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jueves, 12 de julio de 2012

Ni siquiera los que le gustaron a Ricardo Gallardo. Firme Jiménez Fortes.



Ricardo Gallardo dijo que le gustaron varios toros de los lidiados esta tarde en Pamplona nada más terminar el festejo, como vemos, si hay dos tipos de ganaderos: el que se centra mucho en los defectos de sus pupilos y nunca estan conformes del todo; y los que ante un monticulo de defectos se agarran a un matojo pequeño de virtudes. Podemos tener claro que el criador de los Fuente Ymbro, es de los segundos.

La terna contaba con dos toreros que ya hemos visto bastante y tenemos claro su concepto (y no han decepcionado a sus formas), y una promesa joven que atesora valor, cosa importante en esto, y que ha estado firme ante su lote.

Distraído salió el primero al ruedo pamplonica, con sosería desde un principio. No se le pegó nada en el caballo, pese a que con su caja musculada y kilos pudo de sobra empujar hasta hacerselo pasar mal al montado, falla la casta en el hierro gaditano, a su favor, el ganadero se agarrará, a que ante el peto metió la cara abajo, aunque saliese suelto. Ante las frías siguió sosete y escarbó; César Jiménez comenzó de rodillas y el toro tuvo una buena embestida en la muleta, pero no llegó a culminar la ligazón (lo único que importa hoy para el triunfo, sea cual sea el merito de los muletazos) La faena se fue alargando y al ver que el toro se empezó a querer ir, le pinchó y después le dejo un espadazo trasero.

El segundo se le complicó a Pinar de salida, y pese a que cumplió en la primera vara, donde tomó un puyazo fuerte, la segunda fue cuanto menos un simulacro rapidisimo, el animal se vio embistiendo ante unas vistosas chicuelinas de Jiménez Fortes y aunque se dolió de los arpones, se movía y hacía hilo. Notable llegó a la muleta, al menos con codicia y cierta movilidad, aunque si bajar la cara ni llegar a darle confianza al espada, que recurrió, sin faltar a sus formas, al arrimón de los insistentes, poniendose hasta pesado. Se dio cuenta y se fue a pincharlo para después dejar una estocada caida y tendida.

Sin repetir ni buscar las telas, con cierta frialdad, se mostró de recibo el tercero, buscando siempre las tablas, en el caballo se dejó pegar y no se le dio, y después incluso se repuchó. Dos quites se tragó el morlaco, con la diferencia de que Jiménez Fortes se jugó el tipo al tardar demasiado en rematar unas ajustadas gaoneras, y que César Jiménez volvió a enseñarnos una vez más el que debe ser el quite de moda, o simplemente el más sencillo, adivinen cual es, en esta Feria ya se ha visto alguna que otra tarde. El animal llegó manseando a banderillas, reafirmando su salida oliendo tablas y el joven malagueño le logró sacar pases a base de arrimarse pero sin tirar del recurso de llevar al toro a su terreno, donde quiza le hubiese costado menos y pudo sacar más. Una estocada contraria, por tirarse bien y atracarse de morrillo hizo que le pidiesen dos y le diesen una. Siguen las rebajas en San Fermín, aprovechen, que son sólo ocho días de Oro.

Buena estocada de Jiménez Fortes al tercero, el argumento que mejor defiende el trofeo concedido


Sueltecito salia también el cuarto del recibo capotero, y aunque empujó abajo en el caballo, en un puyazo trasero, se dejó pegar en el segundo y estuvo muy tardo, pero eso sí fijo, ante los peones que le banderillearon. César Jiménez estuvo digno, correcto diría yo, dando media distancia, y sacando colocandose lo que tenía pero de uno en uno, no se peleó con él ni lo sobó y en aquello quedó la cosa. Un goyetazo que no mereció el toro debió pagar el cabreo que acumula el fuenlabreño por sus ausencias en ferias.

El quinto también salió abanto y aunque empujó en la primera vara que tomó al relance, debió ser por no saber a donde iba, ya que en el segundo puyazo salio suelto manseando descaradamente. Apretando para los adentros y esperando a los peones se mostró en banderillas, y a duras penas fueron capaces de dejarle cuatro palos en el morrillo, y eso que pese a apretar estaba descastado, y los peones estaban más que avisados de como iba a comportarse. Ahora entiendo el porque del pánico en caso de que el de hoy venga de cocina con una pizca de guindillas, si soso cunde la ineficacia, picantito cunde el pánico. Rubén Pinar ha sabido llevarlo a las rayas y llevandolo muy tapado, sujetarlo y así poder dar varias series con cierta emoción antes de que se rajase; pero tampoco vayamos a pedir peras al olmo: estuvo con muchas precauciones y la técnica no podía tapar al completo cierta vulgaridad, tras unos bonitos remates por alto le pegó una buena estocada haciendo bien la suerte y le cortó una oreja.

El sexto no tuvo tantos pies al irrumpir, y se dejo, tuvo también fijeza, pero si poco se le pegó en el primer puyazo, menos aun en el segundo encuentro. Ante los rehileteros iba y venía, había salido el más noblote para la muleta, que sin llegar a ser un toro importante, no molesta y se deja trasmitiendo algo si el torero pone también lo que falta, incluso llegó a demostrar un pequeño argumento que evita que lo tache de pastueño o incluso de borreguín, y es que los circulares por detrás, no se los quiso tragar tan fácil. Jiménez Fortes estuvo firme con él y se vio que quiere ser torero, y le sobo y sus manoletinas finales tuvieron quietud y valía, la estocada muy contraria que colocó, y un golpe de verduguillo, provocaron una petición fuerte, que derivó en trofeo. Es de comprender que los toreros alucinen cuando piensen en qué hay que hacer para abrir la Puerta de Madrid. Normal, sí es que los cerrojos están tan flojitos...


Valor, firmeza y frescura bastaron para abrir la Puerta del Encierro

Sobre el señor Gallardo solo comentar que espero que en sus notas tenga cosas parecidas a lo que se ha visto, porque lo que diga, no me importa tanto como lo que haga, y espero que esto ultimo sea tomar medidas ante la mansedumbra, falta de pujanza de sus reses en el caballo, de chispa, y de bravura y se deje de buscar al que mas cuernos le crezcan.

Más que nada lo digo porque me ha gustado mucho su ganadería y porque sería una pena que tan pronto haya agotado el fondo de casta de la vacada.

Cartujanillo.

Fotos Maurice Berho para aplausos.es

martes, 10 de julio de 2012

Impresiones sobre la de Cebada Gago en Pamplona:


Nazaré firmó los mejores pasajes del festejo

Tercera corrida de la Feria del Toro, primera de este hierro, sin su criador Salvador; lucieron por ello cintas negras. La terna contaba con un clásico de la tierra, Marco, que para su escaso rodaje ha estado digno y que no perdonó ni un quite; Morenito, un torero joven que acapara esperanzas, pero que no estuvo tan resolutivo, y un Nazaré que tenía que aprovechar la oportunidad y sin llegar a deslumbrar, tampoco ha decepcionado.

El ganado ha tenido un comportamiento desigual, con tres primeros a los que les ha faltado la fuerza y que han sido nobles y tres siguientes más variados con un cuarto que no llegó a entregarse, un quinto que manseó y que se defendió y el manso de libro que hizo sexto. Sin duda un juego lejano al esperado de esta divisa en la Feria del Toro.

Abrió plaza un toro al que le fallaron las fuerzas, que fue tardo en varas y al que se le pegó poco, pero que salió ciego del peto y prendió al que bregaba espectacularmente pero afortunadamente sin consecuencias. Soso llegó al segundo tercio y con disposición desde los medios, con las rodillas asentadas en la arena y mucha disposición, arrancó el navarro Francisco Marco una faena variada sabiendo dar tiempos y lo adecuado a cada momento en la que tuvo que combatir la falta de fuerzas del burel. Una vuelta al ruedo se dio tras pinchar abajo y dejar una buena estocada. Hubo más motivos para solicitar la oreja en este toro que en el cuarto, donde se le fue concedida.

El segundo pecó de lo mismo y pese a que el primer puyazo que le dieron fue fuerte, poco se le pegó en el segundo, que precedió a un quite de Nazaré por chicuelinas. El toro se vino arriba en banderillas y Morenito trató de estar elegante, pero el morlaco renquea, le faltaba un tranco; ante lo que había bien estuvo el burgalés, bastante por encima de una embestida noble, pero flojita y sin llegar del todo a romper. Pinchó arriba y mató después en lo alto, pero se fue una pizca atravesada.

Morenito, elegante con el segundo.



Por tercero salió uno de los que mantuvo más sus fuerzas debido a que se empleó mucho menos, sacó genio en el caballo y llegó a la muleta humillando poco, aunque sin malicia. Nazaré no tiró de recursos para meterlo en vereda e hizo una faena más accesoria y adornada que fundamental. La cabeza no funcionó demasiado al plantear manoletinas a una embestida por alto durante toda la lidia, normal que a la tercera se le fuese al pecho. Le pasaportó, eso sí con una buena estocada.

El sevillano dando distancias al tercero

Para que saliese en cuarto lugar, los ganaderos gaditanos presentaron un ejemplar que no se empleó en el caballo, empujando con la cara alta, y al que quitó Marco una vez más por chicuelinas, pues aunque no podamos alabarle su variedad, al menos hemos de decir en que en sus méritos estuvo el no perdonar quites, signo de disposición. Poco a poco y tras el tercio de banderillas se fue entregando, sin llegar a hacerlo del todo, aunque si embistió con nobleza en la muleta de un digno Marco que trató de agradar, llegar al público de su tierra y buscar contratos; le faltó conseguir que repitiese dejándosela muy puesta, pero si somos justos, en función de su rodaje, ha estado muy digno con esta corrida de Cebada, que sin sacar excesivas complicaciones, tampoco ha sido de carril. Una estocada caída y tendida bastaron para que los pañuelos aflorasen, en mayor medida que en el toro anterior, pero con menores argumentos. Oreja.

El local paseó un trofeo de reconocimiento a toda la tarde y fruto también de paisanaje


Por quinto un burel que tomó dos fuertes puyazos saliendo suelto en el primer tercio y que tomo por alto los vuelos del capote de Nazaré por tafalleras, factor que tras haber punteado siempre arriba en el peto, agravaron más el defecto del toro, que esperó mucho a los peones, apenas si defendiéndose al llegar los rehileteros a jurisddición y que no acompañó al buen cite, muy torero, andando al entrar, y al salir, de Luis Carlos Aranda, que estuvo eficaz y que ya había lidiado bien en el precedente, pero que seguro que quiso optar a mejor par de la Feria, le ayudase o no el de Cebada. A la muleta llegó con nervío, metiéndo la cara pero quedándose corto y reponiendo rápido. Morenito estuvo tratando de conseguir alargar un poco la corta embestida que salia con punteo arriba que tenía el animal, pero no lo consiguió, pues hubo un exceso de pases sucios, en los que siempre le tocaba la franela y que imposibilitaron el objetivo. Tres pinchazos y una media tendida a duras penas, acabaron con el mansete.

Morenito iniciando por abajo en el quinto

Faltaba un manso de libro para cerrar la gama y por ser el de mayor nivel, llegó en sexto lugar: salió distraído de un buen recibo capotero del joven sevillano y durante el tercio de varas anduvo siempre distraído, sin jifeza y gazapeando por el ruedo sin un obejtivo fijo, excepto el terreno de chiqueros; ni oler quiso al caballo en la zona de contraquerencia, por lo que tuvo que ser ahormado en su querencia, donde salió suelto las dos veces que entró. Nazaré ha demostrado cierta cabeza al conducir al animal en su terreno, sin obligarle demasiado para evitar que se rajase, entendiendo al manso. Lo sacó fuera cometiendo un error, pues alli protestó y casi lo cazó, aun así allí le plantó cara y estuvo bien con él. Pinchó y dejo una buena estocada una pizca caída, que le valió un trofeo.

Buena estocada de Nazaré al sexto


Mañana llegan los salmantinos de El Pilar, con dos toreros esperados como son Mora y Fandiño que deben volver a afirmarse este año y que junto a Tejela, un torero monótono, completan el cartel.


Cartujanillo.

lunes, 9 de julio de 2012

Miurada con un Javier Castaño extraordinario

Estampa de Tauromaquia antigua de Castaño esta tarde con el tercero, de Miura


Llegaban como es habitual a la tarde del domingo pamplonica los clásicos Miuras, que tras hacer un encierro peligroso en el que San Fermín volvió a echar su capote a varios mozos, lucieron una buena presentación y un desigual y variado juego, siempre con ese interés que marcan y que acaparan por su nervío y estampa de toros antiguos desque que se abre chiqueros hasta que se arrastran.

La terna era de interés, con dos toreros importantes y grandes lidiadores como son Castaño, que está dando el do de pecho y entendiendo a la perfección diferentes encastes, y el otro un experto diria yo en cárdenos, como es Robleño, ambos a las puertas de su cita en Céret, la próxima semana; además de un experto y curtido Rafaelillo que ha vuelto a confirmar su mala racha de esta última temporada y de la que se está desarrollando.

Abría plaza un cárdeno, de seria estampa, huesudo y con gran esqueleto y que sin estar gordo dio mucho en la báscula, un animal que cumplió en el caballo aunque no se le pegó en el segundo puyazo. La faena inició por abajo, como debió hacersele todo a este encastado y poderoso, fiero, pero noble animal. Sin muchas apreturas y muy precabido, comenzó un recital de muletazos por alto sin querer llevarle, y desde la oreja, dudando siempre, poniendose y quitándose, en definitiva cabreando al de Zahariche, a toda velocidad porque la muleta más que tratar de dominar, flameaba. Y el toro, señores no había hecho nada feo. Una estocada contraria y delantera sirvió de pasaporte.

Rafaelillo a 3 muletazos por segundo con el primero

 Tuvo el órdago de decir que era un látigo, entonces él una bala, y que el toro quiso cogerle desde que salió por todas partes. Si ese toro con la lidia que llevó y el trasteo, y el cabreo que le produjo, no le cogió, fue porque no quiso, ocasiones y motivos, tuvo bastantes. Rafaelillo, al que respeto y admiro por enfrentarse a corridas como la de hoy no sé si tiene un don para hacer malo al regular o es que lo hace aposta, porque ya van unos poquitos de toros.

En segundo lugar salió otro cárdeno, este con un tranco menos brioso, menos bronco que su hermano anterior, más templado. Fue recibido a la verónica, como Dios manda, saliendo hacia fuera hasta rematar y dejarle parado antes de ordenar picas. Justito su cumplimiento ante el piquero, pegandósele lo justo y saliendo suelto; parado y midiendo anduvo cuando las frías. Robleño, inteligente y en lidiador, comienza el trasteo por abajo, bien hecho, y consigue dominarlo, con cabeza disposición y mucho valor arrancándole hasta el último muletazo, echo un tío, tirando de él, estudiandole los terrenos, las querencias y los cambios, dejando una grata impresión de la que no se dieron cuenta en el coso. Menos mal que la tele nos muestra su dimensión a los aficionados. Media estocada bien agarrada en un sitio fenomenal hizo efecto fulminante, y debió haber paseado un trofeo si la de Joselillo de ayer marca el rasero de la plaza.

Así de torero se desplantó Robleño tras parar al segundo
Por tercero salió un castaño, encierro este de Miura variado de capas, que tuvo una aparición más fría, saliendo más distraído y con menos codicia y repetición que los anteriores, que se revolvían en un palmo, aun no revolviendose tubo mucho nervío. Tito Sandoval, picador (de la cuadrilla familiar del esperado Javier Castaño) le dejó un puyazo delanterito y favorable para el animal, salió suelto y se llevó un refilonazo. Después desde la media distancia empujó algo más en un puyazo bien situado pero fuerte, del que salió suelto también. Poco nos pudo lucir este toro en varas más de lo que lució y vista su prontitud y movilidad en banderillas, tiró de experiencia, seguridad, confianza en si mismo y en su conocimiento de este ganado y sacó al hilo de las tablas una torera silla de esparto, que dieron al inicio de faena un aire añejo, romántico, con un toro antiguo y una suerte antigua, fotos que en color sepia con el Miura revolviéndose y el torero asentado reviven historia de la tauromaquia. Después del inicio tan torero, vinieron series que a base de sobarlo y de irle cambiando hacia mejor con paciencia, se vieron varios naturales caros, con mucha emoción y de trazo largo ante la emoción de la completa lidia del miureño. Muy hábil y sabiendo salir de entre los pitones y meter la mano al alto morrillo, se nota que viene de matar seis en Nimes, y le metió una estocada arriba de premio. Paseó una oreja, que como bien vuelvo a repetir, si el rasero es el de ayer hubieron de ser dos.


Estocadón de Castaño al tercero, al que entendió y lidió superiormente


El cuarto un precioso y agalgado salinero, sardito, que dirían por la zona de pasto de las reses miureñas, que apareció con brío y fiereza, revolviéndose y punteando en las telas de Rafaelillo. Poco peleó en el caballo, de manera poco uniforme, con un solo pitón, metiendo algo riñones. El puyazo cayó caído, pero en el segundo picotazo que recibió salió suelto. La faena esta vez tenía en mérito el ser corta y preparatoria para la muerte, quitando las moscas de la cara, dominando y asegurando que para la suerte suprema vaya confiado con el hocico hacía abajo. El animal, el peor del encierro, tenía claro que a cualquier descuido o mínimo fallo le iba a echar mano, bien Rafael que le dejó una buena estocada algo tendida con habilidad.

Otro salinero en quinto lugar hizo salida corretón y fue bien parado de nuevo por Robleño. La res fue a más en varas, pues si bien salió suelto del refilonazo primero, en el segundo encuentro, con un buen puyazo, en buen sitio, empujó más; para volver a cambiar y desengañarse en el tercer encuentro, del que osó repucharse. Ante los rehileteros anduvo tardo y Robleño que fue observando la evolución y los cambios de las reacciones del sardito a lo largo de su lida planteó bien las cosas de nuevo, intentando dominarlo y ya veremos si después tenía algún pase. Pues aún a este, fue capaz de sacarle alguno por el izquierdo, tirando de él con precauciones claro está, pero que el bicho ni se lo creía que fuese a entrar tanto al canasto. Pinchó en buen sitio, pero le dejó luego una estocada baja que me supo fatal después de su buena actuación, lástima que se fuese la mano, pero ya se sabe que una vez saben que la espada entra por arriba, no dejan que entren más.


Lo recibió Castaño a este sexto con gusto a la verónica, con dos lances de auténtico olé, pero el miura no se dejó rematar con la media. En varas tuvo poco celo y ante el primer puyazo bien cogido, como el que siguió en buen sitio, salió suelto. El animal salió de varas con buen tranco y Finito alucinaba con los cambios que iba pegando el animal según lo que le iban haciendo, se nota que ha olido poco miureño, pudieron poner a Campuzano que mató unas cuántas a comentar el festejo. Resultó que el primer par quedó muy delantero por lo que cortó al peón y por lo bien que sacó de abajo los palos, pero con tal mal efecto de que los palos le tocaban al morlaco en las orejas, lo que le hizo dolerse y ponerse muy brincón, pareciendo llevar un pitón derecho medio potable. Castaño lo observó y se basó en ese pitón y pese a lo rebrincado y geniudo de su embestida, de sus derrotes secos, aún lo intentó hasta lo más profundo del fondo del animal. Para rematar la tarde, además le dejo una gran estocada en lo alto. Sin duda mereció salir por la Puerta del Encierro o de cualquier plaza digna de paladares exigentes.


Esperamos ansiosos para Céret.


Nota: He disfrutado con una tarde de Toros, siento si me he pasado con Rafaelillo, razón ahi de sobra en que parece mentira que le ponga así a él después de enfrentarse a lo que se enfrenta y no lo haga con muchos otros que merecen el menor de los respetos (siempre lo que toca por vestirse de luces) al matar lo que matan. Pero con esos hago unicamente el peor de los desprecios, la ignorancia a esa fiesta paralela a la que de verdad es mi Fiesta, la Fiesta de los Toros.


Cartujanillo.

Fotos Maurice Berho para aplausos.es 

sábado, 7 de julio de 2012

Dolores Aguirre, mansos, pero con matices

Gran estocada de Joselillo, que junto a el tesón y disposición con el tercero le ha valido una oreja



Con lleno de no hay billetes arrancaban las corridas de a pie de la Feria del Toro pamplonica, y lo hacía con una corrida muy bien presentada de Dolores Aguirre, que ha dado un juego variado, en el que ha imperado la mansedumbre, unas veces mas encastada y otras menos de lo enviado por la ganadera bilbaína, pero con ganado sevillano, no como anunciaba tve esta mañana, ganadería vasca.

En primer lugar salió un animal que ha quedado inválido tras una fuerte vara en la zona del brazuelo, este puyazo caído le hizo ya doblar las manos tras el primer puyazo, tiró de casta y se levantó y pese a que en el segundo Ferrera mandó pegar poco, se le acabó el fondo en el prólogo de la faena de muleta y se echó. El pacense no ha podido hacer nada en vista del material, pero tampoco ha andado hábil para meter el estoque a tiempo, lo que le hubiese ahorrado tener que descabellar sin entrar a matar por la poca fuerza del animal.

Por segundo apareció el melocotón de capa, que cumplió algo en la segunda vara, tras pensárselo mucho para acudir y haber salido de najas en el primer encuentro, olisqueando tablas, parecía que ya se había acabado, pero tras tomar aire en banderillas logró venirse arriba y regaló 15 embestidas por el pitón derecho, repitiendo, buscando y suficientes para lograr con ellas captar la atención del personal. Pero Gallo no anduvo hambriento y estuvo poco resolutivo, dejando que el toro le enganchase la muleta por el izquierdo hasta en los remates y haciéndole ir cambiando. A Joselillo teniendo menos gusto, técnica y torería que Gallo se le ha visto apostar mucho más con el peor toro y peleando más por el triunfo. En su disculpa hay que añadir que el viento le descubrió en varios pasajes del trasteo.


Con el segundo y un poco de voluntad quizá se pudo hacer algo más


El tercero de la tarde ha manseado en varas y le ha faltado fuerzas, pero en la muleta se los ha tragado, y Joselillo a base de tesón le ha sacado una faena sobre todo de voluntad y disposición, que junto con una gran estocada, pese a que quedase algo desprendida, y una suerte suprema muy bien ejecutada han bastado para que cortase un apéndice quizá un tanto justo dirían algunos, pero yo digo que peores veremos en esta feria del Toro, con peores estocadas quizá, y no debemos olvidar que una estocada vale una oreja.

De rodillas le tocó tragar al vallisoletano

El corrido en cuarto lugar fue bien dejado en suerte en ambos encuentros con el montado por Ferrera, y ha acudido pero sin emplearse, y tras andar algo aplomado en el tercio de banderillas protagonizado por el extremeño, no dejó opción alguna en la muleta, y el espada no estuvo tampoco hábil esta vez a la hora de matar, ni con estoque ni con el descabello.

Por quinto salió un manso que pareció cumplir en varas debido a que el picador con oficio y habilidad fue capaz de taparle la salida, pero que una vez vió escapatoria dejo de empujar demostrando su mansedumbre. Para la muleta quedó algo huidizo, incierto y cambiante, pero Gallo inició bien saliendo de dentro a fuera por abajo, y en los terrenos del toro, dónde se emplazó en banderillas y de donde no pasaba hacia dentro al hacer hilo a los peones, un poco más fuera de la raya, le pegó una buena serie de derechazos, por abajo, ligados y pudiéndole, con gusto y técnica, y el toro, al verse podido se rajó descaradamente y no quiso más, ni tampoco el torero que no quiso andar detrás de él a ver si se podía hacer algo en querencia, bien fuese la soñada puerta del Encierro que recordase el de Dolores o la de chiqueros. El toro no era de carril, de acuerdo pero tampoco imposible, y mucho menos aún para meterle la espada en el sótano o un poco más abajo como se la propinó.

No fue de carril este quinto, pero tampoco "imposible"

Muy ofensivo de cara era el sexto, un Langosto al que si bien se le castigó bastante, no le vino mal pues atesoraba casta y poder y mantuvo fuerzas al emplearse lo justito, además de ser favorables los puyazos que recibió por la complicada embestida que desarrolló. Joselillo, con hambre de triunfo, lo intentó y sacó alguno por el izquierdo a lo último, pero pudo ir a los lomos en varias ocasiones por decidir tirar la moneda y no seguir con la faena de aliño que tenía el animal. Tuvo mala suerte con el estoque, que le hizo guardia y tampoco anduvo muy lucido con el verduguillo.

En definitiva una corrida mansa con sus matices, algunos con cierto poder, otros a los que como el segundo le faltó más la casta, sin fijeza algún otro, pero una corrida de Toros de la que analizar siempre alguna reacción en cada momento y que ha puesto a la luz la dimensión y la entrega de los que se encargaron de lidiarla, así como la habilidad de las cuadrillas; de los de a pie por sus arboladuras y por lo mucho que esperaron algunos y de los de a caballo por saber tapar la salida a tiempo a toros correosos que poco querían recibir en varas. Sin duda una tarde entretenida y con sus matices, que toda la feria del Toro sea así y que como mínimo no tengamos que hablar nunca de cosas nulas de contenido por causa del descaste y la invalidez, y vaya por delante que Dolores ha decepcionado. A los que no se les espera no decepcionan, ni con corridas peores.


Cartujanillo.


Fotos: Mauricio Berho, para aplausos.es