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viernes, 14 de julio de 2017

Chacón y Yonnet entre el naufragio miureño

Con lleno en los tendidos ceretanos abrió la tarde tras un respetuoso minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño. Se anunciaban seis toros de Miura y se dio aviso mediante megafonía antes de salir el primero informando de que pese a estar los toros defectuosos de pitones, l' ADAC decidió lidiar completa la corrida, que efectivamente estuvo vergonzosa en cuanto a las puntas. Buena disposición de Paulita y Chacón, mala tarde de Pepe Moral.

Amarguito tenía por nombre el primero, negro de capa y con los pitones escobillados. Salió frenándose en un buen recibo de capa de Paulita. Tomó un primer puyazo algo trasero al que acudió pronto y en el que cumplió. Más se empleó en el segundo, acudiendo al trote desde los medios. Octavio Chacón lo abrió un poco más para un tercera, que se le señaló delantera y a la que acudió con prontitud, en la que se dejó pegar. En banderillas cortó y se dolió, esperando y midiendo hacia contraquerencia, buscando los adentros en la zona de chiqueros. Buen par del tercero, de poder a poder cuadrando en la misma cara y saliendo airoso. Inició el aragonés su faena por abajo sometiéndolo en tablas, saliendo después a los medios, muy dispuesto ante una embestida brusca y sin recorrido, soltando fuertes gañafones. A base de tesón logró por el derecho sacarle medio muletacito, llegando por el peligro la emoción a los tendidos, que valoraron su labor y esfuerzo. Remató con varios muletazos genuflexo por bajo y adornos como el molinete, antes de recetar una gran estocada, ligeramente contraria, de efecto fulminante. Recibió una ovación cerrada, siendo también aplaudido el burel en el arrastre.

Lanudo fue el lidiado en segundo lugar, cárdeno de capa y de gran remate y trapío, siendo ovacionado de salida. Remató con insistencia y fiereza en cuantos burladeros a los que llegó, haciendo astillas y zarandeando el tablón que portaba y el hierro y la antigüedad de su divisa. Octavio Chacón lo recibió templado y buscando enseñarle a embestir a la par que lo paraba, logrando salir a los medios con él tras irle sacando de tablas muy tapado con el capote. Tomó una primera vara larga en duración, pues tardaron en ir a sacarlo, algo trasera, en la que cumplió el morlaco. A la segunda se arrancó con presteza desde más allá de los medios, vara ante la que se emplea, bien cogido el puyazo. Cambió el tercio el espada accediendo el palco inexplicablemente sin que se viese el comportamiento en una tercera entrada. En el segundo tercio tuvo una embestida rebrincada, tirando la cara alta en los embroques. La faena de muleta parecía dificil que pudiese llegar a extenderse tanto, pues de inicio mostró la embestida no tener recorrido y sí sentido buscando al torero, estando a punto de coger a Octavio Chacón. Pero a base de torear sobre las piernas consiguió que el astado siguiese con un viaje muy corto el vuelo de su muleta, conectando con la afición, que entre sustos y vítores a los adornos con que se gustó en el trasteo vivió su faena. Despachó de estocada bien ejecutada pero que se fue caída de colocación, teniendo que descabellar, escuchando un aviso. Palmas en el arrastre para este encastado, complicado y fiero Lanudo, saludando una ovación el diestro.

En cuarto lugar se lidió Listonero, cárdeno alunarado y muy escobillado de pitones que además arrastraba los cuartos traseros, provocando las protestas de los aficionados. Tras algunos lances buenos en el recibo de Paulita, tomó el astado con prontitud una primera vara en la que apretó con poder empujando al caballo contra las tablas. Tomó una segunda desde los medios de en la que se dejó pegar, no siendo atendidas las protestas a su devolución. Iván García destacó con las frías antes de que Paulita iniciase su faena por bajo, continuando con la diestra aprovechando la inercia de su pronta arrancada a la distancia, ligando varias tandas con limpieza y componiendo la figura aunque siempre despegado y perfilero. El astado se paró pronto, muy a menos, empezando a defenderse y el baturro insistió sin lograr trasmisión con los tendidos, despachando de media caída tras pinchazo, teniendo que descabellar. Pitos para el miureño y silencio para Paulita.

El quinto fue devuelto, se armó bronca por lo escobillado de sus pitones, los tenía destrozados, pues invalidez no presentó, aunque blandease un poco, siendo la primera vez que presencio la devolución por falta de integridad de astas en la presentación. Con el sobrero se vivió una situación calamitosa y lamentable, absolutamente vergonzosa. El astado de Yonnet, de preciosa lámina, se reventó rematando en uno de los burladeros, tras haber rematado con fuerza en dos ocasiones anteriores, pero sesgado. En esta otra se le citó cuando acudía frontalmente, desplomándose y partiéndose de cepa el pitón izquierdo. Pese a ello el palco no accedía a sacar el pañuelo verde, mientras que si lo hizo con el toro titular por lo escobillado, llegando a entrar el astado al caballo con el pitón colgando; vamos para hacerse antitaurino en un instante. Gritos de indignación entre el público, rebelado contra la presidencia, que tuvo que acceder y devolverlo a los corrales, siendo inexplicable que tardase tanto en hacerlo. Tranquilito num. 11 de Yonnet fue el segundo sobrero, el quinto tris. De buena estampa y trapío, con mucho remate, aunque sin la trasmisión de la encastada embestida de su hermano anterior. Lo dejó Chacón practicamente en chiqueros ¡en la primera entrada! Todo un sinsentido. Aún así el astado acudió tras encontrar su distancia, al galope y con todo, a tomar un puyazo en buen sitio, en el que se dejó pegar tras cumplir. Para la segunda lo dejó en los medios, tomando un puyazo trasero en el que se dejó pegar, cumpliendo con más poder en el tercer encuentro, al que tardeó, desde menor distancia. Esperó a los rehileteros, algo aplomado, destacando Miguel Martín, antes de iniciar Chacón su faena en tablas, teniendo que llegarle mucho para que arrancase, sorprendiendo la reacción de un burel que parecía aplomado pero que repitió con codicia siguiendo la muleta incansable, queriéndola coger humillador y con nobleza. El gaditano le cogió bien el aire y lo llevó con largura con la diestra, ligando tandas de cuatro y cinco muletazos que conectaron con los tendidos. Una vez fuera de tablas y probado el izquierdo, el morlaco continuó embistiendo aunque con menor intensidad, teniendo que acortar distancias. Remató una faena de mérito con manoletinas muy ajustadas, tirándose de frente y por derecho a matar de verdad, teniendo que entrar en dos ocasiones porque se dobló el estoque en la primera, dejando una buena estocada en la segunda. Oreja bien ganada tras la encastada muerte del de Yonnet, un toro de buena nota en la muleta y encastado, que fue despedido con una fuerte ovación.

Puso el broche a la tarde Serón, un toro bien rematado y acapachado de pitones, bajo de presentación por delante. Remató en tablas de salida, apretó con la cara alta en el primer puyazo y acudió pronto a un segundo en el que se dejó pegar saliendo suelto y además blandeando. Se repuchó de la tercera entrada, a la que había arrancado con presteza. Cortó e hizo hilo, con muchas complicaciones para los rehileteros, que tampoco tiraron de mayor recurso que pasar e intentar tirar uno de los garapullos, a ver si con suerte quedaba prendido, en un alarde de falta de oficio. Se arrebató el lidiador y logró dejar un buen par reunido cuadrando en la cara, aunque fuese un poco a sobaquillo. La faena de muleta fue a menos y no terminó de despegar. Ninguna de las dos partes puso demasiado empeño. El astado por su soseria y el diestro por sus precauciones y cites perfileros a base de pisotón. Pinchó y dejó una estocada levemente caída y tendida, poniendo fin a una actuación muy mediocre del diestro sevillano, pues es capaz de mucho más. Leves pitos para este manso, descastado y a menos. Silenciada la labor del coletudo.

Rubén Sánchez.

domingo, 4 de junio de 2017

Salvó la tarde y con nota Carafea III

Con más de tres cuartos y con el tiempo amenazando lluvia se ha celebrado la primera de las corridas de la Feria del Toro de Vic Fezensac, que lució el hierro de Dolores Aguirre. Desigual de presentación, con un par de toros con barba y expresión de viejos, avacado uno de ellos; y de juego manso en general,con cierta soseria impropia de lo encastado de la vacada, a excepción del bravo segundo, Carafea III.

Abrió la tarde Argelón, colorado y cariavacado, con expresión de viejo. Abanto de salida, busca escapatoria, aunque repite a los lances de Paulita, en los que pega un fuerte tornillazo. En el primer encuentro con el caballo toma una vara trasera en la que no se emplea y de la que sale suelto. Trata Paulita de colocarlo a distancia pero sale suelto hacia capotes hasta tomar a relance una segunda vara en la que sin apretarle mucho, se queda a cabecear haciendo sonar el estribo. Bien dejado en suerte por Octavio Chacón a distancia para la tercera, que se fue caída, entrando de un brinco al peto tras arrancar con prontitud. Salió suelto, para llegar a la brega blandeando y algo agarrado al piso en los medios, pero con fijeza y prontitud a los cites. Espera y corta llendo a menos al final del segundo tercio, llegando a desentenderse por momentos. Inicia faena el baturro pasándolo por alto, cuidando la falta de fuerzas. Embiste gazapeando, sin apenas recorrido, echando la cara alta en el embroque. Trata el diestro de llevarle toreado con la muleta retrasada para alargarle el viaje, pero sin resultado toma la diestra, donde lo alivia por alto, pasando a doblarse con él tras montar la ayuda y tomar la diestra, optando por abreviar cogiendo la de verdad. Despachó de media caída a este Argelón, un toro manso y falto de fuerzas que tuvo nobleza y poca trasmisión. Fue por ello pitado en el arrastre, siendo silenciado el aragonés.

En segundo lugar hizo aparición Carafea tercero, negro salpicado, bragado meano corrido jirón axilblanco y gargantillo, de gran estampa y que fue recibido con aplausos del público. Octavio Chacón logró recogerlo y fijarlo en los lances de recibo, rematando con una pinturera media. Vivimos un vibrante tercio de varas: en la primera y tras cortarlo muy bien su matador, dirigiendo la lidia con maestría, acudió de media distancia al buen cite de Juan José Esquivel, que toreó a caballo con toreria y con verdad, dando los frentes, cogiéndolo delantero y bien en los cuatro puyazos que le recetó, aunque debió quizá medir un poco más el castigo. En este primer encuentro el burel empujó con riñones y fijeza, quedándose a romanear. Tras lograr sacarlo fue puesto para la segunda desde largo, a la que acudió con prontitud, saliendo en tanto que lo llamaron para la siguiente, en la que tras ir de largo con alegría volvió a salir con prontitud al cite. La cuarta fue la de mayor emoción, con el morlaco en terreno de chiqueros y escuchándose el cite del varilarguero, acudiendo el burel al galope, quedándose a pelear con riñones desplazándo la montura. La banda comenzó espontánea a tocar mientras con la plaza en pie se marchaba saludando entre vitores a su brillante actuación el piquero. En banderillas anduvieron más eficaces que lucidos los rehileteros, ante una embestida pronta y fija. Inicia faena Chacón en los medios tras brindar a Ruiz Miguel, donde logra ligar una tanda con la diestra, el toro no termina de humillar y le falta recorrido. Buen detalle por parte del torero el modo en que dio distancias, en un trasteo que finalmente fue a menos por ese pitón, pese al gusto en los remates. Por el izquierdo tuvo que acortar distancias y apenas pudo pegarle una tanda, pues se agotó el astado, que por su bravura fue premiado merecidamente con una vuelta al ruedo, mientras que como colofón a la gran estocada que agarró el gaditano, paseó una oreja.

Carafea segundo lucía por nombre el tercero, de capa negra, gargantillo y muy musculado. Recibe Lamelas con larga cambiada de rodillas, siguiendo hasta los medios con un buen ramillete de lances a la verónica, genuflexo, rematando con media en el centro del anillo. La embestida un tanto rebrincada en los primeros compases, al igual que hizo al llegar al primer encuentro con la jurisdicción del caballo, en el que al haber sido a relance y entre desorden el picador no agarró la vara en un gesto al aguantar el primer envite sin defender la cabalgadura.  En la segunda entrada y primera vara que tomó, el animal se creció ante el castigo y propició un fuerte tumbo tras romanear, miemtras que después tomó una tercera fuerte y trasera como la anterior, en la que cumple. En el segundo tercio pronto y cortando, los pares al sobaquillo. Inicia faena Alberto Lamelas ligando por el derecho, el toro repite aunque berrea en tanto se le puede acusando su mansedumbre, pero no duda en seguir y acometer a la muleta en cada cite, humillando y siguiéndola con recorrido. Bien el torero ligando en un palmo de terreno, con quietud y conectando con los tendidos en tanto que procuró estar siempre bien cruzado, algo que valoró y agradeció positivamente el personal. Se vieron buenas tandas al natural, llevándolo con mando en una faena larga que rubricó mal a espadas con un pinchazo tratando de hacer la suerte de recibir, yéndose a abajo a pinchar tras salirse de la suerte en un segundo pinchazo y cayendo un aviso tras un tercer pinchazo y antes de terminar con una estocada arriba. Palmas para este tercero, manso y noble. Ovación con saludos para el diestro jienense.

En cuarto lugar se jugó Carafea -este a secas- negro de capa y playero de cara, un señor con toda la barba. De salida demuestra justeza de fuerzas y toma tres varas traseras en las que se deja pegar, sin lucir al toro y sin hacerse la suerte. En banderillas algo gazapón y sin hacer hilo, distraído y algo desentendido. La faena fue a menos y además sin ponerle nada el torero, que se limitó a pegar muletazos con la tela retrasada por lo corto que se quedaba, pero siempre descolocado y despidiendo la embestida hacia fuera, componiendo la figura a cabeza pasada y sin llegar a conectar con un público que sabía lo que estaba viendo. Despachó a un animal muy venido a menos en ambos pitones con una media estocada atravesada. Silencio para ambos.

En quinto lugar y tras aviso previo mediante megafonía se lidió Yegüizo, número 31 sustituyendo al titural en el orden de lidia, de nombre Mascarito. Un toro de buena estampa, colorado albardado. Algo lesionado de la mano derecha, pues tropezaba en ocasiones, por lo que es protestado. No se atiende a la reclamación y toma dos varas romaneando sobre un pitón, la segunda además de largo. En banderillas pasan sin lucimiento, ante una embestida algo huidiza, pero con movilidad. Inicia faena Chacón en los medios, el animal se abre hacia los adentros y a base de toques logra recogerlo e hilvanar los pases. Faena larga que no llega a coger entidad pese a la humillacion y temple de la embestida por el izquierdo. El torero lo entiende y al menos lo enseña, aunque no llegue a cuajarlo al estar siempre citando desde fuera y algo encorvada su figura. Tras dos pinchazos, al tirarse desde muy lejos, agarra estocada casi entera caída que hace doblar a este Yegüizo, manso descastado y con nobleza que tuvo un buen pitón izquierdo. Fueron silenciados tanto el burel como el espada.

Cerró la tarde Pitillito, un cuatreño con seriedad por delante, negro bragado meano corrido y jirón, que blandeó en el aseado recibo de Alberto Lamelas. De la primera vara sale de najas, tomando una segunda bien cogida, delantera, en la que empuja con la cara alta; recibiendo una tercera estando fijado más cerrado, tras irse a capotes estando de largo. Puyazo fuerte y trasero en el que se dejó pegar. En banderillas gazapón, resuelven con habilidad y ventajas los de plata. Inicia trasteo Alberto Lamelas pasándolo por bajo, saliendo a los medios, donde buscó el pitón izquierdo, logrando hilvanar muletazos pese a que el recorrido no es mucho, aprovechando medio muletazo en el que, eso sí, humilla. Por el derecho se queda corto, a media altura y opta por tomar de nuevo la zurda, tirando de él a base de atacarle y en la corta distancia. Pinchazo rozando guarismo, el toque muy desplazador le hizo abrirse. Media atravesada caída perdiendo el engaño. Se tira de nuevo ante la dureza de patas, agarra media tendida y contraria. Pinchazo hondo caído y descabella. Silencio para este manso descastado y a menos, tambien para el espada.

Tarde de toros con interés de la que hemos disfrutado sobre todo del buen juego de segundo de la tarde y de la condición muletera del tercero. Ya con la vista puesta en la interesante corrida concurso matutina de mañana.

Rubén Sánchez.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Sobre la interesante corrida de López Gibaja en La Adrada (6-8-12)



Todo un señor

El calor de agosto nos respetó más de lo que nos esperábamos, en la coqueta protátil de la localidad abulense, una plaza con solera de llevar de siempre corridones de toros, en pleno valle del Tiétar, y en esta ocasión, aunque con una feria más corta que antaño, cumplieron con la idiosincrasia del municipio; lidiándose una corrida de Antonio López Gibaja de gran presencia, con varios toros de mucha cara, y todos muy bien comidos, musculados, bajos de agujas, pero largos y bien hechos, muy enmorillados y de hondos pechos, en definitiva, una corrida que salvo por la cara, algo más abnrochada del quinto, hubiese servido para cualquier plaza de primera categoría, incluso tres toros sin problemas en Madrid. Ahora analicemos toro por toro el comportamiento de estos animales y pasemos a juzgar las actuaciones de quiénes les dieron cuenta, Sánchez Vara, Octavio Chacón y Manuel Jesús Pérez Mota.

Buena entrada
Cartel











Rompió plaza un animal que de salida adoleció algo de falta de fuerzas. En vas apretó aunque con la cara alta, en un puyazo fuerte, trasero y caído, que le hizo daño en mal sitio. El alcarreño quitó por navarras, y después banderilleó, viéndose un animal pronto pero sin demasiada fijeza. En la muleta acusa la falta de fuerzas que se vio desde que salió y que se agravó tras la suerte de varas tan mal realizada, además de las carreras para los pares a toro pasado del de Pareja. La faena fue populista, en la línea de Sánchez Vara, y la remató de una estocada baja, que le valieron al palco para regalar el segundo trofeo a Francisco Javier, que dió con un toro pronto y noble, aunque algo justo de fuerzas.

El segundo tuvo muchos pies al pisar el ruedo, pero también adoleció algo el no haber descansado lo suficiente tras el viaje. Cumple en dos fuertes puyazos, en los que apretó y donde se le dio bastante. En la breha embestía a trompicones, acusando el esceso del tercio anterior, llegando a la muleta mosrando mucha nobleza, sin llergar a trasmitir, pero resultando obediente, educado y con clase para el torero, que estuvo poniéndose y quitándose continuamente, mostrando falta de oficio y hasta de valor, y que remató la obra con detalles para el personal festivalero. Su confirmación en Madrid es más que una incógnita, pues si lo de ayer le vino grande, veremos la primera plaza del Mundo. Una estocada delantera propició la concesión de un trofeo, con petición de la segunda - logicamente, ya que sin estar a la altura, estuvo infinitamente mejor que Sánchez Vara, y recordemos que paseó dos-. El animal fue noble, obediente y con clase, además de cumplir en varas.

Chacón paseando un trofeo
El tercero era para Pérez Mota, sin duda el espda que más oficio mostró, y que firmó los mejores pasajes del festejos a nivel artístico, sin olvidar que tuvo el lote que más se quiso rajar y al que entendió bien sus terrenos y supo dejarsela puesta. El morlacosalió suelto de las telas de recibo, y cumplió en un puyazo largo y fuerte; pero llegó a la muleta queíéndose marchar, y el diestro, dejándosela puesta, perdiendo los pasos pertinentes, logra sacarle al castaño  embestidas por abajo, una detrás de otra, firmando una buena faena, de gusto y oficio, además de rubricar la obra con una buena estocada, que se quedó delantera y cayó algo contraria, pero que se ejecutó haciendo muy bien la suerte suprema y tirándose arriba, mostrando su valía y técnica. Dos orejas merecidas para la categoría del coso, ante un animal noble pero algo rajado.

Pérez Mota asentado con el tercero
El cuarto fue el toro de la corrida, hablemos de él por su nombre: Cigarrero, un toro que además de ser un tío, tuvo casta, poder y bravura, mucha fijeza y prontitud. En varas le pegaron fuerte en el espinazo, en un puyazo en el que apretó una barbaridad, queriendo romanear- aunque sin conseguirlo derribar- a un señor caballo de la cuadra, nada menos que del coso venteño. En banderillas apretaba para dentro, pero también de dentro afuera, donde sorprendió a Sánchez Vara que le colocó en tablas para aliviarse, y tuvo que pasar en falso, cortándole mucho en el segundo par, viéndose desbordado - no por la maldad del animal, sino por su fijeza, prontitud y porque iba con todo al cite - cambiando el tercio sin llegar a clavar un tercero. La historia se repetía, el alcarreño con un toro de bandera, no hace falta echar mucho atrás la vista para recordarlo; esa ha sido su penitencia, pues a base de malos toros todos hubiesemos resaltado siempre la honradez del alcarreño, pero ante el buen material de muchas ocasiones sus carencias ya han quedado más que patentes. Asique imaginénse, en la muleta un toro que embestía pronto, fijo en el engaño, codicioso y por abajo y con el que el espada no se asentó nunca, tratando en todo momento de mermarle a base de pases sin templanza alguna, desplazándolo hacia afuera, sin aprovechar las embestidas, rematando el asunto de un bajonazo infame, saliensd airoso pensando que otras dos orejas facilonas iban a caer, pero que no cayeron porque algunos aficionados reventaron en protestas, quedándose al final la cosa en leves protestas para el matador, y leves palmas también para este buen Cigarrero.

Sánchez Vara entrando a matar
El que hizo quinto era un señor, además muy bonito de hechuras, pero salió descordado de toriles, unos corrales de obra, por cierto, en una portátil. El animal tuvo que ser devuelto, y se complicó la cosa a la hora de meterlo y alli matarlo, después arrastrarlo. Pero peor se las vieron para sacar al sobrero, de Valdeolivas, y la tiempo corría que era un primor, la noche se echaba encima y los nervios hicieron ir a poner orden al empresario, Morenito de Cáceres, que tuvieron a bien decidir en vista de que el sobrero estaba ya muy caliente y no salía, que se corriese turno, lidiándose en quinto lugar el que hacía sexto, por Pérez Mota.

Este quinto lidiado pero sexto de orden, era un animal negro, el de mayor hondura y musculadas carnes, pero con la cara algo menos ofensiva. El burel recibió una desordenada lidia, cumplió en una vara fuerte y trasera, recibiendo una segunda, también fuerte y trasera, en la que volvió a cumplir. En banderillas se les fue de las manos y el tercio se hizo largo, ya que el morlaco apretaba para adentro, llegando a la muleta como toro de adentros y de la raya, donde humillaba codicioso, acudiendo con fijeza a los toques, y dejando el espada buenos muletazos, mostrando haber comprendido bien y dar al animal lo que pedía. Volvió a ejecutar bien la suerte suprema, no siendo casualidad lo del anterior cornúpeta, y la estocada quedó buena, pero con el defecto de estar algo caída. Buen toro que se comportó en bravo en el caballo, aunque se aquerenciase tras las banderillas.


La cuadra de caballos de Madrid

El último fue el sobrero, que a base de paciencia y de achucharle, decidió tomar la plaza. El de Valdeolivas tenía menos presencia, y quedó más aplomado tras el recibo, guardándose las fuerzas para derribar al picador, cogiendo al caballo por los pechos y empotrándolo contra las tablas de manera espectacular, teniendo que ser coleado de como se encelo con el equino. Y tras el derribo vino el abuso, como es habitual, el piquero cargó su saña en el segundo puyazo, donde el animal apretó. La noche estaba ya metida en el coso, y con un par de frías tocaron a matar. El bicho parecía estar en la muleta soso y parado, acusando lo mucho que le calentaron en el corral, dando a entender que se defendía, que no quería más pelea. Octavio Chacón le puso empeño, toreando semi a oscuras, enseñando la nobleza y clase del animal tras sobarlo con la franela, dando una digna impresión, aunque permitiendo algun enganchón y algo descolocado. La espada se le fue un poco caída, pero la oscuridad hizo que se apreciase poco, que la concurrencia tirase millas rápido, y que la cosa quedase en un silencio. Bravo en el caballo y con clase en la muleta, aunque algo reservón este de Valdeolivas.

Esperemos que esta localidad continue apostando por echar corridas de toros bien presentadas, y cuidando la Fiesta tal como lo hacen en la medida de sus posibilidades. También desde este blog se desea suerte a este hierro, que siga buscando y lo encuentre, ese dificil equilibrio entre el picante y la dulzura, que se pudo contemplar en Cigarrero.

Cartujanillo.

Fotos de J.Salamanca