En conmemoración de los 30 años del inicio de celebración de ferias en Ceret organizados por la Adac, se dio cita un mano a mano entre Robleño y Alberto Aguilar, con toros de una divisa talismán para el coso como es José Escolar. Lidió una corrida desigualmente presentada y de buen juego para la muleta en general, con cuatro toros que permitieron triunfar, dos de ellos con buena nota en varas; y los otros dos, de gran dificultad manteniendo interés y dejando muchos matices. Faltó que la corrida se hubiese picado y medido más en varas, pues se picó más trasero de lo habitual en Ceret, recargando además en el castigo, algo que no va precisamente a favor de la buena evolución del toro, tal comohabitualmente aquí suele hacerse. Los dos espadas dieron la cara y lucharon por no quedarse atrás uno del otro, siendo una pena que no tuviese suerte Robleño a espadas.
Confitero abrió la tarde, un toro serio por delante, pero demasiado vareado de carnes. Fue recibido con unos buenos lances de Robleño que remató con dos medias, antes de que tomase un primer puyazo algo trasero del que costó sacarlo; un segundo algo caído en el que no le pega mucho mientras el cárdeno se quedó a dejarse pegar. La tercera la tomó fijado de largo, más allá de los medios, tras tardear, muy bien provocado por Israel de Pedro, que consiguió que acudiese al paso. Solo señaló y salió en tanto le sacaron. Saludó Jesús Romero tras cuadrar bien en la cara con las frías, destacando tambien la buena brega de Rafael González ante un burel pronto que se desplaza. Torerísmo inició Fernando por bajo, llevándolo enganchado con largura, estando genuflexo, antes de continuar con una buena tanda por el derecho, ligando los muletazos tal como ocurrió con la zurda, muy bien con el toro por ambos pitones. Se gustó ademas en los remates, habiendo aprovechado una embestida buena, noble y exigente, con buen punto de trasmisión. Alargó la faena hasta que le fue costando al cornúpeta, pinchando en una primera ocasión en la que le rompe el estaquillador, dejando a contibuación una estocada baja. Ovación cerrada para ambos, tanto para el encastado morlaco y con buena nota muletera; como para su valiente y dispuesto diestro.
Castellano I fue el jugado en segundo lugar, un ejemplar rematado y con morrilo, que fue recibido con una ovación. Alberto Aguilar lo recibió bien, pues el morito salía suelto de los lances, más que revolverse sobre las manos haciendo honor a su procedencia. El primero fue un buen puyazo en el que se queda a dejarse pegar, costando sacarlo. Costó fijarlo para la segunda, destacando en esta labor con nota Iván Garcia al buscar el cárdeno los capotes en una de las ocasiones, dejándolo bien colocado sin apenas tener que instrumentar capotazos, pero el toro mostró que no queria ir, destacando de nuevo el de Móstoles, dejándolo en suerte con eficacia, antes de sucederse un buen puyazo de David Prados, que optó por picarlo al saber que no acudiría una tercera con lucimiento. En banderillas mide y gazapea, agarrado al piso. Un gusto ver a Iván Garcia con el capote, corriendo para atrás y bregando. En la muleta el burel busca y no humilla muy complicado, estando bien con él Aguilar, que logró ligar toreando sobre las piernas, habiendo emoción en la plaza, pues no tardó en localizarle, colándose para cogerlo, muy reservón y toma el estoque, utilizándolo tras machetear a petición de varios aficionados que conocen la lidia que entendieron las condiciones del toro, exigiendo tal como debe ser, en función de las mismas. Lo cazó el coletudo con habilidad, de estocada corta atravesada, teniendo que descabellar. Manso con peligro que obtuvo división en el arrastre, pues parte de la afición reconoció casta y sentido, dificultades. Silencio obtuvo el diestro.
En tercer lugar se esperó con ilusión por reata y tiempo pasado a Chumbero, un pájaro de buena presencia y en tipo. Bien Robleño con el capote, pese a como se revuelve la res, que tomó una primera vara algo trasera en la que cumple; quedando la segunda en buen sitio tras acudir de largo antes de buscar un poco los capotes; acometiendo a una tercera tras cruzarse y fijar bien su mirada en él el picador, qud marró rectificando a buen sitio, mientras el toro se quedó a dejarse pegar, costando sacarlo. Bien con los avivaodores anduvo Miguel Martín, que tuvo qur saludar tras parear a un toro pronto y con pies. Ya en la muleta inicia Robleño en los medios, dispuesto enseguida con la diestra, ligando entendiéndolo bien las dos primeras tandas, hasta que en uno de los pases le ve el astado y le busca. Pero aún así siguió el espada confiado, cambiando al pitón izquierdo, antes de volver de nuevo al derecho, manteniendo la ligazón y conexió con el público ceretano. Regresa al izquierdo ayudándse bien con el toro, dándole tiempos provocándole la embestida. El viaje era corto y no muy humillador pero supo aporvecharlo antes d finalizar con un pinchazo trasero, al que siguió otro; previo a dejar una estocada corta tendida, teniendo que descabellar y sonando un aviso. Palmas en el arrastre para este Chumbero, del que tanta fjereza lodía esperarse, siendo finalmente justo de casta y a menos, aunque sin mansear. Ovacion para el coletudo.
Camionero salió y dejo su sello con un impresionante boquete en uno de los burladeros, sin hacerse ni una astilla en el pitón, previo a que Aguilar lo recibiese bien con el capote. Empujó el astado sobre un pitón en la primera buena vara, romaneando y buscando los pechos del caballo. La segunda se fue un poco más trasera, dejándose pegar el astado, que cumple. Acudió pronto a la tercera iniciando al paso su acometida y trotando finalmente pero el picador no se agarró, aguantando con valor el choque. Salió suelto en tanto le citaron. Mala lidia en el segundo tercio, con un desarme y también mal banderilleado, perdiendo tiempos. Añadir que el toro esperó y el mejor detalle fue ver a Iván Garcia sujetando al burel sin tocarlo simplemente asomado fuera del burladero, estando el animal fijo en él, sin que rematase ni una sola vez. Buen toro para la muleta humillador y noble, con codicia en seguir el engaño y repetir. Bien Alberto Aguilar, muy asentado y firme, gustándose en una faena larga por ambos pitones, llegando lo mejor con un pase de pecho genuflexo y sus naturales de frente. Buena estocada corta un punto contraria, que dejó el toro rodado. Oreja y ovacion tras petición vuelta para el toro, no accediendo la presidencia. Camionero fue encastado y noble, de nota en la muleta y en varas.
El corrido en quinto lugar fue Madrileño, un pavo veleto, avacado de cara y de cara muy fina, de gran trapío y el más albaserrada. Remató con saña en el burladero, siguiendo un buen recibo. En la primera vara, en corto, marra y se agarra trasero el jinete. Para la segunda lo tienen que acercar porque tardea desde la distancia, como ocurrió para la tercera, que de largo escarbaba. Tuvo que meterlo al relance, y le dieron fuerte; pese a lo reservón y medidor que estaba se empleó sin embargo en el caballo. En banderillas fue complicado, le dejaron los palos a base de muchas pasadas a la media vuelta, clavando a sobaquillo. En la muleta busca desarrollando sentido enseguida, Robleño intentó que siguiese el engaño y su empeño tuvo recompensa al conseguir que se tragase alguno llegando al tendido su esfuerzo, estando muy bien con el morlaco, reservón y encastado, muy medidor y con peligro. Estocada caída tras pinchazo, una pena que no matase pues se tiró decidido y derecho. Silenciado en el arrastre entre alguna palma. Ovación e intento de vuelta del diestro, que conoce bien la plaza e iba a meterse al burladero, pero le incitarion los peones, quedando mal tener que interrumpirla y volver al callejón al iniciarse las protestas. Estoy seguro que de no haber pinchado o incluso con estocada en su sitio tras el pinchazo si hubiese podido recibir tal premio.
Sevillano cerró la feria, quizá el de menor presencia del encierro, un punto playero de pitones. En el recibo se vuelve sobre las patas delanteras como es propio en una parte de su procedencia y pese a que Aguilar le va sacando a los medios, el astado le gana terreno venciéndose y le arrebata el capote. Primera vara fuerte, algo trasera a la que acudió al relance y en la que empuja debido a que le tapan la salida. Segunda bien fijado, mete la cara abajo mientras recibe un puyazo algo trasero. Tomó una tercera emocionante desde el tercio contrario, acudiendo muy pronto; en la que le arrean trasero y fuerte, cambiándose el tercio. Buena nota del toro en el tercio de varas en cuanto a bravura, si bien faltó poder, como ocurrió con el cuarto. Ovacionado Iván Garcia con los rehiletes, aunque no quiso saludar. Quizá se fue algo caído uno de los pares pero estuvo muy bien, y también Raul Ruiz en la brega, ante un burel pronto y repetidor. Inició faena pasándolo por alto, cogiendo enseguida la diestra en el tercio, muy firme, para seguir ligando muchos pases a una embestida humilladora, pronta y exigente, estando muy bien con él. El pitón izquierdo era más complicado, pues tiraba arriba la cara al final del viaje, consiguiendo con buen hacer y valor que la siguiese bajando algo más la cara en dos muletazos, regresando tras probarlo al pitón derecho, por donde siguió ligando los muletazos, con el toro ya avisando los defectos de colocación. Muy bien continua el madrileño y le piden desde el tendido una tanda con la izquierda, ya en el remate de su faena. El diestro miró e hizo gestos de dificultad, pero no dudó en complacer y hacer el esfuerzo, consiguiendo darla ayudado y llegando al tendido con una conexión brutal al ser atención a lo solicitado. Buena estocada y ovación de clamor con la plaza entregada, rodando el toro enseguida al citarlo el coletudo con la muleta, desplomándose a sus pies. Oreja y premio de la vuelta al ruedo, más entiendo en reconocimiento al conjunto de la corrida que al astado, siendo quizá un poco excesiva, pues el toro tuvo buena nota en bravura pero faltando quizá el punto de poder y fiereza que se exige en esta plaza. Acompaño el mayoral al diestro en su salida a hombros, tras haber salido a saludar merecidamente, dando a continuación una vuelta al ruedo ya excesiva, acompañado del espada, pues no quiso el de corto darla sólo pese a la invitación del diestro.
Rubén Sánchez.
Porque reencontrar la Verdad, es garantizar futuro. Blog de Toros, Flamenco y Copla.
Mostrando entradas con la etiqueta Robleño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Robleño. Mostrar todas las entradas
lunes, 17 de julio de 2017
lunes, 5 de octubre de 2015
Tarde de matices y contenido. Disposición, valor y buen toreo de Rafaelillo y Ureña entre complicados Adolfos
Adolfo Martín cerró la Feria de Otoño con un encierro al que le faltó bravura, pero que devolvió la emoción al ruedo traída por las complicaciones y el peligro de varios de los toros. La terna y su disposición, especialmente la de ambos murcianos del cartel, hicieron que fuese una corrida entretenida y que no perdiesemos detalle de cuánto sucedia en el redondel.
Abrió la tarde Aviador, con pocos pies de salida, barbeando tablas, hasta el punto de apoyarse en el estribo para asomarse al callejón, incierto y marchándose suelto de los lances. Tomó una primera vara fuerte en la que se deja pegar, y de la que salió mostrando justeza de fuerzas. En la segunda se repuchó, dejándose pegar sin celo. Punteando, corneaba el engaño a mitad de lance en la brega, con sosería y quedándose corto. Aunque con prontitud, no arranca con todo ni va hasta el final. Buen inicio de Rafaelillo obligándolo por bajo y aguantando parones y dudas del animal que medía antes de repetir, y ante el que mostró firmeza y valor. Pese a todo, al tomar la diestra, el cite desde fuera hizo que el burel se orientase y le buscase, dando lugar a unos bonitos pasajes de dominio y lidia sobre las piernas, pasando de pitón a pitón las embestidas que le buscaban, directas al cuerpo por el derecho. Tras dominarlo tira de él en varios naturales de mérito con el burel siguiendo la muleta con dudas y la cara alta tras el embroque. Seguía buscándole por el derecho y aún así logró dominarle buscando la colocación, buscando estar siempre cruzado, robándole pases. Faena de mérito y disposición, rematada con la zurda y adornos, a destacar un buen segundo natural que hizo rugir a la plaza. Pinchazo y buena estocada hasta los gavilanes tirándose derecho.
Manso encastado complicado, se orientó. Ovación cerrada para Rafaelillo.
Fogonero hizo astillas en su aparición, llegando a los burladeros. Cumplió apretando en el primer puyazo, largo y fuerte. Recibió otra vara fuerte y larga en duración en la que cumplió y de la que salió gazapón y sin humillar. A las Chicuelinas de Ureña en el quite, le faltaron lo principal, cambiar el viaje, quedarse firme en el embroque y el giro darlo al final, una vez ha pasado, y no exponiendo riñones en el embroque, al girar en ese momento. Tardo y midiendo en banderillas, brusco en la embestida. En la muleta complicado, gazapón y tardo, sin humillar y buscando. Robleño además, con dudas, tras intentar llevarlo y quererlo torear, no llegó a estar nunca asentado, y entre precauciones y pases sobre las piernas que ni eran macheteo ni eran muletazos, llegó el cornúpeta a sorprenderle estando a punto de echarle mano, de modo que cogío la espada sin haberlo dominado. Pinchazo, buena estocada de ejecución aunque algo caída de colocación. Muerte encastada, duro de patas.
Encastado y complicado, gazapón y tardo.
Con pies salió Rizos, el más en tipo de albaserrada del encierro que fue por ello protestado. Tuvo nervio, brincando y reponiendo, fiero y con emoción. El recibo de capa de Paco Ureña hizo subir la temperatura, con buenos lances y la media mientras el animal reponía y le ponía los pitones por encima de la cabeza rebrincándose. Primera vara trasera cumple, la segunda al relance y solo señala. En banderillas con pies, pronto el cárdeno. Buen par del tercero, Azuquita, con exposición cuadrando en la cara. En la muleta firme y asentado, aunque llevando la muleta a media altura, pese a que cuando se le lleva por abajo la sigue despacio el morito. Pero la casta no perdona un cite desde fuera y le voltea. Por el izquierdo se quedaba debajo y tira cara alta. Volvió al derecho, se quedaba corto aunque arrancaba de largo, pronto y alegre; firme el murciano, dispuesto y con valor. Pinchazo recibiendo en los medios, recibiendo autenticamente, esperando la embestida sin enmendarse, estocada derecho a la suerte.
Encastado, con nervio, buena nota en varas, exigente en la muleta. Ovación fuerte para Ureña.
Baratillo llegó en su salida a tablas y buscó después emplazarse en los medios. Estuvo bien recibiéndolo Rafaelillo, por bajo, en lances genuflexo, rematando con media rastrera obligándolo y otra media monumental, compacta, maciza, de una pieza tras unos lances en los que repetía tras desplazarse el toro. En la primera vara empujó sobre un pitón, puyazo caído. Un bonito recorte le dejó en suerte de largo para la segunda, a la que acude pronto aunque al paso, peleando sin mucho celo en una vara aún más caída. Buena media en el quite de Robleño. En banderillas le faltó celo y se mostró algo distraído. Se vieron buenos pares en la cara por parte de José Mora. Inicia por bajo en la muleta, mas incierto y con menos movilidad que su primero. Le sorprende con la cara alta por ambos pitones, y apenas pudo dejar un par de buenos remates. Pese a todo, en el final de la faena, logró el murciano sacar a pies juntos unos plásticos derechazos cortos. Pasaportó de un pinchazo y media trasera.
Manso gazapón, tardo e incierto.
Horquillero salió sin celo pero en cuanto se calientó pegó varios arreones hacia Robleño y hacia querencia con muchos pies y prontitud, con fiereza. Salió suelto de las dos varas, la primera cogida en buen sitio, pero de cerca y sin hacer la suerte. Con las frías se desmonteró Jesús Romero tras dejar dos buenos pares. En la muleta Robleño únicamente se justificó dando pases y permaneciendo el tiempo establecido en la cara del toro, sin llegar a someterlo. El animal manseó y se aplomó con sosería, mostrando su falta de casta y ambos terminaron en las tablas;siempre con la cara alta y defendiéndose, quedándose corto. Estoconazo pegando el puñetazo mas que estocada marcando los tiempos.
Manso descastado y a menos.
Cerraba la tarde Murciano, que salió huidizo y buscó barbeando con intención de saltar. Cabeceó en varas saliendo suelto manseando. Ante los de plata, esperó y cortó, llegando parado a la muleta. La cosa tomo otro aire tras una fuerte voltereta en uno de los pases por el derecho, ya se quedó corto y tenía al de Lorca localizado, pues citó perfilero y más que al hilo. Tras el tremendo meneo, no dudó Ureña en imponerse, cuidando la colocación, tirando de oficio, valor y con recurso, ligando dos tandas por el derecho llegando al tendido. A esto siguieron unos buenos naturales enfrontilado, a pies juntos y otra serie a izquierdas de mérito. Al conseguir mandar y someterlo, el animal sacó una nobleza (pues ya sabía de antes lo que dejaba atrás) que condujo a la entrega, pues se empleó siguiendo la muleta obedeciendo en trazo largo, especialmente por el derecho, pitón por el que le había ya antes cogido. Pinchazo arriba, estocada que hace guardia. Buena estocada tras sacar el estoque con el descabello, buen gesto matando a espadas y no descabellando sin haberlo matado de una estocada, como es costumbre para evadirse de la suerte suprema.
Manso que sacó nobleza, humillación y recorrido cuando se le pudo.
Tras analizar toro a toro su comportamiento y su evolución en función de la labor de los espadas, sin duda me quedo con la preciosa lidia a la antigua que realizó Rafaelillo a su primero, sometiéndolo y logrando después que el animal se tragase pases (tragándole mucho eso sí) incluso por el pitón derecho, embestida la de este pitón que propició el pasarlo de pitón a pitón, pues se iba al cuerpo sin atender al trapo. También observé como el sexto, que de primeras marcó su ley volteándo al espada, llegó a entregarse tras ser podido y obedecer. Esa nobleza y entrega, la del toro que hace tirar de oficio, pensar y del que es toda una incógnita descifrar sus reacciones y la evolución que van a tener, es la que mantiene la atención en todo momento. Por eso que aunque hoy a pesar de que en lo variado del encierro ha faltado alguno más a bravo, he salido satisfecho de ver lo que creo es una corrida de toros.
Rubén Sánchez.
Etiquetas:
Adolfo Martín,
Albaserrada,
Cárdenos,
Fernando Robleño,
Las Ventas,
Madrid,
Paco Ureña,
Rafaelillo,
Robleño,
Tauromaquia,
toros
jueves, 29 de mayo de 2014
Tomillero puso la casta. Tarde con matices en la de Ibán.
nº 23Camarito, cuatreño: Manso en varas, fijo y exigente en la muleta. Palmas.
nº 26 Tomillero, cinqueño: Encastado, fiero y complicado. Silencio. Ovación.
nº 78 Arbolario, cinqueño: Manso, noble y a menos. Silencio.
nº 29 Costurito I, cinqueño: Manso, descastado y a menos. Pitos.
nº 34 Mejicano, cuatreño: Manso, descastado y flojo. Silencio.
nº 53 Costurito II, cinqueño: Manso, soso y a menos. Silencio.
- Fernando Robleño (Blanco y oro con cabos negros): Estocada en lo alto tras dos pinchazos. (Silencio). Media estocada algo caída. Mal con el verduguillo. (Silencio tras aviso).
- Luis Bolívar (Sangre de toro y oro): Casi media tendida. Descabella con tal de no matarlo con el estoque (Silencio). Media caída y tendida. (Silencio).
- Ruben Pinar (Verde hoja y oro): Media estocada algo tendida. (Silencio). Buena estocada (Silencio).
Presidencia: D. Justo Polo Ramos, que cambió con gran primura a banderillas, sin dejarnos ver toros con gran prontitud y fijeza el tercio de varas. Por no hablar de el segundo de la tarde, que se quedó crudo, pues apenas si le entraron las cuerdas en la segunda vara, y que pese a la petición de cambio de los matadores, debió exigir un poco más de generosidad para con el ganadero y los aficionados. Casi tres cuartos de entrada en tarde fresca y lluviosa.
| El serio y largo Camarito. También cayó buen chaparrón por la mañana. |
La divisa madrileña ha presentado una corrida igualada y de presentación impecable, seriedad por delante, largos y con cuello, sin excesivo volumen, pero con gran trapío. Ese trapío que tiene cada encaste dentro de su morfología, una corrida entipada. Toro estrecho de sienes, algo agalgado y sin redondear, con aristas, pero musculado. El toro de Ibán. Una presencia que no dudó en ovacionar el público, pues tres de ellos así fueron recibidos, tocándoles las palmas en esa vuelta de reconocimiento del recinto en que se encuentran que dan las reses según salen. El sexto, más que despertar una ovación, lo que causó fue impresión, y como tal se escuchó en el coso. Además vino con reatas escogidas para la ocasión, tal como varios de los nombres mostraban. Nada más se puede exigir a un ganadero, que haciendo así las cosas pone todo de su parte para que cuaje un buen guiso. Pero ya saben aquello de Dios dispone...Y efectivamente tan laureado no pudo ser su comportamiento, aunque en ello juegan muchos detalles, que analizaremos mejor toro a toro.
Camarito abrió plaza, reponía y metía la cara en los vuelos del capote de Fernando Robleño, que dejó aquí lo mejor de su actuación, un ramillete de verónicas muy ligadas por lo repetidor del morlaco, rematadas con una buena media. Bien quedó en suerte para entrar al caballo, y aunque algo caído, era puyazo delantero. Arreón saliendo sueltecillo al cite del lidiador. Prontitud y fijeza para tomar un buen puyazo segundo, en el que hizo sonar el estribo. Suelto salió de nuevo al ver que lo citaba un capote. No tuvo demasiado celo en quedarse a empujar, ni tan siquiera a puntear o cornear el peto o el estribo. Por verónicas quitó Bolívar, pero a resaltar solo el remate de la media. En banderillas se dolió, mantuvo su fijeza y prontitud, enseñando un buen pitón derecho la buena brega de Ángel Otero. A la muleta montada en la mano diestra acudió pronto y al trote desde tablas a los medios, la faena se centró en el pitón derecho, pero pronto Robleño fue acortando distancias, sin lograr ligarlos con ajuste. El bicho, que también humilló por el lado izquierdo, aunque con un viaje más corto, era exigente, y no terminó de entregarse, buscando finalmente los adentros. El diestro sin estar mal, aseado, pudo estar mejor y sacar algo más de este toro, tuvo las series contadas, no pudo esperar tanto a querer poderle y torear con dominio. Preocupante, por cierto, lo poco y mal que ha visto la muerte a sus toros este San Isidro.
Luis Bolívar anduvo bien recibiendo a Tomillero, que humillando y reponiendo, tobillero cúal de albaserrada se tratase, supo darle sitio y torear por delante, ganándole siempre terreno y sacándolo hacia afuera, tratando de alargar sus embestidas. De media distancia, abierto para ser la primera, se arrancó pronto a la montura, donde se le señaló muy caído y trasero por parte de Luis Miguel Leiro, pero rectificando a buen sitio, donde administró un puyazo fuerte, con el toro muy fijo bajo el peto, encelado y apretando. De largo se vino a la segunda a poco que vio levantar la vara al piquero. Tampoco agarró el puyazo, y apenas si le señaló tras rectificar. Cumplió con la cara abajo aunque enseguida lo sacaron, sin mostrar el celo del anterior encuentro, del que costó sacarlo. Algo crudo quedaba el astado, pero el matador pidió paso a banderillas, y desde el palco no hubo impedimento alguno, por lo que vimos sus complicaciones, lo arriba que tiraba los derrotes y la que pasaron para cuartearlo los de plata. Al igual que su hermano anterior, también se dolió. Llegó a la muleta siendo un toro con muchas teclas, tirando gañafones con fiereza. El colombiano tuvo que tragar lo suyo para poder ligar sin que se la enganchase una tanda con la diestra, y que junto al molesto y peligroso viento, unido a la casta, llegó y trasmitió a los tendidos. Al coger la zocata el viento le descubría más, y el toro enganchó más la muleta, llegando a librarse de un envite al ser desarmado tras quedarse a merced a causa de una ráfaga. El toro no quiso nada con las tablas, siempre pidió los medios, y fue muy expresivo en los derrotes por arriba con que se defendió en la última tanda a derechas, que erróneamente se desarrolló perpendicular a tablas, y no en paralelo como quizá hubiese protestado algo menos. No llegó a romper el castañito Tomillero, tampoco le vinieron bien los acortes de distancia ni los terrenos del tercio. Un toro poderoso y duro, para haberlo visto en los medios, algo imposible con el vendabal que soplaba.
Arbolario tenía por nombre el tercero, un cinqueño que salió suelto de los lances de salida, desentendido y punteando en los vuelos. En su huida se encontró con el que guardaba la puerta, y se enceló con él tras repucharse. Bien le buscó las vueltas el jinete, no dejandole via libre en vista de ausencia de lidiadores pie a tierra en jurisdicción, lo cual indicaba que podía valer allí en aquellos terrenos el puyazo, sin gran afán de lucirlo frente a chiqueros, en vista de su fría salida. Un puyazo fuerte en el que apretó con la cara alta, y del que salió suelto. Le costó efectivamente, entrar en la contraquerencia, saliendo suelto tras apenas puntear el peto. Tan suelto y distraido como se comportó ante los rehileteros, que una vez tocaron a matar, lo cerraron en el 5. Caía una tromba de agua con fuerza, y Rubén Pinar dejó un buen inicio por bajo, continuando después con la zurda, lado por el que embestía a media altura. Por el derecho embestía con nobleza, pero sin llegar a humillar, quedándose algo corto, pero repitiendo muy fijo en la muleta. Una muleta, la del albaceteño que siempre citó oblicua y desde la pala del pitón que embiste, y que al perder pasos, se quedaba aún más descolocada, no llegando a sacar el de Tobarra lo que pudo tener por ese pitón, sin ser gran cosa.
| Ángel Otero volvió a desmonterarse |
Tardó en salir por la manga del chiquero el que hacía cuarto, un toro que se paró enseguida tras el recibo. Apretó y romaneó en la primera vara, recibiendo un buen puyazo de Alfonso Doblado. Un romaneo insistente y poderoso, que llegó a dar con la montura en tierra tras tumbarla a base de recargar -pese a la buena doma del jaco, que echaba su peso al costado derecho-, como si de una hoja de papel se tratase. Bien en esta ocasión los lidiadores y el matador sacando al toro del caballo, ese capote tan a tiempo que pudo salvar de un percance al de oro, pues quedó atrapado comprimida la mona entre el albero y el peto. Desde los medios se arrancó a la segunda entrada, en un tercio de varas emotivo, echó por delante el palo, haciendo buena puntería, pero rebotó al no deslizar la vara entre la rigidez de sus dedos. Salió suelto y estaban ya sonando los clarines. Otro que se quedó sin ver, tapado por parte de su matador. Alegre y cortando terreno se arrancó hacia los banderilleros, saludando Ángel Otero una ovación, más por los fundamental, la ejecución, que por colocación de los palos, algo menos reunidos y en lo alto que la tarde anterior. Mostró una embestida humilladora y pronta por el derecho, con alegría. Sentado en el estribo, bajo el tendido 7, inició Robleño el trasteo, continuando en el tercio por el derecho, acortando pronto de nuevo el espacio entre el toro y él. Tampoco quiso nada este Costurito I con los tableros, prefiriendo las afueras. Pero el espada se empeñó en darle los adentros, parándosele y viniéndose a menos enseguida, abreviando en acercarse a por la de acero. Un toro que pidió otro planteamiento y otro terreno y que escondió el de luces también en la muleta.
| Alcón citando de frente al quinto |
Bolívar volvió a dejar buena nota de su conocimiento y buena forma para salirse hacia las afueras y ganar terreno dando sitio al segundo de su lote, que también repuso con codicia sobre las manos, especialmente por el pitón izquierdo en los primeros compases. Ismael Alcón realizó la suerte con los pechos del caballo, citando y señalando en buen sitio los dos puyazos. Únicamente señalando, pues las fuerzas estaban muy justas. Salió suelto de ambos encuentros, y eso fue lo que le ayudó a llegar sin gran síntoma de flojedad a banderillas, -el no haberse empleado en el peto-. Pero fue en el segundo tercio, en cuanto quiso humillar por el izquierdo al capote que bregaba, cuando perdió varias veces los aplomos, tardando en incorporarse, lo que dio señas de su falta de casta, quedándose más reservón a los cites, tardeando y pensándoselo mucho. Gustavo Adolfo García destacó en un buen par de banderillas, y tras cerrar tercio inició faena el colombiano saliendo a los medios, pero ante una embestida suavona y parada, tan floja que no decía nada, aplomada y venida a menos, optó por despenarlo sin darse coba.
| Buenos lances de recibo del colombiano en sus dos toros. |
| Mató Pinar por arriba al sexto. |
Cerraba el festejo Costurito II, que arreó con pies de salida, y ante el que Rubén Pinar dejo constancia de su buena agilidad tomando el olivo, pues más que tratar de emular a su compañero Bolívar, optó por soltar telas y brincar la barrera. Cumplió en las dos varas el precioso castañito, acudiendo de media distancia la segunda, por supuesto sin poder ver una tercera, y por si acaso se veía su pelea, fue sacado nada más llegar al peto en ambas entradas. No fuese a ser que el público se fuese a poner de parte del(os) toro(s). No se puso la plaza a favor del toro que le escondieron, pero tampoco del quite amontonado que el de Tobarra realizó por chicuelinas. El quite providencial de la tarde estaba por llegar, y es que Bolívar metió muy oportuno en el instante la punta de su capote, librando a Paco Cervantes, -que lidiaba-, de ser cogido tras tropezar en la cara del toro. Raúl Adrada, de la cuadrilla de Luis Bolívar, banderilleó tras la lesión de Alberto Martínez, que tuvo que pasar a la enfermería. Reservón y tardo este 53 en garapullos. Desentendido y soso para la muleta, saliendo con la cara a media altura, por encima del estaquillador. No le puso Pinar la sal que le faltaba, tampoco era sencillo. Al menos, lo mató de una buena estocada, en lo alto, y de las que cercioran de su buena colocación con fulminante efecto.
| Guastavo Adolfo García cuadrando en la cara |
Tarde de Ibanes con muchos matices e interés, pero a la que faltaron tanto finales, como generosidad por parte de una terna que trató de evitar que hubiese posicionamiento en favor de los astados, pero que poco hicieron por lograr que el público estuviese con ellos, aún habiendo escondido varios toros. Una corrida de la que, cosas de la suerte y de los sorteos, estaríamos hablando de otra manera de haber echado por delante los tres últimos tras recoger los papelillos las cuadrillas por la mañana, pues; cuánto marca el ir a más, si se hubiesen lidiado el primero y segundo, en cuarto y quinto lugar. La cosa cambia. Ese ir a más que les faltó a los ibanes pero que pudo hacerlo el orden de la lidia. Cosas de la suerte. También el viento y el agua, pero detalles y circunstancias que dieron con el festejo que fue. La realidad frente a "lo que pudo ser", por ejemplo, en tiempos de éxitos ganaderos, cuando hace más de un siglo, eran ellos quienes decidían sin contar con más suerte que la de sus conocimientos, el orden de lidia de sus toros. Hoy, pese a todo el poder o sombras de despacho, afortunadamente, -unas veces para bien, otras para mal-, la justicia o la equitatividad , evitando supremacías y abusos, está entre dos sombreros. En manos del azar.
Rubén Sánchez.
Fotos: Juan Pelegrín.
Etiquetas:
Baltasar Ibán,
Las Ventas,
Luis Bolívar,
Madrid,
Robleño,
Rubén Pinar,
San Isidro,
Tauromaquia,
toros
Suscribirse a:
Entradas (Atom)