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viernes, 6 de septiembre de 2019

Gran tarde de la Quinta para iniciar el Alfarero

Diego San Román recibiendo a Romero.
Foto Julián López para Aplausos.

En tarde cálida y con tres cuartos del aforo cubiertos ha abierto el certamen de novilladas Alfarero de Oro con un completo encierro de La Quinta. La divisa sevillana ha presentado un conjunto parejo y entipado, variado de capas y accidentales propias de Buendía, sin atisbo de mansedumbre ni querencias marcadas en su juego, sin renunciar nunca a la pelea y pidiendo todo por abajo. La terna actuante ha paseado varios trofeos y dejado buenos pasajes, como buena disposición para rivalizar en quites, no perdonando ninguno Rafael González, quien además enseñó su lote en varas, pero sin llegar a estar a la altura en ninguno de los casos a la ocasión que brindaron sus oponentes.

Abrió la tarde un primero que evidenció justeza de fuerzas en los primeros compases, acudiendo al caballo en dos entradas, llegando a romanear tras coger el jaco por los pechos en la segunda, midiéndosele el castigo. Fue alegre en el segundo tercio, llegando a la muleta con un buen pitón derecho, en el que derrochó fijeza y prontitud, humillando y con recorrido e inercia para repetir, pudiendo ligar Rafael González varias series al ofrecerle distancia, cuestión acertada. Faltó el ajuste que arrancáse a crujir la plaza, algo que no había logrado al tomar la zurda, ya con la faena prácticamente hecha, sin que tuviese esas posibilidades el animal, que apenas tuvo recorrido por ese pitón. Ovación tras pinchazo y estocada caída. Buen novillo que se despidió con palmas en su arrastre.

Humillando aunque saliendo suelto de los primeros lances hizo su aparición el jugado en segundo lugar, que tomó un puyazo en el que se enceló a empujar con la cara fija, desplazando la montura hasta terrenos de presidencia. Una lástima los dos boquetes previos al puyazo que le fueron recetados estando ya en el peto, evidenciando gran falta de oficio por parte de su picador. Ante los de plata cortó y apretó a los adentros, arrancándose con prontitud. Llegó al último tercio con un buen derecho que aprovechó Ignacio Olmos para dejar nota de buen gusto, aunque sin lograr la ligazón y ajuste necesarios para conectar. La labor fue a menos tras tomar la zocata, al cambiar la embestida. Descabelló tras cinco pinchazos, no ejerciendo como debiera de matador, sino de matarife, pues una cosa es ejecutar la suerte suprema y otra muy distinta apuntillar la res a golpe de verduguillo. Ovación en su camino al desolladero y silencio.

Con pies y muy complicado, buscando por abajo, punteando cual tejón el vuelo de las telas de Diego San Román -que coge largo su capa, ofreciendo mucho vuelo y no siempre pudiendo tener el mando necesario sobre el mismo-, reponiendo y muy codicioso salió Romero, herrado con el número 52, corto de manos y una pintura de capa, cárdeno claro aldiblanco. Fue capaz de llevarlo muy largo por bajo, enseñándole a embestir, saliendo a los medios tras dejar varias verónicas templadas y de buen trazo, algunas empañadas por enganchones por soltar tanta capa. Tomó una vara en la que cumplió sobre un pitón. Salió parado de la misma y se pasó a banderillas quizá sin que atisbase que podría venir tan arriba después. La lidia fue mala, el burel empezó a reponer correoso, necesitando mucho sitio, perder muchos pasos y mucho oficio, técnica que es normal que un joven novillero tenga aún por adquirir. Pese a todo logra San Román acoplarse a la distancia y a la cambiante, encastada, desbordante y muy humilladora embestida, dejando pases templados muy bien rematados con lentos de pecho antes de que llegaran enganchones y se impusieran las complicaciones de este santacoloma que pidió carnet de matador especialista, de gran transmisión. Estocada desprendida y decabello tras aviso. Ovación cerrada con petición de vuelta al ruedo camino del desolladero y oreja benévola.


El corrido en cuarto lugar fue el de menor contenido, no por presentar mansedumbre, querencias o poco interés por la pelea, sino por su sosería en ella. Salió más templado, tomó dos varas en las que se dejó pegar acudiendo a la segunda a la distancia y con prontitud; sin humillar en la brega -no en vano le faltaba cuello-; llegando a la muleta pasando sin más hasta aplomarse, siendo complicado entrar a matar, momento en que fue sorprendido Rafael González con algunos arreones, despachando de estocada tras tres pinchazos. Silencio para ambos. Conviene reseñar que este cuarto, un novillo medio de cualquier tarde, fue en esta ocasión el de menos contenido, de modo que pueda tenerse en cuenta el nivel ganadero que ha tenido el festejo.

El que hizo quinto fue ovacionado de salida, negro entrepelado lucero, que tomó con pies los lances del buen recibo. En varas se vivió bastante desorden, quedando el novillo mal colocado en suerte para la primera vara, en la que el caballo buscó pitón recargando su costado sin que estuviera apretando el morlaco, cayendo la cabalgadura y su jinete, quedando a mercer y solo protegido por el monosabio -ojo al valor y exposición- el equino, al que llegó el morito a cornear en la cabalgadura e incluso a recetar algún varetazo en la grupa, terminando por levantarse el jaco y huir coceando sin gobierno y con el burel encelado hasta que en pocos metros se estampase con las puertas de acceso, las cuales no pudieron aguantar, doblándose los cerrojos y quedando abierta la doble hoja en unos instantes de mucha tensión y peligro con el utrero aún punteando el peto. Dos entradas más pegándole con fuerza y apretando el astado, mostrando casta, bravura y poder, pese al pánico que se había adueñado del ruedo y la mala colocación en suerte y los capotazos de más. Saludó en banderillas Rafael González Amigo tras dos buenos pares dejándose ver, ante este pronto y alegre número 53. Ignacio Olmos le fue poco a poco cogiendo el aire con la franela hasta hacerse con una embestida noble y con transmisión, dejando buenas series, imprimiendo gusto al trazo. La estocada cayó baja, aunque paseó un trofeo; ovacionada la res en su arrastre.

El que cerró plaza salió con pies y también fue ovacionada su presentación. En varas cabeceó tras acudir muy pronto y fijo, levantándose la concurrencia en pie con Tito Sandoval en los dos puyazos que administró, tirando el palo y toreando a caballo con mas espectacularidad que temple de jinete en el cite, pero tan efectivo como vistoso para la distancia. Con las frías destacó Juan José Trujillo ante una embestida con transmisión que terminó por ir a menos en el tercio final, aunque permitió buenos pasajes previos a una buena estocada que le valió al mexicano una oreja. Ovación en el arrastre.

Finalizado el festejo y tras la salida a hombros, muchos aficionados permanecieron en sus localidades para obligar a saludar al mayoral de la casa ganadera, persistiendo en sus vítores, teniendo que dar la vuelta al ruedo.

Gran inicio de certamen que esperemos continúe a este nivel tan difícil de superar. Como detalle, he echado en falta valores de humildad y agradecimiento en la terna, especialmente cuanto mayor ha sido su triunfo, que han preferido disfrutar en solitario, sin acordarse (o sin nadie del entorno que les recordase) de que no es solo gracias al público y a su esfuerzo, sino también a las condiciones del oponente.

Rubén Sánchez.

viernes, 12 de mayo de 2017

Manseó La Quinta manteniendo el interés con su casta y un buen Javier Jiménez al natural.

...con más de la mitad de faena hecha, rompiendo de verdad las embestidas por abajo y en redondo, llevándolos hasta detrás de la cadera...

En tarde desapacible y lluviosa al inicio del festejo, se ha abierto la Feria de San Isidro con un encierro de La Quinta, corrida cinqueña, algo desigual de presentación aunque todos con trapío suficiente. Los tendidos presentaron un aspecto pobre para ser feria, aunque parte de culpa la tuvo el aguacero que descargó sobre el coso minutos antes del paseillo.

En primer lugar salió un Orejita, abanto de salida y mostrando justeza de fuerzas, echando las manos por delante. Alberto Aguilar dejó un buen recibo capotero, lo mejor de su actuación en el festejo. El astado fue muy malamente picado, al relance en un primer encuentro se llevó dos cortes a la caída del morrillo y una vara trasera. Salió suelto y fue colocado a media distancia para la segunda entrada, a la que no quiso el bureal acudir. Tras tardear e irse a buscar los capotes, fue bien colocado en corto junto a la raya por el eficaz lidiador César del Puerto. Apretó el cornúpeta hacia las afueras mientras se le recetó con ímpetu una vara trasera. David Galván trató de hacer un quite pero remató al segundo lance en vista de la falta de fuerzas del cárdeno, que llegó a banderillas con pies y prontitud, viéndose un buen par de César del Puerto. El trasteo inició por bajo saliendo a los medios, buscando enseguida el pitón izquierdo, dando una buena media distancia y consiguiendo, sin grandes dificultades por la condición de la embestida, ligar varias series a las que faltó ajuste. Si bien no terminaba de humillar, a media altura seguía la muleta, que más bien acompañaba, con recorrido y repitiendo, pero el madrileño aunque correcto sin más, no lo terminó de aprovechar, quedando su actuación por debajo de las posibilidades que el toro le ofrecía. Tomó la diestra y algo amontonado, acelerado remató con un cambio de mano, intentando por último conectar volviendo a la zurda cuando el animal ya desentendido pedía la muerte, algo que le recriminó parte del público, de modo que se dispuso a doblarse con él y trastear antes de entrar a matar, algo que hizo con serias dudas, lo cuál añadió dificultades a la suerte suprema. Dejó una estocada casi entera algo caída y trasera, perdiendo la muleta y descabelló, de nuevo con precauciones tras escuchar un aviso. Fue silenciado, al igual que en el arrastre este manso y noble primero.



Presidiario lució en su aparición al redondel una bonita estampa,  cárdeno claro caribello, salió huidizo y sin pies. David Galván trató de enseñarle a embestir, soltando capa de modo que fuese lo único que viese el animal en su afán por salirse suelto, buscándole las vueltas con oficio, algo que propició que el animal huyese al verse dominado. Lo único bueno que había mostrado su embestida hasta el momento era su buena humillación en la acometida. En varas hubo bastante desorden, muchos capotazos. Y es posible que en parte fuese por evitar la bronca del público, pues a la plaza en general le cuesta entender que cuando no hay bravura alguna para mostrar, lo que hay que hacer es picar al toro de manera efectiva y sin alargar la lidia, evitando (y más en casos como este) que el animal se oriente más de lo debido. Hasta en tres ocasiones fue tratado de llevar por su matador hacia la montura de contraquerencia, cuando era de sobra tangible que ni era el terreno al que quería ir (lo tuvo que cortar antes el tercero al irse hacia el caballo que guardaba la puerta y ya había arreado varias veces hacia chieros) ni se le iba a poder picar allí. Finalmente y tras haberlo intentado tres veces, dejó que el toro tomase un puyazo fuerte en el caballo de puerta, del que salió suelto tras tratar de quitarse el palo echando la cara arriba. Como era de esperar, fue abroncado igual que si hubiese mandado al picador titular ir hacia ese terreno tras el primer intento, solo que habría además ahorrado en esfuerzos y el toro en capotazos y en tiempos para irse orientando. Ya en la segunda vara ordenó al piquero titular cambiar de terrenos hacia el 5 y ni allí se le pudo tapar la salida, solicitando equivocadamente a mi entender el cambio de tercio habiendo dejado crudo a una res que no se empleó, con gran facilidad para venirse arriba. Llegó distraído a la brega, con una embestida rebrincada y evidenciándose menos la humillación antes patente, acusando el exceso de capotazos. Ante los rehileteros espera midiendo, corta una vez arranca, se orienta por momentos en tanto que le dejan pensar en algún tiempo muerto. El joven espada inició faena por bajo, tratando de alargar una embestida muy complicada, una embestida para faena de aliño. Pese a todo, optó por tirar la moneda aunque con las precauciones lógicas, y cuando pareció en dos pasajes que se había tragado dos redondos por el derecho, en un fuerte y certero gañafón, le alcanzó el gemelo, propinándole una fuerte voltereta y caída, quedando inconsciente el espada en el albero. El parte médico aclara que además de perder la consciencia, el golpe le produjo conmoción cerebral y rotura de codo, mientras que el gañafón le caló en un puntazo corrido. Pronta recuperación, aunque lo del codo ya es mala suerte. Si Alberto Aguilar no terminó de entregarse, de confiarse con el anterior, no entramos a detalles de las precauciones que tuvo para pasaportar a este, optando por entrar a matar sin antes dar unos muletazos de castigo para facilitar la empresa. Pinchó en cuatro ocasiones, agarrando media estocada a la quinta, algo tendida. Además de que le faltó doblegarlo y que el toro debió tomar al menos otra vara en condiciones, los pinchazos vinieron porque el madrileño no es que no entrase recto en la suerte al tirarse, sino que además de salirse, no pasaba. Y sin pasar lo difícil es agarrar el estoque, aunque sea en lo bajo. Descabelló, habiendo silencio por parte del público. También para el complicado y orientado manso encastado.

Matajaca fue el más armónico de la corrida, más bajo de agujas, algo más corto y de canales redondeadas, tenía hocico chato y su cara acapachada le daban cierta similitud a la expresión tan admirada de los pablo-romeros. Salió con pies, algo rebrincado y humillando, aunque pegando tornillazos. El toro se picó bien, a la caída del morrilo ambas varas por parte de Agustín Romero, que fue aplaudido al abandonar el ruedo. En cambio la pelea del astado no gozó de tanto lucimiento, al hacerla echando la cara alta. Fue pronto en garapullos, desluciendo la brega con sus gañafones y frenazos al tomar las telas, destacando ante su embestida Abraham Neiro "El Algabeño" en dos buenos pares a los que citó dejándose ver despacioso, andándole con torería. La faena inició por el derecho, muy bronco, por lo que optó por irlo sobando con la zurda, por donde con buen concepto, cargando la suerte, logra ligar algunos naturales. El toro se dejó, aunque se fue aplomando por momentos, yendo a menos, teniendo el sevillano que acortar la media distancia antes dada y quedando el trazo del muletazo cada vez más escaso. Regresó a la diestra y ya todo había cambiado. La brusquedad no era tal, pero apenas tenía medio pase, le dio varios con la muleta a media altura, alargando innecesariamente una faena que ya estaba hecha. Estuvo mal con los aceros, agarrando algo menos de medio estoque a la quinta, tirándose desde fuera de la suerte. Fue silenciado, al igual que este Matajacas, que aunque encastado, fue a menos.

El toro se picó bien, a la caída del morrilo ambas varas por parte de Agustín Romero, que fue aplaudido al abandonar el ruedo.
Veleto y acodado, quizá un poco cornipaso aunque no muy ancho de sienes para tratarse de Madrid era el cuarto, de nombre Gaditano, frío de salida y que salió de najas en la primera entrada a la cabalgadura, haciendo sonar el estribo en la segunda, entrando una tercera en la que no se empleó, desentendido de la pelea mientras recibía un puyazo fuerte. La lidia transcurrió sin mucha no ya brillantez, sino implicación de un reservado Alberto Aguilar. Salió el morito del puyazo con la cara alta y aplomado, agarrándose al piso aunque un punto gazapón, tardeando, buscando terrenos del tercio en la zona del 1. Inició faena el madrileño sacándolo un poco de su terreno, buscando enseguida el pitón izquierdo, en tanto le sorprendió la nula humillación por el derecho. Al natural se los tragaba el astado entre las dudas y sin ajuste alguno, apenas se metió el público en la labor del espada en unos breves pasajes en los que el toro, hacia los adentros, apretó, humillando y trasmitiendo por aquello de que se movió y repuso, no tanto por los dos latigazos con los que canalizó el coletudo dichas acometidas. De nuevo mal con la espada, teniendo que descabellar. Duro de patas este manso que fue también a menos; y que pese a estar tocado por uno de los descabellos, que le limitó alguna parte del sistema nervioso, quedando aparentemente inmóvil pero en equilibrio luchando por no doblar, buscó con saña al tercero cuando se dispuso a cachetear puntilla en mano.

En quinto lugar hizo aparición Coquetón, desarmando y buscando haciendo hilo con brío a Javier Jiménez, pese a tener su capote entre las astas, teniendo el sevillano que tomar el olivo. Acudió con prontitud al cite en la primera vara, que cayó caída, peleando con un fuerte cabeceo y buscando salida y costado izquierdo del jaco en un afán constante por quitarse la puya, algo que logró justo antes de salir suelto del peto. Tras una lidia desordenada fue puesto en corto, saliendo a su encuentro el picador, que le pegó fuerte y en mal sitio, con el toro dejándose pegar, sin emplearse. Con las frías pudimos ver a un meritorio Alejandro Sobrino, pues el astado mostró complicaciones, cortando descaradamente por el derecho, con unas ideas e inteligencia más racional que propia de un bovino, teniendo El Algabeño que soltar su capote y cuartear quitándose en dos ocasiones. Inició su faena el joven diestro con cabeza, pues pese a tener el engaño en la derecha, solo le tanteó por el izquierdo, disponiéndose pronto y sin probaturas a ponerse al natural, cargando la suerte, fajándose las embestidas en el embroque pero con la pega de despedirlas hacia fuera, algo que unido a lo que se abría de por sí el cárdeno en sus embestidas, le deslucían en parte la ligazón, conseguida prácticamente teniendo que ir a atacarlo, buscándolo allí donde había quedado tras cada lance. Esto lo corrigió ya con más de la mitad de faena hecha, rompiendo de verdad las embestidas por abajo y en redondo, llevándolos hasta detrás de la cadera, pasajes ante los cuales los olés sonaron con rotundidad. Hecho esto, inexplicablemente tomó la diestra, pese a lo metida que estaba la gente con su mano izquierda sobre todo tras dejar los mejores naturales; y al astado no le agradó que así lo hiciese, como si se hubiese dado cuenta con el pitón que le activaba el "modo racional" de todo lo que llevaba regalando por el izquierdo. Le pegó un arreón hacia chiqueros, haciendo sudar al de luces, que optó por acortar distancias, yendo todo a menos. Dejó una estocada contraria tendida que tardó en hacer efecto. Saludó una ovación tras aviso y hubo una ligera petición de oreja. El manso encastado con su buen pitón izquierdo, levemente aplaudido.



Cerró la tarde Temeroso, entrando con pies al anillo. Cumplió en la primera vara, que fue fuerte y en buen sitio a la caída del morrilo, quedando la segunda un punto más trasera, de la que el astado salió suelto tras pelear con la cara alta. Llegó a banderillas aplomado, aunque fijo y con prontitud, pero de nuevo echando la cara arriba y bronco en la brega, de modo que el diestro se centró en el pitón derecho en su faena, sin terminar de lograr con temple que no le tocase las telas en un tornillazo que tiraba a mitad de muletazo el astado con su playerona asta diestra. Tomó el estoque tras probar el izquierdo, por lo desentendido del comportamiento del morlaco, que dio parte de cuando en este encaste un toro definitivamente se aburre o se raja, no necesariamente buscando refugio de tablas o chiqueros, simplemente manifestando saliendo con la cara a media altura, distraído de los lances, que le falta la codicia suficiente para continuar la pelea. Fue duro de patas, eso sí, pues tras estocada arriba algo atravesada, no doblaba, sonando un aviso, optando el matador por tirarse de nuevo, algo que hizo en tres ocasiones más para agarrar un pinchazo hondo, llegando el segundo aviso ante la dureza para caer de su adversario.

El juego de los toros pese a su mansedumbre dio bastantes detalles que analizar, lo cual me tuvo interesándome por lo que ocurría en el ruedo, siendo un festejo entretenido a pesar de la baja nota de bravura por el buen punto de casta del encierro, las dificultades que crearon y las virtudes que también atesoraron.

Rubén Sánchez.

domingo, 9 de octubre de 2016

Tanto peligro como nobleza, variada corrida de La Quinta con un Alberto Álvarez que dejó buena impresión


Buenasnoches abrió la tarde saliendo adormilado, toro serio y bien rematado que fue recibido con aplausos. Rafaelillo dejó ver bajandole las manos y soltando capote una embestida en la que se desplazó por el derecho, mientras que por el izquierdo se quedaba debajo. En varas entró con prontitud a una primera de la que salió coceando, de najas tras sentir el puyazo trasero que le señalaron, mientras que en la segunda se quedó a hacer sonar el estribo cabeceando con violencia, mientras le administraban una vara trasera con mucha saña. Llegó parado y medidor a banderillas, sin humillar en la brega y sin pasar por el izquierdo, queriendo tirar el gañafón incluso con el pitón de fuera. Buen segundo par de José Mora, al que le ganó terreno el cárdeno y pese a todo cuadró en la cara. La faena inició en el tercio, saliendo enseguida a los medios con la diestra, mostrando la res complicaciones, tobillero y con muy corto recorrido. A base de dejarsela siempre delante de la cara, peder pasos y estar siempre tapado, logró algún medio muletazo, viéndose un pitón izquierdo aún con mayor peligro en los remates. Por momentos se le subió a las barbas al ir a rematar la tercera tanda, recorriendo varios tendidos con la muleta por delante abaniqueando un gazapeo que eran arreones en cuanto veía el pavo la ocasion. Una serie más tras recuperar el control y estocada baja atravesada después de un amago de someterlo por abajo andándole buscándole los costados. Descabelló. Manso encastado. Se orientó enseguida, influyendo su edad en ello. Alguna palma en arrastre y división con Rafaelillo.

En segundo lugar salió Bailaor, fue recibido de capa con un buen ramillete de verónicas del diestro Ricardo Torres. En varas cabeceó con violencia, queriendo quitarse el palo, saliendo suelto, llegando a un tercio de banderillas en el que se  desmonteró Marco Leal tras un señor par, con exposición. En el inicio de faena se le coló, mostrando mucho peligro ya en los cites. No se entretuvo ni en poderlo ni tratar al menos de someterlo, lo despachó de un bajonazo infame y se encargaron de estamparlo a base de vueltas las asistencias. Fuerte bronca y ovación de castigo al astado, manso y con peligro.

Hizo tercero otro Buenasnoches, este pueda ser de la misma madre que el primero pero del siguiente parto, al ser este casi cinqueño. Su capa cárdena clara salpicada impactó al personal y lo recibió Alberto Álvarez con dos largas de rodillas de las que salió abanto a recorrer el anillo, viniendo después un buen abanico de lances a la verónica aunque sin poder ganarle mucho terreno por lo deprisa que volvía a tomar el siguiente. Quiso hacer un galleo por la espalda rememorando a tiempos de Joselito El Gallo, pero terminó por irse suelto a una primera vara muy caída en la llegó a romanear al tener tapada la salida. A la segunda arrancó por derecho desde distancia, llegando al peto con la cara alta, señalándole una vara trasera y siendo sacado al momento. Destacó Venturita con las frías mientras que se vio buena capacidad para humillar en la brega por parte del de La Quinta. Inició faena en los medios con un cambiado por la espalda, continuando por el derecho, por el que exigió colocación y repuso tras quedarse un poco corto en los muletazos. Optó el baturro por ponerse al natural, sacando varios muletazos enganchados con el vuelo rastrero de la muleta, con despaciosidad pero sin ajuste alguno, a una embestida noble y humilladadora, mientras que el animal le marcaba la mala colocación al ir a ligar los lances, por lo que no tontorrona. Volvió el coletudo a la diestra para terminar rematando con manoletinas, poniendo rúbrica con una estocada contraria tras pinchazo. Se complicó la cosa con el descabello, siendo prendido en una de las ocasiones. Buena disposición y buena muestra de capacidad para lo poco que torea Alberto Álvarez ante un toro medio que manseó en varas pero exigió en la muleta. Ovación en el arrastre y saludos.

Favorito fue el lidiado en cuarto lugar, salió algo huidizo y se le metió por los adentros a Rafaelillo en el que iba a ser el lance de recibo, teniendo que soltar las telas, que llevo hasta rajar el animal colgando del pitón. Lo paró después con varios lances, chicuelina y larga, dando el burel muestras de no mucha fuerza. Acudió al relance a la primera vara, muy caída a la paletilla, en la que se dejó pegar. Una chicuelina y un remate bastaron para dejarlo colocado y desde distancia arrancó pronto, aunque no se empleó en la también caida puya que le señalaron. Agarrado al piso y algo distraído llego a rehiletes aunque mostrando una embestida humilladora en la brega. Buen par de Álvaro Oliver fijando la tarda embestida. La faena comenzó pasándolo por alto de rodillas, saliendo después al tercio entre varios cambios de mano y un pase de la firma de buen trazo, llegando al tendido. Ligó varias tandas por el derecho, despegado y aliviando por alto cuando el animal le recriminaba la colocación con alguna mirada en la que con nobleza escogió el trapo. Al natural mayor profundidad de la embestida, queriendola tomar y repetir sin llegar a levantar la cara. Faltó apostar ya que regresó al derecho tras haberle dado una tanda corta con la zurda y quitándole la muleta de la cara. Tras otra tanda a derechas y tocarle las orejas antes de cuadrarlo, metisaca en el segundo sótano, por lo menos. No la soltó por el sitio en el que cayó, pero no le dio tiempo a volver a entrar a matar, fue fulminante. Palmas a este buen toro en el arrastre y silencio para el matador.

Camarero hacía quinto, su estampa despertó palmas, cárdeno facado, girón y calzado. De salida se paró tras la primera arrancada, tratando de orientarse de lo que había tras las tablas, sin tener claro a qué estímulo acometer. Ya decidido, lo paró con precauciones Ricardo Torres. Se arrancó a una primera vara con prontitud en la que llegó con la cara alta, bajándola después y mediendo riñones con fijeza, llevando contra tablas al caballo, llegando a romanearlo contra las mismas, demostrando poder y bravura. En la segunda tuvo prontitud desde la distancia pero salió suelto en tanto que fue citado. En la buena brega de Marco Leal se dejo ver un buen pitón izquierdo, además de fijeza y prontitud del astado. Empezó faena saliendo al tercio pasandolo por alto, rematando asimismo tras entre medias llevarlo por bajo. Por el derecho continuó, teniendo el astado buena condición, a media altura, con recorrido y repitiendo, arrancando con franqueza y entrega, con todo, con los riñones. Al natural vinieron varias tandas con tosquedad, brusco y sin llegar a potenciar las virtudes de una embestida noble y humilladora. Estocada arriba. Ovación en el arrastre para este Camarero, que demostró bravura en varas y entrega en la muleta. Silencio.

Fontanero cerró plaza con la jotica, salió con pies, Alberto Álvarez lo recibió con dos largas de rodillas y salió a los medios a la verónica, en unos lances en los que no llegó a humillar, saliendo suelto. En la primera vara cumple y cabecea, arrancándose pronto a una segunda vara de la que se repucha, entrando después a hacer sonar el estribo. En banderillas agarrado al piso y algo tardo, distraído. Buen par de David Blázquez. Inició faena con la diestra tras brindar a los empresarios entre pitos, toreando templado, asentado y firme, dando tiempos y tirando de las embestidas. Faltó ajuste por ambos pitones, pero una muy grata impresión por parte del aragonés. Por el izquierdo fue poco a poco desentendiéndose de la pelea este Fontanero, abriéndose hacia tablas y sin emplearse, aunque con nobleza. Lo mismo ocurrió por el derecho, tuvo lo que tuvo y duró lo que duró humillando y siguiéndo la muleta antes de desengañarse. El espada insistió en sacar algo más, pero tuvo que trastear para cuadrarlo y agarrar media estocada trasera y tendida tras un pinchazo y finalmente despacharlo con una estocada arriba. Se levantó ante el puntilero y sonó un aviso. Se amorcilló y se echó, volviéndo a levantarse para terminar por caer en una muerte encastada. Aún siendo manso, noble y escaso de casta sonaron palmas en su arrastre, siendo ovacionado el diestro.

Entretenido fin de semana cárdeno en La Misericordia, con muchos matices para analizar, esperamos repetir.

Rubén Sánchez.

lunes, 18 de junio de 2012

Nadie es profeta en su Tierra (Bilbao, 16-6-12)




Iván salió a saludar ante la ovación tras el paseillo

El gesto que Iván Fandiño quería tener con la afición de Bilbao, con su plaza, ese lugar, esa tarde para demostrar sus conceptos, pues le hemos visto en diferentes versiones, ya sea la de el arrojo y el valor, o la de el gusto y las distancias, hacer su apuesta sin necesidad y poder encumbrarse con un golpe fuerte fuera de Madrid, pues las cosas de Madrid, después hay que reafirmarlas en el resto de citas y convencer al resto de aficiones. El caso es que esta apuesta personal del diestro no debío ser bienrecibida en un principio por la Junta Administrativa, quienes no aceptaron de principio. Pienso yo que quizá el acontecimiento merecía estar anunciado en las Corridas Generales, durante la Semana Grande. Finalmente y al tratarse del 50 aniversario, se celebrarían corridas extraordinarias como celebración de la efeméride, lo mismo que hace años se celebró otra corrida conmemorando el 700 aniversario de la fundación de la urbe bilbaína.

La Junta dio el visto bueno a que se anunciase este festejo, aunque viene siendo habitual una corrida extraordinaria unicamente, parece como si ellos, tras confeccionar el cartel del domingo, el de los tres toreros actualmente más apreciados en Bilbao, hubiesen dicho, bueno nosotros con Bilbao hemos cumplido, ahora ya que Fandiño se empeña pues lo montamos, como si la cosa no fuese suficiente para la conmemoración, sino un mero complemento al acontecimiento programado por ellos.

Decía más arriba que nadie es profeta en su tierra porque en cualquier pueblo, el aspirante a torero de la localidad antes de ser alguien consagrado, si es que llega, es allí tratado como el peor del mundo; luego ya si se consagra pues los vecinos deshacen envidias y a sacar pecho. Pues bien, dicho esto parece ser que Fandiño no se libró y no tuvo mucho a favor.

Se anunciaban dos corridas, habitualmente es una, la situación económica es complicada, por no hablar de una ciudad donde el equipo de fútbol lleva dos finales, con el correspondiente desembolso económico de la población que viajó a verlo, encima las dos corridas salen al mismo precio, y como dijo anoche muy bien Luis Miguel Parrado en Clarín, al público por el mismo precio un Ford Fiesta o un BMW pues se compran el de Glamour, el de ambiente. Otra cosa es que un entendido en coches no se vaya a lo glamuroso porque conozca la cosa a fondo. Pero no es el caso de la gran mayoría (que aun así fue preocupante en asistencia) de público de toros (Leo en El Toro de la Jota que ayer domingo no pasaron de 5000 personas, osea nada de media como dijeron los medios, de quince mil es un tercio).

La diferencia era que, aunque costaban lo mismo, Fandiño donaba sus honorarios, osea que previsiblemente para cumplir con los honorarios de las figuras que metieron un tercio haya habido que tirar de lo que dejo el cuarto que fue a la concurso. Yo en un principio pensé que si querían ayudar a Fandiño (dado el tirón de Ponce en Bilbao) y viendo que no cobraba, era el porque no las entradas para el sábado eran más baratas, pero claro entonces a ver quien había ido el domingo, alomejor no es tanto el tirón...y también pensé luego: A Fandiño no le querían ayudar, si así hubiesen querido no habrían traído las dos corridas sino una, o estaría anunciado en la Aste Nagusia.

Yo fui uno de los que nos desplazamos a ver la corrida, y tampoco el día de chirimiri acompañaba demasiado a la venta de localidades. El torero tiene mucho, por no decir casi todo, de ilusión y mentalización, y quizá Iván perdiese un tanto de ella al romper el paseillo observando la poca convocatoria de público. Aún así, sin llegar a empujar como le hemos visto, dio la cara con dignidad toda la tarde y cumplió con su compromiso de corrida concurso luciendo y enseñando a todos los animales ante el caballo, dejándonos ver un espectáculo completo donde existen los tres tercios. Pero faltaron los quites, y sobre todo lo que más se le esperaba, seis toros, seis estocadas, debido a su poder al ejecutar la suerte suprema. Lo malo es que se esperaba mucho más, y no es lo mismo ser incognita que ser el esperado. Vayamos toro a toro:

El de La Quinta desde los medios,
citado por Israel de Pedro
La Quinta: Toro bien presentado, largo rematado y bien armado. Tomó tres refilonazos, pues no iba sobrado de fuerzas, desde los medios acudiendo pronto y alegre, pero echando la cara arriba ante el peto y sin quedarse a pelear. Bravuconcete en Varas. Para la muleta quedó con movilidad pero sin una embestida clara, sin humillar lo deseado al no picarse delantero, y saliendo sin repetir, desengañado de los muletazos. Fandiño le sacó dos series regulares tirando a buenas. Pudo haber petición de oreja cariñosa (sí, cariñosa como las que ayer concedió Matías a Padilla o esa segunda a Ponce, mucho más grave que la primera que pide el respetable. Pero no a todos se les tiene cariño en el palco) pero pinchó.

Partido de Resina: El pablorromero era todo un señor, un toro precioso, rematadisimo y ofensivo de cara, un toro de bilbao. Este también acudió desde los medios, pero no se quedó a pelear ni lo tenía tan claro, pues buscó los capotes en el segundo y tercer encuentro con el caballo. Tampoc estaba sobrado de fuerzas, pero dejó un buen síntoma de recuperación. Para la muleta fue muy exigente y finalmente cambiante, pues a raíz de un enganchón el animal cambió por completo a peor. Más pinchazos.

Victorino Martín: El Albaserrada fue menos ofensivo, en el tipo de la casa, pero un tanto cariavacado. Este no quiso ni ver al caballo, manseó con todas las de la ley en el peto, y tapandole la salida se le dio un puyazo fuerte. Tuvo que andar listo el piquero para taparle bien y poder pegarle lo que necesitaba. Para la muleta fue el toro de mejor nota, humillando codicioso. Tardó en acoplarse el de Orduña pero aún logró algunos pasajes buenos. Pinchazo arriba que se ovaciona y gran estocada. Oreja negada a mi entender por el pinchazo. Me gusta ese rigor, pero sabía que al día siguiente iba a desaparecer, y eso se llama injusticia, pues para la segunda oreja Enrique debió matar así y no lo hizo. 

Así citaba Esquivel al bravo de Torrestrella
Torrestrella: El de Álvaro Domecq lucía pinta burraca, precioso el animal y bien armado. Este sí que demostró ser bravo en varas, pues empujó abajo en las tres que tomó y derribó al picador(que no al caballo) en la tercera. De justicia el decir que los picadores sin llegar a poner en los rubios puyazos de escándalo, si movieron bien a los caballos y trabajaron con la garganta, la vara y el estribo para hacer la suerte. Lo pudieron hacer bien porque es un gusto ver moverse a los ligeros jacos de Bonijol con ese peto tan aparentemente flexible(en la tercera vara se vieron los pitones de la res por debajo del caballo como asomaban por el costado izquierdo). Para la muleta Iván a mi juicio se puso encima pronto y el toro se puso a protestar más de la cuenta pidiendo sitio, pues cuando empieza el arrimón y no tienen nada se dejan, pero si aun hay fondo protestan. Tampoco lo mató como esperábamos.

El Cortijillo (Fuera de concurso al sustituir al inválido de Torrealta): Matías no anduvo ecuanime ni con lo que siempre lo fue, con la devolución de inválidos, y se hizo el remolón hasta que ya no tuvo más remedio; eso sí para evitar que se viesen cuartas entradas con el regatón o con la puya de tientas si que anduvo rapido aunque no pidiese cambiar el tercio el matador. Este de El Cortijillo fue un manso de solemnidad, entró seis veces de refilón al caballo y no fueron tan hábiles para taparle la salida y pegarle, pues llegó a la muleta noble pero arreando de manso, Iván aún asi saco algún muletazo en condiciones, pero todo se disolvió en chiqueros, que fue donde terminaron.


Bravo ejemplar este de Alcurrucén,
que fue con todo hasta en un cuarto encuentro


Alcurrucén: Este rondaba los seis años, a falta de tres meses se lo quitaron, lucía una cuerna muy acapachada y resultó ser para mi el toro más completo. En el caballo fue todo un espectáculo de bravura, pues además de acudir alegre, pronto y raudo al caballo, hizo dos hoyos con las pezuñas traseras de meter riñones las veces que acudió, que finalmente fueron cuatro al pedir permiso Iván para verlo desde mas allá de los medios con la vara de tentar. Llegó a la muleta con buena condición, aunque logicamente no iba a aguantar una extensa faena. Sin llegar a ser extraordinario para el torero, pienso que si era toreable y noble como para haberse acoplado mejor con él.

Salieron los que esperaban más de Fandiño con cara de decepción, por un lado era así, pero yo disfruté de un espectáculo entretenido y muy interesante donde ver la bravura de los toros y la suerte de varas, cosa que agradezco a Fandiño. Y esque por mucho que no saliese redondo el asunto, la tarde fue interesante y nada que ver con la mayoría de anodinas tardes de la isidrada, o sin ir más lejos, de la novillada de ayer de Madrid de la que no he visto decepcionarse tanto al personal ¿sería porque la decepción era ya anunciada y cualquier cosa que pasase una sorpresa y no algo esperado?


Los hombres de Oro de la cuadrilla no merecieron
que el premio quedase desierto

Por último decir que hay que poner en valor la labor hecha por los picadores y no es la mejor manera dejar desierto el premio de 600€. Si bien entendieron no concederlo al no haber ningún gran puyazo, de acuerdo, pero aunque el hacer la suerte ya va en el sueldo, sabemos que casi nunca es así y de alguna manera hay que motivarlo. Tampoco hubo un toro completo y si hubo premio...claro que, este no era económico y daba igual darlo que no, pues no se ahorraban nada.

Fotos de Javier Arroyo, para aplausos.es. Al que felicito por su bonito reportaje.

Cartujanillo