiene definido en banderillas, pese a sus arreones brincando y sin humillar, debió al menos tratar de cambiarlo de terrenos y someterle, poderle y descolgarle. Y no la espantá de artista no queriendo ni verlo, para luego tener que cuadrarse en largo, dejando que el toro arranque para con habilidad tras salir de la suerte tratar de meter la mano por no haber preparado al toro para matarlo, pegando un pinchazo seguido de pinchazo hondo y varios descabellos, entre la bronca del público y las almohadillas.

Manso encastado, con poder y cambiante.



La papeleta era grande, la apuesta podía hacerle encumbrarse, pero también podía pasar lo ocurrido o peor, por ello es de admirar que sin necesidad se planteen tardes así, para el aficionado, que como se ha visto se ha movilizado. Llenar la plaza ya ha sido un aldabonazo, pero se necesitaba algo más. Como todas las apuestas que dan opción de ganar mucho, ahora también espera San Isidro, y Madrid medirá con exigencia sus actuaciones. Si bien no ha sido un petardo sonoro, si se han echado en falta muchas cosas, como su pureza en la suerte suprema, esa firmeza en ir para delante en cada paso, la suavidad en el toque y muletazo tratándose de varios toros que no admiten el toque brusco...es de reconocer, pese a todo, que no ha estado por debajo de ningún toro, y que estar dignamente no es nada fácil, exceptuando el esperpento del sexto. Pero hace falta algo más.

Rubén Sánchez

lunes, 22 de septiembre de 2014

Ganadería recuperable. Cubanito, Cristalero II y más notas positivas (Las Ventas, 21/9/14)

El único con encornadura clásica de los últimos años. Eran algo más recogidos de puntas.
Pero su hocico, más alargado que chato, su lomo, menos recto de lo habitual,
y su culata, almendrada y con la penca en alto, recuerdan poco al clásico pabloromero
Corrida con matices y sin ser completa en conjunto de Partido de Resina. Su última gran corrida en Madrid, encastada y poderosa, la lidió allá por 2010 (Notable recuperación). Aquella tarde tomaron 15 varas, hoy las mismas entradas valieron por 14 varas en regla, excesivas varias en castigo igual que en el recordado festejo. Cuatro años después  de aquella y con el fracaso lidiado en San Isidro 2011 y algún novillo para concurso entre medias, regresaron los toros guapos. Si hay que sacar matices en positivo, el primero y principal es que la falta de fuerzas propia de los problemas sanitarios o de alimentación siguen camino de desaparecer en la vacada. Después podremos hablar de mansedumbre, bravura, cambiantes...y todos y cada uno de los comportamientos que los pablo-romeros desarrollaron en su lidia, pero ese problema es de selección, y con tiempo pueden llevarse a cabo soluciones. Pero si los animales adolecen de falta de casta, fuerzas y claudican durante la lidia por parásitos, correctores no adecuados o endemismos propios de la consanguinidad, no hay nada más de que hablar. Por tanto el primer matiz positivo y muy importante es este, que cuatro años después siguen sin doblar una mano a pesar de recibir castigo sin piedad en varas, que esa es otra.


Matiz positivo o negativo según se mire, es la comparación de aquella corrida de 2010, todos ellos con la lámina clásica de la casa, y no me refiero ni mucho menos a las capas, pues negros entrepelados también hubo uno aquel año, y han sido habituales en la casa a lo largo de la historia incluso en igualdad o superioridad con el cárdeno, sino a ese toro hondo, cilíndrico, largo, con poco cuello, lomo recto, hondo de pecho, corto de manos, con alzada a la cruz por su hondura y lo redondeado del volumen que le daba el remate, ancho de sienes, acodados de pitones, algo capachos y con el hocico chato...con la presentada esta tarde. Y es que los de hoy han compartido con aquellos practicamente todos alguna característica, pero no todas. La mirada sigue siendo achinada, eso sí. Pero la hondura y lo cilíndrico, el volumen, era más bien hoy un perfil aleonado, con mayor desarrollo de la parte delantera, las culatas, más almendradas y menos redondeadas, y algo caídas, culopollos. La longitud también se ha reducido. Las manos, algo más zancudas. El remate, más acumulado en las panzas que en los riñones. Las encornaduras, ancho de sien en uno de los ejemplares, en el resto hemos encontrado varios estrechos de sienes, uno de ellos tocado arriba recogiendo las puntas y otro algo cornipaso, y los hocicos siguen siendo algo achatados, pero más alargados, digamos que entre chatos y de rata. Para muestra comparemos fotos:

Algunas fotos de la estampa que lució la corrida de 2010
En los corrales / En la plaza

Lomo recto, largo y corto de manos.

Acodado de pitones, engatillado. Hocico chato y achinado. Redondeado de culata.

Hondo de pechos, corto de manos, cilíndrico y con volumen.

Fino de cabos, cabeza pequeña y mucho volumen. ¡Qué estampa!

Ancho de sientes, rematado de culata, chorreado.


Acapachado, badanudo, muy hondo.


Comparemos con las fotos de la corrida de hoy: Corrales / Plaza

Zancudo de manos, culata almendrada, mayor desarrollo de la parte delantera.

Hocico más chato que alargado, también algo aleonado, menos longitud.
Panzudo, escurrido de riñones y culopollo. Menos cilíndrico en volumen, mantiene el lomo recto.

Con poco cuello pero escurrido de atrás y cerrando las puntas, estrecho además de sienes.
Una conformación de pitones que aunque no sea la clásica, si se ha visto desde hace muchos años en algunos partido de resina.
Algo cornipaso y con poco cuello.

Esta tarde no he encontrado ese toro que salta a la vista que es el prototipo cantado pabloromero. Si bien hay que puntualizar que es cierto que no tienen porqué en todas las camadas salir todos los ejemplares ajustados a la lámina clásica, y la variabilidad puede darse, tratándose de una vacada tan diversa en origen; aunque tampoco es normal que en poco tiempo se distancien tanto del tipo. Tampoco en comportamiento, pues como veremos toro por toro, los dos destacados del festejo, han roto a embestir humillando con el hocico por abajo, algo que tampoco era clásico en la casa, que tenía su típica embestida entregada y con trasmisión, pero a media altura. No sólo las hechuras, también se nota en el comportamiento. Y no olvidemos que la diversidad no sólo debe estar en la fachada, sino en las distintas formas de embestir, reacciones propias de cada encaste, que desemboquen en una mayor riqueza técnica del toreo, de la lidia necesaria para resolver y dominar a cada tipo de toro.

Y esto indica que algo ha ocurrido en la vacada, llamemóslo pruebas, o cómo queramos, pero el caso es que desde un punto de vista puede verse como positivo ya que los cambios han acabado con aquellos problemas de fuerza y casta, con aquella artrosis de rodillas en cuartos delanteros que produjo tantas caídas por buscar demasiado el toro corto de manos y fino de cabos. Y desde otro punto de vista, es más bien negativo pensar que los problemas se han ido, pero no son aquel toro único, y más preocupante, que los refrescos o cruzas siempre suelen ligar en las dos o tres primeras generaciones, pero que después, no siempre se fijan y los resultados empeoran, siendo difícil regresar a lo que se tenía. Aún así confio en el buen hacer y la sapiencia de veterinarios como los que rijen la recuperación de la vacada, que teniendo controladas geneticamente las familias como las tienen, habrán estudiado muy bien como poder refrescar o llevar a cabo alguna supuesta prueba, sin que la misma pudiese ser absorbida o eliminada con facilidad.

Siguen teniendo achinada la mirada.


Y tras esta reflexión, pasemos a analizar toro a toro la corrida:

Abrió plaza Cristalero II, uno de los toros destacados de la corrida. Lo recibió a portagayola José María Lázaro, que tuvo que soltar telas y echar cuerpo a tierra al ejecutar la suerte, pues el toro salió al paso. Tomó la primera vara al relance, cabeceando, logrando quitarse el palo y derribar la cabalgadura al cogerla por la culata. Al relance entró para la segunda, en la que le pegaron muy fuerte, sin piedad, además muy trasero y caído, un castigo tan excesivo que a fuerza tuvo que aplomar al animal, que además metió la cara abajo, apretando con la cara fija y con celo. Hizo hilo en banderillas, llegando a tablas, en la brega fijo y pronto. La faena inició templada, con Lázaro algo desmayado con la diestra, muleta templada que no dejó nunca ser enganchada, ligando los muletazos de una embestida que humillando más de lo habitual en la casa, se desplazó con nobleza y recorrido por el derecho, quizá con la sosería que le dio la falta de motor al repetir y que acusó del duro castigo en varas. Por el izquierdo cabeceó, con genio y algo rebrincado. Estocada tendida algo caída.

Hubo destellos en la faena que llegaron a los tendidos, el animal fue noble y a menos, tras buena pelea y duro castigo en varas.

Lázaro desmayado con la diestra. Cristalero humillando 


Fue recibido con aplausos el segundo, que salió abanto y con pies. Entra a relance, saliendo suelto de jurisdicción al sentir la puya, huidizo. Caído se agarró la segunda entrada, entre mucho desorden para fijarlo. Cabeceó, saliendo suelto también de la tercera entrada, puyazo en lo alto, aunque algo trasero, y necesario pues el animal no se empleó y estaba crudo. En banderillas va y viene, a su aire, desentendido sin fijarse. Inicia faena saliendo de tablas hacia las afueras, la embestida tenía genio, defendiéndose y cabeceando, y solventarlo aliviando por alto agravó el problema, llegando a desarmarlo al puntear por el izquierdo, venciéndose hacía el torero tirando gañafones. Pérez Mota se tiró derecho a matarlo, dejando una buena estocada.

Manso con genio defendiéndose.

Se tiró derecho a matar.


Habanero se llamó el tercero, también se dio varias vueltas al anillo antes de que Rubén Pinar lo parase con un buen ramillete de verónicas, gustándose en la media. Suelto y huidizo de dos entradas, se las vieron después mal para banderillear, teniendo el tercero que sacarle las castañas del fuego al peón que pasaba en falso sin lograr dejar un palitroque varias ocasiones, llegando hasta tal punto su mansedumbre que una vez tocaron a matar, el toro barbeó tablas en busca de la puerta de chiqueros. Lo cambió Pinar de terrenos para iniciar la faena, y el público se metió en el trasteo, hasta que una vez llegó al tercio, el burel buscase tablas a toda costa, embistiendo con recorrido, nobleza y humillando por el derecho, pero que por muy tapado y puesta que se le dejase, se abría en busca del cobijo de tablas, y no fue solo querencia, sino rehuir de la pelea, pues tampoco en este terreno quiso tomarla dos veces seguidas. Pinar todo lo que traía de disposición lo tuvo de lucha con el morlaco, y al menos éste no sacó genio para defenderse del acoso, sino que se aplomó, sin obedecer a los toques, teniendo que hacerlo todo el torero en la suerte suprema, es decir poniendo en práctica el volapié, que para este tipo de reses se inventase. Lo cazó caído y trasero a la tercera.

Manso de solemnidad. Rajado.


Buen recibo capotero

El cuarto de la tarde fue masacrado en varas tras un gran desorden para fijarlo en el caballo que hacía puerta, cabeceó y se dejó pegar caído y trasero. Lo sacaron y volvió a entrar, apretando fijo sobre un pitón. En banderillas hizo hilo, reservón a los cites, cortando. Muy mal los banderilleros. En la brega, a su aire, sin humillar. Aunque no olvidemos que los clásicos pabloromeros eran de embestidas a media altura. En la muleta Lázaro fue un mar de dudas, desconfiazas e inseguridades, sin firmeza alguna, no llegó a probarlo ni someterlo, ni enseñar tan siquiera al público la aunque complicada y sin posibilidades, pero condición del toro en la muleta, macheteándolo y pasaportándolo.

Manso con genio.

Macheteó y pasaportó entre dudas


Cubanito, también fue recibido con palmas por su estampa. Tomo una vara a relance en la que metió riñones con fijeza, apretando, de la que salió pendiente del capote que lo citaba y dudando entre si seguir acometiendo a su enemigo de la cabalgadura o al estímulo que ofrecía el peón de brega. Es decir pendiente del peón pero sin querer perder de vista al que le había castigado. Eso para mí no es salir suelto, ni mucho menos. De largo fue dejado en suerte, pero se marchó hacia los capotes, algo en lo que influyó lo poco que lo provocó el jinete haciendo la suerte. Algo más cerrado acudió pronto a una segunda entrada en la que se dejó pegar con la cabeza fija en el peto, haciendo la peculiar salida que hizo en la primera, algo más suelto esta vez, pero no del todo, no suelto "al uso". Fue fijo y pronto ante los rehileteros, destacando Prestel. Noble y con trasmisión en la muleta, con recorrido. Pérez Mota tiró de él siempre ventajista, fuera de cacho y sin apreturas, escupiendo los muletazos siempre hacia afuera, quedando por debajo de un buena condición para la muleta, que además tenía la emoción necesaria para trasmitir a los tendidos venteños. Mató caído.

Buen toro.

Cubanito humillando en la muleta

Sortijero cerraba tarde y tomó tres varas, llendo a menos, pues cumplió en la primera, salió suelto de la segunda, mientras que además de hacer la misma salida, cabeceó para la tercera. Quedó agarrado al piso en banderillas, reservándose, cortando y haciendo hilo. En la muleta se defendió, con genio tardeando, aplomado. De nuevo Pinar mostró disposición, teniendo que ponerlo todo él para matar, logrando de nuevo cazarlo tras dos pinchazos. Pocas opciones, el peor lote para el más dispuesto.

Manso aplomado.

Dispuesto pero topó con el peor lote


Una vez resumida la interesante corrida, la conclusión es más positiva que negativa a tenor del estado en el que se ha llegado a ver en esta y otras plazas esta ganaderia, mereciendo por tanto que se cuente con ella para la próxima temporada, a poder ser fuera del ciclo de encastes, que debe seguir sirviendo para dar ilusión y oportunidad a ganaderías y encastes en peligro de desaparecer.

Rubén Sánchez
Fotos: Juan Pelegrín