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sábado, 15 de julio de 2017

Un terrorífico Ruiseñor

Para el tercer festejo de la feria ceretana se anunciba un encierro de Saltillo, excepcionalmente presentado y que tuvo un comportamiento manso en general, faltando mucho fondo, viniéndose todos abajo en el último tercio e incluso algunos antes. Tuvo peligro en determinados pasajes, dejando muchos matices. El segundo tuvo que ser sustituido por un sobrero de Hdros. de Christofer Yonnet.

En primer lugar salió Vendaval, todo un señor de presencia, con un gran morrillo, muy compacto, un toro de una pieza coronado con dos leños imponentes y astifinos. Algo abanto en un principio, brincó con peligro en los lances de recibo, tirando gañafones. En varas acudió de largo a la primera, algo caída, en la que cumple; a la segunda acudió sorprendiendo a Gabin Rehabí, que se agarró como pudo y luego le buscó la culata. Tercera desde los medios a la que acude saliendo a buscarlo el jinete, cumpliendo el toro con la cara a media altura mientras tomaba un puyazo algo trasero. Cuarta desde los medios, tardea y sale con valor el piquero a buscarlo, se agarra trasero y es desmontado de su silla, casi cae al suelo al haber perdido ambos estribos, sin apoyo alguno para poder regresar a su montura, quedando en el cuello del caballo, teniendo incluso que apoyarse con la mano en el lomo del astado mientras le buscaba y apretaba por el lado izquierdo, ante la pasividad de Sánchez Vara y su cuadrilla, que estuvieron tardos en quitar a la res. Para dar órdenes al picador estuvo muy firme el director de lidia, quizá no tanto para socorrerlo. Banderillea el matador, primera pasada en falso, poniendo después los pares en la cara, buscando bien los terrenos, cuadrando hacia las afueras y no a los adentros, donde apretaba más. Sánchez Vara inició su faena a la defensiva, guerreando con el toro, tratando de ir alargando su viaje con suavidad pero con las precauciones lógicas, quizá demasiadas, a una embestida con un viaje muy corto y acompañada de gañafones bruscos. Pinchó tras ponerse al natural y no lograr lucimiento, pues a las dificultades se sumó el viento. Ovación al toro, encastado y poderoso, con peligro. Silenciado el diestro.

Capucherito fue el segundo, y si compacto era el primero ojo al remate de este y a su presencia. De nuevo la historia de ayer, le hacen rematar y se destroza el pitón, además se lastima de atrás tras. Dos entradas al caballo lamentables con un picador que ni supo dominar su montura ni tuvo el valor para aguantar encima del palo cuando el toro cabeceó, por no hablar de su punteria como varilarguero. Fue devuelto por la presidencia entre la incomprensión de Pérez Mota y la chulería del peón que reventó el pitón, desatando la correspondiente bronca.

El sobrero fue de Herederos de Cristopher Yonnet, numero 7, aunque lucía un 07 en el costillar izquierdo, que salió con pies y pegajoso en los lances, enganchando las telas con su cabeceo, algo que se vio acrecentado al unirse a la falta de temple de su matador. Tomó un buen primer puyazo al que tardeó, recargando bien en la pelea. Le costó ir a la segunda entrada, en la que se le arreó fuerte en buen sitio. En banderillas se mostró muy aplomado, costándole arrancarse hacia los de plata, de ahí que varias pasadas fuesen en falso. El astado en el inicio le tiró un gañafón por alto, llegándole a simple vista a la zona del cuello, tuvo claro que no queria ir a coger la muleta. Se retiró el gaditano a la enfermeria, despachando Sánchez Vara de bajonazo a paso de banderillas, levantándolo el tercero al cachetear. Silencio en arrastre.

Jilguero fue el tercero, también imponente este número 11, que se volvió incluso a rematar a la puerta de chiqueros a la que la cerraron, astillándose el pitón al rematar en uno de los burladeros, de nuevo citado por un banderillero. Blandeó en los lances de recibo y tomó una vara caída, en la que peleó sin mucha pujanza. No así en la segunda, a la que acudió pronto de largo y empujó con fijeza y desplazando la cabalgadura en un buen puyazo delantero, tal como el tercero, al que tardeó más y del que salió suelto. Hizo Gómez del Pilar un quite lucido por navarras rematado con serpentina antes de que midiese y esperase el morlaco en banderillas, haciendo hilo a los adentros, poniéndoselo muy dificil a los rehileteros. En la muleta estuvo aplomado y a la defensiva, tirando gañafones. El diestro lo intentó con disposición, sin terminar de confirarse, hasta que parece que se confió y le perdió la cara, arrancando hacia él en dos ocasiones el astado, librandose gracias a la rapidez de su cuadrilla para cortarlo. Apenas un par de adornos por abajo y dejó un  pinchazo hondo caído, escuchando un aviso, dejando a continuación una media estocada bien agarrada, en todo lo alto. Descabelló con dificultades a este encastado, manso y complicado por reservón, que fue silenciado en el arrastre, al igual que el coletudo.

Bravío, como aquel célebre del Conde de Santa Coloma, se llamó el lidiado en cuarto lugar. De nuevo astillado al ser citado a rematar a un burladero, antes de repetir con pies en el recibo, revolviéndose a cada lance. En las dos primeras entradas no se le picó, por no lograr agarrarse el picador y aguantando sin echar el palo como apoyo mientras empujaba. Fue en la tercera en la única en que se le recetó un puyazo, que cayó trasero tras rectificar, pues señaló caído. El astado cumplió en las tres aunque sin meter riñones, pues solo levantó la cabalgadura en el choque, sin continuar empujando, a pesar de no tener el palo encima en las dos primeras. Quitó Sánchez Vara a la verónica, antes de iniciar e tercio de banderillas junto con Raúl Ramirez, que hizo el salto de la garrocha. La primera pasada fue en falso, pues el astado le espera, arrancando a por él d plata con la garrocha en la mano cuando se encontraba ya a muy corta distancia, logrando escapar con un recorte. Ya en la segunda entrada logra hacer el salto aunque le voltea el toro, pues de nuevo le esperó reservón y tuvo que saltar practicamente para provocarlo, tirando el toro la cara alta y cayendo el saltador de mala manera sobre el albero, pues al golpearle le desequilibró. Cuadró Sánchez Vara en la cara con mucho mérito el segundo par, teniendo que tomar el olivo y barbeando el toro tratando de engancharlo, en una instantánea impresionante. El tercer par lo puso al violín de dentro afuera, con mucha exposición, recibiendo un gañafón en el pecho, poniendo en pie parte de la plaza que le tributó una reconocedora ovación. En la muleta el astado pareció desplazarse hasta que enseguida perdió las manos y se defendió costándole embestir. Además Sánchez Vara le acortó las distancias, agravando el defecto. Mató de buena estocada, dando por ello la vuelta al ruedo tras una leve petición de oreja. Duro de patas el saltillo, que se levantó tras haberse echado, con el estoque en lo alto, fue para lo único que reservó fuerzas y casta. Fue despedido en el arrastre con leve división,predominando los pitos.

En quinto lugar se jugó Salador, un buen toro de presencia, aunque sin sobresalir como sus espectaculares hermanos anreriores. Pérez Mota lo recibió con un buen ramillete de verónicas, con el apósito en el cuello, en la herida. Se vivió un tercio varas vibrante; ya en la primera cayó el caballo tras acometer el toro, romanear y repucharse, perdiendo apoyos el jaco y quedando Óscar Bernal totalmente descubierto, en el lado derecho del caballo, frente al toro, en un angustioso lance del que salió como pudo tirando la vara al toro y tomando el olivo tras incorporarse. Pese a todo no fueron capaces de llevarse al pavo de la jurisdicción del caballo caído, pues se frenó mucho y acometió al mismo, volteándolo y pudiendo haber preparado una carnicería que afortunadamente quedó en cornadas que fueron contra el peto y no contra zonas desprotegidas, llevándose colgada en el pitón la funda de la montura. Ya con el caballo levantatado se subió Bernal con presteza pues el toro seguía sin estar sujeto y amenzaba acometer, montándose aún sin estar la funda puesta sobre la silla, poniéndola a continuación, segundos antes de citar para una segunda entrada, en a que en un puyazo trasero empujó con poder, metiendo al equino contra las tablas. Cerró el tercio con una tercera, tras escarbar mientras tardeaba en los medios. Se agarró el charro en buen sitio y el saltillo romaneó y buscó el costado izquierdo, cogiendo en su empeño al caballo por los pechos, aguantando y defendiendo muy bien a su cabalgadura Óscar Bernal, que ademá toreó a caballo en todos los cites, luchando porque arrancase para una cuarta entrada a la que tardeó mucho desde los medios, cambiándose el tercio. Ante los de las frías fue muy complicado, totalmente agarrado al piso, teniendo que llegarle mucho tanto en la brega como en los pares. El primero fue de gran exposición, con el toro cerrado en tablas, y el tercer par en la cara, tirándole un gañafón, tuvieron gran mérito, saludando por ello el de plata pese a ser este último par practicamente a la media vuelta y a quedar los pares caídos, fruto de la exposición que supo captar la afición. En la muleta el astado se apagó, defendiéndose, ante un Pérez Mota que se limitó a estar por allí poniendo la muleta desconfiado a los tornillazos que le iba pegando el morlaco por ambos pitones. Lo mató de una buena estocada tras pinchazo, un punto contraria. Ovación en el arrastre para un astado sin fondo, yo diria de estilo vazqueño, pues se dejó todo en el primer tercio, apagándose a partir de este, y quizá ni eso, pues no tuvo para la cuarta entrada y aquellos eran explosivos en prontitud hacia el caballo. Silencio para Pérez Mota.

Ruiseñor fue corrido en sexto lugar, de preciosa estampa y mirada muy afilada. Se paró tras los primeros compases, pegando un arreón de un momento a otro en el que desarmó a Gómez del Pilar, que tomó el olivo. Desorden total el vivido en varas, pues más de cuatro puyazos fueron recetándose por parte del encelado Pepe Aguado que con saña le fue buscando cuarteando desde tablas por más de la mitad del anillo, pues tras la primera entrada a la que se fue al relance, sin que Pérez Mota hiciese gran esfuerzo por sujetarlo, salío huído el astado, disponiéndose con saña el varilarguero a buscarlo desde las tablas citándole, entrando y saliendo en varias ocasiones el burel, sin hacer caso alguno de las órdenes de su matador y totalmente obsesionado con reventar al toro a puyazos, como si ahormar al toro que no se emplea consistiese solo en hacerle boquetes, y sin la pericia y oficio que requiere el saber tapar la salida para que se ahormen empujando estos mansos encastados que no se emplean en la pelea, pues podrá decir el piquero que él aguanta bronca y multa con tal de no dejarlo a su matador sin picar, pero lo dejó sin ahormar, que es el objetivo final de picarlo además de que pueda verse la bravura del toro. Ya con el picador más calmado lograron entre del Pilar y Sánchez Vara que obedeciese y regresase a contraquerencia, entre una bronca espectacular y bien merecida, pues lo realizado fue una vergüenza total, digna de calabozo. Allí tomo dos puyazos de largo, sin tapar salida para que empujase, agarrándose trasero y arreando estopa sin miramientos, habiéndose visto entretanto los pies que tenía haciendo hilo y lo fiero de su embestida, teniendo que tirarse de cabeza al callejón el peón de brega, llegando muy apurado al cerrarlo en un burladero. Ya en banderillas carreras y saltos al callejón, pues el toro impone verdadero terror, tratando de resolver la papeleta a la media vuelta o de una en una, optando el palco por cambiar con dos palos tras varias pasadas, ante la falta de lucimiento y el peligro evidente. Antes incluso de pegar el primer muletazo, ya se ovacionó al diestro toledano por decidirse a ir hacia semejante y pavorosa fiera; y la actuación tuvo mucho mérito, pues se pusó a intentarlo logrando incluso algún pasaje, que por mínimo que fue, llegó a los tendidos como si del mejor muletazo se tratase. Todo lo que ante Ruiseñor se hizo tuvo una importancia tremenda, pues tuvo a la plaza en vilo. Tras probarlo e intentarlo incansable por ambos pitones y entre la cantidad de sustos, pues en todos le buscó con brusquedad, mató de una estocada muy tendida sin haber terminado a mi entender de machetearlo de pitón a pitón para que descolgase, teniendo que descabellar. Manso encastado terrorífico que fue despedido con división y que será dificil de olvidar por la sensación de miedo que me llegó, a pesar de estar en el tendido. El joven espada fue sacado a saludar, recogiendo una ovación fuerte, disponiéndose a dar una vuela al ruedo que no me hubiese molestado, pero que tuvo que interrumpir por las protestas.

Rubén Sánchez

lunes, 10 de abril de 2017

Ni bravos y nobles, ni fieros y encastados: Correosos y parados victorinos.



 En una tarde calurosa y con un gran ambiente, más de 17000 almas en el coso venteño atraídos en su mayoría por la expectación de ver las reses de la A coronada, el ganadero de Galapagar ha pasado muy discretamente por su primera cita este año con la primera plaza del mundo. Varios de sus astados fueron ovacionados por su lámina y presentación al pisar el ruedo, pero en cuánto a su comportamiento dejaron que desear frente a la expectación creada. Fueron duros y correosos tal como puede esperarse en la casa, pero apenas regalaron una embestida siguiendo la muleta con algo de recorrido, ni tuvieron la movilidad, fiereza o brío que les caracteriza y que hacen notable su peligro en los tendidos. Los de hoy mantuvieron ese peligro traducido en complicaciones pero sin la movilidad y el nervio esperado de cuando no sale el que sigue la muleta por abajo hasta el final. En cuánto a la terna podemos destacar una muy digna actuación de Gómez del Pilar, un petardo muy sonoro de Fandiño y un Alberto Aguilar que dió de cal y de arena.

El confirmante Gómez del Pilar abrió plaza yéndose a portagayola para recibir a un morlaco que salió muy parado, tal como fue durante toda su lidia. Tras un buen recibo capotero, trató el toricantano muy asentado de dirigir el tercio de varas con miras al lucimiento del astado, que puso en evidencia a su divisa, tardeando a un primer encuentro al que se le dejó a mucha distancia y teniendo que ser cerrado a la raya, algo que ocurrió también en la segunda entrada (inexplicablemente demandado por la afición), pues fue de nuevo puesto de largo, tras haberse ya visto lo que le costó arrancarse sin aún saber dónde iba. Juan Manuel Elena "El Patilla" toreó bien a caballo, cruzándose con el toro y citando muy enérgico, pero si el toro no quiere no se puede hacer más. En ambos encuentros le pegaron fuerte, cumpliendo el toro y saliendo suelto, llegando a banderillas muy parado, esperando, muy tardo ante los cites. Destacó Raúl Martí con los palos y tras un emotivo brindis al cielo en memoria del pequeño Adrián Hinojosa, por el que también se guardó un respetuoso minuto de silencio al finalizar el paseíllo, fallecido de cáncer a los 8 años de edad y que quería ser torero, inició el trasteo muletero pasando por alto a su adversario, saliendo al tercio tras evidenciar sus complicaciones y lo corto que se quedaba por ambos pitones. Muy dispuesto y tras aguantar por el derecho teniendo incluso varios sustos, logró algunos detalles por el izquierdo, sin más, regresando al pitón derecho donde tras otro aviso serio optó por cambiar la ayuda por la de verdad para después de doblarse con él muy torero, macheteando de pitón a pitón y andándole, despacharlo de una estocada tendida y trasera. Estaquero, que así se llamaba, demostró mansedumbre, falta de casta y de movilidad, fue despedido con pitos, mientras que su matador recibió una justa aunque discutida ovación a su digna actuación.



Barbacano fue a la postre el único que regaló embestidas con algo más de recorrido en la muleta, salió con pies, llevando a Fandiño por diversos terrenos de la plaza en el recibo de capa, muy brusco, defendiéndose más que enseñando al toro a humillar y seguir el engaño. El animal ya había mostrado varias características propias del que sale bueno en su encaste, pies de salida, difícil de torear a la verónica en el recibo, humillador...además acudió con prontitud al caballo, tomando dos puyazos fuertes, cumpliendo en el primero y...vaya, saliendo repuchado del segundo. Tras un quite por chicuelinas de Aguilar que finalizó el toro al desarmarle, Jarocho destacó con la brega pese a las dificultades, pues aunque humillando, apenas si pasaba y además hacía mucho hilo. Diego Ramón Jiménez dejó un buen par para cerrar tercio y pasar a una faena que inició con brusquedad al pasarlo, logrando ligar los muletazos a continuación por el derecho y un buen natural al tomar la zurda, regresando enseguida el vizcaíno a su mejor mano, sin acordarse de que no era el mejor pitón del albaserrada, faltando colocación y abusando de la ventaja del pico. La faena calló tras algunos detalles de nuevo al natural en cuánto acortó distancias, quedando mecha todavía que aprovechar por el izquierdo. Tampoco anduvo acertando con lo que él era seguro, la espada, dejando una estocada muy baja y atravesada. El manso encastado y a menos con buen izquierdo fue pitado, al igual que Iván Fandiño.

En tercer lugar, Buscador salió con pies, brioso, aunque enseguida se paró tras el recibo capotero. En varas tuvo un buen comportamiento, empujando en la primera y cumpliendo con fijeza en la que vino después, muy caída y fuerte. Llegó al segundo tercio cortando y midiendo, ante él anduvieron rápidos, eficaces los de a pie, evitando pasadas en falso que tanto le hubiesen orientado. A partir de ese momento y sin motivo aparente el animal cantó que no quería más pelea, volviendo la cara hacia tablas tras recular y buscando las tablas del 5. Su matador, inteligentemente, no se empeñó como estamos acostumbrados a tratar de llevarse a base de tirones al toro al terreno donde no quiere estar, e inició por bajo centrando su faena en los terrenos de los adentros en el sol. El burel se quedaba corto y buscaba, orientándose por momentos, pegando un brusco tornillazo en el embroque, hechos éstos que hicieron tomar al diestro las lógicas precauciones, aunque quitándose demasiado, algo que acentuaba más si cabe el sentido que iba cogiendo el cornúpeta. Tras dejar algunos detalles aguantando mucho por el derecho, llegando al público por el notable peligro, volvió al izquierdo sin asentar las zapatillas y el toro le tropezó, desplazándolo de un golpe que le provocó una caída y tener que entrar en la enfermería, tirando tras ello la toalla en su difícil empresa y sin obcecarse en algo importante como someterlo antes de coger la de verdad, pues se dobló sin mucho afán ante la incierta embestida y pasaportó de media estocada en lo alto a este manso encastado con peligro que fue pitado en el arrastre, recibiendo palmas el diestro Alberto Aguilar.


De Bosquimano se había hablado mucho por su estampa y fue recibido con una ovación de gala en su salida, su hocico algo chato no era de la casa, pero sí sus dos cornipasos puñales que lucía por delante. En este caso el recibo además de brusco, defendiéndose como en el anterior, no solo no ayudó a enseñarlo a embestir sino que además le enseñó a echar la cara alta. En varas cumplió, con fijeza además en el primer puyazo, siendo ambos fuertes, traseros  y caídos. El animal mostró poder y prontitud, arrancándose con alegría al caballo y necesitando una tercera entrada que además de mostrar su bravura atemperase su embestida, pero Fandiño no estaba por la labor en vista de la bronca en el anterior, de que la gente se pusiese desde tan pronto de parte del toro y cambió el tercio a una res que gazapeó en banderillas, además desparramando la vista y estando pendiente de todo, muy distraído, ante el que Jarocho se desmonteró tras dos buenos pares. La faena inició por bajo, saliendo al tercio, algo acelerado. La embestida, a media altura y sin entrega, pero pasaba; y arrancaba con prontitud a la distancia, logrando el coletudo algún pasaje de ligazón por el derecho, mientras poco a poco el morito se iba orientando, avisando a su matador, que pronto empezó a dudar, algo que cabreó a una afición que ya tenía la escopeta cargada tras lo del toro anterior y de modo que en cuánto se le recriminó, tiró la toalla y mostró una actitud que si bien es verdad que el animal no tenía entrega ni fijeza, dejó mucho que desear. Estocada baja con derrame, bronca. El astado recibió alguna palma (de castigo al torero, posiblemente) pues fue una medianía, no tuvo entrega ni estuvo fijo en la pelea, pese a su poder y buen comportamiento en el caballo.

Murallón debió salir en sexto lugar, pero la estancia de Aguilar en la enfermería recuperándose de dolor en las costillas hicieron que se alterase el orden de lidia. Fue algo protestado, pues por lo playero de cara no destacaba su cuerpo, largo y vareado, como es el toro de albaserrada. Salió con pies, aunque algo renqueante de atrás, de lo que pronto se recuperó. Se dejó pegar en varas cumpliendo sin más, mientras le arrearon con saña en mal sitio, en la paletilla. Llegó a banderillas con movilidad y Carretero aprovechó para salir del paso clavando a la media vuelta. La faena del toricantano en terrenos del tercio fue de mucho tesón, ante una embestida algo gazapona, orientándose por momentos, quedándose corto, buscando. A base de sobarlo logró dejar algún destello al natural, regresando ya con precauciones y sin lograr acoplarse por el derecho. Entró a matar y se le fue abajo, de modo que no soltó y sacó esa fea media espada, finiquitando después con un pinchazo hondo caído y una estocada también caída. Fue despedido con pitos el encastado y correoso albaserrada y silenciado el diestro.



Por último hizo aparición el que hacía quinto en los papeles, teniendo que ser devuelto por inválido tras dos fuertes varas; en su lugar se lidió un sobrero de San Martín, tan inválido o más que el devuelto. Salió con pies, brincando, tirando un pitonazo en el primer lance que pasó cerca de la barbilla de Alberto Aguilar, continuando con la cara alta aunque mejorando según iba concurriendo su lidia. Cabeceó en la primera vara, trasera, yendo a mejor para la segunda, en la que se quedó fijó empleándose, saliendo muy justo de fuerzas y doblando las manos. Pero este era más nobletón y anduvieron más prestos en banderillas, había que mantenerlo, aliviándolo en la brega por arriba y sin miraditas al palco ni tiempos muertos que avivasen la protesta del público, como habían hecho en el anterior. El madrileño le cogió pronto el aire con la muleta, con suavidad y ayudándolo en el remate levantándole el vuelo, de modo que logró ligar varias series por el derecho, pues el animal desarrolló mucha humillación, siguiendo con recorrido el engaño, repitiendo sin apenas levantar la cabeza, además con prontitud y una nobleza un punto empalagosa debido a su templada embestida al paso, sin trotecillo apenas y nada de galope. Las tandas se sucedieron ligadas por ambos pitones llegando al público hasta que optó por acortar distancias, pese a lo pronto que embestía a media distancia. El toro a pesar de su bondad no olvidó su estirpe santacolomeña y dio algún susto a Aguilar, tanto cuando le quitó la muleta, pues él quiso repetir, como cuando abusó del cite descolocado, tirando el gañafón al ver el hueco entre su muslo y el engaño. Lo despachó de una buena estocada, en la que fue cogido y pese a lo bien colocado de la espada, se tragó la muerte, escuchándose un aviso y teniendo que descabellar, escuchando una ovación acabada su labor. El morlaco fue silenciado en el arrastre.

Rubén Sánchez.

viernes, 5 de octubre de 2012

Otra mansada universal, que la premien como en San Isidro

Lo mejor de la tarde fue esta buena estocada de Gonzalo Caballero al sexto, en terreno de los medios y volcandose de verdad


La novillada lidiada para abrir la feria de Otoño ha dado al traste con la ilusión y esperanza de cuántos confiabamos en que alguno de los lidiados habría de dar un buen resultado. No fue así y salvo el primero que se movió en la muleta sin raza y con sosería, y si me apuran un poco menos infumable el sexto aunque sin dejar de serlo; así los novilleros poco pudieron hacer y se vio gusto en Luis Gerpe aunque sin material, Gómez del Pilar confirmó que lo de San Isidro fue un día especial y Caballero con las ganas de siempre, tanto de agradar como de demostrar su valía.

Novillo a novillo:

Rompió plaza un animal muy suelto en el recibo que fue ni mas ni menos como aquella tarde isidril en la novillada de Guadaira, a porta gayola. En el caballo se durmió en un puyazo traserito en el que no le recargaron castigo, por chicuelinas quitó elegante Gómez del Pilar y tras volver a dormirse en el segundo puyazo Luis Gerpe repicópor delantales. En banderillas el utrero tira arriba la cara y embiste a media altura, tal como anduvo después en la muleta, con movilidad pero sin humillar, sosito, sin trasmitir lo que sí pudo poner el de luces, pero anduvo toda la faena descruzado y descarado en esconder la pierna, despachando de una estocada caída.

El segundo, un animal totalmente impresentable por su falta de seriedad en una plaza como es Madrid, por mucha novillada que sea, sin embargo más sonora y menos justificada fue la protesta al quinto tras coger referencias con el cuarto, así está la plaza de Madrid...El caso que este salio suelto tambien de los capotazos de recibo y el caballo no quiso ni olerlo, al irse de corrido del refilonazo que le señalaron en el caballo que hacía puerta y empujando con la cara alta tras varias intentonas fallidas en la contraquerencia, en banderillas cara alta y defendiéndose, en la muleta noble pero sin llegar a la bobería, y aunque sin trasmitir, mide en cada muletazo aun con la soseria descrita. De estocada caída y sin opción a nada mató Luis Gerpe.

Tercero: Mansisimo en varas, huidizo en banderillas, aunque metiendo algo la cara, finalmente quedándose corto en la muleta, muy parado, sin casta alguna, huyendo en cada muletazo, mejor dicho cada cuarto de muletazo que con tesón trataba de sacarle Gonzalo Caballero. Cuarteando le pinchó ya que no era sencillo ejecutar el volapie debido al hachazo que tiraba en el cite, muy tendido se agarró el segundo pinchazo y finalmente deja después una estocada casi entera en buen sitio, Gonzalo además de mejorar detalles, sigue matando bien como la anterior comparecencia, pues en el sexto metió una buena estocada.

Cuarto: Muy parado de salida, en varas pega un arreón y sale suelto quedandose sin picar, en banderillas continua la mansada, llegando a la muleta parado, soso sin meter la cara y pegando algún que otro tornillazo. Menos humilló al matar y tras entrar varias veces sin que bajase la cara, a la que humilló le despidió de un goyetazo bajo que le degolló, mostrando, lo que son las cosas!! una muerte encastada...

De salida se protestó este quinto, a raíz del acochinado cuarto, en el caballo protestó mientras le picaban en la puerta del que salió suelto, después sin ser picado ni señalado en la segunda entrada se cambió el tercio aun con el animal blandeando, algo descoordinado de la mano izquierda anduvo en banderillas, encima doliéndose de los rehiletes. En la muleta inició Luis Gerpe en tablas, templado, parecia que podia ser, pero aquello no dice nada y según avanza el trasteo, la cosa va a menos por aquello de lo soso y parado, del descaste tan grave que amenaza con resignación a la cabaña brava. El novillero trató de calentar un poco con las manoletinas finales y fue desarmado en la primera intentona de dar muerte, pinchando arriba en la segunda y dejando mas de media a la tercera, eso sí algo atravesada y tras un aviso.

Para concluir, el sexto cumplió en la primera vara, aunque saliendo suelto, y se repuchó de la segunda, ambas ellas bien colocadas arriba por el picador Agustín Romero que movió con soltura el jaco. En banderillas muestra fijeza sorprendiendo a Manuel Larios, y llegó la faena, que inició Caballero templado, saliendo después a los medios, allí tomó la diestra y aunque con algún enganchón, lo llevó bien, con la zurda se quedó mas corto creando momentos de cierto peligro, en los que el novillero tiró de arrojo, bien clavado de frente despidió con bernadinas y en terreno de los medios le calzó una buena estocada, que fue lo mejor de la tarde.

Cartujanillo.