Variada corrida de Victorino Martín, que mantuvo el interés con tres toros encastados, el segundo, tercero y el sexto. En presentación dejó mucho que desear el lote de Talavante.
Soberano se jugó en primer lugar, remató en tablas y se volvió sobre las manos en el recibo capotero, blandeando un poco. Tomó una primera vara trasera en la que se dejó pegar apoyado sobre un pitón. Se volvió hacia el peto y salió suelto tras un refilonazo, algo que contó, visto lo visto, como entrada y se cambió de tercio, pues el toro estaba justo. En banderillas se mostró soso y algo gazapón, llegando sin celo a la muleta, sin humillar. Diego Urdiales se limitó a pasar la distraida embestida sobre las piernas, abreviando. Pinchó en bajo por dos veces, antes de dejar un pinchazo hondo tendido arriba, siendo más perpendicular el cuarto, en tanto más contrario el quinto. Descabelló a este manso descastado, soso y sin fuerzas, que fue despedido con pitos en el arrastre, habiéndolos también para el arnedano, aunque con menor intensidad.
Murmullo tenía de nombre el corrido en segundo lugar, fue protestado a su salida por su menor trapío. Talavante lo recibió estirándose a la verónica, fijando la embestida, aunque sin ganarle mucho terreno. En el primer encuentro ante el jaco se le señaló trasero y caído, rectificando y pegándole una vara fuerte en buen sitio, mientras el astado prácticamente se dejo pegar, saliendo suelto en la segunda y con las fuerzas muy justas. Quitó Ureña por gaoneras teniendo que rectificar las zapatillas hasta soltar las telas. No era el quite adecuado para la embestida, aunque un alarde de valor, eso sí. Fue pronto en banderillas, haciendo hilo y pudo verse un buen par en la cara de Juan José Trujillo. Tras brindar al público lo pasó por alto y lo sacó al tercio, donde viendo su pitón izquierdo le cuajó ligando una buena tanda al natural. Mejor fue la que siguió, llevándolo muy templado y rematando por bajo, continuando por el derecho, algo más atropellado, pues se quedaba más corto. Continuó al natural, cruzándose mucho, pero la embestida y la intensidad fue a menos, subiendo la temperatura en los remates tras pegarle una serie por el izquierdo, rematando con un sobervio pase de pecho. Mató de estocada caída, haciendo la suerte marcando los tiempos y con templanza, tras haber rematado por bajo y con un pase de pecho enfrontilado a la que lo cerró en el tercio. Descabelló, iniciando el público petición de oreja, que fue concedida a la par que protestada por la colocación de la espada. El astado, manso y con calidad muletera, fue despedido con palmas y ligera división en su arrastre.
En tercer lugar hizo aparición Pastelero, un cárdeno muy bien armado y que se revolvió en los lances que Ureña se dispuso a dar desde el primer contacto, algo atropellados. En varas se dejó pegar con la cara fija en el peto pero sin emplearse demasiado, Pedro Iturralde le señaló en buen sitio una vez el astafo se quitó el palo, y trasero en la segunda entrada, a la que acudió con prontitud. En banderillas precisó su lidia muchos capotazos, en los que se vence por ambos pitones, sin mucho recorrido. A los rehileteros los esperó y midió, haciendo hilo posteriormente. Inició el trasteo el murciano en tablas, donde el animal se le subió a las barbas. Ya en el tercio logró acoplarse acompañando la embestida antes de que de nuevo el astado le fuese ganando terreno, por lo rápido que se revolvia. En la tercera tanda llegó el mando y los trazó en redondo, conectando -por el peligro- con la plaza, al igual que en la cuarta, donde logró dominarlo y donde la embestida se fue entregando. Cambió al izquierdo, por el que no humilló y donde le costó más desplazarse, aun así le puso de su parte y le tragó, conectando con el público por la trasmisión más que por la calidad de los muletazos, en los que le costó bajar la mano. La faena fue larga y la remató con la diestra, donde el astado ya le buscó al tercer muletazo. Gran estocada haciendo la suerte en la rectitud y volcándose encima, en muy buen sitio pero que se fue un poco tendida, tardando en caer, mostrando el astado dureza de patas, teniendo que descabellar, sonando el segundo aviso. Este Pastelero, encastado y con trasmisión en la muleta, con un gran pitón derecho, fue fuertemente ovacionado en el arrastre. Se le pidió incluso la vuelta al ruedo, en vista de que el caballo cada tarde importa menos en esta plaza, pues se dejó pegar, sin hacer una pelea empleándose de verdad, aunque, eso sí, sin mostrar atisbo alguno de mansedumbre en toda su lidia. Encastado a bravo por tanto. El lorquino dio una vuelta al ruedo clamorosa que le pidió bastante público en la plaza.
Buscaplebes se llamaba el cuarto, muy corniapretado, que se frenó en el recibo capotero, apretando a los adentros a un Urdiales que se vio algo atropellado al tratar de resolver y llevarlo a los medios. Se arrancó sin tener que citarlo en la primera entrada, donde tomó un puyazo trasero tras marrar el varilarguero, en el que se empleó cabeceando con la cara alta. Se dispuso Urdiales a lucirlo, dejandolo de largo a una segunda, bien trasera, a la que acudió al paso y de la que salió repuchado sin emplearse. Una tercera entrada se vivió vibrante, se arrancó pronto aunque al paso, echando la cara alta y repuchándose de la vara trasera que se le recetó. En banderillas mostró la misma sosería que en el caballo, pronto pero reservón. Con la muleta, inició Urdiales tomando pronto la zurda, pitón por el que se frenó, sin entregarse y apenas humillando. Menos tenía por el derecho, donde a base de arrimón lo intentó sin mucha fortuna, pues se quedaba muy corto, regresando a la zurda, donde solo pudo justificarse entre lo corto que se quedaba, lo poco que humilló y lo muchó que se frenó. Aún así el público no entendió que abreviase, despachándolo de estocada contraria habilidoso tras un pinchazo. Reservón y bravuconcete, este manso y soso cuarto, guardó combustible para levantarse ante el puntillero, tras afrontar la lidia sin emplearse. Fue aplaudido, con leve división en el arrastre, habiendo algún pito para el riojano entre el silencio que escuchó.
En quinto lugar fue jugado Pesonero, un animal escaso de cuerpo y tapado por la arboladura astillana y algo playera que lucía. Se revolvió en el recibo capotero de Talavante, enganchándole las telas, mientras que se dejó pegar con fijeza en las dos varas que tomó, ambas en la misma paletilla, recargando mucho. Distraído y gazapón en el segundo tercio, apretando a los adentros en la brega, sin humillar y quedándose corto, desbordando por momentos a un buen lidiador como Trujillo. Inició el pacense su faena saliendo a los medios, con suavidad y abriéndolo por alto, sin lograr alargar el viaje del astado, optando por abreviar entre la incomprensión del respetable, que o bien veía alguna posibilidad que verdaderamente no tenía o al menos queria razonablemente que antes de matar lo sometiese. Agarró media trasera y tendida, que fue sacada por Luján desde la tronera, en un gesto de desvergüenza que despertó con razón las iras del público. Dejó finalmente una estocada en buen sitio tras dos pinchazos. El burel, complicado y sin trasmisión, justo de casta y escaso de bravura fue despedido entre leves pitos y palmas de castigo al diestro, que además fue pitado.
Cerró la tarde Bocacho, todo un señor en presencia, que fue recibido de inicio por Ureña dispuesto a estirarse a la verónica sin haber fijado la embestida. Así le pasó, que a poco le comió el terreno, teniendo que irlo sacando a las afueras, enseñandole a embestir, vamos lo que debió hacer ante de estirarse. En la primera vara manseó, mientras que se dejó pegar metiendo la cara con fijeza en la segunda, de la que costó sacarlo, mientras se le recetó un castigo muy fuerte y en mal sitio. En banderillas se armó revuelo y bronca, pues aunque el morlaco presentó dificultades, faltó oficio para lograr cuadrar los pares aunque fuese con efectividad a sobaquillo y no una por una, entre arreones y desorden, con el astado distraído, esperando y haciendo hilo. En la muleta el astado humilló con trasmisión, pronto y con dificultades, orientándose a cada pase, por tratar de llevarlo siempre en redondo Paco Ureña, sin irle alargando el viaje de inicio más en línea recta. Se le fue quedando corto, venciéndosle en el remate, llevándose varios sustos. El astado no terminó nunca de entregarse, sin regalar una embestida, todo unido también a que faltó mando. Lo despachó tras doblarse con él de un pinchazo hondo caído y de estocada baja, escuchando un aviso. Fue despedido en silencio este manso encastado, ocurriendo lo mismo en el caso de su matador.
Al regreso de la Feria de Vic Fezensac, de vivir tercios de varas en silencio, luciéndose todos los toros, enseñando la mucha o poca bravura que atesoraran, cuesta regresar a la realidad del día a día de la Fiesta.
Rubén Sánchez.
Porque reencontrar la Verdad, es garantizar futuro. Blog de Toros, Flamenco y Copla.
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martes, 6 de junio de 2017
domingo, 14 de mayo de 2017
Ángel Otero, torero. Mansa y blanda la de El Pilar.
| ...Con las frías vimos a un sensacional Ángel Otero, que tras un buen primer par dejó lo más vibrante y meritorio de la tarde... |
Con más de tres cuartos de entrada, en una ocupación de tendidos propia a lo recordado en ferias pasadas y con una tarde fresca pero no desagradable, se ha lidiado una corrida de El Pilar desigual de presentación y mansa, blanda y descastada en líneas generales de El Pilar. Diego Urdiales se mostró dispuesto y dejó algunos pasajes ante el primer; vimos a un David Mora limitado físicamente, sin poder llegar a cargar su peso sobre la pierna en la que tuvo la grave cornada, siéndole a su vez dificil el correr para atrás a la hora del recibo y de llevar el toro al caballo. Y esto lógicamente esto le afectó mentalmente, a su actitud y voluntad a la hora de confiarse. José Garrido dejó sabor de querer ser, no perdonando en quites y tratando de lucirse con el capote, pero en la muleta sacó por momentos su cara más ventajista y su encimismo, apareciendo como destellos únicamente su faceta de cargar la suerte y llevar los muletazos hasta el final, dando el paso adelante para enlazar el siguiente, como se le pudo ver en su etapa novilleril.
Rompió plaza Sospetillo, un colorado muy del tipo de su sangre Aldeanueva que salió rematando en tablas, parándose enseguida para buscar terrenos del sol. Tuvo Urdiales que recibirlo con el toro parado, instrumentando los lances uno a uno, de los que salía suelto y distraído. Tomó una primera vara al relance, trasera y caída, que fue rectificada y en la que cumplió el astado buscando salida, apretando hacia afuera. Salió del peto blandeando y Urdiales se dispuso a hacer un templado quite a la verónica en el que se le coló varias veces por el pitón derecho al intentar dar una segunda media. Lo dejó en suerte con una revolera y detalles de torería, pero el animal repuso y le hizo hilo, desarmándole y teniendo un buen susto el riojano en la hazaña. Le pegaron lo justito en la segunda entrada, puyazo caído del que salió suelto. En la brega mostró una embestida complicada, colándose por ambos pitones, dificultades que su lidiador El Víctor no supo resolver. El colorado buscó las tablas, apretando hacia ellas haciendo hilo y aquerenciándose en dicho terreno, costando sacarlo de los adentros. Inició el arnedano su faena pasándolo por bajo, sacando al tercio a una bronca embestida que cabeceaba. Consiguió firme y con la diestra trazar muletazos redondos hasta rematar detrás de la cadera en unos pasajes que fueron de lo más destacado del festejo, tuvo además temple su labor, no permitiendo que el cabeceo tropezase las telas, la mejor fue la segunda tanda, muy mandona e imprimiendo gusto, hasta que el viento le estropeó este detalle en la siguiente. Al natural fue a mejor, ajustándose un poco más en cada sucesivo muletazo, rematando por último por bajo, con un trincherazo. Pinchó en bajo sin cruzar, sonó el primer aviso y despachó de estocada contraria, pegando al sentir el acero un fuerte arreón el del Pilar, teniendo el diestro que soltar engaño y correr al olivo. Estuvo mal con el descabello, siendo su labor silenciada mientras que este manso a arreones, bajo de casta y con cierto peligro sordo fue pitado en el arrastre.
Carapuerco segundo traía por nombre el segundo, que fue protestado de salida por faltarle algo de cuajo y quizá seriedad por delante. Desde primer momento su afán fue saltar la barrera buscando escapar del redondel, pero no tuvo el empuje de riñones necesario para ello en los varios intentos que protagonizó, despertando la atención del público, que lo vivió vibrante. Salió suelto de los lances, tomando una primera en la que se le tapó acertadamente la salida y en la que buscándola tiró de riñones el mansete, llevando la cabalgadura hasta más allá de las rayas en su empuje. La segunda fue trasera y se le dio poco, saliendo suelto como era natural. A José Garrido le tocó correr tras el en su quite por chicuelinas, llegando el animal a banderillas tardeando pero humillando por el izquierdo, aunque colándose por el derecho. Con las frías vimos a un sensacional Ángel Otero, que tras un buen primer par dejó lo más vibrante y meritorio de la tarde con su segundo par. Estando el toro muy cerrado en las rayas, confió apostando en que se arrancaría con todo; si le llega a esperar le hubiese sido muy difícil ganarle la acción y salir mientras apretase a tablas en tan poco espacio. No se equivocó, y ojo como le citó de poder a poder, esperando a que se arrancase el toro antes de empezar a cuartear, ojo a como ganó el terreno con el arreón que pegó hacia él y la manera en que cortaba; y encima cuadró en la misma cara, se asomó y clavó sacándolas de abajo. Un señor par, me puso en pie Ángel Otero, si señor, torero. Inició faena el diestro toledano pasándolo por bajo, pero el toro se le va rajado, por lo que tras intentarlo y en vista de un público que solicitaba que abreviase, agarró pinchazo hondo tras en pinchar en bajo y descabelló. Pitos al manso rajado y silencio.
Remató en tablas el tercero, de nombre Jacobero, que salió suelto de los lances aunque humillando. Buen recibo genuflexo por parte de José Garrido, con el toro ya un punto parado, midiendo incluso antes de arrancarse y revolviéndose en poco terreno. Vara fuerte trasera y caida en primer lugar, de la que sale suelto y blandeando. Segunda vara tardeó aun de cerca, recibiendo un puyazo trasero fuerte, cosa que no se entendió con lo justo de fuerza que estaba. En garapullos se agarró al piso, actuando con eficacia los miembros de la cuadrilla. Inicia faena el extremeño pasándolo por bajo, luego le pegó un tirón en el tercio llevándolo hacia el 1. A partir de ahí se puso a pegar derechazos descargando la suerte, hasta que se desplomó el inválido. Se dobló con él tras intentarlo por el izquierdo y mató de bajonazo. Manso inválido y soso, fue pitado. Silencio para el pacense.
En cuarto lugar hizo aparición Carapuerco -este el primero-, no en vano al llevarle algo más un año al anterior es posible que además de compartir reata, sea hijo de la misma madre que el lidiado en segundo lugar, siendo aquel del parto anterior a este. Salió con pies, echando las manos por delante, evidenciando flojera pero revonviéndose. En varas tomó un primer puyazo trasero, algo caido; mientras que en la segunda entrada tomó un picotazo en el que no se emplea, del que salió repuchado y desentendido. En el segundo tercio la brega transcurrió levantando el capote, evitando que doblase las manos, con una embestida muy sosa, carente de codicia. Inició faena Urdiales y se le caía por momentos, muy complicado que trasmitiese. Abrevia, pues el publico así lo pide. Estocada desprendida tendida saliéndose. Pitos al invalido. Silencio
| Huracán, el mejor de la tarde. |
Cerró tarde Mira-bajo, abanto en los primeros compases, saliendo suelto de los lances, buscando además las tablas. José Garrido lo recogió arrebatado por delantales y remató con una media de rodillas, llegando a los tendidos. Estando ya prácticamente a punto de ser dejado en suerte en contraquerencia, el morito pega un arreón hacia el caballo que guardaba la puerta, donde recibió un puyazo caído y trasero, siéndole además tapada la salida, en una vara de la que salió aplomado. Ya en contraquerencia se repuchó de la segunda vara, saliendo desentendio. Un templado Urdiales se dispuso al quite, en esta ocasión a la verónica, quedando el astado muy aplomado y tardo, con las fuerzas medidas y algo distraído frente a los rehileteros. La faena la inició el extremeño con la mano derecha, ligando varios muletazos, siguiendo en esa linea, algo mejor al cargar la suerte, en lances en los que el animal repone, apretando si es hacia los adentros, motivo por el que posiblemente se empeñó el joven espada en sacarlo de su querencia, hacia los medios; terreno que le pesó bastante al mansito y donde le cuesta más embestir. La faena continuó al natural, acortando distancias ante el tardeo y muy mal colocado, abusando además del cite con el pico, muleta retrasada y despegada del cuerpo para tratar de encaminar el medio muletazo que apenas si tiene el cornúpeta. Regresó al derecho y tiró de arrimón, ahora que el toro ya había dado lo poco que tenia, quizá pudo ser algo más en su querencia. Pasaportó de una estocada baja, de rápido efecto, siendo silenciado este manso descastado y a menos, al igual que la labor del coletudo.
Rubén Sánchez.
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miércoles, 4 de junio de 2014
Perera confirma su gran momento con la de Adolfo Martín.
| Perera a hombros por la Puerta de Madrid |
Adolfo Martín trajo una corrida bien presentada, con estampa y seriedad, algo más cuajada y con más caja de lo que acostumbra y de lo que solia dar el encaste albaserrada, un toro con mas aristas que el que vimos ayer, algo más redondeado y con más hondura de pechos. Tres cuatreños y tres cinqueños. Una corrida cuyo denominador común fue esa falta de chispa, de brío, nervio, acometividad o poder que se espera de este encaste, pero que dio posibilidades en la muleta exigiendo a los toreros suavidad, temple y firmeza, y que ante todo, tuvo las embestidas justas y las querencias marcadas para quien estuviese dispuesto a entenderlas. La ganaderia va más camino de la embestida templada y amejicanada en la muleta que a sus orígenes de espectacularidad en varas, y Miguel Ángel Perera, supo hacer las cosas tal como el cárdeno se las pedía. Apuesta ganada y segunda puerta de Madrid para el extremeño, que vuelve a demostrar que la Fiesta necesita de estos retos, y que arriesgar, puede suponer mucho más allá de un fracaso si se está con la disposición y las ganas que trajo, y sobre todo, se tiene la capacidad que demostró.
| Gran tarde de Ferrera dirigiendo la lidia. |
34-BUSCADOR: Suelto y barbeando tableros de salida, Ferrera, que cuajó una gran tarde como director de lidia, lo sacó con capote rastrero hacia los medios. Al relance entró a tomar el primer puyazo, que se agarró trasero y en el que fue tapada la salida, arreandole fuerte. El cárdeno cumplió y tras dejarlo a media distancia para la segunda, acudió gazapeando y salió blandeando tras recibir otra vara trasera. A los lidiadores se les colaba por ambos pitones, apretando fuerte a tablas, colocaba los palos el matador, que se alivió en los dos primeros, mientras que el tercero se lo ajustó mucho por los adentros. A la muleta llegó humillador, pero sin viaje, quedándose muy corto por el derecho, y consiguiendo Ferrera alargarle algo las embestidas por el izquierdo, en terrenos del desolladero, matandolo de estocada delantera tras pinchazo.
Antonio Ferrera: Silencio.
Manso, quedado y a menos.
| Bien el par de cierre de Víctor García. |
5-MALAGUEÑO: También Urdiales estuvo fino con el capote sacando a las afueras al cinqueño que hacía segundo. Entró por fallo del lidiador a relance a jurisdicción del picador, intentando Ferrera soltar capote a una mano para evitar el traserazo que recibió, cumplió con mucho celo en la pelea. Sin ser puesto en suerte para la segunda, volvió a acudir al relance, de más largo, con el consiguiente mérito de Óscar Bernal, que agarró el puyazo en el sitio, de nuevo el toro volvía a cumplir, y tras sacarlo, el animal que estaba fijo con el caballo, volvió a acudir ante la inoperancia del lidiador por sujetarlo. Pena de buen tercio de varas que pudo haberse visto de haberse hecho las cosas con más orden, pues el toro apretó abajo con fijeza los tres encuentros, aunque en el último no le fuese puesta la puya, ¡y qué decir de su prontitud!. Víctor Hugo Saugar, Pirri, buen banderillero, no tuvo su tarde como lidiador; ante él le punteó y se defendió el cinqueño en las embestidas, algo rebrincado y sin humillar. Cerró el tercio con brillantez a los palos Víctor García. A la muleta llegó soso, sin desplazarse, defendiéndose por el derecho y humillando algo más por el izquierdo pero sin recorrido, reponiendo tras quedarse debajo. El riojano quiso y no pudo, mejor anduvo al natural cruzándose y echando los vuelos frente a lo acelerado que estuvo a derechas. Lo mató de media en buen sitio.
Diego Urdiales: Silencio.
Bravo en el caballo, soso y a menos, defendiéndose en la muleta. Acusó la mala lidia.
| Joselito Gutierrez banderilleando al tercero |
16-TOMATILLO: Cinco primaveras y con la V sin hexágono, el más entipado del encierro, buscó como algunos de sus hermanos barbeando tablas los movimientos de callejón, algo distraido y huidizo. La primera vara le cayó trasera, tras acudir a relance se le pegó fuerte. Cumplió, saliendo suelto. Ferrera intentó hacer un auténtico quite, quitándolo del caballo tras la segunda, sin poder lucirse. Distraído se mostró en banderillas, ante la buena brega de Juan Sierra. La cuadrilla cerró un buen tercio de banderillas, con Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero a los palos. Llega a la muleta gazapón, quedándose muy corto y solo ayudando hacia las tablas, pudo sacarselos de uno en uno al natural, antes de cambiarlo de terrenos para torear por el lado derecho, quedandosele debajo. Logró sacar un buen natural con el toro hacia tablas, y le protestó cuando se lo quiso echar hacia afuera. Otra serie a derechas ya con el toro muy a menos y lo pasó sobre las piernas con muletazos de pitón a pitón, con acierto, para que descolgase, andándole con toreria. Buen planteamiento y bien Perera con el peor de la corrida. Contraria, algo trasera y atravesada quedó la estocada.
Miguel Ángel Perera: Ovación
Manso, distraído y quedado. Pitos.
| Ferrera banderilleando, floritura |
91-BARATERO: También de cinco años, salia suelto de los lances de recibo, Ferrera una vez más lo entendió y fue saliendo ganando terreno a recogerlo, llegando a marcharsele incluso en los medios, pero volviendo, pues ya es sonado que allí es donde más pesan los toros, pero donde siempre vuelven. Desde más allá del tercio acude a cumplir en la primera vara, sacándolo Ferrera, quitando a la verónica y dejandolo de nuevo en suerte con el remate de la media, ¡Un auténtico quite!. De la segunda lo sacó el riojano, pero se le marchó suelto, quedándose mirando a Ferrera, que muy torero, le mandó a recogerlo. Un peón se encargó de ello para que Urdiales hiciese su quite a la verónica. Banderilleaba el de oro y cuarteó en carrera para el primero de los pares, cuadró en la cara el segundo tras un quiebro y una floritura, mientras que para el tercero tuvo que pasar en falso, ya que el toro era quien le iba cuarteando, para ya en el segundo cite, poder clavar al quiebro muy al hilo de tableros, parándolo después con la mano en la testuz, llegando a los medios. Unos pares que si tuvieron mérito al cuadrar, pero que afeó o dio un toque excesivamente populista para ser Madrid en lo accesorio antes y después de clavar. En la muleta, humillaba por el derecho, en terreno de los medios, pero Antonio quiso verlo en zona de arrastre, luciendo solo el remate. Al natural anduvo más bien descolocado, y volviéndolo a cambiar de terrenos, esta vez hacia caballos, sin ligar las tandas, quedándosele allí algo mas corto. Escondido quedó por los cambios de terrenos, pero es posible que el toro hubiese podido tener algo más en los medios. Bajonazo tras dos pinchazos bajos.
Antonio Ferrera: Silencio.
Aunque no manseó, fue a menos. Escondido con los cambios de terrenos.
| Urdiales al natural. |
59-ESCRIBIENTE: Otro que barbeó la barrera, sin mucho celo y desentendido en el recibo. Recargó y metió riñones en la primera vara, fuerte y trasera. Cumplió en la segunda, en la que le levantan el palo, saliendo suelto después. Muy quedado se mostró ante el lidiador en la brega, sin llegar a romper. Inicio muletero de Urdiales en tablas, sacándolo al tercio, alli con la diestra liga una buena serie, ya que el toro tenía medio muletazo a media altura, pero con nobleza. Tras otra tanda y cerrarlo un poco cogió la zurda, descubriendo tarde que iba largo y por abajo, pero sin llegar a repetir, sacándolos con pureza de uno en uno, enfrontilado con el toro. Le llegó a ver los terrenos a estas alturas de faena, sacándolo a los medios, donde ya consiguió ligarlos, aunque quedándose descolocado pese al cite enfrentado, ya que continuaba de perfil y sin perder un paso y dar uno hacia delante, eso sí, echándole los vuelos y llevandolo templado y con pureza. Cerró por ayudados y erroneamente volvió a la diestra, por el que se quedaba muy debajo. Mató de pinchazo hondo en buen sitio. Tardó mucho en ver al toro y sus terrenos, se marchó el tren.
Diego Urdiales: División tras aviso
Buen toro, cumplió en varas, y hubo que descubrir su calidad y su nobleza en la muleta, sin ser claro ni previsible. Ovación cerrada.
| Perera al natural con Revoltoso |
46-REVOLTOSO: Blandeó de salida, suave al embestir, incluso dobló una mano. Cumplió sobre un pitón en la primera vara trasera, no así en la segunda en la que al agarrarse delantero y meter el morrillo bajo el peto, el palo hizo ballesta, y en el apretón calló el jinete sobre el toro, quedándose el toro a empujar, mientras un monosabio ayudaba al caballo y Ferrera, que además de cubrir al picador, volvió a ganarse otra ovación como director de lidia al soltar capote para quitar al toro del caballo, sacándolo a una mano. Reservón y aquerenciado en tablas para banderillearlo, pero con fijeza. La faena inició sacándolo a los medios, logrando a base de suavidad y temple, de sobarlo, corregirle el único defecto que tenía la embestida además del poco viaje que tenía, logró corregirle el tornillazo final, y logró encelarlo en la muleta de modo que su codicia por cogerla pesase más que su afán por quedarse corto, llegando a seguirla con gran calidad y recorrido, repitiendo, llegando así series muy templadas, cruzado con el toro, ya que ni se lo permitía, ni le consentía despedir el viaje hacia afuera, y le dio lo que pidió, y esto, tiene mucho mérito. Quizá le acusó el abusar de los muletazos por tanda, comprendiendo el extremeño al coger la zurda, que eran tres y el de pecho, en una gran tanda de naturales. El Perera de la temporada 2008 había vuelto en su anterior tarde, y ayer confirmaba que no fue cosa de un día, que el momento que atraviesa no es fruto de una tarde. En pie puso a la plaza tras los remates, y lo mató por arriba de una buena estocada.
Miguel Ángel Perera: 2 orejas. Quizá excesivas, pero tampoco creo que premiarlo con un trofeo hubiese sido justo en vista del baremo de esta feria. Me quedo con lo visto en el ruedo, es dificil ser justo con unos premios tan poco ponderables como son las orejas.
Buen toro de Adolfo, cumpliendo en varas, y a más en la muleta, con temple y calidad. Ovación.
Rubén Sánchez.
Fotos Juan Pelegrin.
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jueves, 9 de mayo de 2013
Mansa pero poderosa en sus arreones. La terna no se adecuó a la lidia que precisaban. 1ª de Feria.
| Luis Carlos Aranda, cuadrando tras andarle en el cuarteo, al distraído y reservón sexto. |
Abrió la Feria con una corrida de José Luis Pereda, de justa presentación, no cabe duda que el trapío está bajando en Madrid, esta corrida hace escasas tres temporadas habría sido protestada en su salida, no me decanto personalmente más que por el toro en tipo, pero hoy más de uno cerraba las caras quizá mas de la cuenta para ser Madrid, y que decir de ese quinto tan bizco y engatillado del pitón derecho, quizá el hastío ha hecho abandonar a los más exigentes o quizá hayan dejado de acudir a la plaza, pero de lo que estoy seguro es de que la corrida aunque desigual, tenía buenas hechuras y presentaban preciosa lámina. Creo que es positivo que vuelva a Madrid el toro en su tipo, respetando por supuesto cada encaste, pero sin perder la seriedad.
Salió Triplicado en primer lugar, sin cara para Madrid, suelto salía de los lances conque Diego Urdiales le recibió. En la primera vara, algo trasera, empujó saliendo después suelto, mientras que a la distancia media, se agarró caído el varilarguero, y el toro buscó el costado izquierdo, buscó salida, y suelto se marchó. Se vió un pitón izquierdo con posibilidades en banderillas, el viento molestó para la muleta, y por el derecho únicamente se vio como protestaba con genio, Urdiales no se vio confiado para poder volar al natural las telas, por el viento, y por su oponente, que parado esperaba y sin claridad alguna. Finiquitó de estocada delantera algo contraria, metiendo hábil la mano, saliéndose de la suerte.
Tripón le tocaba a Leandro, un animal que blandeó de salida, demostrando después poca fijeza en varas, derribó al quererse ir y tener el caballo agarrado por los pechos, saliendo suelto en su segunda entrada. Huidizo se le vio ante los rehiteros, uno de ellos, Miguel Martín, saludó montera en mano tras cuadrar ciertamente algo pasado, pero con mucha exposición por lo reservón y distraído del cornúpeta. El animal nuevamente siguió con sus arreones, hacia tablas, rajándose enseguida y ante un Leandro que con su tauromaquia por mucho pellizco que le impregne, costará que entre en la afición de Madrid, citando fuera de cacho, siempre ventajista y acompañando las embestidas sin dominar en ningún momento. Tras dos pinchazos marchándose, ya que el morlaco no humillaba a los toques, dejo una estocada algo contraria.
A Molinero lo recibió bien Morenito, ganando terreno a la verónica, pese a lo incierto de sus embestidas, vaya por delante que pese a los aceros, he visto hoy un Morenito mucho más dispuesto y con mas ganas y firmeza de lo que acostumbraba a ver. Luis Carlos Aranda, un gran hombre de plata, llevó con mucho temple y derrochando torería al astado al burladero de la segunda suerte, mientras tomaba contraquerencia Manuel José Bernal, picador de turno. Ante él este Molinero tiró siempre la cara alta, pero apretando con poder, hasta tres veces llegó a entrar peleando a arreones y hachazos. Hacia los adentros apretó en banderillas, y llegó a la muleta con una embestida de mucho peligro, en terrenos del 5 me agradó ver al de Burgos cruzarse y tirar de el toro en dos series últimas de mucha firmeza, y decisión, sin dudar, y ojo, ¡tras tres coladas muy serias!. Media estocada en muy buen sitio precedieron al marronazo de su labor esta tarde...un bajonazo tremendo.
Grumete fue bien fijado en el recibo por Urdiales, en varas llegó a entrar en cuatro ocasiones, las tres últimas en el picador que guardaba la puerta, apretando a arreones con poder pero saliendo muy suelto. Llegó a la muleta quizá con más de lo que se nos dejó ver, por parte del riojano, que nunca dominó al bicho, que se paró y anduvo por los terrenos a su antojo con gran sosería, además de la que añadió el arnedano alargando la historia. Tras un pinchazo hondo metió hábil la mano dejando una estocada atravesada.
Unjaleo se llamaba el quinto, quizá el que pudo haber liado el vallisoletano de haber querido, pues, aunque salió reservado, sin demasiada fuerza, apretó en varas aunque saliendo suelto, pero mostrando en cada embestida un buen tranco aunque sin demasiada movilidad, y gran nobleza, eso sí, la provocación había de ser firme y dispuesta ya que el animal no andaba sobrado, y esperaba reservado, con cierta sosería pero esa buena condición narrada llegó a la muleta, dejando ver un pitón izquierdo dulce como un bombón. Pero Leandro anduvo a otra cosa, a pasarlo por la diestra, a no dejársela puesta, a la ventaja y a cubrir el expediente...el animal por el izquierdo era el ideal para este tipo de toreros de pellizco, pero claro, además de eso hace falta esa disposición, esas ganas, ese Valor...Para rematar le pasaportó de un bajonazo.
Agotado tenía por nombre el que cerraba tarde, el toro del murmullo ya que entre que su llamativo pelaje y que no coincidía con lo anunciado en la hoja del programa, pues lo anunciaba como Ensabanado, cuando era negro salpicado, carbonero de ser algo más entrepelado. Morenito de nuevo dejó su sello en las verónicas de recibo, con una media extraordinaria, Agotado se fue hacía el caballo que montaba Héctor Piña cuando atravesaba terrenos del 10, allí empujó hacía las afueras con tremendo poder y a pesar de haber agarrado un gran puyazo, y de aguantar el apretón con gran valía, el animal desplazó hasta casi la segunda raya, y más allá de ella cayeron derribados montura y montado, emoción desde luego en el caballo no ha faltado en el festejo, hizo estar muy atento a pesar de ser en manso, ya que en la segunda salió repuchado, llegando reservón y distraído al segundo tercio, en el que Luis Carlos Aranda se desmonteró tras derrochar torería andando en los cites, y cuadrando en la cara tras un difícil cuarteo a una res tan poco fija. A la muleta echó el freno de mano, y aunque Morenito anduvo firme y dispuesto, pero, una vez más, no era la lidia precisa, ya que los frenazos, arreones y tarascadas del salpiacaíto además de complicadas de someter queriéndose estirar, eran peligrosas. Tras varios pinchazos al no humillar ni desplazarse el animal terminó finiquitando la tarde de media estocada.
La corrida habrá tenido todos los defectos que se han descrito, pero no ha dejado de ser interesante y ha captado la atención, dando espectáculo en varas pese a que la bravura a brillado por su ausencia. Que la peor sea esta.
Cartujanillo.
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